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Charlot, artista de cineCortometraje

Comedia La impostura permite a Chaplin contrastar en las películas al impostor con el personaje de modos vulgares que había ido creando. Este impostor de maneras elegantes y dignas que parece ir suplantando -afortunadamente- al anterior personaje por un nuevo Charlot. (FILMAFFINITY)
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7
20 de diciembre de 2023 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otro cortometraje ingenuo, rudimentario y con una estilizada técnica del mimo pero que para el público promedio sobre todo norteamericano de hace cien años era un entretenimiento cotidiano, revolucionario, algo importante y artístico y de gran valor. De hecho, ya Chaplin era increíblemente popular en Estados Unidos y en algunas capitales europeas.

Básicamente, a Charlot lo echan del estudio Keystone, se traviste de actriz elegante para conseguir volverse a meter, flirtean con ella, la persiguen y no digo más.

A Buster Keaton en su momento le llamaban el Pamplinas pero quizá el apelativo le quedaba mejor a Chaplin porque su mimo ingenuo, exagerado y poco sutil seguro que hacía gracia a las masas y fue revolucionario pero en el teatro de vodevil debía haber espectáculos parecidos.

El genio de Chaplin fue trasladarlo al nuevo ARTE DEL CINE que estaba avanzando año a año y que en definitiva, evolucionaba constantemente.
6
11 de noviembre de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
306/01(01/11/24) Interesantillo cortometraje silente de 13 minutos, de algo más de calidad y elaboración de lo que me tenía acostumbrado Chaplin en su rudimentaria etapa en los Keystone Studios. Escrito, dirigido y protagonizado por el mayore icono del Séptimo Arte, demostrado ya su carisma y dotes para el mimo y la fisicidad, aun estando todavía en su primer año en el cine, ya tiene la imagen del mítico vagabundo, pero aun esta por definir la personalidad del rol que lo elevaría a los altares del cine. Esta es su décima dirección y su segundo ‘guion’, y para ello tiene de partenaire en una escena al malogrado Roscoe Arbuckle (también compartieron pantalla en “The Knockout”), compartiendo un divertido slapstick. Tiene su interés en como Chaplin se mira el ombligo retratando la trastienda del mundillo de los rodajes.

Un metraje irregular, falto de gags notables, pero muy ameno en gran parte del desarrollo, de hecho, para mi decae en lo que es lo más popular de esta cinta, el tramo en que Chaplin se traviste de mujer (segundo film en que lo hace), eso sí, con un disfraz muy creíble, vemos a Chaplin sin bigotito, pasando por fémina, pero me resulta idiota como los hombres quedan prendados de ‘ella’, como poco estimulante la parte en que la ‘descubren’ y comienza la persecución. Me ha resultado más jocosa la ya mencionada parte de Chaplin con Arbuckle en el camerino intentando Chaplin robarle la bebida al orondo actor; y el tramo de Chaplin intentando hacer de héroe con un bebe en pantalla y ‘cagándola’ una y otra vez (que si coqueteos con unas jóvenes, …). Como era común en la Keystone en el humor primaban los golpes (varios en el trasero) y caídas sin más y a repetirlas, aquí se suman ladrillazos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Rush final: El director le da a la mujer (Chaplin) el camerino de hombres para que se cambie. Mientras está allí, Charlie vuelve a ponerse su disfraz de vagabundo. Cuando el director vuelve a buscar a la mujer, encuentra a Charlie y se da cuenta de que lo han engañado. Enfadado, el director persigue a Charlie por el estudio hasta que Charlie decide saltar a lo que cree que es un pozo de utilería. La película termina con el director y otros actores riéndose de Charlie mientras está atrapado en el fondo de un pozo real.

Tiene alicientes como para hacerlo recomendable, y teniendo en cuenta tiene 110 años el corto. Gloria Ucrania!!!
8
29 de mayo de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
El cine dentro del cine siempre me ha fascinado. Así que ya tengo una buena predisposición antes de saber qué tal será la película en cuestión. Y en este caso no me ha defraudado.

Vemos a Chaplin, bien vestido, sin bigote, que entra en el camerino de unos estudios de cine, junto con "Fatty" Arbuckle. Tras unos gags de la pareja, vemos el proceso de maquillaje en el que Chaplin se convierte en Charlot. Es decir, que sabemos que Charlot ya es enormemente popular, tanto que ya se puede hacer metacine con él.

Intenta hacer un papel en una película dramática, pero... es un auténtico desastre. Sólo sabe hacer lo de siempre: golpes, bofetadas, caídas... Charlot sólo puede ser Charlot. Le despiden y, huyendo, pasa de un set de filmación a otro, provocando los desastres habituales.

Para ser readmitido se traviste de mujer, y lo consigue, porque lo hace muy bien, gestos, movimientos, parece atractiva. De hecho, cuesta reconocerle, porque no hemos visto el momento en el que se la ocurrido la idea, ni el proceso de travestismo. De hecho, el director intenta ligar con ella (ya vemos que ese tema eterno estaba desde el principio...). Y en un descuido le vemos desvestirse para transformarse de nuevo en Charlot. Aceleración hacia el caos y final en el agua, marca de la casa.

Evidentemente, la película "Tootsie" (1982, Sydney Pollack) retoma todo esto, pero ampliándolo a una película de mayor duración y adaptándolo a la América de los 80. Pero podemos comprobar como la película de Pollack, siendo buena, no era tan original...
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