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Antes del anochecer

7,3
17.332
votos
Sinopsis
La tercera parte de la trilogía se desarrolla en Grecia. Nueve años después de su segundo encuentro romántico, el destino vuelve a unir las vidas de Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke). (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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16 de septiembre de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ya tenía ganas de ver cómo se encontraban de nuevo Julie Delpy y Ethan Hawke. Pero quería ver esta tercera entrega, más bien, porque la gente la criticaba muy bien. Además, críticos la aclamaban, decían maravillas. Todos, sin excepción, salían complacidos de los cines: “Veámosla, pues”, pensé yo.

El fuerte de la película es sin duda su reflexivo guion. La cantidad de diálogo en una sola escena se multiplica por tres respecto a cualquier otra película, y por dos respecto a sus antecesoras. Dan caña y juegan con los sentimientos de los espectadores metiéndose en temas entrañables y que llegan a todos los que lo ven. Las interpretaciones de los dos protagonistas son dignas de admiración. Alguien que haya visto las películas anteriores se dará cuenta de que el entusiasmo y el romanticismo que se manifestaba –no sólo por los actores, también por el guion- no solo no desvanecen, sino que aumenta en consecuencia del paso del tiempo y la experiencia de los protagonistas como pareja y padres. Jesse (Ethan Hawke) tiene un hijo casi perdido del que preocuparse en América y dos gemelas muy lindas de las que preocuparse en Europa. Su ambición por sentir lo que sentía con Celine es más decepcionante, pero demuestra que sigue siendo el apasionado chico que lucha por salvar la relación. Y en la última escena lo ves tan claro que hasta te apetece llorar. Celine (Julie Delpy) quiere ayudar a Jesse en cuanto a su problema filial, defiende la idea de que siendo el chaval un adolescente, no hará tanto caso a su padre como éste querría. Pero también protesta porque no está tan pendiente de sus hijas como de lo que está ella misma.

Los temas a tratar en la película no son para nada escasos. Y es que en una escena puede haber conversaciones espontáneas e imprevistas que traten temas totalmente diferentes; que estén hablando de literatura o historia y sin que notemos un cambio brusco de situación, se pongan a hablar de sexo, de la sociedad o del problema filial con Jesse. Y hay una atmósfera –a ratos tierna y tranquila, como en otros desquiciante- entre los personajes que te sientes como si fueses uno más en la escena, incluso puedes llegar a comer una palomita y pensar que es un delicioso y crujiente trozo de pan reposando en el centro de la mesa de la película.
Pero hay que tener mucho cuidado. Si vas al cine decidido a que la película llegue a ti sin más, puede que te deje indiferente, es más, hayas perdido dos horas oyendo cosas que puedes oír en tu propia casa. Pero si estás enterado de las anteriores películas (Antes del amanecer y Antes del atardecer), o eres capaz de sumergirte dentro de la película como si de un mar muy profundo se tratase, entonces disfrutarás y te emocionarás. Es por eso por lo que no le doy más nota a Antes del anochecer. Creo que una película que consideras buenas debe llegarte desde el primer fotograma que sale hasta el último. Quizás ocurra que tengas que seguir viendo, también es cuestión del momento en que la ves.

Sin embargo, brindo por el trabajo realizado por los guionistas -Hawke, Delpy y Linklater-, porque han conseguido que me sienta bien durante casi dos horas de película. Es recomendable para todos aquellos que quieran alimentar su espíritu guiado por el romanticismo y vivir la realidad desde otro punto de vista. Es para mí una de las películas más reales y profundas que se van a hacer en este año. Pero démosle tiempo al tiempo…
Sergio PR
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21 de septiembre de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de ver la película. Me emociona, lloro un poco. No un lloro desconsolado que no pueda reprimir. Lágrimas de nostalgia, de comprensión, de entender la vida de estas personas.
Hace unos meses le dije a mi hija mayor de 10 años que tenía muchas ganas de ver esta película. "¿Por qué, mamá?" "Porque me estoy haciendo mayor con estas películas. Porque estos dos personas/personajes reflejan las inquietudes y las ilusiones, los sueños y las realidades que se van teniendo en los casi 20 años que van desde que eres un recién veinteañero con toda la vida por delante y todos sueños por cumplir, hasta que te vas haciendo mayor y eres consciente de todo lo bueno y malo que estás consiguiendo en tu vida". Por supuesto, no le he explicado todo esto a mi hija. Aun tienen mucho camino que recorrer para entenderlo. Simplemente la idea de que las edades de los personajes y la mía vayan muy paralelas en cada una de las películas, le parece lo suficientemente curioso.
Compartí su paseo por Viena con mis recién estrenados 20 años. Me alucinó. Pensaba que ojalá yo encontrara un amor así, aunque fuera sólo una noche, como en la película. Nunca había tenido pareja estable, siempre había sido un romántica y eso era lo que más ansiaba en este mundo. Lo que Celine y Jesse habían vivido en sólo una noche, lo deseaba para mí incluso durante menos tiempo. Me parecía todo tan romántico, incluso la idea de no saber si se volverían a encontrar.
La parte de París, me pilló ya en mis 30, junto al amor de mi vida. Sí, lo tenía, había cumplido mi sueño, encontré a mi media naranja, y me daba mucha pena ver a dos personas que tanto se compenetraban pero que estaban tan separadas por el tiempo y la distancia. Qué tontería romántica es esa de que dos personas hechas la una para la otra estuviesen desperdiciando sus vidas estando separadas. Sólo deseaba que tuviesen lo que yo había conseguido.
Ahora, casi 10 años después, con los 40 a unos meses vista, me vuelvo a reencontrar con estos viejos amigos. Siempre he adorado su historia, pero creo que realmente y por primera vez estamos al mismo nivel. Su pasión, sus inquietudes, sus reproches, sus desavenencias, sus reencuentros... son tan parecidos a los nuestros, a los de cualquier pareja que lleva ya un tiempo junta y que se están haciendo mayores juntos. Un reflejo de la vida en pareja, de dos personas que se quieren, con sus luces y sus sombras, su complicidad y sus desencuentros. Había leído artículos sobre esta tercera película, en los que te hacían entender que este filme era un claro ejemplo de cómo una pareja se distancia y lo amargo que puede llegar a ser el devenir de una relación. Pero creo que esta película es una claro canto al amor, a la esperanza, a la ilusión de compartir una vida con otra persona, con TU persona con todo lo bueno y malo que eso conlleva. Qué pareja no tiene este tipo de desencuentros. Si estos desencuentros no existen, eso quiere decir que no hay diálogo, no hay comunicación, y diálogo y comunicación es lo que borda este estupenda trilogía con la que me estoy haciendo mayor. Ojalá nos volvamos a encontrar "in our fifties".
gamavie
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27 de enero de 2014
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El broche de oro para todos aquellos que hayan envejecido durante 18 años, desde aquel tren vienés, por el romance universal entre Jesse y Céline. Una tercera parte que continúa atesorando los placeres que sedujeron a tantos espectadores desde el amanecer del camino: diálogos brillantes, profunda reflexión por la vida y las personas, sinceridad, honestidad emocional y dos enamorados como rara vez se ha visto en el cine moderno.

Linklater y su dúo protagonista cierran el círculo en consonancia con el realismo de su ficción y lo frugal de la juventud da paso a las responsabilidades de la madurez. Así, agotando etapas y tirando porque les toca, vemos pasar una aventura con escala en Grecia que cruza el amor, el desamor, la reconciliación y la asimilación de que los cuentos de hadas y príncipes existen en nuestro día a día, siempre y cuando seamos capaces de creer.
Weis
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27 de julio de 2015
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
LO MEJOR:
- Como en toda la trilogía, los diálogos.
- Como en toda la trilogía, la química entre los dos actores. Más aún si cabe.
- Natural, como toda la trilogía, haciendo conectar al espectador.
- La elección de Grecia como escenario.
- La escena de la comida. Graciosa, irritante y triste a la vez.
- Uno de los mejores romances del cine.

LO PEOR:
- Aunque la mayoría opina lo contrario, creo que es “la menos buena” de la saga.
- La pérdida de magia que la situación de las anteriores proporcionaba y la toma de conciencia de que te acabará pasando en tu relación.
- Los ataques “feminazis” de ella (aunque esto tampoco es nuevo en la saga.)
- Hubieran estado bien más paisajes de la preciosa Grecia.
- Que no acabe pasando a la historia de los mejores romances del cine.
(SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama) Ver todo
Lady R
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25 de junio de 2014
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Está claro que la trilogía de Linklater tiene muchos adeptos, y eso se nota en la cantidad de críticas inexplicablemente gloriosas que he encontrado también de esta tercera entrega. Y es que los que convirtieron a la parejita protagonista en personajes de culto, ya les echen lo que les echen están dispuestos a flipar con ellos hasta la muerte.

Yo, por hache o por be, no me llegué a enganchar de ninguna de las 2 partes anteriores. La primera, la de Viena, me pareció supergilipollas y los diálogos casi idénticos a los de dos besugos borrachos. La segunda, la del reencuentro en París, infumable, pastelosa y a ratos directamente vomitiva. Donde muchos vieron supuestos diálogos inteligentísimos y naturales como la vida misma yo solo vi un cutre proceso de cortejo más bien torpe por parte de los dos protagonistas. No obstante, no perdí la esperanza y siempre tuve claro que si había un tercer acto también me lo tragaría, más que nada, para darle algún sentido a toda esta sarta de majaderías con pretensiones de originalidad.

Y al final el sentido que tiene es el de todas las historias de amor más o menos largas: la rutina, el aburrimiento, el desinterés, la disfunción eréctil, el dolor de cabeza crónico, la insatisfacción, la decepción, la tensión a punto de estallar... En fin, si algo bueno puedo decir de esta entrega es que, dentro de la inanidad del producto completo, es la más sincera, la más reconocible. Al menos es algo menos flower power que las otras dos.

Pero eso sí, igual de aburrida, o más si cabe. La constante verborrea del personaje neuropático de Julie Delpy a ratos provoca estupor y a ratos horror. De todas formas ya era así en las dos primeras partes, de modo que el marido en el pecado lleva la penitencia. Ya sabía bien con qué clase de loro se juntaba. Pero claro, es lo típico: lo que al principio era más o menos llevadero e incluso simpático de la pareja, al cabo de los años se hace insoportable y desquiciante. Bueno, pero qué os voy a contar?
Talía666
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