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Austria Austria · Ciudadano del mundo
Críticas de I m feeling good
Ordenadas por:
152 críticas
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10
17 de marzo de 2006
333 de 391 usuarios han encontrado esta crítica útil
Debo reconocer que el bueno del pequeñajo de Spike no era uno de mis directores preferidos cuando me senté la primera vez para ver "La Última Noche", por tanto no esperaba mucho, de hecho la ví por casualidad, sin demasiadas esperanzas de pasar una gran noche.
Lo que me encontré fue una de las experiencias más magníficas que pude sentir en mi vida viendo cine. Los actores, con una fuerza y credibilidad fuera de toda duda, estaban inmejorables. Visualmente la película estaba cuidadísima, hasta el más mínimo detalle. La música, una melodía maravillosa que nos transporta por la película con tanta suavidad que te provoca un olvido momentáneo espacio-temporal.
Pero lo mejor de lo mejor es el espíritu de la película, su historia. Que te absorve sin remedio en el disfrute apasionado por el buen y el gran cine, el cine perfecto.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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En busca del valle encantado
6,5
33.331
Animación
10
1 de junio de 2006
209 de 229 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es verdad, esta película no merece un diez de ninguna de las maneras, es una película infantil que no deja en ningún momento de hastiar al adulto, o aburrirlo, o desear que finalice su proyección.No es menos cierto, que esta película no merece un diez pero debo dárselo.
Se lo doy porque es la primera película que recuerdo, se lo doy porque es la primera película que recuerdo haber deseado volver a ver después de mi primer visionado. Le doy todas las estrellas que me dejan dar en filmaffinity porque creo que la pureza que transmite esta película hace mejor persona a quien la ve.
Le doy un diez, simplemente, porque estoy votando con el amplísimo y maravilloso recuerdo vívido de un niño de pocos años que casi hasta las lágrimas por la emoción espera, ansioso, a que empiece la mejor película de su infancia. Una película que sólo se puede disfrutar, en toda su extensión, cuando el mundo que nos rodea aún nos resulta ajeno.
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10
19 de marzo de 2007
165 de 200 usuarios han encontrado esta crítica útil
Intuyendo que es posible la metamorfosis de la razón en ilógica; sabiendo que es probable la transformación de la vida sensible en una continua plasmación onírica; asimilando todo eso, cualquier persona se puede enfrentar a Waking life con grandes expectativas de enamorarse del universo de Richard Linklater. Cualquiera de nosotros está capacitado para enredarse, sin escapatoria posible, en esta propuesta conceptual y artística, tan innovadora como estimulante, tan experimental en su morfología, como sorprendente en su genealogía.
Los sueños están pintados en una historia excelente, donde la virtud no está tanto en la verosimilitud dramática, sino, más bien, en la fuerte introspección de todos los personajes.
Rastreando en el ‘Making off’, podemos sacar respuestas a la pregunta de ‘¿por qué los personajes parecen tan creíbles en sus disertaciones?’. La respuesta es muy sencilla, gran parte de los mismos no son actores profesionales, son gente que se encontró Linklater a lo largo de su vida, que, según el director, tenían una forma de pensar interesante, que tenían algo que decir. Para la película se les rescató, creando una atmósfera cultureta impresionante, donde en cada esquina se aprende algo más sobre cómo se debe analizar lo analizable.
Cuando terminas de ver la película no puedes detener la reflexión a la que te arrastra, consideras las cavilaciones de Nietzsche, Kant, Hume y Descartes, como algo básico, como algo a lo que te puedes enfrentar sin mayores dificultades, porque, cuando termina la proyección tienes ganas de pensar y de debatir, de observar investigando. Esto es una proeza del tamaño de la luna de Richard Linklater, este hombre consigue siempre, en sus películas honestas, que el espectador viva las historias que cuenta, que las sienta en sus propias carnes. Cuando vi Antes del amanecer ambicioné enamorarme de una chica en pocas horas, a primera vista, en un tren perdido. Cuando vi Waking life, cada persona no sólo se convirtió en un mundo, algo que ya sabía, sino que se convirtió en una posibilidad utilitarista de aprender algo, de darte otro punto de vista. ¿Sabéis lo mejor de todo?, que el nivel de estímulo es tan alucinante que un mes después de verla aún sigo así, cuestionándome los por qué, los cuándo y los dónde.
Incluso, entre ensoñaciones sin rumbo fijo, descubro en Linklater un genio, más o menos precoz, del cine americano en los últimos años. Porque, entre otras virtudes, ha conseguido que, cuando me subo a un tren, lleve un libro de filosofía en la mano izquierda y que, cuando permanezco sentado en el vagón “x” esperando a mi destino “y”, dude sobre si la chica que se sienta a mi izquierda será la próxima de la que me enamoraré. Aunque Julie Delpy no hay más que una, Linklater te sume en sus historias de forma tan sincera, que tienes la sensación de que te puedes encontrar a la señorita Delpy en cualquier momento, en cualquier lugar.
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9
7 de noviembre de 2008
115 de 141 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me ha dejado petrificado esta nueva parte de Zeitgeist, bastante más que la primera, ya que se descubre no sólo como una extensa aproximación al concepto ideológico de Peter Joseph, sino, sobre todo, como una de las reflexiones más profundas jamás llevadas al cine.
Reconozco mi limitación en este instante, puesto que palpo la dificultad por escribir algo simple y entendible, aglutinante de la descarga de información filosófica que este Addendum me ha espetado en la cara (a todos vosotros os pasará lo mismo, teniendo casi la necesidad lógica de apuntillar cada una de las teorías que se perfilan).

Zeitgeist II presume, como la primera, de un ritmo discursivo excelente, quizás algo más complejo en la primera hora, cargada de farragosa teoría económica, pero nunca tan elevado como para impedir la comprensión del mensaje clave. Desde el punto de vista de la estructural, el documental se divide en cuatro partes, aunque creo que, realmente, son dos grupos subdivididos que ahora me dispongo a comentar.

En el primer conjunto se muestra el mal planteamiento de nuestro sistema financiero. Este parte está tan relacionada con las circunstancias económicas actuales, que su visionado hará más sencillo la comprensión de por qué el mundo se dirige a la bancarrota a finales del 2008. Cada una de las inmundicias que han provocado los males de nuestra economía, aquí están explicados desde la teoría simplificada.

En el segundo grupo se plantea la alternativa, “El proyecto Venus” se revela como la sustentación datada del mismo. Sintéticamente, esta organización se ha dedicado a desarrollar un modelo alternativo al sistema monetario, basado en la búsqueda de mayor eficiencia tecnológica y el uso hiperbólico de los recursos, todo apoyado por una conciencia global de trabajo conjunto intercultural. Se elimina la competencia, todos luchan por un objetivo.

La primera parte me maravilló por su capacidad sintética para exponer críticamente el sistema financiero, en cambio, la segunda parte me contrajo el alma dejándome en estado de shock por la rebeldía antisistema que acababa de contemplar, tan inusual en nuestra sociedad acomodaticia. No importa la viabilidad de la misma, nunca la veremos funcionar ninguno de nosotros, lo esencial es la fortaleza del “espíritu de la época” (traducción de “Zeitgeist”) que ha sido capaz de discurrir tremendo puñetazo a lo correcto.

(Sigo en el spoiler por falta de espacio, no revelo nada)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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9
30 de enero de 2009
78 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace unos pocos días estaba en casa de un amigo con otros colegas. Allí, después de entusiasmarnos con “Europa” de Trier, empezamos a bucear por Youtube. Nos dio por buscar intros de series de nuestra infancia para reír bromas del pasado, al final llegamos más allá durante la siguiente hora.
A principio encontramos las típicas series que todos buscamos al instante: Chicho Terremoto, Bola de Dragón, los caballeros del Zodiaco. Poco después, escarbando en nuestra memoria, fuimos topando pretextos, casi olvidados, con los que saboreamos nuestra libertad a base de mordiscos al bocata de queso y sorbitos finos al colacao de la abuela. En este instante llegó Alfred.

Como si nunca se hubiese ido, se reflejó en nuestras retinas la carátula que veíamos en la pantalla. Nos fascinó encontrarlo en tan distinguida plataforma, con su bufanda enroscada al cuello, sus zambullidos por el mar, el topito remangándose la torpeza y abrazando su orfandad.
Fran apretó el play... el primer acorde de la sintonía se aposentó en nuestros oídos. Recordábamos la serie, algunos mejor que otros, pero según avanzaba la canción, nuestra melancolía aumentaba, mientras sonaban las primeras estrofas nos introdujimos bajo la nostalgia de nuestros 5 ó 6 años.
Cuando terminó el video, miramos nuestras estúpidas sonrisas, fijándonos, asombrados, en el brillo de nuestros ojos. En sus rostros veía una mezcla de inocencia recuperada y tristeza al recordar lo maravilloso de la niñez. No estaba viendo a mis amigos veinteañeros con problemas de veinteañeros, estaba observando a niños adictos al amigo Kwak, locos por su encanto, su amabilidad, sus lecciones sobre cómo se debe aprender a vivir, henchidos de empatía por el eco de sus penas y soportes a varios de sus apoyos. Una serie con mayúsculas que sacó lo mejor que había en nuestra generación.

No sé si ellos vieron lo mismo en mí, pero os aseguro (no se lo contéis a nadie, me da vergüenza) que mientras veía el video me sentí otra vez como aquel niño asustado que deseaba quedarse en casa con su madre, viendo los dibujos de Alfred J Kwak, antes del colegio. Me gustó el reencuentro con el pasado, aunque sentí cierta angustia cuando al rato volví a mi piso, encendí la luz y recordé que la fragancia de mi madre ya se había ido hace tiempo de los muebles.
Me quedé yo solo mientras retumbaba en mis tímpanos el recuerdo de Alfred, barajamos nuestros miedos y entonando felices el "salpica y chapotea, feliz en el agua, no esperes que salga... solo habrá gotitas… Lalaralala…Lalaralala"
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