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Black '47

Aventuras. Drama Año 1847. Durante lo peor de la Gran Hambruna (1845-1849) en Irlanda, Feeney, un Ranger irlandés que ha estado luchando por el ejército británico en el extranjero, abandona su puesto para intentar reunirse con su familia en Irlanda. A pesar de haber experimentado los horrores de la guerra, Feeney se sorprende por la destrucción de su patria por el hambre, y la brutalidad del gobierno con su pueblo y su familia. (FILMAFFINITY)
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7
22 de septiembre de 2020 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lance Daly trae una historia de su país natal, Irlanda, durante la época de la gran hambruna de mediados del siglo XIX mezclado con aquellas películas de acción de "uno contra todos".

Esta es la historia de Feeney, un soldado que regresa a su Irlanda natal y que ve el estado de su familia y de como está su país decide tomarse la justicia por su mano; a pesar de que la causa me parece noble, no estoy del todo con los medios. Quizás en la situación de el protagonista habríamos hecho lo mismo o no, pero no es el 'qué', sino el 'como' donde no puedo empatizar del todo con él. Puede ser porque suelo simpatizar con la filosofía de vida pacifista (ayudó a liberar India de la colonia británica sin portar arma alguno) de Mahatma Gandhi más que con otras.

Claro que esta es mi percepción de lo que nos cuenta el filme y no tiene por qué coincidir con la de los demás.

En lo que respecta a términos puramente cinematográficos, no escatiman medios en retratar la Irlanda del sigo XIX y se nota para bien en fotografía, vestuario y dirección artística. No tengo quejas en ese aspecto, así como en su reparto con un actor que pocas veces falla como Hugo Weaving que ya sea el elemento corrupto de Matrix o un inspector venido a menos, como este caso, siempre cumple. También me gusto el papel de James Frecheville como Feeney. No tenía anotado su nombre y, al menos en esta película, da signos de ser uno de los rostros a tener en cuenta en años venideros.
A pesar de sus virtudes, creo que la historia se alarga un poco más de la cuenta incluso durando poco más de hora y media, a veces me daba la sensación de reiterar más de lo normal. A pesar de eso, es un más que correcto filme independiente.

Nota real: 6,5
4
14 de mayo de 2025 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
"La gran hambruna" es una película que versa sobre este episodio histórico, ocurrido entre 1845 y 1852, no solamente en Irlanda sino en toda Europa Occidental pero que no obstante donde más gravemente afectó fue en la mencionada isla. Ante esto, lo cinematográfico queda en un segundo plano pero, no obstante, es un trabajo un poco lento, escueto y al que le falta acción pero que se sigue con cierto interés por su apuesta por una especie de western de venganza. Aunque al final lo que le sale es un poco "Acorralado" (1982). Otro defecto que le noto es que se queda a medio camino entre el drama social y un thriller de acción, no termina de concretar y le falta adrenalina. Además, es demasiado oscura y hay algún personaje que evoluciona, por no decir cambia de chaqueta, demasiado rápido. Por otro lado, el final me ha gustado y Freddie Fox como el arrogante capitán muestra mucho estilo. No me digáis que no pero esas casacas rojas quedan muy chulas.

Y ahora vayamos a lo más importante, a la denuncia de la Gran Hambruna, que efectivamente fue un absoluto desastre. Las cifras hablan de un millón de personas muertas y al menos otro millón de emigrados de un total de 8,5. Hay otro dato espectacular: todavía hoy, cerca de 200 años más tarde, la población irlandesa sigue siendo sustancialmente inferior a la de 1845. Es decir, todavía no se ha recuperado de esta hecatombe. Todo esto es información, pero lo importante de esta desgraciada historia es buscar a los responsables. Y en esto es en lo que falla la película, con un relato demasiado maniqueo, estrafalario por momentos, que rezuma odio hacia los británicos. De todos modos, conviene pensar algo la respuesta porque es llamativo que "la más espantosa de todas las hambrunas de la Europa Occidental moderna", según Simon Schmana, ocurrió en el país más rico del mundo y por lo tanto de Europa, y también el más libre y democrático.

Los culpables, pues, no pueden ser los ingleses, así en bloque, lo que sería tan injusto como achacar los crímenes nazis a los alemanes, o a los españoles los de la Segunda República. No. Tampoco nos sirve denunciar el colonialismo porque el colonialismo no es una política sino un marco jurídico en el que poder realizar una política u otra. ¿Entonces? Es curioso que en estos análisis de brocha gorda no se ponga la lupa en el gobierno. Schama explica muy bien que en tanto los conservadores de Robert Peel, la derecha, estaban en el poder, hicieron todo lo posible para combatir la hambruna, por ejemplo, repartiendo maíz a través de depósitos locales o tratando de prohibir la exportación de grano, mientras que fueron los liberales de John Russell, la izquierda, los que rechazaron estas medidas y ya en el poder desde 1846 dejaron que se muriera la gente para no interferir en las leyes del mercado y por principios. Así que, repetid conmigo, ¡malditos liberales!
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Podéis consultar en SCHAMA, Simon "Auge y caída del Imperio Británico, 1776-2000" (2005), Crítica, Barcelona, páginas 266-277, que no me invento nada.
Por cierto, la inacción de los liberales en la Gran Hambruna de Irlanda es uno de los mayores crímenes de los que culparlos (aunque desde luego no es el único) pero "extrañamente" muy pocos lo hacen, prefieren insultar a los ingleses o a los colonialistas o a los nobles, como si no hubiera habido ingleses, colonialistas o nobles que querían hacer o hicieron algo para mitigar la crisis. De tal modo que hoy día vemos a los liberales presumiendo por ahí y dando lecciones como si nunca hubieran roto un plato, cuando tienen una historia de fechorías que da asco.
Otra cosa, que no me he puesto a defender el colonialismo porque no tocaba pero sí, lo defiendo.
6
13 de noviembre de 2019 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 2011, Lance Daly abandonó temporalmente su Irlanda natal para rodar en Estados Unidos un estupendo thriller llamado The good doctor, con un excelente Orlando Bloom de protagonista. Una notable película que pasó desgraciadamente desapercibida. Algo parecido ha ocurrido con Black 47, aunque en este caso la reacción es algo más merecida.
El problema de Black 47 es que su mezcla de cine social, con la Gran Hambruna irlandesa del siglo XIX de fondo, y el western puro y duro no termina de funcionar demasiado bien. Y no lo hace porque falta profundización en los personajes secundarios, o carecen de suficiente tiempo en pantalla como para interesarnos (por ejemplo, la cuñada y los sobrinos de Feeney), y sobre todo porque el ritmo es lento y roza el aburrimiento en algunos momentos. Se salva de la quema porque su duración es de apenas 90 minutos, lo cual se agradece, pero eso no se puede permitir en una película que pretende ser un western e internarse en el género de aventuras.
Con todo, Black 47 es una película con suficientes elementos interesantes como para recomendarla. Pese a que la mezcla no termine de funcionar, su retrato de la Gran Hambruna que asoló Irlanda en los años finales de 1840 es estremecedor, acompañado por una excelente fotografía que acrecienta el drama y el ambiente siniestro de esa Irlanda pobre y al borde de la muerte, desangrada además por el dominio inglés aparte de por el hambre. Hugo Weaving, además, realiza una gran interpretación como el atormentado y caído en desgracia Hannah, y su final es conmovedor. Además, Daly exhibe una enorme valentía en todas sus decisiones, desde su descripción de la violencia hasta la decisión de rodar muchas de las escenas en irlandés, lo que dota a la película de un carácter único y profundamente realista (la trama se desarrolla en Connemara, corazón del Gaeltach, es decir, las zonas de Irlanda donde el irlandés domina como lengua principal sobre el inglés).
En definitiva, una película valiente, interesante, pero descompensada y lastrada por errores que se podían haber corregido.

Lo mejor: Sus arrestos, la interpretación de Hugo Weaving y su fotografía, un trabajo soberbio de Declan Quinn (atención a la ausencia de color y la perfecta captación de la meteorología irlandesa y cómo representa la sordidez de la historia).
Lo peor: Falla en el ritmo y no termina de decidirse por ser social o western.
6
30 de junio de 2020 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Irregular coproducción entre Irlanda y ¡Luxemburgo!, que felizmente va de menos a más hasta resultar entretenida y vistosa, aunque no convenza del todo.
La historia es interesante aunque en el fondo no sea nada novedosa. Sí en cuanto a que ocurre en una época y lugares no muy frecuentados en el cine, pero con una historia de venganza que ya se ha visto en otros filmes.
Es en realidad y claramente, un western, a la irlandesa, con paisajes, música y personajes de los lugares donde transcurrió la infausta hambruna sucedida en Irlanda entre los años 1845 y 1849. Pero la filosofía y acontecimientos nos transportan al far west sin remedio. E incluso, en algunos momentos nos remiten a otras cintas del oeste, como en su parte final ocurre con la estupenda "La noche de los gigantes".
Comienza de forma lenta y tarda un poco en entrar en materia pero cuando lo hace es de forma abrupta, violenta, sanguinaria.
Las escenas de acción están bien filmadas, en tono seco, explosivo, teniendo a veces la delicadeza de presentar algunas muertes fuera de campo, aunque un poco más tarde no se ahorran las escenas explicativas sobre cómo se han producido.
Por otra parte, la evolución de algunos personajes no están bien explicada, al menos de forma clara y creíble.
El final, francamente bueno.
En resumidas cuentas, que está bien pero podría haber estado bastante mejor.

https://filmsencajatonta.blogspot.com
8
18 de septiembre de 2020 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante y sangrienta película irlandesa relacionada con un tema muy pocas veces tratado en el cine, el de la durísima Gran Hambruna de 1845-1849 (y encima con diálogos en gaélico). El independentismo irlandés y la imagen nada amable del colonialismo británico sí se han visto más veces (con las habituales protestas inglesas), pero nunca está de más que se vuelvan a ver (y eso que me considero anglófilo, pero Irlanda es una de mis pasiones).

Lo cierto es que atrae por su relato seco, duro, áspero, sin concesiones, su rigor histórico (como cuando un juez condena a un infeliz a la deportación en la "Tierra de Van Diemen", una de las lejanísmas colonias penales inglesas, es decir, la futura Tasmania) y su acertado reparto, con gente de aspecto decimonónico (el protagonista, el australiano y barbado Frecheville, parece sacado de una fotografía de mediados del XIX). Además la ambientación y la fotografía son de primera calidad, ayudando los maravillosos paisajes de Connemara, Wicklow y Kildare. Sin embargo, la película pese a su gran final queda lejos de ser redonda, excelsa. Por no hablar de los personajes, ni bien explicados del todo y pobremente evolucionados.

Gran Stephen Rea (en excelente forma pese a sus 72 años, parece mucho más joven) y muy competente un torturado Hugo Weaving como Hannah "el Cazador", un personaje peckinpahiano-eastwoodiano.
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