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Críticas de: Luis Guillermo Cardona

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Luis Guillermo Cardona Medellín - Colombia

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1563 críticas (Ver todas por título) Página: 108
Su valoración: Regular
4 de Junio de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El primer bandido sátrapa de la historia del cine, fue Thomas Alva Edison. Al haber sido el inventor del Kinetoscopio y de la cinta en celuloide, con su grupo de abogados, Edison se inventó una serie de artimañas que le permitieron convertirse en cabeza de una sociedad a la que llamó la MPPC (Motion Pictures Patents Company), en la que asoció a cuantas productoras de cine pudo y terminó cobrando impuestos por cada metro de película filmada, y cada distribuidor o exhibidor, tenía que sacar una licencia anual para poder hacer su oficio. Con esto, el mago de Menlo Park se hacía, aproximadamente, a un bello pero sucio millón de dólares anuales ¡en la primera década del siglo XX!

Con buenas razones y sabiendo que ya había leyes antimonopolio en los EEUU, algunos productores inmigrantes (casi todos judíos y futuros fundadores de los más famosos Estudios cinematográficos) deciden oponerse a la especulación de Edison. Y a uno de los asociados a la MPPC, el llamado “Coronel” Selig, se le ocurre escapar de los impuestos y se marcha al sur del país en busca de exteriores para la primera versión de “El conde de Montecristo” (1907) que dirigiría Francis Boggs. En estas, descubre un antiguo feudo de los indios Cherokee llamado Hollywood (Bosque de acebos), otra hermosa tierra usurpada por los blancos, y cuando los demás se enteran de sus magníficos paisajes, clima, valles… y su proximidad con México para huir cuando sea necesario, pronto corren hacia allí, y en pocos años nacería La Meca del cine.

No pasaría una década sin que a alguien se le ocurriera hacer una nueva versión de la inmortal novela de Alexandre Dumas y Augusto Maquet: En 1913, la haría Edwin S. Porter con James O’Neil (padre del dramaturgo Eugene O’Neil); en 1923, Emmet J. Flynn realizaría la suya con John Gilbert; en 1934, Rowland V. Lee sería el responsable de la mejor versión hasta ahora, con Robert Donat como Edmond Dantés… y así sucesivamente, habiendo versión americana, inglesa, francesa, mexicana y hasta japonesa, sin contar con la variaciones hechas sobre el tema: “La esposa de el conde…, “El hijo de…, “La venganza de…”.

La versión que ahora nos ocupa, de 1975, y encargada al ex-actor y director de teatro, David Greene -ahora convertido en director de telefilmes-, resalta por su lujosa ambientación y vestuario, y porque cuenta con un reparto internacional que incluye al ex-Doctor Kildare, Richard Chamberlain, como Dantés, a Tony Curtis como Fernand Mondego y, entre otros, a Louis Jourdan (Dantés en la versión de 1961 de Claude Autant-Lara), haciendo ahora de Villefort.

Se retoma aquí la idea de los cuatro enemigos, y con el ánimo de hacer algo novedoso, Sidney Carroll el guionista, se inventa la interesante idea de modificar el final, sentando el precedente de que la felicidad no puede ser el resultado de la cruel venganza. Pero la escena es tan vaga que nos deja Out. Y además ¿dónde está dicho que el matrimonio sea el camino a la felicidad?

De resto, el filme resulta cortado a machetazos y muy plano emocionalmente; la estadía de Dantés en la prisión es literalmente vista a vuelo de pájaro; la despedida del abate Faria luce vaga y desentonada; el reencuentro con Mercedes, un desperdicio; su enfrentamiento con Albert parece un simple ensayo… Y así, David Greene, no logra dejar buena huella con una novela que tiene el sello de la perennidad.

Estas son las situaciones en las que, toca volver la vista atrás, para poder hallar los verdaderos tesoros.
Luis Guillermo Cardona
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29 de Mayo de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El profesor Timoleon Zanders Post, se ha vuelto un hombre soso y desmotivado, sin más interés que el de leer y el de ahorrar cuanto centavo le sea posible. Su amigo, el profesor Jenkins, lo alienta para que salga en busca de la vida y hasta le recuerda lo ocurrido con el profesor Ferguson, quien se suicidó en la misma oficina que ahora Post ocupa, porque tampoco encontró un aliciente en su camino. De pronto, el mismo Jenkins le hará entrega a su amigo de una carta en la que se le informa que ha heredado nada menos que ¡750 mil dólares!… y así, nuestro anclado profesor, se verá animado a emprender un viaje para reclamar la herencia, conociendo en el primer tren a los miembros de la compañía, The midnight maids, que está montando una revista musical, con mucha ganas, poco talento y el más austero de los presupuestos. Atraído por Pansy Peets, una simpática y bonita miembro del grupo, el profesor Post se sentirá dispuesto a sacar el dinero de su billetera para apoyar a aquella gente, entre quienes ha logrado hacer unos cuantos amigos… y quizás hasta consiga descubrir un talento que jamás imaginó que lo cargaba consigo.

La historia de montar una revista – los obstáculos que salen al paso durante el proceso - y alguien que surge dispuesto a salvar la situación, resulta ahora harto conocida, pues con muchas o pocas diferencias, la hemos visto en títulos como “Calle 42”, “Melodías de Broadway 1955”, “El multimillonario” y otras. Lo curioso aquí, es ver al otrora grandioso protagonista de memorables comedias del cine mudo, Buster Keaton, emparejado con el simpático pero mediano Jimmy Durante, por orden del dictador de la MGM, Louis B. Mayer, de quien se especula que con esto pretendía quemar definitivamente a Keaton y poner en alto al pianista narizotas.

Contra todo, Keaton luce muy bien como el apacible y medio despistado profesor, pero se echa de menos la falta de un buen creador de gags que le permitiera lucirse como solía hacerlo, y según parece, ni él mismo pudo contribuir con gran cosa, pues se impuso al director Edward Sedgwick ajustarse al guión que le entregaron y lo único que se logró fue copiar, de muy buena manera, la estupenda escena alusiva a la seducción y borrachera de “Pobre tenorio” (1931), haciendo que ahora la fascinante Thelma Todd, demostrara por enésima vez, que era de esa suerte de mujeres que se guardan para siempre en la memoria.

Se da el lujo, la rubia Todd, de imponer con su belleza y su picardía los puntos más altos a esta ligera comedia, donde aparte de ella, lo más logrado quizás sea la escena del tren, junto a aquella otra en la que James se ufana de haber inventado un tema musical para la revista… y lo que toca es nada menos que “Singin’ in the rain”, la célebre canción que, el mismo Keaton, junto a Marion Davies y Jacques Haley, había cantado en “Hollywood revue” (Charles F. Reisner, 1929).

Con todo, “PIERNAS DE PERFIL” sería el segundo y probablemente el más fuerte eslabón de la trilogía que realizaron juntos Keaton y Durante, quienes ya habían aparecido en “El amante improvisado” (1932) y luego aparecerían en “¡Queremos cerveza!” (1933).

Pero fueron otros los grandes tiempos del maravilloso Buster Keaton.

Título para Latinoamérica: “SILENCIOSAMENTE”
Luis Guillermo Cardona
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Su valoración: Interesante
26 de Mayo de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fueron tan solo 37 minutos, los que lograron rescatarse de una película que sería el remake de “Mi mujer favorita”, la magnífica comedia que terminara Garson Kanin en 1940, debido a un accidente automovilístico de Leo McCarey, quien había comenzado a dirigirla. “SOMETHING’S GOT TO GIVE” fue la última película que comenzó a rodar Marilyn Monroe, una vez más a cargo de George Cukor, uno de los más cotizados directores de mujeres que haya tenido Hollywood, y quien ya la había dirigido en ese estupendo filme, titulado “El multimillonario”.

Pero eran tiempos difíciles: Marilyn vivía entregada a los barbitúricos para poder conciliar el sueño y procurando olvidar aquella dura realidad en la que había fracasado en tres matrimonios; había tenido dos abortos durante su relación con el dramaturgo Arthur Miller, denegándosele el derecho a ser madre; y no conseguía convertirse en la primera dama de los EEUU, idea con la que soñaba cuando por fin se convirtió en la amante del presidente John F. Kennedy. Su depresión era cada vez más aguda, además porque comenzaba a sentir el paso de los años, y a sus 35, sentía un fuerte horror a convertirse en una mujer vieja.

Entonces, mientras avanzaba el rodaje de “SOMETHING’S GOT TO GIVE”, en la que realiza la más atrevida de sus escenas en Hollywood -gracias a la liberalidad de los años 60 y derrotado por fin el ultraconservador Código Hays-, llega el día 5 de agosto de 1962… y certificada una sobredosis de barbitúricos, la mítica Marilyn Monroe es encontrada muerta en su propio apartamento. Había razones para un suicidio. Había motivos para un asesinato. Pero este es un velo difícil de descorrer, ante lo débil y manipulable que ha sido siempre la justicia humana.

Queda decir que “SOMETHING’S GOT TO GIVE” prometía bastante como película: reflejaba algunas de las ilusiones que tuvo siempre la martirizada estrella (vivir en una isla, tener hijos…), planteaba una picaresca relación entre tres… mejor cuatro, que daba para deliciosos enredos y provocaciones, y Marilyn, aunque con el rostro un tanto resentido por su situación emocional, lucía dispuesta a conceder a sus enamorados cinéfilos, lo que tanto ansiaban después de que conocieran su célebre calendario.

No sé lo que hubiéramos visto de haberse podido terminar la película, pero Marilyn me llena de nostalgia y de tristeza, al recordar su vida truncada, su película inconclusa… y me llena de rabia comprender que han sido los hombres los que han arruinado la existencia de tantísimas muchachas, que todo lo que esperan de la vida es un poquito de sincero y tierno amor.

¡Sé que ahora la paz es contigo, pequeña, pero grande Norma Jean!
Luis Guillermo Cardona
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Su valoración: Notable
13 de Mayo de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Afganistán es uno de los países más pobres del mundo porque, desde hace siglos, ha sido objeto de las más cruentas guerras, causadas principalmente por los países intervencionistas: Inglaterra, Rusia, EEUU… En 1978, un Consejo Revolucionario de Izquierda derrocó al gobierno republicano. Enseguida, la anarquía causada por los nacionalistas y musulmanes radicales, obligó a la intervención de la Unión Soviética para sostener al Consejo que defendía sus intereses. Estados Unidos y sus aliados, intervendrían luego apoyando a los mujaidines (guerrilla musulmana), y en 1988, la Unión Soviética se vería obligada a iniciar su retiro.

Desde que se inicia la intervención norteamericana, cientos de afganos que huyen de la guerra, están penetrando diariamente en Irán, donde padecen toda suerte de carencias, viéndose obligados a ponerse en manos de los explotadores que se aprovechan de la abundancia de mano de obra. En este tiempo, tiene lugar la conmovedora historia del afgano Ateh o Nasim, un buen hombre cuya esposa enferma tiene que ser hospitalizada, pero ante su falta de recursos, cada día amenazan en el hospital con sacarla de allí sin haber avanzado en el debido tratamiento.

Nasim tiene experiencia como ciclista y se recuerda su proeza de haberse sostenido durante tres días, montando seguido y sin caerse ni una sola vez. Esto interesa a unos negociantes, y con la esperanza de obtener los recursos necesarios para salvar a su esposa, Nasim se compromete con la excesiva propuesta de sostenerse sobre la bicicleta durante ¡siete días!

Comienza así un duro, abusivo y doloroso proceso, en el que los buitres humanos sacarán partido del necesitado, y el esfuerzo sobrehumano de aquel buen hombre, servirá para hacer fuertes apuestas, vender boletos y publicidades, comercializar fotografías, recibir donaciones que no llegarán a su poder, y un sinfín de oportunistas ventajas que nos corroboran lo bien abajo que se haya la moral de muchos hombres. Le sobra razón a aquel que dice que “lo único incurable es la lepra espiritual”.

Con el aval de Mohsen Makhmalbaf, uno de esos directores a los que se les deniega el reconocimiento que merecerían -porque ni lo buscan ni el sistema está dispuesto a dárselos-, “EL CICLISTA” es una película de profusos rasgos sociológicos, donde la miseria humana que anida en el mundo resulta bien puesta ante el espejo, y la competencia de las religiones queda en harapos ante la aplastante realidad. Y es cuando surgen las preguntas: ¿A qué nos hemos dedicado entonces en todos estos siglos?, ¿Qué es aquello a lo que llamamos progreso?, ¿Cuáles son realmente las naciones civilizadas?, ¿Cuánto real y valioso conocimiento hemos obtenido como sociedad humana?, ¿A qué y a quién sirven las religiones?

Profundo personaje el que, Moharram Zaynalzadeh, nos brinda con su Nasim, un hombre de pocas palabras pero de profundas expresiones, que con una esperanza inquebrantable, aguanta lo que le exige la vida, pues solo un motivo alienta ahora su existencia. Y en el breve, pero sensible rol de Aki, la pequeña amiga de Jomeh, debut como actriz de Samira Makhmalbaf, la hija del director que luego se convertiría en notable directora (“La manzana”, “La pizarra”…).

“EL CICLISTA” es el filme que, tres años después, inspiraría a Hossein Sabzian para animarse a suplantar al director Makhmalbaf, historia real que, con gran efectividad, sería llevada al cine por Abbas Kiarostami, con el título “Primer plano”.
Luis Guillermo Cardona
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27 de Abril de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mucho se habla de la lealtad como si esta fuera una cualidad. Y de hecho lo es, porque la lealtad es la constancia, la fidelidad y el respeto que les debemos a quienes son buenos, amorosos, protectores y/o generosos con nosotros. Pero la lealtad –como la tolerancia, el respeto… o el amor- tiene sus límites y entre los más importantes están los que imponen: la verdad, el equilibrio y la justicia.

“EL PADRE”, la ejemplar película de Majid Majidi, está bien centrada en este tema y dará fiel cuenta de cuando la lealtad debe tratarse de otra manera. Se trata aquí de un chico llamado Mehrolah quien, tras la muerte de su padre, se ha dedicado a trabajar lejos del hogar para sostener a su madre y a su hermana. Pero un día regresa… y descubre que su mamá está casada con un oficial de policía con quien tiene ya otras dos hijas. Para Mehrolah, este hecho es un acto de traición a la memoria de su padre -cuyo retrato ha conservado celosamente-, y entonces decidirá actuar de manera agresiva contra el nuevo esposo, un hombre del que no tiene la menor queja y la única información que recibe lo muestra, al contrario, como un hombre bueno. Por su corta edad, Mehrolah no capta un primer mensaje que le da la vida cuando, causalmente pierde el retrato de su padre, con lo que se le indica que ya es hora de vivir en el presente, pues, en aquella casa a la que ha llegado, va a tener un nuevo… y quizás, excelente padre.

Con su habitual estilo de austero presupuesto, ambientes populares y personajes humildes, Majid Majidi logra otra emotiva, potente y aleccionadora historia que, como sus demás filmes, debería ser vista por todos los chicos (y adultos) del mundo, porque obtendrán aquí valiosos recursos para comprender mejor a la humanidad.

Majid desborda sensibilidad, cree profundamente en el inmenso potencial que hay guardado en cada chico, le aflora sin dificultad alguna la comprensión humana, y se propone romper con los estigmas generalizadores, a sabiendas de que a cada ser humano hay que valorarlo por sus palabras, sus intenciones y sus acciones, y no simplemente por la institución a que pertenece.

Más que merecidos los diversos premios recibidos en diferentes festivales (incluido el del jurado a Majid Majidi en el festival de San Sebastián), pues, el cine iraní continúa demostrando que pesa mucho más un alma sensible sobre un austero presupuesto, que un presupuesto desmesurado puesto en manos de una inteligencia limitada y/o un corazón apagado.

Y, en “EL PADRE”, quedará plantada una pregunta: ¿Entenderá Mehrolah el mensaje que de nuevo le entrega el destino cuando, otra vez en el agua, arrastra la foto de la nueva familia hasta su propio rostro?

Siento que el cine solo es arte pleno cuando consigue llegarnos al alma.
Luis Guillermo Cardona
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