arrow

Críticas de: Luis Guillermo Cardona

7,5
Media votos
1961
Películas valoradas
1592
Críticas
4
Listas
Luis Guillermo Cardona Medellín - Colombia

Ordenadas por:
1592 críticas (Ver todas por título) Página: 108
Su valoración: Excelente
19 de febrero de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
“¡Usemos la palabra, la pluma, la acción… Tenemos que darle al mundo justicia. Solo así podremos tener paz”.

¡Qué personaje era Émile Zola! El padre y el mejor representante del Naturalismo literario, escuela que abogaba por mantener una objetiva recreación de la realidad, de una manera tan documental que preservara por igual los aspectos gratos y dignos, como los más procaces y vulgares. De origen parisino, Émile Zola (1840-1902) un estudiante de bajo perfil que ni siquiera terminó satisfactoriamente su bachillerato, mantuvo una larga y estrecha amistad con el pintor Paul Cézanne, y empleado como dependiente en una librería, entabló positivas relaciones con escritores como los hermanos Edmond y Jules Goncourt, y con pintores como Édouard Manet y Camille Pissarro.

Al poco tiempo, decide lanzarse él mismo como escritor. Escribe en varios periódicos y pronto concebirá su largo proyecto de veinte novelas conocido como Les Rougon-Macquart. Títulos como “La Curée”, “Germinal”, “La bestia humana”, “El dinero”, “La debacle”… y por supuesto “Nana” entre muchos otros, convertirían a Emile Zola en uno de los mayores escritores franceses, miembro de la Legión de Honor y aspirante a La Academia Francesa, cargo que declinaría para dedicarse a ´El caso Dreyfus´ un acto de ignominia que llevaría al descubrimiento de la alta corrupción que anidaba al interior del tan alabado ejército francés.

Recreación de la vida del gran escritor Zola, y del memorable papel que éste desempeñara en la defensa del capitán Alfred Dreyfus, condenado por su propio ejército a la prisión de La isla del diablo, por injustos cargos de traición a la patria durante la guerra franco-prusiana (1870-1871), “LA VIDA DE EMILE ZOLA” es uno de los más potentes, esclarecedores y relevantes filmes, que alguna vez hayan sido galardonados con el premio Oscar.

El director William Dieterle, ha conseguido una historia brillante en todo su desarrollo, logrando mantener una altura argumental que no decae ni un solo instante, al tiempo que gana interés e intensidad con cada nueva escena, pues de manera muy calculada, borda primero a ese hombre –hasta que llega al renombre y a la respetabilidad nacional- que le dará la pelea al Estado… para luego adentrarlo en el sonado caso donde, con gran arrojo, arriesgará su pellejo y defenderá la verdad contra todas las consecuencias.

El filme es emocionante, pleno de vitalidad y de fuerza interior; matiza a su personaje para que podamos entenderlo como un ser humano con debilidades y fortalezas; y cuando asume la justicia y la verdad como las grandes fuerzas que preservarán la luz y la dignidad entre la especie humana, nos deja un gusto a lo que los hindúes llaman Mahatma (Alma Grande) que sigue corroborando a Émile Zola como uno de los grandes valores que nos ha dado la literatura universal. Hay que leer su carta abierta (del 13 de Enero de 1898) al presidente de Francia, titulada “J’accuse…!” (Yo acuso…!), para comprender la fortaleza de un hombre para quien la vida no vale nada sin la transparencia.

“LA VIDA DE EMILE ZOLA” es una obra maestra y Paul Muni, como Émile Zola, supo tener aquí una de las mejores interpretaciones de su vida. Mención necesaria para Joseph Schildkraut (como Alfred Dreyfus) y para Gale Sondergaard (su esposa Lucie Dreyfus).
Luis Guillermo Cardona
i
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
No
 
 
Su valoración: Buena
17 de febrero de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
¡Cuántos hombres han adquirido su poder y su riqueza a costa de arrebatarles sus pertenencias a los demás, dejando en la ruina a familias enteras, asesinando a seres inocentes… y mintiendo aquí y allá constantemente, para poder justificar lo que ahora tienen! ¿Serán acaso ahora más felices? ¿Será que consiguen tener un sueño tranquilo sin pesadillas que atormenten día a día su conciencia? ¿O tendrán que tomar cada tres horas algún tranquilizante y dormir con una radio o un televisor encendidos donde haya voces, para poder espantar los fantasmas que les acechan las 24 horas?

No resulta fácil odiar a esta clase de hombres, ni desearles más castigo del que ellos mismos se labran, a menos que se haya sido una víctima directa de sus improcedentes acciones. A la luz de la holística, los hombres así carecieron de afecto y de un ejemplo digno cuando eran chicos, y muy probablemente, fueron subestimados y maltratados física y psicológicamente por sus progenitores o por las personas que les tuvieron a cargo. Y esto, en vez de aprenderlo y rechazarlo, lo repiten torpemente con sus hijos, y así, de generación en de-generación, se va gestando una casta de verdugos que sembrarán dolor y despojos cada medio siglo.

Joe Sutton es de esta calaña. A punto de que el Estado norteamericano comience a hacer registro de las tierras que les fueron dadas a los colonos que se asentaron en ellas, él quiere asegurarse de que 50 millas de un magnífico valle, le pertenezcan a él solito… y está dispuesto a sacar a quien sea y matar a quien se le atraviese, con tal de salirse con la suya. Ese es su delirio de grandeza.

Pero llega el día en que su hijo Jack y sus pistoleros a sueldo, cometen el error de matar a un colono, dejando vivo a su hermano… porque va a ser Trace Jordan (Tab Hunter) -un joven sin más méritos que su ímpetu de venganza, su invencible perseverancia y su agudeza de ingenio-, aliado con la valiente María Cristina (Natalie Wood), una joven mestiza (madre mexicana y padre yanqui) que también vio morir a su padre a manos de los Sutton, quienes paradójicamente van a poner a peligrar su sueño.

“COLINAS ARDIENTES” es la adaptación cinematográfica (por Irving Wallace) de una de las muchas novelas que escribiera Louis L’Amour (seudónimo de Louis Dearborn LaMoore, 1908-1988), uno de los más exitosos autores western que hayan dado los EEUU de Norteamérica (a 2010, se dice que ha vendido 320 millones de copias de sus obras). A L’Amour también le conocemos por “Hondo”, “Shalako”, “Catlow” y otras tantas historias llevadas ya al cine.

Fue, Stuart Heisler, el encargado de realizar este western ideológicamente correcto, donde las cosas y los personajes lucen bien puestos en su justo lugar; donde no hay héroes inmaculados ni todopoderosos; tampoco indios malísimos, ni pistoleros de los que nunca fallan, sino que veremos a un puñado de seres comunes que, con empeño, pretenden que la justicia llegue por fin a donde hace rato no llega.

El filme consigue atraparte porque es fácil identificarse con sus protagonistas; podemos entender su miedo y su arrojo, porque los vemos muy cercanos a lo que nosotros mismos somos; y algunos, sobre todo los latinoamericanos, podemos sentir que lo que allí sucede, no está muy lejos de cosas que ¡más de un siglo después!, siguen ocurriendo a diario en algunos de nuestros países.

¡Cuando será por fin que, el hombre entienda, que la lucha no es contra los demás sino contra si mismo!

Título para Latinoamérica: “COLINAS DE FUEGO”
Luis Guillermo Cardona
i
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
No
 
 
Su valoración: Notable
11 de febrero de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Cuándo entenderá la humanidad que, no se trata de luchar los unos contra los otros, sino de que construyamos los unos junto a los otros?, ¿Cuándo comprenderemos, por fin, que el otro existe para que yo pueda prodigarme con él y no para que busque que puedo arrebatarle?, ¿Cuándo veremos la luz que nos despierte y nos permita entender, que adquiriré mi paz cuando comience a darla a otros, que me sentiré feliz cuando haga felices a los demás, y que recibiré amor cuando el que yo mismo poseo, comience a fluir sin restricción alguna hacia todos mis hermanos?

“ESPARTACO” es la historia de un hombre que ha perdido la libertad, y de pronto, comienza a sentir que es su derecho recuperarla. Cuando a su vida llega el amor; cuando descubre el compromiso que, el más inesperado de sus compañeros, demuestra ante él mismo; y cuando siente que la crueldad de algunos hombres no conoce límites, resurge en él el deber inalienable de luchar por sus derechos y en defensa de los excluidos. La toma de conciencia, pone entonces al alcance de su nuevo objetivo los hombres y los recursos que le permitirán enfrentar al poderoso enemigo, y se inicia así una lucha cruenta donde presenciaremos, de un lado, el compromiso, la hermandad, el reencuentro con lo hermoso que nos ofrece la vida e incluso el amor inmenso que, aún en condiciones tales, puede darse entre dos corazones. Y del otro bando, surgirán las trapacerías, las conspiraciones, el abuso… y la fuerza de la barbarie dispuesta a aniquilar toda esperanza de libertad.

Stanley Kubrick consigue un filme lleno de lucidez ideológica, basado en la comprometida novela de Howard Fast que ha sido traducida a casi cincuenta idiomas. El guión de Dalton Trumbo, preserva los profundos caracteres de una merecida lucha de clases, y contra todos los esfuerzos que se hicieron para suavizarla para no atraer la censura, la historia se preserva coherente y digna del mayor encomio.

Particularmente siento que podría sobrar algo de metraje, pero muy buena parte de la narración conserva una altura y una significación dignas de la mayor alabanza. El grupo de actores es, por su lado, de una eficacia plena, sobresaliendo Laurence Olivier, Jean Simmons, Charles Laughton y Peter Ustinov por la potencia de sus personajes. Y aún en su brevedad, el rol de Tony Curtis como Antonino, posee una influencia fuerte y sensible que complementa, muy sabiamente, el ejercicio de libertad y de autoencuentro por el que luchan aquellos desarraigados encabezados por Espartaco. Reconocimiento aparte para la espléndida partitura de Alex North y para la eficaz y a veces pictórica fotografía de Russell L. Metty.

Aunque podría verse como la historia de una derrota, Espartaco es un personaje que se recordará por siempre, como un hombre de honor que supo vivir para defender sus derechos hasta el sacrificio de su propia vida. Y esta es, para algunos seres grandes, la verdadera realización humana.
Luis Guillermo Cardona
i
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
No
 
 
Su valoración: Buena
7 de febrero de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los maestros dicen que “el hombre sensato solo compite consigo mismo”, trata de ser mejor cada día y se esfuerza por trascender todo aquello que ha heredado como oportunidad de mejoramiento. Pero el común de la gente solo pretende competir con los demás y ser mejores que quienes desempeñan su misma actividad, aunque en el fondo, su propio ser solo les brinde amargura. Pero esto es cultural. Nos lo enseñan desde pequeños en el hogar y nos lo repiten y fomentan a diario en la querida escuela. Se aprecia al mejor, se ensalza al mejor y se pasa al mejor.

En el circo -una de las muchas formas micro de sociedad-, también se da la competencia: Alguien quiere tener la pista principal, el número principal, el mejor vestuario, la mejor publicidad, el mejor sueldo… Y por ejemplo, Holly, la linda enamorada del director del Circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey, quiere tener para su especial número de trapecio la pista N°1, pero Brad, su discreto pretendiente, ya tiene en la mira que dicho lugar ha de ser para Sebastian, un cotizado trapecista francés que está a punto de llegar.

Así se inicia “EL MAYOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO”, un homenaje a ese octavo arte, que tanta admiración, suspenso, risas y sustos trascendidos, nos ha causado durante muchos, muchos años. Hay un tanto de exceso, quedan algunos hilos sueltos... pero también hay momentos de muy buen gusto que consiguen emocionarnos y algunos números de circo realmente divertidos.

No será difícil conectar con Brad Braden, ese hombre íntegro que ama en silencio y que no se apega a nadie porque el circo pareciera representarlo todo para él. Será muy fácil apreciar a Holly, la chica llena de arrojo dispuesta a vencer en buena lid al difícil rival con quien compite. Se logra simpatizar con Sebastian, el incontenible seductor que sabe ser generoso cuando necesita serlo… y se comprende, poco a poco, a ese payaso llamado Botones, que nunca se deja ver con la cara limpia como si estuviera huyendo de algo.

Cecil B. de Mille rinde así homenaje al maravilloso mundo del circo, y ha contado con un calificado reparto que incluye a Charlton Heston, en su primer éxito cinematográfico; Betty Hutton, la inolvidable Trudy Kockenlocker de “El milagro de Morgan Creek”; Gloria Grahame, la muy leonina actriz a quien, el año siguiente, volvería a tenerla en el ambiente circense con “Fugitivos del terror rojo”; y a James Stewart como el payaso “Botones”, cuyo rostro limpio solo podremos ver en una fotografía.

¡Que viva el circo! ¡No creo que haya un mejor espectáculo para aquel tiempo en que tenemos los años verdes!

Título para Latinoamérica: “EL ESPECTÁCULO MÁS GRANDE DEL MUNDO”
Luis Guillermo Cardona
i
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
No
 
 
Su valoración: Buena
4 de febrero de 2014
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ni siquiera sus nombres figuran en los títulos de crédito. Y eran dos hombres de paz, con una enorme voluntad, y tan solo comprometidos con el arte de escribir historias donde se reivindicara la dignidad de los seres humanos, en un mundo donde el maltrato, el atropello y el abuso son cosa de cada día. Michael Wilson y Paul Jarrico, el primero como guionista y el segundo como productor, habían ya reivindicado a la mujer en su bello y valiente filme “La sal de la tierra” (1954), y ahora, la novela “Jovanka e le altre” del prolífico escritor italiano Ugo Pirro (1920-2008), vuelve a ser ocasión para que ambos se unan, esta vez como guionistas, en la adaptación de otra historia centrada en recrear la manera como las buenas intenciones de las mujeres, son arrasadas, mancilladas y brutalmente transformadas por las acciones de los hombres.

Jovanka, Ljuba, Daniza, Myra y Marja, son cinco mujeres yugoslavas que les toca vivir en aquel atroz momento histórico de la Segunda Guerra Mundial, cuando los alemanes invaden su tierra en 1941. Ellas no distinguen entre los buenos y los malos porque siempre se intimidan con los disparos y las granadas provengan de donde provengan. Solo tienen claro que odian la guerra y que lo que más quisieran ahora es sentirse amadas por un hombre sincero y tierno, sin que importe cual es su nacionalidad.

En cualquier momento, las cinco atractivas mujeres confluyen en que, por diversas razones (amor, afán de proteger a alguien, debilidad, sobrevivencia, atracción física…), terminaron admitiendo la compañía de soldados alemanes… y esto las convierte en traidoras a la dignidad de su nación. Y tras raparlas para dejarlas marcadas y humilladas, son entonces expulsadas de su pueblo.

¿Hasta dónde llega su falta? ¿Cómo sobrevivirán en un país azotado por la guerra? ¿Qué clase de destino les espera?... Creo que vale la pena ver la suerte que corren estas valientes mujeres, y como van sufriendo ese brutal proceso de transformación al que, con frecuencia, conduce la guerra.

El director Martin Ritt, uno de los grandes talentos del cine hollywoodense y un hombre ideológicamente correcto, se vio obligado a realizar “CINCO MUJERES MARCADAS” en Europa, pues también él –como Wilson y Jarrico- estaba siendo acosado por la caza de brujas norteamericana. Pero aunque el filme luce presupuestalmente modesto, su calificado reparto (Silvana Mangano, Vera Miles, Barbara Bel Geddes, Van Heflin, Jeanne Moreau, Richard Basehart…), la “documental” fotografía de Giuseppe Rotunno y la atractiva banda sonora de Angelo Francesco Lavagnino, favorecen una historia que aboga por la paz y por la dignidad de la mujer.
Luis Guillermo Cardona
i
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?:
SI
No
 
 
FA en Facebook | FA en Twitter | Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2014 Filmaffinity - Movieaffinity | Todos los derechos reservados