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Chained

6,1
1.096
votos
Sinopsis
Una tarde de sábado, Tim, de ocho años, y su madre, Sarah, son elegidos por un demente taxista, Bob, a la caza de su próxima víctima. Para su horror, Tim presencia su primer asesinato, el asesinato de su madre. Pero no será el último. Bob mantiene a Tim como un esclavo, encerrándolo bajo llave y forzándolo a limpiar y enterrar los cuerpos de las jóvenes mujeres que lleva a casa. Cuando es un adolescente, Tim comprende que se le ... [+]
Críticas ordenadas por:
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20 de octubre de 2012
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nada hacía presagiar que Lynch, tras dirigir una road movie tan descafeinada como Surveillance, volvería a Sitges con una película tan sólida como Chained, con la que ha repetido presencia en el palmarés. Chained tiene todos los ingredientes para ser una película de culto y merece estrenarse en las salas para dejar su huella más allá de los circuitos especializados. Una consideración del todo pertinente porque Chained, en contra de lo que podría parecer, no es una película gore, de violencia gratuita o alcance restringido al fan del género fantástico. El mejor cine de horror no pierde de vista lo humano y sus propuestas más loables son aquellas que saben conciliar su alma claramente terrorífica con su vertiente social. Por eso Chained sorprende, va expandiéndose a medida que avanza y finalmente explota. Es festiva, porque el espectador disfrutará con los sorprendentes derroteros y giros de trama que va tomando la cinta. Y al mismo tiempo es cruda, porque la historia nunca se desgaja de lo real, cuanto menos de lo plausible, y nos zarandea hasta escupir su corazón podrido, reformulándose como relato terrible sobre los males heredados, las psicopatías consanguíneas que pesan y pasan de generación en generación.

Lynch es muy inteligente. Al principio inserta el horror desde fuera y nos pone en la piel de la víctima: un niño de nueve años retenido contra su voluntad en la casa de un asesino en serie. A continuación explora la psique del malvado en una parte central muy tensa en la que el terror queda implícito, escondido en una rutina diabólica: el niño, encadenado en una casa sin apenas muebles, se convierte en el esclavo de su raptor. Y aprovechando ese constante estado de alerta en el que ciertas reacciones de los protagonistas no parecen tener demasiado sentido (el malo trata al niño como a un perro y le da libros de anatomía para leer), la película se desnuda, desvela sus verdaderas intenciones y sacude siguiendo los mecanismos del género (las últimas escenas son a nivel técnico una delicatessen para el seguidor del terror) y de la reflexión (hay catarsis, debate abierto y hasta final con múltiples lecturas).

Por todo ello, Chained es una de las cintas más interesantes sobre la falsa moral estadounidense y un reflejo de toda la negrura que se esconde debajo de las alfombras familiares. Chained es tal vez la mejor crítica en muchos años sobre la mala educación y sus consecuencias, sobre los lastres y las costumbres que dejan nuestros padres a modo de legado malvado. En Chained no hay buenos ni malos sino hombres con muchas aristas y matices, con debilidades y perversiones ('las personas son una imagen hecha mil pedazos como los puzles, dice el protagonista a su 'hijo'). Y para colmo, Vincent D'Onofrio borda ese ser carnívoro por el que sentimos asco, miedo y pena. Lynch ha dado un golpe de autoridad y ha parido con rabia y con certeza una película importante: es tanto una obra hecha desde la militancia del género de terror como la cinta de alguien que ha investigado y ha escarbado en la herida de todo un país. El terror es una estrategia más para contar lo inenarrable, para relatar aquello que parece carecer de explicación: lo que empuja a alguien a ser, directamente, un 'hijo de puta'. Sin complacencia y sin caer en lo escabroso. Chained es pequeña y a su manera inmensa: no pueden perdérsela.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
http://cachecine.blogspot.com
Xavier Vidal
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7 de octubre de 2012
6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Chained es la enésima incursión en el mundo del “perturbado serial-killer” que deambula por el mundo buscando víctimas a las cuales destrozar, y que sin duda se habría convertido en una pequeña pieza de culto a reivindicar si no fuera por unos lamentables 15 minutos finales con giro absurdo e innecesario, que lastran una de las propuestas más arriesgadas, malrolleras y enfermizas que desde el otro lado del charco venía en bastante tiempo.

El film, no obstante, cuenta con grandes bazas a su favor: a) la película está muy bien facturada por la directora Jennifer Chambers Lynch (hija del gran David Lynch), la cual se nota que ha planificado estupendamente las escenas y se ha preocupado por dotar al film de una ambientación impecable para crear malas sensaciones en el espectador, algunas escenas se harán muy duras de soportar para el sector más sensible; b) no recurre al espectáculo gore gratuito y a la recreación innecesaria de la morbosidad (lo cual es muy de agradecer); c) cuenta con un fabuloso trabajo de fotografía y dirección artística; d) está magníficamente interpretada por un Vincent D’Onofrio enorme (en todos los sentidos) que se mete en la piel de un tarado asesino en serie ofreciendo una de las mejores interpretaciones que de estos tipos se han realizado (rivaliza con el Henry interpretado por Michael Rooker en aquella maravilla de John McNaughton) y está perfectamente secundado por Eamon Farren y Evan Bird que interpretan en distintas edades a “conejo”; e) está perfectamente matizada por una banda sonora igual de minimalista que la casa del asesino pero que enfatiza muy bien los momentos clave, elevando notablemente la tensión.

Entonces, ¿por qué con tantos puntos a su favor no consigue cotas más altas?, por el motivo de siempre, un guión que no sabe como concluir y acaba volviéndose un disparate sin sentido y predecible.

Lo que podría haber sido la disección o diario del horror y mutación de la bondad humana en maldad en estado puro por la convivencia permanente con esta, dado que “conejo” se pasa “encadenado” con el asesino más de la mitad de su vida viendo cómo este viola, mutila y hace desaparecer mujeres, desgraciadamente (tal vez porque una huida hacia delante en la locura y depravación no habría sido bien tolerada por la mayoría de espectadores) el guionista se decanta por un más de lo mismo y opta por un intento de acto de redención que lo único que consigue es dinamitar todo lo anterior.

¡¡Una lástima!! Habrá que esperar a otra ocasión para “disfrutar” con las perrerías de una mente perturbada.
Vagabundoespiritual
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16 de octubre de 2012
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una pena. La película me estaba gustando. El inicio te atrapa, con el secuestro-asesinato por el taxista de la inocente madre con su hijo. El argumento que arranca a partir de ahí engancha al espectador, y ello gracias a las correctas interpretaciones de los protagonistas (muy bien D'Onofrio, ganador en Sitges) y a la agobiante puesta en escena. La ambientación y la fotografía juegan a favor de la película. Quizá son redundantes las reiteradas referencias al pasado del malvado asesino y a sus conflictos psicológicos, pero el conjunto funciona. Los papeles de víctima y verdugo se empiezan a difuminar, y eso ayuda a empatizar aún más con los personajes. El "bautismo" o "rito de iniciación" en el que se pretende introducir al protagonista están relatados mediante escenas de gran tensión. De verdad, bien...

Pero al final todo se va al garete. Quizá Jennifer Lynch no sabía cómo resolver esto, pero la verdad es que se me ocurren una docena de finales distintos que a mí me habrían convencido más. El giro final del argumento es totalmente inverosímil, incluso yo diría absurdo. No le encuentro el sentido a semejante plan, la verdad. Con ello, he salido con un sabor de boca bastante amargo.
rober
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10 de octubre de 2012
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Inquietante, oscura y dura película que profundiza en los aspectos psicológicos de un asesino en serie. Cierto es que quizás la historia no ofrezca excesivos sobresaltos en cuanto a originalidad si exceptuamos tres o cuatro detalles. Quizás lo dicho anteriormente no es del todo exacto si nos centramos en el papel que juega como contrapunto el personaje al que da vida Eamon Farren, sirve, de alguna manera, para rizar el rizo y extraer ciertas notas nuevas de la mente de un asesino de estas características.
Pero lo que sí que queda claro al espectador es que el guion no es el fuerte de esta producción, no se trata de un ejercicio poderosamente novedoso en el que se nos propone un viaje al fin de la mente de un perturbado cuyo objetivo en la vida es destripar seres humanos. Más bien están en la lista de los debes ciertos problemas y soluciones facilonas del guionista.
De todos modos, si algo llama la atención desde el principio, es la personal mirada de la directora. Una magnética e intensa percepción del opresivo ambiente que debe rodear a este tipo de personas. Muy eficaz y muy manejados los tiempos.
Lo mejor de la película, sin lugar a dudas, es la actuación de Vincent D'Onofrio. Espectacular su modo de captar la esencia de un perturbado con coeficiente intelectual bajo a base de una actuación escalofriante que es la que realmente le pone tensión a la película. Sólo por este papel es interesante visualizar la cinta. Imperativo verla en versión original para disfrutar de los matices de la voz de este actor.
nudodobleblogspotcom
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8 de octubre de 2012
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La hija de David Lynch estrena peli de terror por la puerta grande con una de las películas que más espectativas ha despertado en el último año, favorecida por una campaña de márketing y un tráiler más que decentes que hacen que uno olvide sus cuestionables antecedentes en las dos últimas décadas. Debo reconocer que la he disfrutado como un niño chico, si bien, como dice el refrán, "después de haber metido, nada de lo prometido".
Me explico. La historia de un niño de nueve años secuestrado junto a su madre y obligado durante una década a permanecer casi literalmente encadenado al psicópata culpable, interpretado terriblemente mal por un Vincent D'Onofrio ternesco que pretende emular al Marlon del padrino con una dicción chirriante, era un punto de partida más que jugoso y deseable por cualquier fan del género. Si a ese punto de partida le sumamos una parte técnica brillante, con una fotografía premiable y una banda sonora absolutamente tormentosa, una interpretación dignísima del chaval secuestrado, el "Conejo" Eamon Farren adolescente, a ratos redivivo del Gólum digital más enclenque y unas dosis de suspense, terror y angustia considerables apartadas de la corriente facilona del gore (que tantísimo aprecio), el resultado debería ser la película del año.
No lo es ni lo será, fundamentalmente porque en los últimos cinco minutos da un giro de guión sorpresa de esos marujiles que encantan a los programadores de Antena 3 y nos deja con la mandíbula inferior a ras del suelo. Error tremendo y fatal. Perdonable porque la hora y media previa y pese a la interpretación espantosa del chubbie D'Onofrio, me repito más que el ajo, se disfruta tanto y uno se monta en la cabeza el final que debería ser de manera tán clara que éste se diluye entre lo realmente visto y lo que realmente se tenía que haber visto.
Y sí, las teorías educacionales del mal son muy cuestionables, pero amigos, aquí es lo que tocaba, y aunque el uso de abundantes flashbacks encuentre justificación en el dichoso giro final, se sostenían más que de sobra por sí mismas.
La anecdótica participación de Julia Ormond, actriz a la que la directora ya sacó jugo hace cuatro años, se agradece, y la presencia del marido de la Arquette en Médium parece sacada de una de las pelis de papá directorazo.
No es una genialidad, pero lo roza.
Lo mejor: Un guión extrañamente sólido que se descompone en seis minutos. Técnicamente es superior a la mayoría de lo que acostumbramos a ver últimamente.
Lo peor: El casi mórbido protagonista, que francamente da más risa que miedo. Con el morbazo que tenía hace unos añitos...
Recomendada absolutamente. Aunque hayan visto ese bodrio de la mujer serpiente que la directora pertrechó dos años atrás.
Los créditos finales con la audición de ese final convincente tras la bajada del telón-puerta de garaje final son escalofriantes.
javieritos
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