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España España · almeria
Voto de TOM REGAN:
8
7,4
22.574
votos
Sinopsis
En 1941, Barton Fink viaja a Hollywood para escribir un guión sobre el luchador Wallace Berry. Una vez instalado en el Hotel Earle, el guionista sufre un agudo bloqueo mental. Su vecino de habitación, un jovial vendedor de seguros, trata de ayudarlo, pero una serie de circunstancias adversas hacen que se sienta cada vez más incapaz de afrontar su trabajo. (FILMAFFINITY)
5 de julio de 2015
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
93/01(01/06/15) Inclasificable y notable film de los Coen, un extraño y sugestivo film, perturbadora obra que explora los complejos procesos de creación artística, un juguetón film que se adentra en la convulsa mente de un dramaturgo-guionista, lo hace con un estilo punzante, rebosante de simbolismos visuales, un relato enfermizo, retorcido, con sugerentes dosis de surrealismo, cine que bebe claramente de David Lynch, juega con la realidad y la fantasía en una perversa miscelánea. Todo con un marcado sentido ambiental, siendo uno de los protagonistas el Hotel Earle y la patética habitación, que sumergen al relato en un clima de inquietud latente. Nominado a 3 Oscar, ganó en Cannes 3 premios (Palma de oro, director y actor).

En el críptico guión de los Coen se tocan temas como la crisis del artista en el complejo camino de la creación, la integridad personal, la soledad existencial, la amistad, el fascismo, el miedo al fracaso, el antisemitismo, el sometimiento, contraponiendo para ello como integridad artística el teatro de Broadway, el supuesto Edén idealista, y en el otro lado del ring Hollywood, el Infierno donde se vende el alma al diablo por dinero, teniendo que doblar tus ideales. En parte una parodia bufa del mundo de Hollywood de la época dorada de los 30 y 40, con jefes de estudio tiránicos, con poder cuasi-omnímodo, poblado de personajes pintorescos, un contenedor inmenso de creadores mal-aprovechados, donde el alcoholismo parece ser la única respuesta a las frustraciones creativas, donde te vendes para alcanzar la quimera del éxito, aunque para ello deberás alejarte de tus principios y rebozarte en los lugares comunes y manidos que les gustan a la masa de gente. Se hace con una hábil delineación de personajes, que se desenvuelven con diálogos ágiles, rápidos, con dobles sentidos, con toques de humor negro bizarro, es una historia donde lo que prima a medida que su desarrollo avanza es el sentido alegórico de lo que vemos y escuchamos, no es un film de fácil degustación, de los que te puede provocar devoción o repulsión, con un claro substrato de lecturas paralelas, que pueden crear una barrera con el espectador común. A mí me queda una obra fascinante, con momentos cuasi-hipnóticos de las que te hace pensar mucho después de finalizar. Yo la entiendo como que estamos viviendo en el interior de la atormentada mente de este creador de ideas, y a medida que discurre el metraje Barton se desmorona interiormente más y más, no aguanta la presión y su mente colapsa, está claro cuál es ese momento, pero anteriormente nos han dado pistas ingeniosas, geniales, esos pasillos e interminables, esos inquietantes sonidos que oye por las tuberías, o la habitación en la que vive Fink se convierte en su propio cerebro, con ese papel que se despega de modo viscoso dejando emerger la cola cual bilis, la foto playera que cuelga intrigantemente en la habitación, esa impactante alegoría de la fornicación con el desagüe, los mosquitos como presagio de muerte, o esa misteriosa caja, todo en pos de una deliciosa sensación onírica que nos provoca zozobra.

La puesta en escena es apabullante, entendida como un medio para transmitir emociones, con magnético diseño de producción de Dennis Gassner (“Big Fish”), imbuyéndonos con brillantez en la época, con creación de escenarios que provocan, siendo estrella el Hotel Earle, deconstrucción subliminal de la mente de Fink, lugar enorme con un gran lobby y largos pasillos sin gente, una habitación frugal, con poca luz, símil del cerebro de Barton, gran ausencia de ideas, lugar en decadencia, parece haber vivido momentos mejores, espectacular el clímax final con el fuego por el pasillo del hotel siguiendo en un tiroteo, usaron llamas reales, construyeron el escenario en un hangar abandonado de Long Beach, instalando una serie de chorros de gas en el pasillo, para dar luego la sensación avernal del fuego, la escena de la playa pertenece a la de Zuma en malibú (California), así como la alegórica de la ola rompiendo contra una roca (metáfora del guionista llegando a Hollywood, rompiéndose), todo esto potenciado por la fascinante fotografía de Roger Deakins (“Fargo”), jugando con imágenes simbólicas constantemente, tomas opresivas, zooms inquietantes, movimientos de cámara siniestros, con picados y travellings expresivos, tomas cenitales zozobrantes, oblicuas, contraluces, todo en un patinado apagado de marrones, amarillos ajados, grises y blancos mortecinos, emitiendo calor, sudor, humedad, todo en pos de que nos llegue un lugar en descomposición (como la mente de Barton), donde además tiene mucha importancia los sonidos, el sonido de los aplausos, la campanilla del hotel, la ola rompiendo contra las rocas, los lúgubres de las habitaciones vecinas a Barton en el hotel, el zumbido del mosquito. La música es de Carter Burwell (el de toda su filmografía), menos participativa de lo que estaba habituado, predominan canciones populares alegóricas simbólicamente a la historia.

John Turturro crea de modo maravilloso a este dramaturgo inseguro, atormentado, angustiado, apocado, pusilánime, introspectivo, bloqueado, ofrece un lenguaje físico apocado, taciturno, introspectivo, triste, magnífico para este complejo rol. John Goodman resulta arrollador, carismático, apabullante, un portento de empatía y saber emitir emociones, con una radiante vis cómica, fabuloso. John Mahoney da un gran rendimiento como el escritor alcohólico, muy bueno. Judy Davis resulta una enternecedora presencia, transmitiendo una gran dulzura y comprensión. Michael Lerner es un huracán en su rol de histriónico jefe productor, desborda la pantalla con su feroz labia llena de arrogancia y falsa reverencia, jamás ha estado mejor, tanto que fue nominado a Oscar secundario. Jon Polito esta impresionante en sus poca presencia, un actor muy poco aprovechado en el cine. (sigue en spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
TOM REGAN
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