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The Leftovers (Serie de TV)

7,4
8.465
votos
Sinopsis
TV Series (2014-2017). 3 Temporadas. Cuando el 2% de la población mundial desaparece de forma literal y abrupta, sin explicación alguna, quedando sólo sus ropas en el sitio en el que sus cuerpos se evaporaron, el resto de la población de la Tierra comienza a intentar comprender lo que ha pasado, y sobre todo lo que se supone que deben hacer al respecto. Uno de estas personas es el jefe de la policía de un pequeño suburbio de Nueva York, ... [+]
Críticas ordenadas por:
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8 de octubre de 2014
107 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil
Llevo muchos años siguiendo filmaffinity. Leyendo las críticas de la prensa y otros usuarios a la hora de elegir qué pelis ver, ojeando las listas, viendo las puntuaciones, etc.

Y esta es la primera vez que me animo a escribir una crítica, porque realmente esta serie merece la pena, y creo que está infravalorada. Es de lo mejor que he visto en mucho tiempo, y no lo digo por decir, he disfrutado de grandes series como The Wire, Los Soprano, Breaking Bad...

Como ya han dicho muchos usuarios, que nadie se espere un Lost 2.0. Desaparece el 2% de la población y nadie sabe por qué. Pero no importa, porque la trama se centra en el 98% restante que se queda. En cómo reaccionan, cómo se sienten, cómo se ubican y recuperan en un mundo en el que nada tiene sentido. Es una serie llena de mensajes profundos, que te hacen reflexionar, que te hacen pensar, y que te hacen sentir.

Con una banda sonora excepcional a cargo de Max Ritcher, que hace que se te pongan los pelos de punta varias veces por capítulo; una fotografía fantástica, con escenas emocionalmente demoledoras; y unas interpretaciones que te llegan al alma, The Leftovers para mí es una serie que va más allá, que no es para todo el mundo, pero que, si le das 3 o 4 capítulos, te impactará seguro. ¿Qué sentido tiene todo? ¿Realmente merece la pena? ¿Qué hacemos aquí, a dónde vamos?

Continuo con una reflexión que contiene pequeños spoilers.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Gerry
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1 de julio de 2014
80 de 98 usuarios han encontrado esta crítica útil
Era uno de los estrenos más esperados de la temporada veraniega y quizá por ese motivo ha generado una marabunta de reacciones encontradas. El nuevo producto de la factoría HBO, en el que el canal de pago ha depositado toda su confianza, no respondía quizá a las expectativas de un planteamiento y sobre todo de un tráiler que vaticinaban una gran obra de ciencia ficción. A pesar de que la promoción se ha esforzado en enfatizar los efectos de este nuevo Apocalipsis (“¿Qué harías si de repente desapareciera el 2% de la población mundial?”), los hay que ya están reclamando resoluciones. Y la nueva apuesta de Damon Lindelof, esta vez sí, no va de eso.

No sé si llamarlo osadía o recochineo, pero hay que tener narices para embarcarse en un nuevo misterio televisivo después del fiasco que supuso el desenlace de la mítica serie Perdidos. Si en aquella ocasión sus responsables se escudaron tras el falso argumento de que aquel entuerto era en realidad una historia de personajes, esta vez sí que nos encontramos ante un proyecto honesto desde un principio. The leftovers no busca las causas de lo inexplicable sino sus consecuencias terrenales, tan interesantes e imprevisibles como la ciencia ficción.

Hay que conocer el trabajo de uno de los responsables de la serie, Tom Perrotta, para cerciorarse de que The leftovers no es ni Perdidos, ni Los 4.400, ni nada que por su sinopsis se le pueda parecer. El autor de Juegos de niños (llevada a la gran pantalla de forma brillante como Juegos secretos) y de las más reciente Lecciones de abstinencia es todo un maestro en retratar las miserias de la sociedad estadounidense (y por extensión de la occidental), en hurgar en lo más hondo de la basura que todos tratamos de camuflar. Y aunque con esta Ascensión diera un giro importante a su carrera, al final el planteamiento fantástico le ha servido nuevamente para trazar las flaquezas del ser humano actual.

El piloto de la serie arranca potente, con el llanto desgarrador de una madre que ha visto esfumarse a su bebé mientras el caos se adueña de su alrededor. Si The leftovers hubiera sido un producto de J.J. Abrams para la NBC no faltarían aviones cayendo en picado y ciudades en llamas, pero afortunadamente el post-apocalipsis puede contar con lecturas más personales y menos explotadas.

Tras la impactante secuencia inicial, el primer capítulo echa el freno y juega a la confusión. Los personajes se introducen de manera desconcertante, sin un aparente hilo conductor. Hasta que poco a poco el guión nos desvela el seno de una familia desestructurada tras la ascensión, con un jefe de policía y su hija todavía traumatizados y una mujer y su hijo abducidos por diferentes sectas que han nacido a rebufo de la incomprensión.

Aunque en algunos instantes puede que flojee el ritmo, la serie debuta con imágenes de enorme poder, como esa petición desesperada del agente Garvey a su esposa o el grito ahogado de su hijo en la piscina, por no mencionar la inquietud que provocan los miembros de la secta silenciosa en su búsqueda de nuevos fieles.

Como si de un texto de Saramago se tratara, The leftovers se sirve de una hipotética e improbable situación para desnudarnos el comportamiento humano y social. Aquí no hay lugar para los fenómenos paranormales o conspiranoicos. No importa tanto lo que haya sucedido con los desaparecidos sino lo que ocurre con los que se quedan, los que deben reordenar sus vidas tras el desorden. Y, por el momento, resulta mucho más aterrador.
polvidal
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14 de junio de 2017
45 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me parece del todo imposible hacer justicia a una serie tan devastadora como The Leftovers. Escribo porque no asumo que haya terminado, porque necesito estirar la resaca, o porque sentarse delante de una pantalla en blanco, mientras suenan las teclas de EL PIANO, resulta muy evocador como para decir no.

El caso es que la serie ha terminado y automáticamente se ha colado en mi top tres junto a The Wire y Six Feet Under. Defiendo The Wire como la mejor porque no es un producto pensado para la televisión en cuanto a ritmo, montaje, etc… es una peli que dura sesenta horas. todas muy medidas, todas muy pensadas, con una interpretación coral inalcanzable para las demás, aunque entienda que no ofrezca lo que mucha gente pide a una serie en cuanto a dinamismo o seducción, tenga o no tenga una porción de pizza en la mano. cuando hablo de Six Feet Under aludo al amor del bueno, ese que en televisión o cine suele ser más empalagoso que mojar toffees en leche condensada pero que en la interpretación de keith & david resulta natural, real, legítimo.

Con the leftovers suelo hablar de intensidad, emocionalmente es la serie más exigente que he visto nunca. Y aquí, al intentar verbalizarla, me vienen a la mente un par de referencias. La primera alude a este párrafo de “Ña y Bel” (Gustavo Martín Garzo, 1997):

[…] creo que estar triste es tener el convencimiento de que las cosas son más de lo que parecen, que esconden siempre otra vida. Una vida que, sin embargo, nunca podremos alcanzar. […]

Estos días he hilado una teoría absurda: para que te guste The Leftovers tienes que estar roto. Vale que no es muy sólido esto, pero creo que tienes que haber lidiado de lo lindo con la mierda para poder encajar los golpes que guionistas, actores, directores han creído que podías recibir. Hablo de estar mal de verdad (no de parecerlo), de la incapacidad para resolver conflictos, de tener que haber desarrollado mecanismos de autodefensa para asomar ahí fuera, de la incapacidad para comprender o relativizar ciertas cosas.

Vale que mi teoría es completamente subjetiva pero sí he pensado en esto cuando le he recomendado la serie a personas felices que bajaron del barco rápidamente porque la serie les exigía mucho a nivel de intensidad. Al fin y al cabo hablamos de sentarnos delante de unos personajes que, estando ya rotos, deben lidiar con la súbita desaparición de familiares, amigos o conocidos. Una desaparición que no tendrá nunca explicación, vamos, que si quieres porqués últimos, nanai de la china.

La otra referencia tiene que ver con Nick Cave. En concreto con esa parte del documental “one more time with feeling” (Andrew Dominik, 2016) en la que intenta explicar cómo respira la pérdida de su hijo. Nick Cave habla como si estuviese en el diario de patricia exponiendo el drama de dramas. Me llamó especialmente la atención una parte en la que define el tiempo como elástico, puedes alejarte del vacío y del dolor, pero el tiempo funciona como una goma que aunque se estira y aleja, termina por ceder y volver a la zona cero. En este caso Nick Cave habla de la hora en la que sucedió la mayor de las desgracias imaginable, de la discapacidad emocional para ver el reloj, nuestro 14 de octubre particular.

El tiempo es elástico para todos y cada uno de los personajes con alguna diferencia en la fuerza de retorno a la zona cero, pero igualmente amenazante. Querer recuperar una vida que no querías porque la actual tampoco la quieres, porque tú no te quieres, porque eres incapaz de querer, porque el precio de querer o aferrarse a algo/alguien, aunque tengas tres millones de dólares en una subasta, no lo puedes pagar.

Dentro del torbellino emocional que sacude a todos los personajes de The Leftovers hay uno que los supera a todos, Nora Durst. Lo de Carrie Coon sería de alfombras rojas, muñecos bañados en oro y todo el tenderete si creyese en eso. Porque si hay algo más valiente que suicidarse es afrontar una vida en la que echar de menos pesa lo mismo que echar de más y aun así no hay, ni habrá nunca, equilibrio.

porque en el fondo todos nos movemos infinitamente mejor en la mierda, es más barato pensar mal que pensar bien, nos han hecho creer primero que la felicidad es una meta, es más fácil andar persiguiendo una zanahoria, más tarde rectificaron, ya no es una meta, es el camino hasta la meta. El caso es que seguimos sin ser capaces de ser felices porque desconocemos los esquemas de la felicidad, porque no estamos acostumbrados, porque no tenemos confianza en ella porque nunca la hemos conocido lo suficiente como para dejarle las llaves de casa. porque aunque sabemos cuáles son los efectos secundarios de ser/estar triste somos capaces de manejarlos, qué coño, ¡siempre han estado ahí! por eso es lícito jugar a ser dios, a ser espía, a creer en conspiraciones perrunas, en realidades paralelas, en física cuántica, todo vale, todo, absolutamente todo menos creer sin más en el ya, en el ahora, en el ser humano que tienes enfrente en este preciso momento, un momento que es presente y pasado al mismo tiempo, que puede o no puede estar en el mismo plano existencial que tú, que yo, que ella, que él, que todo.

The Leftovers no es que deje más interrogantes que respuestas, es que tanto unas como otras en realidad no importan. Importan los caminos, el proceso, la evolución, los andamios que has necesitado para hacer esto, lo otro o lo de más allá, importa la ciencia (Laurie) hasta que importa más el sentirse útil (aaaay Laurie). Y claro, importa el amor, siempre el amor, o el pragmatismo, ¿o era la fe?

Da igual, ojalá volver a sentir algo así con una serie, o-ja-lá.
árbore
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28 de mayo de 2017
19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Llevo mucho tiempo visto películas y series de televisión y no recuerdo serie que a la par de infravalorada me haya parecida tan buena e imprescindible como esta. Por eso me he animado a escribir esta crítica, por eso me he animado a dejar esta huella, para que quede en el recuerdo.

No suelo poner dieces, los reservo para el contenido que me parece especial, que me ha marcado. No estoy diciendo que sea una serie perfecta, tiene sus fallos y altibajos como muchas otras (Para mi sobre todo en la primera temporada), pero, su mensaje y desarrollo lo palia completamente. Antes de nada te responderé lo que has venido a buscar, ¿Recomiendo la serie?, un rotundo SI.

Esta serie no es fácil de ver, por lo menos no para muchos, puesto que formando parte del argumento cosas tan disparatadas o inverosímiles que difícilmente vamos a ver (Algunas no por que no existan, es porque no vivimos en el contexto donde se dan) no puede tratar temas mas personales y que afecten tanto a cualquier persona que vea esta serie. Es una bofetada al espectador para que piense y reflexione sobre situaciones como la falta de seres queridos, la falta de respuestas o como ser feliz.

Se que es una crítica muy abstracta y que no ahonda en los detalles del argumento, pero así es exactamente la serie, un viaje sin sentido y con final incierto mientras vas observando y sintiendo todo lo que pasa.

Decir para ir terminando que la serie al contrario de lo que opina mucha gente a mi me entretiene, y mucho. No solo se basa en en cuestiones filosóficas de las que se puede hablar hasta el infinito, también tiene su parte de enganche, misterio y hasta algunas partes graciosas, pero en el caso de que no te haga pensar, no sientas nada, o busque explicación a todo lo que pasas, no la sigas viendo porque no encontrarás nada mas haya de eso.

Además de todo eso la música, fotografía, actuaciones.. son maravillosas, pequeñas píldoras que hacen aun mas grande a la serie. Ya se que es difícil hacer caso a una crítica como esta y mas conteniendo 17 "no" y solo un "si", os recomiendo darle una oportunidad.

No busquéis respuestas, a Dios, al big bang, a la inflación cósmica, a Brahma o a Tepeu y Gucumat, o por lo menos no dejéis que os impidan ser felices, aprovechad el tiempo que tenemos al lado de los que mas os importan.
spy_ghost
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24 de septiembre de 2014
18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Empecé a ver esta serie con una mezcla de curiosidad, expectativas (al fin y al cabo es una producción de la HBO, lo que casi siempre garantiza calidad) y ciertos reparos (que algo se anuncie como “el nuevo trabajo del creador de Perdidos”, no necesariamente juega a su favor, y eso aunque no te llevaras un chasco monumental con el final de Perdidos). Y cuando acabé de ver el episodio piloto pensé que esta serie podía tanto ser una de las mayores genialidades de la HBO como convertirse en uno de los fiascos y tomaduras de pelo más grandes de la cadena.

Un buen día de 2011 (creo recordar que es el 14 de octubre en la serie) a escala global, en todas partes, simultáneamente, sin previo aviso, personas que estaban haciendo sus actividades cotidianas, en un instante desaparecen sin dejar rastro. En todo el mundo, una de cada 50 personas se ha desvanecido repentinamente sin explicación y sin dejar rastro.

Un arranque potente y original ¿verdad? Bueno, pues la originalidad de verdad es que la serie no va de explicar que les pasó o porqué les pasó a ese 2% de la población mundial. La serie se desarrolla tres años después (es decir, en nuestro presente, en 2014) y lo que trata es la repercusión de esa misteriosa “partida”, lo que trata es lo que les pasa a los que quedaron atrás (los leftovers del título).

A través de unos cuantos personajes, vemos como la sociedad ha quedado profundamente tocada, más tocada de hecho de lo que se podría pensar teniendo en cuenta que el 98% restante de la población sigue allí, pero con una sensación de vacío y de herida aún sin cerrar, y sobre todo sin ninguna respuesta. Mientras algunos luchan por pasar página y seguir viviendo, otros no pueden. Se organizan congresos sobre los desaparecidos, movimientos religiosos, gente que escribe libros sobre sus expreincias, chalados con teorías visionarias y conspiranoicas,...

Los que desaparecieron lo hicieron completamente al azar, en todo el mundo, de todas las edades (desde ancianos a punto de morir a fetos en el útero de sus madres embarazadas) y de todas las clases soculaes (uno de los desparecidos fue el propio Papa Benedicto XVI, así que ya sabéis porqué tenemos al papa Francisco).

El protagonista principal es Kevin Garvey, un padre de familia que se esfuerza por mantener una aparente normalidad con su hija adolescente Jill (que ha pasado de ser una estudiante de diez a una chica problemática, contestataria y que parece pasar de todos) mientras trabaja como jefe de policía de su pequeña ciudad: Mapletown.

Hay personajes como el revernedo Matt, que que investiga a los desaparecidos, buscando a delincuentes, estafadores, gente que engañaba a sus mujeres o que se jugó apostando el dinero para los estudios de sus hijos,... y los desenmascara editando carteles y contando cómo relamente no eran tan buenas personas. Eso sí, cabreando de paso a mucha gente, familiares incluídos, que no sabían como eran sus seres queridos.


Hay gente trabajando para el gobierno, elaborando completos censos de desaparecidos y entrvistando a sus familiares, haciéndoles largúisimos test con preguntas que aparentemente nada tiene que ver, buscando patrones, trantando de averiguar lo que tenían en común.

Hay una mujer que perdió a toda su familia (su marido y sus dos hijos) en la “partida”, que luego descubrió que su marido la engañaba con la profesora de los niños, y que ahora de vez en cuando se pone un chaleco antibalas y contrata a gente para recibir un disparo y sentir por un momento -supongo- lo que debe ser abandonar el mundo como hizo su familia.

<sigo en el spoiler por falta de espacio>


Más en: http://el-pobre-cito-hablador.blogspot.com.es/2014/09/the-leftovers-tiene-algo.html
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Seldon
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