Judas y el mesías negro
2021 

6,5
6.930
Drama. Thriller
Historia real que gira en torno a Bill, un delincuente que se dedica a robar coches y al que, tras ser detenido, el FBI le propone la absolución de sus delitos si coopera con ellos infiltrándose en el partido "Panteras Negras", del líder y activista negro Fred Hampton. (FILMAFFINITY)
13 de febrero de 2021
13 de febrero de 2021
7 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
En Judas and the Black Messiah (2021) el director Shaka King cuenta la vida del líder de las Panteras Negras Fred Hampton y el informante del FBI William O´Neal, de forma cruda y emotiva pero sin caer en el relato panfletario. Con brillantes actuaciones de Daniel Kaluuya y LaKeith Stanfield.
Por Nicolás Bianchi
Desde que llegaron en barcos como esclavos hasta el día de hoy, cuando la policía los mata sin piedad ni razón la historia de los negros en Estados Unidos estuvo signada por la injusticia. Judas and the Black Messiah es un capítulo más dentro de esos relatos de persecución, segregación e infamia que se produjeron en la autoproclamada tierra de los libres y que hoy, en el contexto de una oleada de movimientos políticos como el Black Lives Matter, se rescatan y se agitan para conseguir la igualdad que aún se les niega.
La referencia principal e ineludible de la película de Shaka King, nombre que a partir de este extraordinario film genera expectativas, es el cine de Spike Lee. Sus últimas entregas están volcadas claramente al panfleto, lo cual es una elección consciente de un director de prestigio como Lee. En comparación el estilo sombrío, más elegante y sugestivo de Judas and the Black Messiah resulta más atractivo que el de Da 5 Bloods (2020) o BlacKkKlansman (2018).
Por Nicolás Bianchi
Desde que llegaron en barcos como esclavos hasta el día de hoy, cuando la policía los mata sin piedad ni razón la historia de los negros en Estados Unidos estuvo signada por la injusticia. Judas and the Black Messiah es un capítulo más dentro de esos relatos de persecución, segregación e infamia que se produjeron en la autoproclamada tierra de los libres y que hoy, en el contexto de una oleada de movimientos políticos como el Black Lives Matter, se rescatan y se agitan para conseguir la igualdad que aún se les niega.
La referencia principal e ineludible de la película de Shaka King, nombre que a partir de este extraordinario film genera expectativas, es el cine de Spike Lee. Sus últimas entregas están volcadas claramente al panfleto, lo cual es una elección consciente de un director de prestigio como Lee. En comparación el estilo sombrío, más elegante y sugestivo de Judas and the Black Messiah resulta más atractivo que el de Da 5 Bloods (2020) o BlacKkKlansman (2018).

Daniel Kaluuya & Lakeith Stanfield
La película comienza con material de archivo en el que William O´Neal, a fines de los 80, cuenta para un documental sus años de informante del FBI infiltrado en el capítulo de Chicago del partido político de las Panteras Negras durante los años 60. Luego de los títulos se presenta al personaje en la ficción basada en esa historia real. Se trata de un ser ruin desde el principio.
O´Neal utiliza una identificación falsa del FBI para entrar a un bar, hostigar a un grupo de negros que juegan al pool y robarle el auto a uno de ellos bajo el pretexto de que tiene un pedido de captura por robo. Cuando es apresado por la policía confiesa su crimen y explica, en la primera declaración fuerte de la película, que una placa falsa del FBI es más atemorizante para un negro que cualquier arma, que por otra parte se pueden conseguir con facilidad. Cuando la ven se paralizan, dice O´Neal, a quien se le ofrece ser soplón o enfrentar una condena de cerca de diez años de cárcel.
O´Neal utiliza una identificación falsa del FBI para entrar a un bar, hostigar a un grupo de negros que juegan al pool y robarle el auto a uno de ellos bajo el pretexto de que tiene un pedido de captura por robo. Cuando es apresado por la policía confiesa su crimen y explica, en la primera declaración fuerte de la película, que una placa falsa del FBI es más atemorizante para un negro que cualquier arma, que por otra parte se pueden conseguir con facilidad. Cuando la ven se paralizan, dice O´Neal, a quien se le ofrece ser soplón o enfrentar una condena de cerca de diez años de cárcel.

Daniel Kaluuya
En oposición, el personaje de Fred Hampton es presentado como un carismático joven líder político y revolucionario, de gran oratoria y poder de convencimiento. Por más que los Panteras Negras hagan exhibición pública de sus armas de fuego y cada tanto las usen contra la policía, lo más peligroso del presidente de la filial del partido en Illinois, a ojos del FBI o sea el Estado estadounidense, no es el uso de la violencia sino su capacidad política. Hampton construye una coalición ‘arcoiris’ junto a otros grupos de negros, latinos y blancos pobres. Todos somos enemigos de los cerdos (en referencia a la policía), repite el personaje.
Shaka King exhibe una historia de persecuciones, injusticias y violencia en la que los terroristas no son los negros organizados políticamente sino los agentes del gobierno y la policía. La violencia que implementan los Panteras Negras puede ser en algún caso desmedida pero es incomparable con la que reciben del otro lado. La forma en la que la historia está contada es oscura, porque desde la infiltración del Judas O´Neal en la organización lo que se desarrolla es una traición en etapas.
El camino del personaje del delator, en este sentido, suma otro elemento de peso para el relato. El ruin criminal que asusta a sus pares logra tomar cierta conciencia cuando se infiltra en el partido político y escala dentro de la organización. En una escena extraordinaria en la que Hampton da un discurso conmovedor la transformación está completada. Por más que sea un informante su corazón, y su razón, está con los miembros del partido que al comienzo él mismo despreciaba. Por eso la traición es aún peor. O´Neal no solo defrauda a su clase y a sus compañeros sino también a él mismo.
A Judas and the Black Messiah solo se le puede cuestionar la inclusión de algunas escenas que sirven para estirar la película, quizás porque al tratarse de una historia biográfica basada en la realidad haya un preconcepto que indica que la duración no debe bajar de las dos horas. No todos los diálogos en los que se incluye al agente del FBI Mitchell (Jesse Plemons), quien recluta a O´Neal, suman algo de valor para la película que gana en potencia en cada momento que el personaje de Hampton está en pantalla. Dónde está el pueblo está el poder, repite el personaje como un mantra que une al pasado con el presente.
Shaka King exhibe una historia de persecuciones, injusticias y violencia en la que los terroristas no son los negros organizados políticamente sino los agentes del gobierno y la policía. La violencia que implementan los Panteras Negras puede ser en algún caso desmedida pero es incomparable con la que reciben del otro lado. La forma en la que la historia está contada es oscura, porque desde la infiltración del Judas O´Neal en la organización lo que se desarrolla es una traición en etapas.
El camino del personaje del delator, en este sentido, suma otro elemento de peso para el relato. El ruin criminal que asusta a sus pares logra tomar cierta conciencia cuando se infiltra en el partido político y escala dentro de la organización. En una escena extraordinaria en la que Hampton da un discurso conmovedor la transformación está completada. Por más que sea un informante su corazón, y su razón, está con los miembros del partido que al comienzo él mismo despreciaba. Por eso la traición es aún peor. O´Neal no solo defrauda a su clase y a sus compañeros sino también a él mismo.
A Judas and the Black Messiah solo se le puede cuestionar la inclusión de algunas escenas que sirven para estirar la película, quizás porque al tratarse de una historia biográfica basada en la realidad haya un preconcepto que indica que la duración no debe bajar de las dos horas. No todos los diálogos en los que se incluye al agente del FBI Mitchell (Jesse Plemons), quien recluta a O´Neal, suman algo de valor para la película que gana en potencia en cada momento que el personaje de Hampton está en pantalla. Dónde está el pueblo está el poder, repite el personaje como un mantra que une al pasado con el presente.
16 de marzo de 2021
16 de marzo de 2021
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace rato que el cine funciona como el instrumento perfecto para este tipo de historias que de fondo denuncian esa injustica racial que se ha vivido en el país del norte. En este caso una parte de la historia de Hampton y su liderazgo de las Panteras Negras. Hay que decir que el filme se vuelve atractivo por una gran dirección de Shaka, que sabe cómo posicionar la cámara para logar el máximo efecto sus escenas. Algunas realmente violentas y brillantemente rodadas. Lo segundo es que las actuaciones principales están realmente bien, Kaguya es intensidad y pura y del otro lado Stanfield nos hace recordar todo aquello que nos hizo sentir Di Caprio en The Departed. Si debo decir que el fime me resultó un tanto lineal y algo repetitivo, entonando mucho más en una media hora final trágica y dolorosa.
8/10
Opinión final: Buen cine, bien dirigido y sobre todo muy bien actuado. Ante ustedes The Departed con conflictos raciales.
8/10
Opinión final: Buen cine, bien dirigido y sobre todo muy bien actuado. Ante ustedes The Departed con conflictos raciales.
21 de enero de 2022
21 de enero de 2022
2 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
No me interesó, fui incapaz de entrar en ella; me parece violenta, inconcreta e incluso carente de entidad para captar la atención, relatando hechos donde lo que menos parecía importar era quienes los protagonizaron.
Shaka King, atraviesa con sigilo por la historia, aparenta no querer participar de ella. Evita acometer el verdadero problema, donde sus protagonistas lo hacen como una caricaturas de la realidad, restando el periodo donde acontecieron los hechos.
Dicho todo esto, creo que soy el único que le ha dado una calificación tan baja, porque incluso alguna crítica negativa que he leído, la puntuó con un 6.
Shaka King, atraviesa con sigilo por la historia, aparenta no querer participar de ella. Evita acometer el verdadero problema, donde sus protagonistas lo hacen como una caricaturas de la realidad, restando el periodo donde acontecieron los hechos.
Dicho todo esto, creo que soy el único que le ha dado una calificación tan baja, porque incluso alguna crítica negativa que he leído, la puntuó con un 6.
11 de abril de 2021
11 de abril de 2021
1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Judas and the black messiah está dirigida por Shaka King, quien dirige una película que bien puede pasar por un biopic, y que está nominada a mejor canción, fotografía, guion original y mejor película. Además, sus dos actores protagonistas comparten nominación, curiosamente, a la candidatura de mejor actor de reparto (Daniel Kaluuya y Lakeith Stanfield). En cualquier caso, estamos ante una de las películas dramáticas del año, con mayor peso social y racial. Una historia digna de ser contada y realmente bien dirigida, donde los intérpretes marcan las diferencias. Dos visiones de una misma historia; la del liberador y la del que está atrapado entre la espada y la pared.
Porque Daniel Kaluuya es Fred Hampton, líder de los Panteras Negras. Un joven capaz de exhaltar a las masas y de unir a clanes por la libertad y la igualdad de la raza negra. En cambio, Lakeith Stanfield interpreta al joven que, tras intentar robar un coche, es detenido. El FBI le propone un pacto, y ha de internarse en las filas de las Panteras Negras y pasarles información. Como imaginaréis, llegará un momento en el que no sabrá si está trabajando para el FBI o para Fred Hampton. Mientras eso sucede, el espectador estará plenamente hipnotizado por el devenir de una historia que ya se ha contado y que, aun así, es capaz de indignar y debería avergonzar a más de uno, sobre todo con los datos que se dejan caer sobre los EEUU.
Porque Daniel Kaluuya es Fred Hampton, líder de los Panteras Negras. Un joven capaz de exhaltar a las masas y de unir a clanes por la libertad y la igualdad de la raza negra. En cambio, Lakeith Stanfield interpreta al joven que, tras intentar robar un coche, es detenido. El FBI le propone un pacto, y ha de internarse en las filas de las Panteras Negras y pasarles información. Como imaginaréis, llegará un momento en el que no sabrá si está trabajando para el FBI o para Fred Hampton. Mientras eso sucede, el espectador estará plenamente hipnotizado por el devenir de una historia que ya se ha contado y que, aun así, es capaz de indignar y debería avergonzar a más de uno, sobre todo con los datos que se dejan caer sobre los EEUU.

Lakeith Stanfield
En definitiva, JUDAS Y EL MESÍAS NEGRO es una de las películas del año. Opta a la nominación a mejor película y es posible que se la lleve. Entre Daniel Kaluuya y Lakeith Stanfield está el Oscar a mejor actor de reparto. Apostaría por Kaluuya, eso sí. Historia viva de la libertad de la raza negra y de sus derechos, Fred Hampton merecía que su vida y obra fuera contada. Ni se os ocurra perdérosla.
15 de febrero de 2021
15 de febrero de 2021
14 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante revisión de uno de esos capítulos turbios de IuEsEi. Voy a juzgarla primero como película y luego como producto de la agenda.
Como cosa con actores que se filma, es muy digna. Las actuaciones, muy convicentes. La gente se moja con Daniel Kaluuya, pero a mí quien más me ha impresionado ha sido Lakeith Stanfield. La dirección es solvente y el buen ritmo permite no acusar el largo metraje. Hay talento en esta obra. Emocionará a Spike Lee.
Con la autoridad de estar surfeando la ola del Black Lives Matters, mitifica al malogrado Fred Hampton, presentándolo como el Mesias inmaculadamente nubio al que debes adorar. El tío, con esa mirada contrapicada y esos hombros de tener frío, no comete ni un pecado. Es tan humano, que hasta se enrolla con una camarada que no pasaría el casting para un videoclip de Drake. Que puede ser, ¿eh? Pero...
No conocía la historia, no sé qué es verdad verdadera o qué es verdad de la otra, pero cuando me intentan colar un mensaje de blanco/negro, sin grises, a mí se me encienden las alarmas. Tras el film, todos tenemos claro quiénes son los buenos buenísimos y quiénes los malos malísimos. Y no debería estar tan claro ya que hablamos de una organización radical y armada. Habría mucho que pintar en gris... Espero que se entienda lo que digo, que ya me veo venir el adjetivo que empieza por fa-. Y si no, en el spoiler lo explico con un ejemplo.
Como cosa con actores que se filma, es muy digna. Las actuaciones, muy convicentes. La gente se moja con Daniel Kaluuya, pero a mí quien más me ha impresionado ha sido Lakeith Stanfield. La dirección es solvente y el buen ritmo permite no acusar el largo metraje. Hay talento en esta obra. Emocionará a Spike Lee.
Con la autoridad de estar surfeando la ola del Black Lives Matters, mitifica al malogrado Fred Hampton, presentándolo como el Mesias inmaculadamente nubio al que debes adorar. El tío, con esa mirada contrapicada y esos hombros de tener frío, no comete ni un pecado. Es tan humano, que hasta se enrolla con una camarada que no pasaría el casting para un videoclip de Drake. Que puede ser, ¿eh? Pero...
No conocía la historia, no sé qué es verdad verdadera o qué es verdad de la otra, pero cuando me intentan colar un mensaje de blanco/negro, sin grises, a mí se me encienden las alarmas. Tras el film, todos tenemos claro quiénes son los buenos buenísimos y quiénes los malos malísimos. Y no debería estar tan claro ya que hablamos de una organización radical y armada. Habría mucho que pintar en gris... Espero que se entienda lo que digo, que ya me veo venir el adjetivo que empieza por fa-. Y si no, en el spoiler lo explico con un ejemplo.

Daniel Kaluuya
Resumiendo, un buen producto cinematográfico que merece la pena ver, pero cuidado con decir que no te ha gustado. Porque es de esas que si no te gusta, es que eres un fa-.
En la agenda también dice que debes visitar el blog cinenecio.com.
En la agenda también dice que debes visitar el blog cinenecio.com.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Macho, Jake, un miembro del partido que le peta los sesos a un policía desarmado y luego pretenden que digamos "Oh, ¡qué bonito!" cuando quieren ponerle su nombre a una clínica de salud.
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