BlackBerry
6,5
2.775
Drama. Comedia
Dos emprendedores dispares -el innovador Mike Lazaridis y el despiadado empresario Jim Balsillie- unieron sus fuerzas en un proyecto que se convertiría en un éxito mundial en poco más de una década. El dispositivo que uno de ellos inventó y el otro vendió fue BlackBerry, un adictivo teléfono móvil que cambió la forma en que el mundo trabajaba, jugaba y se comunicaba. Pero justo cuando BlackBerry alcanzaba nuevas cimas, también empezó a ... [+]
8 de junio de 2023
8 de junio de 2023
30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las biopics que aparecieron en este 2023, como 'AIR' y 'Tetris', supieron manejar formas más bien tradicionales (la primera con un relato más clasicista y la segunda con varios clichés y algo reiterativa). Pero este no es el caso de 'BlackBerry', dado que Matt Johnson (escribe, dirige y actúa) rompe el molde, mete unos cuantos zooms al mejor estilo 'The Office' y en clave de comedia dota a la historia de un ritmo ágil, con situaciones torpes y embrollos por doquier para comprender el auge y la estrepitosa caída de una compañía que supo tener el mundo de la telefonía inteligente a sus pies.
El trío principal comprende la combinación justa entre las capacidades nerds de algunos para el desarrollo de un producto (Baruchel y Johnson) y las mañas/habilidades persuasivas para venderlo de otro de los integrantes (Howerton).
El humor absurdo se entremezcla con un ejercicio narrativo apasionante (hay hasta citas muy bien expuestas y referencias cinéfilas) para agarrar fuerte al espectador y no soltarlo hasta el desenlace.
El trío principal comprende la combinación justa entre las capacidades nerds de algunos para el desarrollo de un producto (Baruchel y Johnson) y las mañas/habilidades persuasivas para venderlo de otro de los integrantes (Howerton).
El humor absurdo se entremezcla con un ejercicio narrativo apasionante (hay hasta citas muy bien expuestas y referencias cinéfilas) para agarrar fuerte al espectador y no soltarlo hasta el desenlace.

Es que en 'BlackBerry', a diferencia de otras películas basadas en hechos reales donde todo se vuelve triunfante, el empinado descenso de la empresa resulta uno de los motivos más curiosos e interesantes para conocer a fondo lo sucedido.
7,6 Alancitos Creadores de Teléfonos Inteligentes sobre 10
7,6 Alancitos Creadores de Teléfonos Inteligentes sobre 10
26 de marzo de 2024
26 de marzo de 2024
26 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya bastante mal escribo, y bastante ignorante soy, como para intentar un bosquejo acerca de lo que son los géneros cinematográficos, los subgéneros, las tendencias, etc. Tema éste muy tratado por grandes autores, de los cuáles lejos estoy de formar parte, ya que sólo soy un estúpido y anónimo forista sin mayores pretensiones que la de hacer carburar el cerebro e intentar conectar con alguien allá afuera, mediante estos torpes intentos de escritura.
La película en sí, creo, no deja mucha tela para cortar. Pero si me hizo pensar, justamente, en la cuestión de géneros y tendencias de la industria: ¿Qué pasa con éste, el subgénero biopic empresarial? ¿qué nos motiva a nosotros, humildes trabajadores/consumidores, a excitarnos y apasionarnos con las peripecias de los empresarios en torno a un producto tal, a un logo cual, o a una megamultinacional? ¿Dónde estamos parados, en el mapa de la organización social? ¿qué somos, socialmente? Si nos vemos como consumidores, pareciera que tenemos un rol activo, y la capacidad de elegir. Si, en cambio, nos vemos como trabajadores, pareciera que somos esclavos condenados a trabajar para otro, a no elegir. La idea de "consumidor" parte desde el negocio y, por lo tanto, nos otorga la ilusión de libertad, de elección. La idea de "trabajador", en cambio, parte desde la producción, y reconoce nuestro esforzado aporte a la sociedad, nuestro rol, nuestra utilidad.
Yo consumo, claro que consumo. Mucho cine, como verán, pero no me reconozco consumidor. O, en todo caso, reconozco que sólo desde el punto de vista del negocio soy un consumidor. Pero mi identidad la mido y categorizo, en todo caso, por el rol social que cumplo. Yo trabajo todos los días, y recién luego consumo, con la tranquilidad de haber hecho un aporte, para disfrutar luego del trabajo de los demás. En este caso, de quienes hacen películas.
Entonces, de trabajador a trabajador les pido, por favor, dejen de hacer estas películas de temática empresarial. Romantizando, con actores lindos y música pop, la actividad de frívolos y amorales (por no decir meros hijos de p...) Ceos y sus aventurillas por hacerse o no más millonarios.
Creo que la culpa de todo la tuvo La Red Social (David Fincher, Columbia, 2010), película que desató el interés de la industria por reproducir más películas de este subgénero empresarial hasta darle entidad como tal, y que funciona como retrato generacional: ya no seríamos trabajadores, ni siquiera seríamos clientes. Ahora apenas seríamos usuarios, sin derechos ganados, ni reclamos posibles, de un sistema tecnológico que se postula natural, para que, por lo tanto, naturalicemos sus salvajadas.
Cada tanto se nos permite, sintonizando este despreciable subgénero de biopic de marcas y ceos, saborear el autodesprecio de clase, besándole las sucias y sangrientas, pero bien fotografiadas, manos del amo.
PD: no, decirle a las cosas por su nombre no te vuelve comunista.
La película en sí, creo, no deja mucha tela para cortar. Pero si me hizo pensar, justamente, en la cuestión de géneros y tendencias de la industria: ¿Qué pasa con éste, el subgénero biopic empresarial? ¿qué nos motiva a nosotros, humildes trabajadores/consumidores, a excitarnos y apasionarnos con las peripecias de los empresarios en torno a un producto tal, a un logo cual, o a una megamultinacional? ¿Dónde estamos parados, en el mapa de la organización social? ¿qué somos, socialmente? Si nos vemos como consumidores, pareciera que tenemos un rol activo, y la capacidad de elegir. Si, en cambio, nos vemos como trabajadores, pareciera que somos esclavos condenados a trabajar para otro, a no elegir. La idea de "consumidor" parte desde el negocio y, por lo tanto, nos otorga la ilusión de libertad, de elección. La idea de "trabajador", en cambio, parte desde la producción, y reconoce nuestro esforzado aporte a la sociedad, nuestro rol, nuestra utilidad.
Yo consumo, claro que consumo. Mucho cine, como verán, pero no me reconozco consumidor. O, en todo caso, reconozco que sólo desde el punto de vista del negocio soy un consumidor. Pero mi identidad la mido y categorizo, en todo caso, por el rol social que cumplo. Yo trabajo todos los días, y recién luego consumo, con la tranquilidad de haber hecho un aporte, para disfrutar luego del trabajo de los demás. En este caso, de quienes hacen películas.
Entonces, de trabajador a trabajador les pido, por favor, dejen de hacer estas películas de temática empresarial. Romantizando, con actores lindos y música pop, la actividad de frívolos y amorales (por no decir meros hijos de p...) Ceos y sus aventurillas por hacerse o no más millonarios.
Creo que la culpa de todo la tuvo La Red Social (David Fincher, Columbia, 2010), película que desató el interés de la industria por reproducir más películas de este subgénero empresarial hasta darle entidad como tal, y que funciona como retrato generacional: ya no seríamos trabajadores, ni siquiera seríamos clientes. Ahora apenas seríamos usuarios, sin derechos ganados, ni reclamos posibles, de un sistema tecnológico que se postula natural, para que, por lo tanto, naturalicemos sus salvajadas.
Cada tanto se nos permite, sintonizando este despreciable subgénero de biopic de marcas y ceos, saborear el autodesprecio de clase, besándole las sucias y sangrientas, pero bien fotografiadas, manos del amo.
PD: no, decirle a las cosas por su nombre no te vuelve comunista.
7 de octubre de 2024
7 de octubre de 2024
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo creamos o no, hubo una época pre Apple en la que el mundo de la telefonía móvil daba sus primeras pasos hacia el dispositivo de comunicación definitivo, ese que nos permitiera intercambiar mensajes en tiempo real, responder correos, navegar por internet, etc. Algunos pueden creer que fue Steve Jobs el que inauguró esta etapa de esplendor tecnológico pero, antes de sus ya famosos 'One more thing', Michael Lazaridis y Douglas Fregin rompieron el mercado empresarial inventando un mini ordenador de tamaño bolsillo que permitía, por ejemplo, no tener que estar presente en un sala de reuniones para comunicarse con alguien.
Esta es la historia que nos cuenta BlackBerry, el auge y caída del que fuera un gigante de la telefonía móvil. Los aficionados a la tecnología estaremos de acuerdo en que el gran éxito de este producto estuvo en el acierto de colocar un teclado qwerty junto a una pantalla para que pudiéramos sentir en nuestros propios dedos el placer de mandar mensajes. No conozco en profundidad los detalles de como sucedió todo esto por lo que no sabría decir cuanto hay de realidad y cuanto no, lo único que puedo decir es que la película hace un recorrido por algunos de los momentos más importantes de forma amena y sin demasiada profundidad. No está al nivel (cinematográficamente hablando) de otras películas de este tipo como, por ejemplo 'La red social', pero me sorprende que haya pasado tan desapercibida pues no aburre y da una visión bastante realista de lo que puede conllevar un excesivo egocentrismo o ambición empresarial.
Quizás el hecho de que la propia historia en la que se basa no tenga el glamour o el gancho que si tenían la creación de Facebook o las constantes innovaciones de Apple la hagan menos atractiva para el gran público, pero a mi me ha resultado interesante y me ha entretenido descubrir como estos dispositivos pasaron de romper récords de ventas a ocupar una posición del 0% de mercado. Personalmente, nunca tuve una BlackBerry, pero recuerdo que era difícil andar por ahí sin encontrarse con alguien que no paraba de golpear con sus dedos ese teclado físico tan característico. Todo eran risas hasta aquella mítica presentación donde alguien dijo: "An Ipod, a phone and an internet communicator...An Ipod, a phone and an internet communicator ". El resto es historia, pero no del cine.
Esta es la historia que nos cuenta BlackBerry, el auge y caída del que fuera un gigante de la telefonía móvil. Los aficionados a la tecnología estaremos de acuerdo en que el gran éxito de este producto estuvo en el acierto de colocar un teclado qwerty junto a una pantalla para que pudiéramos sentir en nuestros propios dedos el placer de mandar mensajes. No conozco en profundidad los detalles de como sucedió todo esto por lo que no sabría decir cuanto hay de realidad y cuanto no, lo único que puedo decir es que la película hace un recorrido por algunos de los momentos más importantes de forma amena y sin demasiada profundidad. No está al nivel (cinematográficamente hablando) de otras películas de este tipo como, por ejemplo 'La red social', pero me sorprende que haya pasado tan desapercibida pues no aburre y da una visión bastante realista de lo que puede conllevar un excesivo egocentrismo o ambición empresarial.
Quizás el hecho de que la propia historia en la que se basa no tenga el glamour o el gancho que si tenían la creación de Facebook o las constantes innovaciones de Apple la hagan menos atractiva para el gran público, pero a mi me ha resultado interesante y me ha entretenido descubrir como estos dispositivos pasaron de romper récords de ventas a ocupar una posición del 0% de mercado. Personalmente, nunca tuve una BlackBerry, pero recuerdo que era difícil andar por ahí sin encontrarse con alguien que no paraba de golpear con sus dedos ese teclado físico tan característico. Todo eran risas hasta aquella mítica presentación donde alguien dijo: "An Ipod, a phone and an internet communicator...An Ipod, a phone and an internet communicator ". El resto es historia, pero no del cine.
10 de octubre de 2024
10 de octubre de 2024
4 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para los que ya peinamos canas, cuando nos llega un producto de ésta índole, lo recibimos con más interés que quizás alguien de la generación del 2000. ¿La razón?
Pues muy fácil, no han visto la evolución. Cuando has crecido rodeado de iphones, poco más te puede llamar la atención. Pero al contrario de nosotros, que crecimos con un teléfono fijo en casa y en las cabinas telefónicas callejeras, el solo hecho de en su día poder llevar un teléfono contigo a todas partes, era pura magia y ya no os cuento lo que era enviar sms o con el tiempo poder escuchar música, ver vídeos o poder disfrutar de una película.
Los que estáis por mi quinta lo entenderéis perfectamente. Reconozco que nunca he sido un amante de la tecnología, no me abruma para nada, no soy de los que esperan el último modelo con dos variedades para vender el actual e ir a por el nuevo. Más bien cambio de teléfono cuando me da problema o ya no cumple con las espectativas.
Jamás tuve una blackberry y he de reconocer que nunca me gustaron, me echaba para atrás ese teclado tan canijo para escribir.
Matt Johnson nos trae la historia del nacimiento de dicho smartphone el cual rompió todos los esquemas del momento, lo novedoso, si funciona no tiene rival. Lo malo es cuando la competencia intenta superarte. En BlackBerry comprobaremos de primera mano ambos extremos. Y suele coincidir que los grandes pelotazos tecnológicos, surgen de chavales que se divierten con lo que hacen, sin llegar a tomárselo como un trabajo. Es curioso porque eso queda reflejado en pantalla en un momento puntual de la historia, cuando la empresa va cogiendo forma y cuerpo y deciden actuar de forma más profesional y dejarse de tanta camaradería.
Y en la competencia como no, veremos a Steve Jobb presentando el primer Iphone.
Las actuaciones están bastante logradas, quizás un poco pardillos en cuanto a los dos creadores, no sé que tanto de realidad tendrá la historia, pero a veces te desconecta de la trama.
Me han encantado los papeles de los dos tipos más duros, Glenn Howerton (Jimmy Balsillie) y en especial a Michael Ironside (Charles Purdy) en un papel muy parecido a los que ha venido interpretando a lo largo de su carrera.
Película muy recomendable para conocer la historia de uno de los acontecimientos tecnológicos más importantes de nuestra era actual.
Pues muy fácil, no han visto la evolución. Cuando has crecido rodeado de iphones, poco más te puede llamar la atención. Pero al contrario de nosotros, que crecimos con un teléfono fijo en casa y en las cabinas telefónicas callejeras, el solo hecho de en su día poder llevar un teléfono contigo a todas partes, era pura magia y ya no os cuento lo que era enviar sms o con el tiempo poder escuchar música, ver vídeos o poder disfrutar de una película.
Los que estáis por mi quinta lo entenderéis perfectamente. Reconozco que nunca he sido un amante de la tecnología, no me abruma para nada, no soy de los que esperan el último modelo con dos variedades para vender el actual e ir a por el nuevo. Más bien cambio de teléfono cuando me da problema o ya no cumple con las espectativas.
Jamás tuve una blackberry y he de reconocer que nunca me gustaron, me echaba para atrás ese teclado tan canijo para escribir.
Matt Johnson nos trae la historia del nacimiento de dicho smartphone el cual rompió todos los esquemas del momento, lo novedoso, si funciona no tiene rival. Lo malo es cuando la competencia intenta superarte. En BlackBerry comprobaremos de primera mano ambos extremos. Y suele coincidir que los grandes pelotazos tecnológicos, surgen de chavales que se divierten con lo que hacen, sin llegar a tomárselo como un trabajo. Es curioso porque eso queda reflejado en pantalla en un momento puntual de la historia, cuando la empresa va cogiendo forma y cuerpo y deciden actuar de forma más profesional y dejarse de tanta camaradería.
Y en la competencia como no, veremos a Steve Jobb presentando el primer Iphone.
Las actuaciones están bastante logradas, quizás un poco pardillos en cuanto a los dos creadores, no sé que tanto de realidad tendrá la historia, pero a veces te desconecta de la trama.
Me han encantado los papeles de los dos tipos más duros, Glenn Howerton (Jimmy Balsillie) y en especial a Michael Ironside (Charles Purdy) en un papel muy parecido a los que ha venido interpretando a lo largo de su carrera.
Película muy recomendable para conocer la historia de uno de los acontecimientos tecnológicos más importantes de nuestra era actual.
31 de diciembre de 2024
31 de diciembre de 2024
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
No me convenció, por eso entiendo que pasase muy desapercibida. Los personajes no son esos depredadores, a los que también podría calificarse como: terroristas financieros, cuya ambición es prácticamente lo único que los mueve, al borde de otros intereses que ellos habitualmente, sitúan al margen.
Matt Johnson, su director, no ha conseguido perfilarla con rotundidad; sus personajes fluctúan a bandazos desde lugares claramente identificables, semejando un simple arquetipo, carentes de esa rotundidad sincera, que de acompañarlos, los hubiera situado como baluarte de unos hechos que realmente sucedieron, aunque no hayan logrado mostrar una realidad, cuyo resultado era más que evidente.
Matt Johnson, su director, no ha conseguido perfilarla con rotundidad; sus personajes fluctúan a bandazos desde lugares claramente identificables, semejando un simple arquetipo, carentes de esa rotundidad sincera, que de acompañarlos, los hubiera situado como baluarte de unos hechos que realmente sucedieron, aunque no hayan logrado mostrar una realidad, cuyo resultado era más que evidente.
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