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Antes del anochecer

7,3
16.443
votos
Sinopsis
La tercera parte de la trilogía se desarrolla en Grecia. Nueve años después de su segundo encuentro romántico, el destino vuelve a unir las vidas de Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke). (FILMAFFINITY)
Críticas ordenadas por:
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21 de septiembre de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de ver la película. Me emociona, lloro un poco. No un lloro desconsolado que no pueda reprimir. Lágrimas de nostalgia, de comprensión, de entender la vida de estas personas.
Hace unos meses le dije a mi hija mayor de 10 años que tenía muchas ganas de ver esta película. "¿Por qué, mamá?" "Porque me estoy haciendo mayor con estas películas. Porque estos dos personas/personajes reflejan las inquietudes y las ilusiones, los sueños y las realidades que se van teniendo en los casi 20 años que van desde que eres un recién veinteañero con toda la vida por delante y todos sueños por cumplir, hasta que te vas haciendo mayor y eres consciente de todo lo bueno y malo que estás consiguiendo en tu vida". Por supuesto, no le he explicado todo esto a mi hija. Aun tienen mucho camino que recorrer para entenderlo. Simplemente la idea de que las edades de los personajes y la mía vayan muy paralelas en cada una de las películas, le parece lo suficientemente curioso.
Compartí su paseo por Viena con mis recién estrenados 20 años. Me alucinó. Pensaba que ojalá yo encontrara un amor así, aunque fuera sólo una noche, como en la película. Nunca había tenido pareja estable, siempre había sido un romántica y eso era lo que más ansiaba en este mundo. Lo que Celine y Jesse habían vivido en sólo una noche, lo deseaba para mí incluso durante menos tiempo. Me parecía todo tan romántico, incluso la idea de no saber si se volverían a encontrar.
La parte de París, me pilló ya en mis 30, junto al amor de mi vida. Sí, lo tenía, había cumplido mi sueño, encontré a mi media naranja, y me daba mucha pena ver a dos personas que tanto se compenetraban pero que estaban tan separadas por el tiempo y la distancia. Qué tontería romántica es esa de que dos personas hechas la una para la otra estuviesen desperdiciando sus vidas estando separadas. Sólo deseaba que tuviesen lo que yo había conseguido.
Ahora, casi 10 años después, con los 40 a unos meses vista, me vuelvo a reencontrar con estos viejos amigos. Siempre he adorado su historia, pero creo que realmente y por primera vez estamos al mismo nivel. Su pasión, sus inquietudes, sus reproches, sus desavenencias, sus reencuentros... son tan parecidos a los nuestros, a los de cualquier pareja que lleva ya un tiempo junta y que se están haciendo mayores juntos. Un reflejo de la vida en pareja, de dos personas que se quieren, con sus luces y sus sombras, su complicidad y sus desencuentros. Había leído artículos sobre esta tercera película, en los que te hacían entender que este filme era un claro ejemplo de cómo una pareja se distancia y lo amargo que puede llegar a ser el devenir de una relación. Pero creo que esta película es una claro canto al amor, a la esperanza, a la ilusión de compartir una vida con otra persona, con TU persona con todo lo bueno y malo que eso conlleva. Qué pareja no tiene este tipo de desencuentros. Si estos desencuentros no existen, eso quiere decir que no hay diálogo, no hay comunicación, y diálogo y comunicación es lo que borda este estupenda trilogía con la que me estoy haciendo mayor. Ojalá nos volvamos a encontrar "in our fifties".
gamavie
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27 de enero de 2014
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El broche de oro para todos aquellos que hayan envejecido durante 18 años, desde aquel tren vienés, por el romance universal entre Jesse y Céline. Una tercera parte que continúa atesorando los placeres que sedujeron a tantos espectadores desde el amanecer del camino: diálogos brillantes, profunda reflexión por la vida y las personas, sinceridad, honestidad emocional y dos enamorados como rara vez se ha visto en el cine moderno.

Linklater y su dúo protagonista cierran el círculo en consonancia con el realismo de su ficción y lo frugal de la juventud da paso a las responsabilidades de la madurez. Así, agotando etapas y tirando porque les toca, vemos pasar una aventura con escala en Grecia que cruza el amor, el desamor, la reconciliación y la asimilación de que los cuentos de hadas y príncipes existen en nuestro día a día, siempre y cuando seamos capaces de creer.
Weis
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25 de junio de 2014
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Está claro que la trilogía de Linklater tiene muchos adeptos, y eso se nota en la cantidad de críticas inexplicablemente gloriosas que he encontrado también de esta tercera entrega. Y es que los que convirtieron a la parejita protagonista en personajes de culto, ya les echen lo que les echen están dispuestos a flipar con ellos hasta la muerte.

Yo, por hache o por be, no me llegué a enganchar de ninguna de las 2 partes anteriores. La primera, la de Viena, me pareció supergilipollas y los diálogos casi idénticos a los de dos besugos borrachos. La segunda, la del reencuentro en París, infumable, pastelosa y a ratos directamente vomitiva. Donde muchos vieron supuestos diálogos inteligentísimos y naturales como la vida misma yo solo vi un cutre proceso de cortejo más bien torpe por parte de los dos protagonistas. No obstante, no perdí la esperanza y siempre tuve claro que si había un tercer acto también me lo tragaría, más que nada, para darle algún sentido a toda esta sarta de majaderías con pretensiones de originalidad.

Y al final el sentido que tiene es el de todas las historias de amor más o menos largas: la rutina, el aburrimiento, el desinterés, la disfunción eréctil, el dolor de cabeza crónico, la insatisfacción, la decepción, la tensión a punto de estallar... En fin, si algo bueno puedo decir de esta entrega es que, dentro de la inanidad del producto completo, es la más sincera, la más reconocible. Al menos es algo menos flower power que las otras dos.

Pero eso sí, igual de aburrida, o más si cabe. La constante verborrea del personaje neuropático de Julie Delpy a ratos provoca estupor y a ratos horror. De todas formas ya era así en las dos primeras partes, de modo que el marido en el pecado lleva la penitencia. Ya sabía bien con qué clase de loro se juntaba. Pero claro, es lo típico: lo que al principio era más o menos llevadero e incluso simpático de la pareja, al cabo de los años se hace insoportable y desquiciante. Bueno, pero qué os voy a contar?
Talía666
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8 de julio de 2013
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Culmina la historia de amor de… ¿Jesse y Celine? Sí, ¡por supuesto!, pero iba a decir de Richard Linklater y los veneradores de esta trilogía, entre los que me cuento. Con una espera de casi diez años entre entregas (que yo afortunadamente no he tenido que sufrir) director y protagonistas, coguionistas todos ellos, cierran el círculo con el broche final: “Antes del anochecer” es la mejor de las tres películas, logro increíble teniendo en cuenta las expectativas acumuladas durante tanto tiempo, y con el listón tan alto marcado por sus predecesoras.
Antes del anochecer permite al espectador asomarse durante 109 minutos (y prometo que cuando aparecieron los títulos de crédito pensé: “¿Ya? ¿Ha pasado en serio una hora y media?” Y resulta que habían pasado la hora y cuarenta minutos, y yo no sentía el trasero, no porque se me hubiese quedado cuadrado, sino porque estaba levitando en el asiento, demasiado etérea todavía para levantarme y salir de la sala).
Pero volviendo a la película, éste es el relato de la madurez del amor, superado el enamoramiento en el que todo es color de rosa llega el verdadero amor, conscientes ambos de los defectos del otro. El tono es menos vitalista, más sereno, y las reflexiones más profundas, los conflictos más amargos. A destacar, sin embargo, que es la entrega con más momentos cómicos de las tres, y también, la que más nudos en la garganta proporciona. Las emociones se polarizan.
Los diálogos son tan fluidos y realistas como siempre, o quizás incluso más, porque discurren por senderos más oscuros, menos agradables de tratar, como la caducidad del amor, el sacrificio del “yo” por el “nosotros” y las frustraciones que produce, etc. Ethan Hawke y Julie Delpy siguen derrochando esa maravillosa química y compenetración que los hace personas de carne y hueso, y todo, en conjunto, crea la sensación para el espectador de haberse convertido en un voyeur, en un mirón de una escena privada, de dos personas reales que se desnudan emocionalmente frente a la cámara.
Por último, a destacar la ambientación, esta vez gracias al encanto del verano en el Peloponeso griego, pero en segundo plano, como fondo privilegiado, como en Antes del atardecer, y no la Viena protagonista de Antes del amanecer.
En resumen, una obra maestra sobre el amor de pareja y el amor de familia, el paso del tiempo, las expectativas, la maduración y la necesidad de ir cerrando etapas.
Recomendable es poco. Necesaria es casi literal.
Jenny Mellor
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14 de julio de 2013
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
En primer lugar hay que aplaudir que todavía quede gente que se arriesgue con proyectos como este. Porque esta es una película que nada claramente a contracorriente. En tiempos en lo que se lleva son los fuegos artificiales y los circos cinematográficos de tres pistas que alguien proponga un film basado exclusivamente en los diálogos entre dos o más personajes es tan insólito como agradable. Y es evidente que en un tipo de película como esta es imprescindible acertar con el texto, entre otras cosas porque no hay nada más a donde agarrarse. Y bajo mi punto de vista el trío de guionistas Linklater-Delpy-Hawke salen más que airosos de la prueba. Los diálogos de “Antes del anochecer” respiran autenticidad, se alejan del tópico y están recitados con una naturalidad que los hacen del todo creíbles. Ello permite el lucimiento de su pareja protagonista, Julie Delpy (que ya me alegró el verano pasado con su estupenda “El Skylab”) y Ethan Hawke, en un jugoso duelo interpretativo que hurga en las entrañas de una relación erosionada por el paso del tiempo. Sin ser testimonio del proceso de enamoramiento y consolidación de la pareja (admito no haber visto ninguna de las películas predecesoras a esta) es admirable la exactitud con que retratan los vaivenes de la pre-crisis de pareja, cuando los reproches empiezan a ganar la partida a los halagos y empieza a plantarse el abono de la ruptura. Se nota que ambos actores han crecido junto a sus personajes, los quieren y los han llenado de no pocas experiencias personales. Quizás se eche en falta algo más de entidad de los personajes secundarios cuya presentación es un poco pobre, pero el placer de contemplar algo tan sencillo como un par de buenos actores recitando un texto ya no nos lo quitará nadie.

Lo mejor: Delpy y Hawke inspiradísimos de principio a fin.

Lo peor: su ligera tendencia al gafapastismo.
AMQE
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