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Críticas de los pájaros de Bangkok
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47 críticas
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9
7 de octubre de 2011
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es mi primera crítica en esta página. He leído muchas. Voy a empezar por Casablanca, en parte motivado por la exageración de alguna crítica negativa como la de Txarly.
Quiero decir que no hay NINGUNA película que sostenga una crítica tan acerada como esta. Pero ninguna película, ninguna obra en general, ninguna persona, este mundo, esta vida pueden resistir a una visión tan destructiva.
¿Quiere esto decir que no tenemos que tener una mirada crítica?¿Que no podamos realizar un análisis pormenorizado? Todo lo contrario.
Pero ver cine también es un acto de enamoramiento, con la estupidez implícita. No creo que ninguna película persiga ser redonda. Pero lo puede conseguir. Yo no puedo más que detestar el sentimentalismo gratuito, la pose, las frases forzadas, los guiones vacíos o demasiado enrevesados, etc, pero hay veces en que uno se deja llevar. La película te transporta, uno no es absolutamente neutral, uno no es neutral, somos como dice Garci "las películas que hemos visto", todo lo que hacemos en esta vida está condicionada por nuestra educación sentimental, y nosotros hijos del siglo XX estamos marcados por el cine.
Respeto que cualquiera de nosotros podamos despedazar a cualquier película elevada a los altares, pero no es ningún argumento superior pensar que yo la despedazo porque mis razones son técnicas y las que la defiende son sentimentales, ya que no creo que se puedan separar.
Pero bueno, yo me iré contradiciendo a mí mismo, como es lógico.
¿Casablanca? Casablanca para mí es tener 14 años, estar escuchando a Pumares y su programa especial sobre las 50 mejores de la historia. Luego la ví. Maravillosa. Otro día sacaremos todo el instrumental. Hoy no toca.
los pájaros de Bangkok
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10
4 de enero de 2012
13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si me dan a elegir entre todas las comedias de la historia del cine español: me quedo contigo.
Redonda.
Tuvo Colomo la inteligencia de ser fiel a una enorme obra teatral de José Luis Alonso de Santos, y más aún la supera, por su puesta en escena y su dominio de lo delirante, lo esperpéntico y esa inocente rebeldía que llena la pantalla.
Sólo por ser fiel ya consigue el ritmo (elemento clave en una comedia), consigue el retrato de unos personajes que, en su excepcionalidad, nos los creemos rotundamente. Por ser fiel a la obra del pucelano de Santos, consigue una trama simple pero clásica, con la irrupción del personaje que no pertenece al mundo de los protagonistas y que hará romper ese equilibrio del que gozaban sus vidas. Sólo por ser fiel ya construye una obra grandísima de cine que se podría ver en clave de documental.
Pero es que además la música de los Pata Negra (en la obra de teatro sí que sonaban Los Chunguitos), el "sargento de la guardia civil" tirando la guitarra a la calle, esa Verónica Forqué que tendrá para siempre un lugar en mi memoria ("Alberto, la porra", "...pues diez por delante, y otros diez o veinte por detrás"...), ese Banderas y Echanove, ese cura enrollado, ese ático maravilloso (yo quiero uno así), ese yonqui vendiendo cintas "de los Judas, los Maiden", ese coche de la policía desguazado en la puerta de la comisaría, esa Chus Lampreave pidiendo "Ballantines, Marie Brizard (?), ¡cualquier cosa, en situación cualquier cosa!".
Porque la factura de la película coincide con la esencia del retrato, siempre con los perdedores, porque es tal cual la España de los primeros años de la democracia, el final de la Movida, la ilusión y la decepción en el mismo vagón del tren, por todo esto y muchas cosas más: REDONDA.
(Una sorpresa en el spoiler, para algunos, claro).
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
los pájaros de Bangkok
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10
10 de enero de 2012
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo siempre tengo razón, por eso escribo.

¿Cuál se supone que es el fin último y fundamental del cine como arte, como industria? ¿Contar historias? ¿Entretener? ¿Evadir? ¿Generar conocimiento, cultura? ¿Ser un instrumento de comunicación personal de los directores? ¿Acaso todas?

Scorsese hizo un scanner de la enfermedad de nuestro tiempo: la soledad. Y como dice el genial Bloomsday, el pirado de Martin en lugar de hacer una película escapando de ese síndrome se pone a hacer una cinta recreándose en los síntomas de este mal.

Por tanto, tenemos una película personal, que nos habla de cosas de nuestro tiempo, que nos cuenta una historia interesante y que sobre todas las cosas, es un icono, visualmente impactante, a partir de ahí se construye el mito. Y contra un mito es muy difícil argumentar.

Yo soy un mitómano, un mitómano de temporada, pero un mitómano. Por mi personalidad, me agarro antes al mito que a las trampas, a los errores del film. Me encanta esta película.

Yo he visto partidos enteros de Maradona 20 años después de que los jugara. Por fin pude entender que el cerebro necesita tener razón, que construímos una realidad y luego nada nos puede descabalgar de ella. Me quedo con el mito de Maradona porque si disecciono sus partidos ya no es un diez. Entonces pacto con mi memoria sentimental. Lo mismo ocurre para el cine, he pactado varias decenas de películas para que no se rompa básicamente la construcción de lo que ha llegado a ser mi persona. Las sucesivas revisiones son también revisiones de mi yo. ¿Qué es la realidad: lo que pasó, lo que recuerdas que pasó, lo que recuerdas del recuerdo?

Hay cosas mías ahí.
los pájaros de Bangkok
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4
21 de enero de 2012
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
(Los que hablamos de una película utilizando como referencia el libro estamos igual de legitimados- dícese del timado por la ley-, que los que no lo hacen así).

En ninguna película sobre el detective barcelonés de origen gallego se llega a la dimensión verdadera del personaje creado por Manuel Vázquez Montalbán. Pero es que la película puede tomarse la libertad de abrir nuevas vías, en ese momento el espectador inteligente deja de exigirle al director ningún tipo de compromiso con el original. A partir de ahí, tenemos una película que se puede ver en clave política: los numerosos guiños al pastiche interno del PC, la zozobra de un país que no había superado del todo la dictadura, Franco muerto, pero no sé si bien enterrado, el papel de la CIA en el embrollo (metido con calzador); en clave sentimental, Carvalho y su relación con Carmela, militante comunista, así como el detective y la ciudad de Madrid, y su gastronomía; en clave negra, y aquí sí es importante remarcar que Montalbán, a pesar de ser un grandísimo conocedor de la novela negra, sólo utiliza ésta para hacer un retrato sentimental del personaje, de Barcelona (sus novelas están centradas allí en un 90%), de una época y dejarnos 30 años de una lucidez apabullante, desde 1972 (aparición del personaje) a 2003 (año de la muerte del escritor).

Las ciudades se aceptan porque abrigan, como las patrias o los recuerdos. (MVM)-entiendan aquí patria como INFANCIA. (Ya se va entendiendo por qué la dificultad en representarle cinematográficamente, o incluso de leerle sin tirarle los trastos a la cabeza sólo porque vean en la solapa que el escritor perteneció al Partido Comunista).

Cuando se apagan las luces para que al hacerse la luz aparezca muerto Fernando Garrido (Santiago Carrillo), no se trata más que de otro guiño, uno de tantos, una excusa para arrancar.

Decía Montalbán, dando a entender que no era nunca lo más importante conocer quién es el asesino en una novela negra: el asesino siempre es el autor.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
los pájaros de Bangkok
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7
24 de abril de 2012
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Haneke explora los límites del desorden conductual. De cómo una persona puede ser una respetable profesional y una desequilibrada. Este juego de contrastes está conducido por la música de Schubert, que recorre el espacio entre el grito y el susurro más leve. No sabemos nunca qué aspecto del recorrido experimental de Isabelle Huppert (Erika) pertenece a su esencia, quizá todos. Voyeurismo, carnalidad, problemas de comunicación, la supremacía, la jerarquía como símbolo del amor, la confusión entre sexo, pornografía, amor, la violencia, la sangre, el amor hiere pero no mata.
Todo en su mundo funciona a través de sometimientos, la madre ha sido y es la constatación de un abuso de poder, los círculos cerrados, los universos de puertas cerradas, siempre con llave, funcionan así, te quiero, me quieres, nos destrozamos y sólo los desórdenes apuntalan una existencia vomitiva.
Haneke coloca la cámara cual mirón, se mete en los cuartos de baño, tras las puertas entreabiertas, y narra a través de texto y de imágenes con un ritmo mucho más alto del que pudiera imaginarse en una historia tan psicológica, si es que la palabra psicológica es la que más conviene en este caso.
Madres avasalladoras y puñales, reminiscencias hitchcockianas.
Me gustó La pianista.
los pájaros de Bangkok
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