arrow
Críticas de Luis Guillermo Cardona
1699 críticas (Ver todas por título)
Ordenadas por:
7
5 de diciembre de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para Danny Fisher la vida no ha sido fácil. Siendo muy chico, su madre murió en un accidente y enseguida su padre lo perdió todo llevado por la fuerza de las circunstancias. Ahora ellos, con su hermana Mimi, viven en un sector pobre de New Orleans, donde los nostálgicos blues resuenan en las calles cantados por aquellos que trabajan a sol y sombra para sobrellevar sus cargas.

Michael Curtiz, logra una bella entrada del filme rodada en las desoladas calles de aquel barrio donde se desenvolverá la historia, y luego da paso a la vida de Danny, el chico que ansía conseguir dinero porque vive dolido con las humillaciones que ha recibido, y sigue recibiendo, el bueno de su padre.

Cantante de rock’n roll, Danny se abre paso con la ayuda de Charlie Legrand y se convierte en cantante de planta de su Club King Creole, hasta donde llegan Maxie Fields, el mandamás del sector y su bella amiga Ronnie. Desde entonces, las cosas se complicarán y tendrá lugar un interesantísimo drama, bien estructurado y con personajes pletóricos de vida.

En lo personal, yo prescindo de las canciones de Elvis Presley, pues, ni su estilo ni su ritmo responden al tipo de música que me agrada, pero, en sus aspectos dramáticos, el filme me resulta mucho más logrado de lo que esperaba. Incluso, la interpretación del famoso cantante la encuentro acertada y siento que Curtiz logró extraer de él mucho más de lo que hicieron sus restantes directores. Empero, considero que Carolyn Jones resalta por sobre el resto del reparto, pues su interpretación de Ronnie, la chica ligada por intereses puramente monetarios con el inescrupuloso Fields, se torna llena de emotividad y calidad humana cuando, al lado de Danny, descubre que la vida puede tener otro rumbo y otro sentido.

Otros personajes, como el señor Fisher, ávido de que su hijo progrese en el estudio y siga por el camino correcto; Nellie, la joven almacenista, ejemplo de dignidad; o aún, el joven delincuente con problemas de habla, quien siente que Danny lo ha valorado como nadie lo ha hecho, resultan llenos de calidez y consiguen sensibilizarnos.

Basado en la novela de Harold Robbins “Una piedra para Danny Fisher”, este filme resulta bastante sólido, logrando trascender el ego que envuelve la figura del llamado Rey del rock’n roll, al que Curtiz tuvo que exaltar más de lo que hubiese querido porque, las presiones de los productores, pesan a la hora de realizar una película.

Con todo, “EL BARRIO CONTRA MI” me resulta un filme valioso y digno de reconocimiento.

Título para Latinoamérica: “MELODÍA SINIESTRA”
Luis Guillermo Cardona
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
8
1 de septiembre de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Andar descalzo puede simbolizar el deseo de vivir ligero de equipaje o echar raíces sobre la tierra con el propio ser y con el alma desnuda de atavismos. Andar descalzo puede significar también la transparencia, el compromiso con la autenticidad y con la original naturaleza humana. Y María Vargas sabe de todo esto. Lo lleva en la sangre aunque se crió en un pueblecillo español lleno de carencias y en un hogar donde sólo su padre y su hermano le daban afecto, porque su madrastra les hizo difícil la existencia.

María baila en un club nocturno, pero conoce al dedillo los límites de su actividad y no cede a propuesta alguna donde su integridad pueda comprometerse en lo más mínimo. Sumado su gran carácter a su esplendorosa belleza, ella resulta la clase de mujer de la que se enamoraría cualquier hombre. Mankiewicz define su carácter con rasgos muy precisos y con el más pleno conocimiento de lo que es la mujer ideal. Creo que, nadie, pero en especial ninguna chica, debería perderse la oportunidad de conocer este magnífico ejemplar.

Después, a esta cenicienta se la relaciona con varios hombres que definirán su destino. El primero, un director de cine, Harry Dawes (impecable Humphrey Bogart) quien se convertirá en su guía –y su mejor amigo- en su camino hacia el estrellato. Kirk Edwards, es el arrogante productor que servirá de base para una acerba crítica contra el mundo hollywoodense y el cual hará de Dawes un pequeño Fausto ante su afán de triunfo en la profesión. Y entre otros, Vincenzo, Conde de Torlato-Favrini quien hará de la cenicienta una condesa y la llevará hasta la definición de su destino. Y cabe mencionar a aquel humilde guitarrista medio fantasmal que, mientras María es asediada en vano por “poderosos” hombres, es el único que disfruta de los favores afectivos y económicos de su amiga.

Contado en un largo flashback, con una brillante y eficaz narración por parte de aquellos que determinaron el rumbo de María, este filme es una apreciación muy íntima de lo vivido en el mundo del cine por su director Joseph L. Mankiewicz, y como es habitual en los guiones escritos por él, la historia se enriquece con su enorme fluidez en esos diálogos donde aplica todo su bagaje psicológico y su rico conocimiento de las relaciones interpersonales.

Parece haber también una clara remembranza de la vida de la actriz Rita Hayworth y sus amores con Howard Hughes, el rey Faruk y otros, pero, siento que, lo más apreciable de la película es ese bello perfilamiento de la dignidad que se sobrepone a todo lo material conque la gente comúnmente se obnubila.

María Vargas la auténtica, conocida como María D’Amata en el afán despersonalizador del cine o como María Condesa de Torlato-Favrini en la aparente recompensa por su lucha, es la clase de mujer que se guarda para siempre en la memoria.
Luis Guillermo Cardona
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
7
19 de agosto de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
En los años 30 y 40 del siglo XX, alguien puso de moda a los fantasmas… y llovieron las películas sobre este tema: “El fantasma va al oeste”, “El fantasma de Canterville”, “El fantasma Huye”, “Un espíritu burlón”... y bebiendo de esta fuente -incluído Rex Harrison a bordo-, la 20th Century Fox se hizo a la novela "EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR" de una señora llamada Josephine Leslie quien, ante la cultura machista de la época que subestimaba todo lo que llevara firma de mujer, debió, como otras brillantes escritoras, usar un pseudónimo: R. A. Dick.

La dirección se encargó a Joseph L. Mankiewicz, a quien se le dio un guión firmado por Philip Dunne, resultando así una divertida e interesante película pero, evidentemente, una de las menos personales de este gran director. El guión no es demasiado sólido, y ya es un río grande que veamos tres películas en una, a costa de tirar por la borda lo que empieza con las mayores premisas.

El filme arranca como una fresca y deliciosa comedia: La viuda Lucy Muir, cansada de vivir con dos entrometidas parientes, decide tomar la rienda de su vida, y con su pequeña hija Anna y su empleada Martha, se va a la zona costera donde osa arrendar una casona que nadie habita desde que muriera su dueño, un veterano lobo de mar que “se suicidó para que nadie se molestara en asesinarlo”, y quien parece rondar todavía por el lugar.

La relación que entabla Lucy (una efectiva Gene Tierney) con el capitán Daniel Gregg (Rex Harrison resarciéndose de su débil presencia en el filme de Lean), es un delicioso choque de caracteres, donde la dama demuestra con entereza que sabe cómo se domestica a un fantasma. Que los polos contrarios se atraen, que una mujer con carácter fascina y que los “temibles” fantasmas son sólo ovejas vestidas de dragones, queda corroborado aquí con la mayor gracia y encanto.

Pero, como los besos de un fantasma no son más que un soplo de viento, la bella Lucy, ávida de alguien que timbre arriba para abrirle abajo, cede muy pronto ante un nuevo pretendiente, y comienza así un desencantado romance, donde el fantasma queda a la sombra, y la comedia es puesta en stand by por un largo rato, para detrimento del filme.

En adelante, asistiremos a un fantástico paso del tiempo hasta que, lo que parecía imposible se hace realidad… y todos tan contentos como lo estábamos al principio.

Muy buenas actuaciones; un ambiente, en general, lleno de calidez y de ensueño;y el virtuosismo del director para hacer de un fantasma un verdadero ángel, hacen muy digna a esta película que, talvez pudo ser más, si el guión hubiese sido escrito por su puño y letra.

Título para Latinoamérica: “LA DAMA Y EL FANTASMA”
Luis Guillermo Cardona
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
10
18 de agosto de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
¡Cuánta violencia absurdamente causada durante siglos, sólo por no comprender el derecho a la diferencia!, ¡Cuánta agresiva arrogancia, creyéndose los mejores, por no adivinar que el odio se carga contra sí mismo!, ¡Cuánto racismo generalizador a costa de una sola experiencia o de un sólo hombre!, ¡Cuánta parcialidad e intolerancia, por no ver la rica pluralidad y las muchas opciones que nos ofrece la vida!

“UN RAYO DE LUZ” es una perfecta obra sobre todo esto. Un filme valiente, visionario y lúcido hasta la médula que rompe, oportuna y certeramente, con los muchos años de subestimación que el arte cinematográfico venía ejerciendo contra una raza humana cuyo único “pecado” era haber nacido con la piel oscura. Tras décadas de reducirlos a sirvientes, esclavos o botones, por necia convención de una cultura segregacionista, por fin aparece uno de los hombres más claros, honestos y brillantes que ha dado el séptimo arte, y decide sacudir las telarañas mentales de una cultura que, penosamente, aún no encuentra el camino.

Luther Brooks (excelente debut de Sidney Poitier quien haría escuela contra el matrato a los afrodescendientes), es un joven médico en su primer año de ejercicio. El título le costó noches en vela, empleos de segunda y tercera categoría por sueldos miserables, para poder sufragar sus gastos, y un gran sacrificio para sacar las mejores notas que lo hicieran digno de la profesión.

Ahora, la vida ha puesto en su camino al doctor Daniel Wharton, un hombre consecuente quien, para el hospital del Estado, no busca colores de piel, ni cierto tipo de lunares, sino hombres capaces… y Brooks le resulta idóneo. Pero, a veces para los negros, cualquier logro es a un precio muy alto, y en el camino hacia el servicio profesional de Luther Brooks, pronto se interpondrá un hombre carente de afecto que busca en quien desahogar su lamentable vacío interior.

El drama es sólido y devela la profunda madurez emocional que reluce en cada decisión del cuerpo médico, al tiempo que va soltando los tensos hilos que tejieron el negro velo que ahora cubre el corazón y la mente del desadaptado Ray Biddle. Una bella mujer, Edie Johnson (Linda Darnell), también entrará en el juego, y el rol de las féminas, capaces de llevar la delantara a los hombres en su capacidad de comprender, quedará también gratamente demostrado.

Inmejorables actuaciones de Sidney Poitier, Richard Widmark y Stephen McNally, redundan en un filme imprescindible en cualquier archivo o escuela de arte cinematográfico.

Título para Latinoamérica: “EL ODIO ES CIEGO”
Luis Guillermo Cardona
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
6
29 de mayo de 2010
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando estaba viendo esta “CARAVANA DE PAZ”, tuve todo el tiempo una sensación de deja vu que, con tantas películas que he visto y re-visto de John Ford últimamente, no lograba tener muy claro si tales cosas las rehizo después o era aquí donde el director se estaba autocomplaciendo.

Lo primero que atiné a pensar es que se estaba representando el famoso viaje del Moisés bíblico hacia la tierra prometida. Las semejanzas no son pocas: el líder espiritual, el pueblo de fe tambaleante, los enemigos que se cruzan a su paso, el cabecilla malvado y obstinado, el rodeo en el camino para evitar peligros, los cánticos de alabanza…

Enseguida, comenzó a martillarme esa presencia de Travis, el vendedor de caballos contratado con su amigo para encabezar el largo viaje. Ya había visto en alguna parte esos tirantes, y esos jeans, y esa camisa oscura... ¡Claro! ¡El Ringo de “La Diligencia”! Y Denver bien puede ser Dallas, la chica de vida non sancta, que encuentra en Travis a otro caballero que la trata con más dignidad que aquellos de quienes se esperaría que lo hicieran.

Y cuando veo: el plano de la caravana tomada desde lo alto en su paso por el valle con rumbo hacia la derecha, y el contrapicado de la hermana Ledeyard tocando el cuerno de llamado, y la escena del baile, y a Travis solitario en un alto huyendo de los indios, y el caballo indomable y… ¡nuevamente deja vu!

Con razón, confesaba John Ford por estos días: “Primero quieren que repitas tu última película. Después quieren que sigas explotando el filón que descubriste con la última película. Y, finalmente, quieren que repitas el éxito con que otro Estudio se ha forrado de dinero”.

No obstante, confieso que al volvérseme una suerte de acertijo, esta película me resultó más entretenida que las otras dos de, esta sí, Trilogía de las Caravanas, junto a “La Legión Invencible” y “Misión de Audaces”. Al menos, ésta tiene vida y hay gratos personajes que, aunque rememoren a otro importante filme, logran fluir sus propios matices dando sentido a una relación donde cuenta más la espontaneidad intrínseca del hombre, que la “espiritualidad” forjada a punta de memorizar un sólo libro.

E inteligentemente, Ford no nos enseña la tierra prometida, pues todavía no hay nadie que sepa de que se trata.

Título para Latinoamérica: “CARAVANA DE VALIENTES”.
Luis Guillermo Cardona
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
FA en Facebook | FA en Twitter | Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2015 Filmaffinity - Movieaffinity | Todos los derechos reservados