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El club de los emperadores

Drama En 1976, la apacible vida de William Hundert, profesor en el elitista colegio masculino de St. Benedict, se ve alterada con la llegada de un nuevo alumno, el carismático y rebelde Sedgewick Bell, hijo de un senador de Virginia (FILMAFFINITY)
Críticas 30
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8
13 de noviembre de 2016 Sé el primero en valorar esta crítica
Vi (nuevamente) “The Emperor's Club” (“El club de los emperadores”, USA, 2002) dirigida por Michael Hoffman (especializado en el drama romántico) y escrita por Neil Tolkin, basándose, a su vez, en una historia de Ethan Canin. El reparto es reconocido y logra cumplir fielmente su labor: Kevin Kline (aplausos), Emile Hirsch, Embeth Davidtz, Rob Morrow y Edward Herrmann, entre otros. Trata de un profesor (interpretado por Kline) de “civilización occidental”, en un prestigioso colegio estadounidense, quien asume la educación de un grupo de estudiantes, logrando en varios de ellos cambios significativos en sus vidas, pero también se narra su fracaso frente a un estudiante problemático. Se trata, pues, de una oda sin igual a los educadores, de sus éxitos y sus desaciertos (sobre esto, ver “Half Nelson”, 2006, y Detachment, 2011), que le ha logrado un sitio en el cine de culto en el género educativo, aunque siga el cliché (el clímax se logra por un estudiante difícil que se convierte en un reto del profesor). Claro está que está más que evidente la cercanía (algunos llegan a decir que “copia”, cosa que no es tan cierta la verdad) con “Dead Poets Society” (“El club de los poetas muertos”, 1989, Peter Weir). Sin embargo, el filme tiene su propio carácter y Kevin Kline logra construir un buen personaje, con el que se identifica el espectador y lo conmueve, marcando una notable distinción con el también memorable rol de educador que hacer Robin Williams en 1989. Aquél (2002), conservador, éste (1989) excéntrico, pero ambos docentes resultan inspiradores para sus alumnos. Además, este filme de Hoffman permite revisar nuestra deuda con los profesores que nos forjaron. Es imposible no terminar la cinta recordando los años de educación, desde primaria hasta la universidad, y en especial a aquellos maestros que dejaron su buena impronta con tal fuerza que nunca desaparecerá, aunque a veces creamos –erróneamente- que han pasado al olvido. Claro está que los inspiradores no son todos los profesores que hemos tenido. Pero los que lograron dejar huella, inspirar y formar, deben ser honrados, aunque sea en el silencio cómplice que deja una película como ésta. En este sentido, el filme es medio sentimentaloide, incluso algo manipuladora (algo que sabe hacer Hoffman) pero sin ser empalagosa. Para finalizar, como ya lo dije, esta es una película de culto en el tema de la educación, por lo que las reflexiones que suscita en estos tópicos son tantas que mal haría en enumerarlas. Pero quisiera llamar la atención en una en concreto: la educación, como me dijo uno de mis maestros inspiradores en la universidad, es como tirar alimento a las palomas… unas comen, otras no. Para los que nos dedicamos a la educación, esta película es conmovedora hasta las lágrimas. La recomiendo. 13-11-2016.
10
29 de enero de 2021 Sé el primero en valorar esta crítica
Esta película es una crítica al sistema educativo en toda regla. Pero, no deja de ser una película entrañable en lo que se refiere a la historia del profesor con sus alumnos. La lealtad, la confianza, el cariño y la experiencia que recibe el profesor (protagonizado por Kevin Kline en un papelón increíble). Es una historia que nos ayuda a ensalzar los valores que NUNCA hay que perder.

Estoy encantado con esta película y NO la dejaría de ver, una y otra vez. Lo mismo me pasa con "El club de los poetas muertos".
6
23 de junio de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
Igual en su época, esta cinta se ajustaba más a la educación que había. Sin embargo, teniendo en cuenta que "Rebelión en las aulas" ya contemplaba a los alumnos complicados, en el aula del señor Huntder, no existen ni técnicas de coacción o de motivación. No se corresponde en absoluto con la realidad.

Si escindimos esta parte, el resto de la cinta si que nos habla de algo más profumdo: la gente negativa no cambia y por otro lado recuerda en la difícil tarea de un profesor a la hora de saber a quien y cuánta confianza depositar en un alumno.

En cuanto a los aspectos técnicos, tiene una música correcta, un reparto adecuado donde destaca el jovencísimo Jesse Eisenberg (La red social) y alguna que otra frase memorable como "Todo final depende de un principio".

En conjunto, asistimos a una bella conjunción de valores como el honor, el compañerismo, el esfuerzo, etc., que solo se adquieren voluntariamemte, y que por mucho que se enseñe en el aula, la familia será el gran referente.
5
23 de febrero de 2014 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La idea es buena, el desarrollo de la película no lo es.

Se quiere dar una lección sobre el esfuerzo y la trampa. El esfuerzo y la humildad te llevan a tener una vida donde sentirse completo y poder tener la conciencia tranquila y el camino de la trampa y solo puede llevar alto a los nacidos en cuna de oro.

Una película para pasar el domingo después de comer.
12 de julio de 2015 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si buscas alguna película relacionada con educación y docencia, no te puedes perder este film. Un maestro que ama lo que hace, enseña y forma a jóvenes en la preparatoria. Todo cambia cuando viene un muchacho sin escrúpulos. Estupenda actuación por parte de Robin Williams (profesor) y Emile Hirsch.
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