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Voto de Sergio Berbel:
10
Drama Tras doce años de ausencia, un joven escritor regresa a su pueblo natal para anunciar a su familia que pronto morirá. Vive entonces un reencuentro con su entorno familiar, una reunión en la que las muestras de cariño son sempiternas discusiones y la manifestación de rencores y reproches. Adaptación de una obra teatral de Jean-Luc Lagarce. (FILMAFFINITY)
4 de agosto de 2020
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Era materialmente imposible que no acabara resultando una obra maestra. Si escribe (basado el guión en una obra de Jean-Luc Lagarce) y dirige Xavier Dolan (el”enfant terrible” del cine actual, el gran genio del cine canadiense), protagonizan dos de mis musas más adoradas e idolatradas (Marion Cotillard y Léa Seydoux), cuentan con un Vincent Cassel volcánico que llena de tensión y mal rollo cada plano en el que aparece y se trata de descuartizar las miserias de la institución familiar, sobre todo una que vive a la sombra del éxito del mediano de los hijos, la cuadratura del círculo venía hecha de fábrica. Y así es. “Sólo el fin del mundo” es una absoluta obra maestra.


La historia, con una caligrafía visual sobresaliente (ojo a la luz y al color de su metafórica escena final, para los anales del cine en su exceso de luminosidad y sus tonos dorados hipnóticos) propia de Xavier Dolan, el joven prodigio del cine mundial, nos relata el regreso a casa de Louis, el hijo pródigo que logró el éxito y la notoriedad tras doce años sin ir a ver a su familia.


Dicha visita dominical no es casual, sino que tiene un objetivo concreto: comunicar que va a morir pronto a pesar de sus 34 años. Pero encontrar el momento para contarlo en esa familia nunca fue fácil: el hermano mayor (soberbia interpretación de Vincent Cassel) está desestabilizado psicológicamente por saberse el menos inteligente de la familia, es adicto a las explosiones de violencia verbal y maltrata psicológicamente a su esposa incluso en público (inconmensurable MARION COTILLARD, así en mayúsculas, interpretando a una mujer apocada y sometida a través de la ira por su cónyuge, una víctima de violencia machista tratada desde el rigor).


La hermana pequeña, que apenas conoció a Louis porque su nacimiento fue tardío y éste lleva fuera de casa más de una década, está magistralmente interpretada por la diosa Léa Seydoux, que eleva todo lo que toca con su capacidad interpretativa camaleónica para todo tipo de personajes y que aquí encarna a una chica que se siente desplazada de todos los eventos familiares memorables que se recuerdan por no haber existido en ellos, que tiene aspiraciones artísticas porque pretende emular el éxito artístico de su hermano, ese gran desconocido al que tanto admira y de quien tanto necesita el cariño que jamás ha recibido.


La violencia psicológica del reencuentro va in crescendo durante el metraje de la cinta y amenaza con estallar en cualquier momento, y Xavier Dolan firma otra obra maestra a través de su capacidad para ir regulándola y para algunos apuntes del pasado familiar mediante flashbacks impresionantemente bellos.


Los toques musicales marca de la casa no faltan a la gran cita de Dolan y completan una película que es dolorosamente imprescindible.
Sergio Berbel
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