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Traición

Drama. Cine negro Horace Vendig es, en apariencia, un generoso filántropo, pero en realidad se trata de un hombre obsesivo con una codicia sin límites y una afición desmedida a enamorar y abandonar mujeres. (FILMAFFINITY)
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6
6 de septiembre de 2022 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
"- Debes estar con él el día del Juicio Final, te necesitará para defender su caso".

Ambicioso film de Edgard G Ulmer, realizador casi siempre de serie B pero con una gran personalidad en sus trabajos.
Según se comentó en su día, fue un intento suyo por acercarse a la magna obra del genio Welles "Ciudadano Kane", pero eso es discutible.
"Ruthless", que originalmente quiere decir "Implacable", título que le va mejor a la cinta, es interesante pero no redonda.
Sucede que funciona de forma irregular, en primer lugar debido a su largo metraje y segundo por la profusión, en ocasiones, de diálogos de índole económico, con detalles y maneras sobre las grandes finanzas y los tejemanejes de las grandes empresas, con los tiburones financieros acechando para su particular y cruel mordida.
Esto hace que a veces la acción se ralentice, perdiéndose parte de su dinamismo.
Con todo, está bastante bien, dado que el melodrama funciona a la perfección, con un personaje fuerte, vigoroso, al menos en apariencia, pero lleno de una malsana ambición que le hace traicionar a cuantos le quieren y/o aman.
El conflicto está presente a lo largo de la historia y los buenos diálogos e interpretaciones, hacen que se siga de forma gustosa, amena. Pero creo que podría haber estado mejor.
Pero en líneas generales y pese a sus evidentes arritmias, es atractiva y tiene varias escenas excelentes.

https://filmsencajatonta.blogspot.com/
8
11 de marzo de 2022 2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puede que uno de los mejores momentos en la carrera de Edgar Ulmer después de ser relegado al más mohoso fondo de las producciones "B" fuera esa pequeña etapa que comprende los mediados y finales de los '40, habiendo asumido su reinado sobre la extremadamente precaria PRC gracias a "El Desvío".
Entonces, poco antes de verse participando en coproducciones terribles para salir a flote, pudo saborear de nuevo (aunque levemente) el estar al frente de proyectos de mayor envergadura. Tras un extraño y brillante melodrama como "Carnegie Hall" (de la que él renegaba...), el agente y productor Arthur Lyons le ofrece una buena oportunidad, aun siendo en principio Robert Rossen el escogido...

"Ruthless" se basa en la novela de Dayton Stoddart, adaptada por muchas manos en un guión que sacrificará algo de su esencia, pero la mano del director suple tales carencias. Ya solo el inicio del film revela una distintiva característica de su cine; un gran plano general se abre sobre un paisaje de belleza pictórica magnificado por la preciosa fotografía de Bert Glennon, donde destaca en la esquina izquierda una mansión bajo un cielo cubierto de nubes y la oscuridad de la noche, simulando un imperio del terror (al igual que la morada del Poelzig de "The Black Cat").
Lógico es que empecemos a temer por esa pareja de incautos que se acercan en limusina allí (Vic y Mallory) mientras ya hablan inquietos sobre su anfitrión; si algo podemos apreciar durante este prólogo es que Ulmer degusta los placeres de manejar un presupuesto mayor. A lo largo de un escenario sofisticado, poblado de actores conocidos, su cámara se mueve como fascinada por el mundo en el cual acaba de penetrar, del mismo modo que los mencionados invitados; y conocemos a Vendig, con el rostro solemne y algo descarado de Zachary Scott, uno de esos típicos villanos del cine clásico de suspense.

El encuentro entre éste, Vic y Mallory marca un punto de inflexión; ante la presencia hipnótica de la mujer, como si se tratase de Maxim DeWinter (las influencias de "Rebecca" son apreciables), regresa a la memoria del primero el fantasma de un amor perdido de sus tiempos de juventud, y así Ulmer rompe la narrativa yendo hacia atrás en el tiempo, igual que en sus habituales "noir". Nos inmiscuimos en el pasado de Vendig y lo que se nos revela es la vida amarga y triste de un chaval bajo la despótica autoridad de una madre desconfiada y soberbia y cuyo padre, un empedernido jugador, fue echado de casa.
El austrohúngaro se acerca hábilmente a estos personajes oscuros y ambiguos, desgaja sus personalidades y las refleja sobre el protagonista, quien, tras abandonar su hogar, resulta ser ayudado por un vecino en agradecimiento por salvar a su hija Martha. No tardaremos en desplazarnos un poco más adelante y conocer el auténtico "yo" de este Vendig adulto; la cámara parece posarse sobre él con fascinación y un cierto desdén, sobre todo cuando aflora la motivación de sus actos, lo que impulsa a moverse entre los demás, y es ni más ni menos que las ansias de posesión.

La fotografía de Glennon se exhibe elegante y sofisticada, sin embargo esconde una gran dureza en los tonos más oscuros de su blanco y negro...exactamente así es el protagonista, siempre oculto bajo apariencias, no tarda en desvelar su depredadora obsesión, primero como agente de bolsa obcecado por el máximo beneficio, luego como ser humano despiadado. Ulmer utiliza bien su destreza para la confusión; al presentarlo como un pobre chico, extraño en su propio hogar, errante despreciado, se nos insta a brindarle nuestra compasión, y luego la hace pedazos cuando aquél, ya adulto, se sirve del engaño y la traición para sofocar su debilidad interior. Un hombre que se equivoca de dirección (como el Al de "El Desvío").
Esta maldad es figurada desde el mundo empresarial y bursátil, lo que conlleva una mirada corrosiva a ese imperio capitalista en el cual se convirtió EE.UU. en un momento en que empezaba a aflorar el pánico comunista de la Guerra Fría a escala global. Ulmer, muy ingenioso, disfraza este análisis malévolo de melodrama áspero, con tintes de cine negro, resaltando la carga dramática (al aparecer tres mujeres, marcadas por los estereotipos, que pivotarán alrededor del protagonista); es inefable su visión de un universo podrido que se mueve únicamente por el dinero y la codicia, aplastando todo rastro de emoción y lógica.

La fiesta inicial celebrada en la mansión de Vendig parece ser una muestra de su poder o un desesperado intento de expiación; destaca entre sus invitados Buck Mansfield, cuya vida destrozó el anterior, y otro gran ejemplo de cómo el director representa la corrupción existencial y el hastío de los hombres que se entregan a la ambición sin límites. En realidad este magnate arruinado es una perfecta figuración del futuro que le espera al anterior si continúa por ese camino; un solvente Louis Hayward y la hermosa Diana Lynn (en un doble papel) simbolizan a aquellos pobres inocentes aplastados por la avaricia y ruindad de los poderosos...
El cineasta conduce el melodrama hacia pasajes verdaderamente amargos, indigestos, hasta culminar en un intenso clímax de factoría "hitchcockiana", si bien es difícil hallar lo que siempre ha caracterizado su estilo, pues no lo hay. "Ruthless" podría estar dirigida por el mismísimo Wilder; tal vez el resultado hubiese sido más satisfactorio, y no así da la impresión de que el bueno de Ulmer logra hacerlo mejor que nadie. Sin los alardes ni el efectismo barato de Hollywood, modela uno de los retratos de la maldad más complejos y humanos que haya hecho en todo su cine.
6
25 de julio de 2023 Sé el primero en valorar esta crítica
La película está contada a lo largo de abundantes y largos flashback.
El ambiente de lujo y ostentación en el que se mueven sus personajes, filmado con profusión y suntuosidad de detalles.
Excelentemente fotografiada, una de sus fuertes bazas.
El título original "despiadado", encaja mejor y no la palabra tan usada que pusieron en España.

En momentos recuerda a "Ciudadano Kane", tanto en el modo de filmar, sobre todo ambientes lujosos y colocación de la cámara, como en el argumento.
La ambición desmedida hasta el mayor grado de la estupidez humana.

Curiosamente los planos que me han entusiasmado con diferencia, son tres en los que sale Buck (Sydney Greenstret) . Actor con una presencia aquí apabullante, que recuerda al Orson Welles, ya metido en carnes.
Mi escena favorita, es la de la vejez y la elegancia como está rodada.
Hubiera encantado y horrorizado a Oscar Wilde, su vivo reflejo en su insana y desdichada decrepitud final.

Sinceramente esperaba bastante más, abusa de los diálogos sin piedad y me sorprende muy mucho la torpe y casi nula utilización de las elipsis, en un director de la experiencia de Ulmer.
Aún así, es moderadamente entretenida hasta su conclusión.
7
2 de enero de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Ruthless, dirigida por Edgar G. Ulmer, es una de las radiografías más feroces del capitalismo en el cine clásico. Ulmer construye el retrato de Horace Vendig como un ascenso implacable sostenido por la manipulación y la ausencia de escrúpulos. El film avanza como una autopsia moral, donde el éxito económico no trae plenitud, sino aislamiento. La estructura narrativa, fragmentada y retrospectiva, refuerza la idea de una vida edificada sobre ruinas afectivas. La puesta en escena es seca, funcional, sin adornos superfluos. La fotografía en blanco y negro de Bert Glennon subraya la frialdad del mundo financiero. La música acompaña con sobriedad el tono desencantado. Ulmer filma la ambición como patología. No hay redención ni aprendizaje final. Solo la constatación de un triunfo vacío.
7
22 de marzo de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Horace Woodruff Vendig (Zachary Scott interpretando el arquetipo de sus ordinarios papeles) se muestra al mundo como un rico filántropo en ascenso. Sin embargo, en realidad es un joven egoísta y mezquino, un manipulador que odia a todos a su alrededor y persigue objetivos perversos para lograr sus propios objetivos. Bajo la apariencia de filántropo, Horace Vendig es un mafioso despiadado que traspasa todos los límites éticos, arruina negocios y seduce a mujeres sin el menor escrúpulo, mientras intenta desmantelar los círculos armoniosos de hombres ricos, financieros y personas de clase alta. En el transcurso de la historia, los pecados del financiero accionista son recordados por su examigo y colega Vic Lambdin (Louis Hayward) y su amor de la infancia, Martha Burnside (Diana Lynn). De hecho, la historia de su ascenso desde un hogar disfuncional demuestra que esto dista mucho de ser cierto. Tras ser acogido por vecinos adinerados, comenzó a mostrar un impulso obsesivo, cruel y egoísta por ganar cada vez más dinero, amando y abandonando mujeres a su antojo para lograr este propósito. ¡Encantadora! (Diana Lynn) ¡Temeraria! (Lucille Bremer) ¡Leal! (Louis Hayward) ¡Loco por el poder! (Zachary Scott) ¡Vicioso! (Sydney Greenstreet) ¡Inocente! (Martha Vickers). El poder... ¡y el dinero eran sus dioses! ¿Por qué destruir a todos los que te ayudan?

Un elegante film de cine negro con intenso drama, tratando con la ambición y el poder, en el que un hombre sin escrúpulos hará cualquier cosa para alcanzar la cima de la riqueza y el dominio personal. En "Traición ó Ruthless", un cruel y autosuficiente joven intenta romper las estructuras sociales para lograr sus objetivos egoístas y mientras utilizando despiadadamente a todos para sus oscuros fines. La cinta cuenta con una actuación excepcional de Zachary Scott como el ambicioso y calculador joven, un trepa que intenta destruir a los miembros de una buena familia y a otras personas para lograr sus personales beneficios; el utiliza despiadadamente a todos a su alrededor para sus propios objetivos y siniestras intenciones. Su interpretación del insidioso Horace Vendig es magníficamente odiosa. Junto a Zachary Scott, cuenta con un excelente reparto secundario repleto de los mejores actores de los años 40 y 50, tales como Louis Hayward en el papel de su amigo/enemigo, Diana Lynn interpretando un doble personaje, Lucille Bremer, Martha Vickers, Dennis Hoey, Raymond Burr y una mención especial para Sydney Greenstreet, quien está fuera de serie como un magnate sureño llamado Buck Mansfield.

Curiosidades del film: Buck Mansfield cita la Biblia dos veces. La primera vez es cuando sus acreedores lo persiguen y lee Proverbios 31:10-12 y 21 (...¿Quién hallará una mujer virtuosa? Su valor es mucho mayor que el de las piedras preciosas...). La segunda vez es cuando habla con el camarero en la fiesta de Vendig y la cita es de Abdías 1:2-4 (...Aunque pongas tu nido entre las estrellas, de allí te haré descender...). Una de las treinta películas producidas entre 1946 y 1948 cuyo fracaso financiero resultó en que su propiedad fuera tomada por Bank of América por falta de pago de préstamos, y posteriormente vendida a Mundus Televisión en 1954 para su transmisión televisiva por un total de 45 millones. Dos años antes, en "¡Qué bello es vivir!", Robert Anderson Anderson (que actúa como Horace Vendig de niño), interpretando al joven James Stewart, salva otra vida, la de su hermano, tras caer al hielo mientras patinaba. En su estreno, el crítico británico C.A. Lejeune escribió: "Empezar las películas por el final es, me temo, una tendencia moderna; pero me parecería mucho más atractiva 'Ruthless' si pudiera terminar por el principio".

Además, la fotografía, en un sobrio blanco y negro, es de gran belleza, obra del cámara Bert Glennon. La banda sonora, compuesta por Werner Janssen, es atmosférica y apropiada. La cinta fue bien dirigida por el aclamado Edgar G. Ulmer, quien contó con un presupuesto ligeramente superior al habitual, pero tuvo que conformarse con un final forzado y predecible impuesto por el estudio; al menos, logró que resultara poco convincente. Si bien fue un fracaso en taquilla, el tiempo ha traído consigo una merecida reevaluación. Ulmer fue un prolífico cineasta que realizó todo tipo de géneros, dirigiendo películas aceptables y proporcionando aquí un ritmo intenso, aunque a veces resulte algo anticuado. Adecuadamente rodada y filmada profesionalmente, siendo hecha en un poco tiempo. Edgar nació el 17 de septiembre de 1904 en Olmütz, Moravia, República Checa como Edgar George Ulmer. Fue un director de culto y guionista notorio y prolífico. En sus inicios fue vetado del trabajo en Hollywood después de tener una aventura con Shirley Castle —finalmente se casó con ella y ella pasó a ser conocida como Shirley Ulmer—, quien en ese momento era la esposa del productor de películas de serie B Max Alexander, sobrino del poderoso presidente de Universal Pictures, Carl Laemmle. Por eso Ulmer pasó la mayor parte del resto de su carrera languideciendo en los estudios de "Poverty Row". Firmó un contrato a largo plazo allí en 1943 después de dirigir la superproducción Jive Junction (1943), siendo especialmente conocido por Satanás (1934), Barba Azul (1944), Detour (Desvio 1945) , The Strange Woman (La extraña mujer 1946), People on Sunday (Gente en domingo 1930), Aníbal (1959), The Amazing Transparent Man (El asombroso hombre transparente 1960) , Beyond the Time Barrier (Más allá de la barrera del tiempo 1960), entre otras. Calificación: 6.5/10. Merece la pena verla.
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