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España España · Zaragoza
Voto de Amor Perro:
6
Drama. Bélico Narra la historia de Seita y Setsuko, dos hermanos huérfanos que deben sobrevivir por si mismos a la Segunda Guerra Mundial. Tercera adaptación cinematográfica de la novela de Akiyuki Nosaka, tras la cinta de animación de Isao Takahata (1988) y la película realizada para televisión por Toya Sato (2005). (FILMAFFINITY)
31 de julio de 2009
24 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 1988, el cineasta japonés Isao Takahata, uno de los dos nombres fundamentales, junto a Miyazaki, del imprescindible estudio de animación Ghibli, realizaba una de las más hermosas y emocionantes películas de la historia del cine universal, animado o no.

Es por eso tan entendible como arriesgado que tarde o temprano algún cineasta -y probablemente también japonés, por la implicación emocional de la historia para ese país- adaptara de nuevo la novela en que se basaba aquella e hiciera una versión en acción real.

Y digo arriesgado porque cuando se produce una película cuyo antecedente es una absoluta e indiscutible obra maestra, lo único a lo que se puede aspirar es a resultar digna de aquella, aunque inevitablemente el público conocedor del original va a dar por supuesto desde el principio que igualarla es imposible.

Así que esta versión me crea sentimientos encontrados. La historia es prácticamente la misma, pero el tono del relato y bastantes otros detalles hacen que resulte lejanísima en todo a la magistral obra de Takahata. Y en esto tienen gran culpa los actores (y en consecuencia el director, como director de actores que también es, o debe ser), quienes aún realizando un trabajo correcto y sin estridencias, son incapaces de acercarse a la inmensa emoción que sí se conseguía -¡y de qué manera!- con los dibujos animados.

También falta bastante fuerza en la narración, y se echan de menos secuencias inolvidables (no tiene ninguna realmente, a pesar de que la historia tiene potencial para crear numerosas: la muerte de la madre, la tensión con la tía, la relación de los hermanos...). Pero no, no han conseguido ninguna secuencia inolvidable y todo se queda simplemente en la corrección general, sin emocionar demasiado o más bien poco, a diferencia de lo que conseguía Takahata con sus maravillosos dibujos.

Pero quizá lo que ante todo le impide alcanzar más altura es la renuncia a lo que hacía del anime una historia tan especial; y esto es el elemento fantástico que convertía a aquel en una historia de fantasmas, con los niños recorriendo el Japón contemporáneo a lo largo de la película, y que culminaba con ese maravilloso plano final de ambos contemplando su ya modernísima ciudad desde un banco del parque, rodeados de las luciérnagas que compartieron los últimos momentos de su vida.

Y aunque quizá se pueda entrever en ese final un sutil guiño a ese inolvidable detalle narrativo (yo no estoy del todo seguro), la película peca de una quizá excesiva corrección en sus aspectos visuales, como la fotografía o el diseño de producción, no sabiendo sin embargo alcanzar lo que ante todo precisaba una historia como esta: la más pura y humana emoción.
Amor Perro
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