Sin amor (Loveless)
2017 

7,0
6.083
30 de agosto de 2020
30 de agosto de 2020
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo primero que llama la atención desde el principio es un depurado estilo visual que no se queda en mero esteticismo, sino que tiene una notable función narrativa. Esos planos fijos del bosque del principio nos introducen en el ámbito donde se desarrolla la vida interior de los personajes, a la vez que predisponen en el espectador un clima de inquietud que le acompañará todo el metraje. Luego están los planos intercalados en la acción, esa cámara fija en los cristales tras los que cae la nieve, esas imágenes de interiores desangelados que recuerdan a Antonio López por su hiperrealismo lírico. No son adornos, sino que describen estados de ánimo e invitan a meditar sobre los personajes y la historia. Porque "Sin amor", un título que lo dice todo, es una de esas películas que exigen algo más que pasar el rato, de hecho tiende más al "mal rato" que al entretenimiento. Por eso las razones por las que actúan los personajes no se subrayan, no se indica quien es el malo o mala, ni se sermonea con quién puso más, y tampoco tiene visos de cine social al uso, aunque algo se nos cuente de la vida cotidiana en la Rusia actual y mucho más se deja apuntado para quien quiera profundizar.

El hecho es que, a través de los problemas de pareja de un matrimonio con un hijo, se nos habla de hechos mucho más universales, como son el miedo, la violencia, el egoísmo y, como resultado final de todo ello la soledad. Todos son infelices y todos buscan desesperadamente compañía, con independencia de su mayor o menor nivel de vida, pero los peor parados son siempre los más débiles: los niños.
Una película, en fin, para contemplar y degustar, de esas que deja a uno pensativo más allá del último fotograma.
Una película, en fin, para contemplar y degustar, de esas que deja a uno pensativo más allá del último fotograma.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Hay imágenes tremendas, como esa del niño llorando mientras sus padres se dedican a zaherirse mutuamente sin reparar para nada en él. Es de estas veces en que el espectador juega con ventaja porque sabe más que los personajes. Lo mismo ocurre con los comportamientos de ella, que, sin darse cuenta, está haciendo lo mismo con su hijo que lo que hacía su madre con ella y tanto le dolía. En el caso de él, su pecado es esa huida hacia adelante, que le lleva a tener otro hijo cuando todos vemos que su dedicación a él va a ser igual de deficiente que con el primero.
Y está el final, que no podía ser otro. La escena en que los obreros renuevan las paredes de la habitación del niño lo dicen todo. Y luego tomas del bosque, las mismas o parecidas a las del principio, que estaban ya pronosticando la tragedia.
Y está el final, que no podía ser otro. La escena en que los obreros renuevan las paredes de la habitación del niño lo dicen todo. Y luego tomas del bosque, las mismas o parecidas a las del principio, que estaban ya pronosticando la tragedia.
18 de septiembre de 2019
18 de septiembre de 2019
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los hijos suelen ser casi siempre los que sufren de forma silenciosa, pero no por ello menos dolorosa, los enfrentamientos entre los padres cuando la relación entre ellos se ha deteriorado hasta tal punto de que el niño pasa a ser un estorbo. En "Sin amor" Andrey Zvyagintsev nos muestra algo parecido a lo anteriormente señalado. Nos encontramos con una pareja de clase media que como se diría vulgarmente ya no se pueden ver delante. Ambos están inmersos en nuevas relaciones amorosas y, claro, el hijo que tenían en común se convierte en una carga que ninguno de los dos desea llevar consigo. Es un niño que crece sin afecto y que tras escuchar una fuerte discusión en la que sus padres hablan de él, optará por irse de casa.
Todo ello nos lo relata este director ruso, de nombre casi impronunciable, sin tomar partido por ninguno de los dos miembros de la pareja y mostrando sus miserias como seres humanos sin ningún tipo de concesión. Ayuda a esta labor la gama de colores fríos que predominan en la fotografía de la película y el desasosiego que provoca en el espectador la búsqueda del desaparecido.
Todo ello nos lo relata este director ruso, de nombre casi impronunciable, sin tomar partido por ninguno de los dos miembros de la pareja y mostrando sus miserias como seres humanos sin ningún tipo de concesión. Ayuda a esta labor la gama de colores fríos que predominan en la fotografía de la película y el desasosiego que provoca en el espectador la búsqueda del desaparecido.

Ya en "El regreso" este director había tratado las relaciones entre padres e hijos, aunque desde otra perspectiva ya que en esa película el "desaparecido" era el padre. En "Sin amor", en cambio, la desaparición del niño provoca que la pareja de alguna forma vuelva a tener un objetivo común, encontrar al hijo, aunque ya se atisbe también que sus nuevas relaciones fracasarán posiblemente por los mismos motivos por los que fracasaron en esta.
Pero el lirismo también tiene cabida en esta dura película en su bellísimo final. Merecido recuerdo a una víctima inocente de los adultos. Sigo en el spoiler
Pero el lirismo también tiene cabida en esta dura película en su bellísimo final. Merecido recuerdo a una víctima inocente de los adultos. Sigo en el spoiler
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Parece mentira que una cinta y un árbol puedan provocar tantas emociones.
14 de septiembre de 2018
14 de septiembre de 2018
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un severo análisis sobre la frívola indiferencia y la inhumana frialdad de la clase media-alta y las sociedades modernas (incluida la rusa). Sobre el cinismo, el egoísmo, la estéril herencia emocional que dejan los progenitores, la incapacidad para aceptar responsabilidades y la carencia de un saludable aprendizaje sobre los sentimientos para llegar a conocernos a nosotros mismos y lograr la empatía con los demás. Zvyagintsev, aún más propenso al subrayado de lo que es habitual, no tiene piedad con sus personajes, dos terribles progenitores, insensibles y egocéntricos, obcecados en borrar cualquier atisbo de su vida anterior (independientemente de las consecuencias externas) para empezar de nuevo como si nada hubiera ocurrido. Cuando el hijo desaparece, no hay en ellos tristeza ni miedo por lo que le pueda haber ocurrido, solo nerviosismo por la situación en la que les deja a ellos.
Lo mejor: Los inesperados tajos de humor. La capacidad con la que el cineasta indaga en la inhumanización de la sociedad.
Lo mejor: Los inesperados tajos de humor. La capacidad con la que el cineasta indaga en la inhumanización de la sociedad.
Lo peor: La brocha gorda y el exceso de metraje. Es casi demasiado capaz de hacerte enfadar.
29 de marzo de 2019
29 de marzo de 2019
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una historia profunda y dura, reflejo de una sociedad fría y complicada de entender para otras que estamos más al sur pero en principio ese dramatismo sabemos que muchos matrimonios lo han vivido.
Es una película que habla del odio, del desamor, de la desesperanza, y hasta se puede decir que del olvido. Durísima pero muy Made in Rusia.
Es una película que habla del odio, del desamor, de la desesperanza, y hasta se puede decir que del olvido. Durísima pero muy Made in Rusia.
12 de agosto de 2019
12 de agosto de 2019
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El amor es selectivo e inestable. O así al menos lo establece esta película, ya que hay tramos en los que vemos que los padres protagonistas no son ni muchos menos, los monstruos que se nos presentan. De hecho vemos, en episodios incluso podríamos decir entrañables, como tratan de rehacer su vida con otras parejas. El personaje de Zhenia, a mis ojos bastante más cruel e impasible que el del hombre manifiesta en dado momento que tampoco ella recibió amor por parte de su madre, buscándolo ella de niña constantemente y encontrándose tan solo con puertas cerradas. Se casó con un hombre al que nunca amó tan solo por alejarse del yugo de su madre, lógicamente por el hijo fruto de esa relación no deseada nunca pudo desarrollar ningún sentimiento bueno.
La película me ha hecho reír en varias ocasiones debido a lo soez y brusco de algunos diálogos en versión original aunque en verdad carezcan de toda gracia (la suegra). Cabe reseñar la impresionante labor interpretativa, desprenden mucha naturalidad y una capacidad camaleónica para encarnar cualquier registro.
La película me ha hecho reír en varias ocasiones debido a lo soez y brusco de algunos diálogos en versión original aunque en verdad carezcan de toda gracia (la suegra). Cabe reseñar la impresionante labor interpretativa, desprenden mucha naturalidad y una capacidad camaleónica para encarnar cualquier registro.

El último tercio, el que se centra en la búsqueda me parece especialmente pesado, en cambio el largo prólogo, el tramo que transcurre de forma previa a la premisa anunciada, sí que lo he encontrado bastante sugerente.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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La conclusión es pesimista, ¿qué nos quiere decir con ella el autor? ¿Que el amor, aparte de volátil, también tiene fecha de caducidad, que tras todo comienzo ilusionante, el desencanto es propenso a aparecer, y de forma muy prematura, cual germen inexterminable, en todos los estamentos (esta vez en el cine de este autor el problema económico no tiene presencia en la trama) de la nación rusa? ¿Que la felicidad no existe, que no queda amor, esperanza de futuro o redención posible?
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