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Sinopsis
Allen, un artista neoyorkino (Allen) que no consigue alcanzar el éxito, tiene un protegido, Jerry Falk (Jason Biggs), que aspira a ser escritor y que vive permanentemente atormentado. Su representante (Danny DeVito), que no tiene más cliente que él, no le hace ni caso. Jerry se enamora perdidamente de Amanda (Christina Ricci), una joven emancipada e imprevis... Leer sinopsis completa
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29 de Mayo de 2008
34 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Nunca llegaré a entender como ese tipo bajito, neurótico, excéntrico, nervioso y sicótico puede llegar a despertar en mis emociones que otros ni se acercan a lograr. Y es que este film parecía tener todas las papeletas para ser una comedia de momentos y poco más. Pero no. Me equivoqué. Anything else posee las verdaderas características que debe tener un producto tan ligero, fresco y humorístico como este: Diálogos ingeniosos por doquier, que se mueven vertiginosamente en el entramado, sólo siendo superados en velocidad por los aspavientos realizados por Woody Allen cada vez que entra en escena, unos personajes cómicos y curiosos en cierta medida, una banda sonora de lo más agradable y una dirección 100 % amena.
Y eso que jamás pensé que un tándem formado por Jason Biggs y Christina Ricci, secundados por el siempre magnífico Allen, fuese a funcionar tan bien, además de contener dos interpretaciones bastante sorprendentes por parte de sus protagonistas: Un chaval que parecía que no iba a salir nunca de American pie y una muchacha que no lograba encontrar un papel lo suficientemente adecuado para ella.
Sin embargo, todo lo que toca Allen, se convierte en oro o, en su defecto, plata de primera clase. Obra con maestría y consigue que todos los intérpretes den lo máximo de si mismos, sacando partido de una trama que podría haber dado para menos, pero que en manos de este genio mejora gradualmente hasta llegar a límites completamente satisfactorios.
Por si ello fuera poco, el elenco de personajes da alas a la trama: Las secuencias con el psiquiatra son la monda, tanto estas como las conclusiones que saca el protagonista de sus consultas, la relación madre-hija que, en ocasiones, se muestra invertida dando resultados que parecen trasgiversar lo que debería ser lógico o normal, los momentos de Jerry con su agente, que quizá pequen de sosos en ocasiones, pero tienen instantes brillantes, las conversaciones de Dobel con el protagonista, así como el juego que idea para intentarle convencer y, por último, las relaciones internas de la pareja principal, tanto como alguna que otra situación de distensión en susodicha pareja a través de distintas personalidades que van surgiendo a lo largo de todo el argumento.
Vaya, que ni el talento del maestro Allen se ve tapado por una propuesta que no se estimaba tan jugosa en un principio, ni por intérpretes ni por guión, pero saca partido de todo ello creando un cóctel realmente apetecible, donde diversos aspectos de la vida sentimental en pareja o la frustración ante determinados propósitos en la sociedad discurren como tema principal, haciendo de esta, una de las veladas más interesantes del cineasta estadounidense. No tiene desperdicio.
Grandine  |
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28 de Enero de 2007
27 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Los dos personajes sobre los que versa el filme, Jason Biggs y David Dobel, son escritores de chistes, tienen representante, son judíos por herencia familiar, saben muy bien lo que es una sesión de psicoanálisis, arrastran desengaños amorosos y sus ideales giran sobre el mismo principio: el hombre está solo en un universo sin dios. Lo que les diferencia es que el primero tiene veintiún años y el segundo cuenta sesenta. Y la diferencia de edad les hace ser distintas personas, aunque ambos sean reflejos del eterno personaje interpretado por Woody Allen. El descreído y paranoico Dobel ve en Biggs el joven idealista y confiado que fue cuarenta años atrás, y se erige en una especie de mentor con el fin de advertir que la vida es una selva que se atraviesa en solitario con el equipo de supervivencia adecuado; desde aprender a masturbarse a aprender a usar un rifle, todo es necesario para valerse por sí solo.
Con la sencillez propia de un sabio y con el sentido del humor necesario para asimilar las amarguras, Woody Allen filma una comedia más sobre la confesión. Todas sus películas son confesiones personales donde Woody se desnuda igual que se hace con un psiquiatra, con un amigo o con un maestro. El Woody que hay en Biggs repite los ritos e, incluso, se confiesa directamente al espectador. Pero al Woody que hay en Dobel no le vale ya ni el psiquiatra, ni el maestro, ni el objetivo de la cámara. A las alturas de su vida, sólo un remedio le parece eficaz para alcanzar la ansiada catarsis, actuar con vehemencia y...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
... hacer lo que le pide el cuerpo, destruir las lunas y los pilotos del vehículo de unos déspotas oportunistas que aparcan en el sitio por el que él aguardó a que fuera desocupado durante más de tres minutos.
Kick'Em Ars  |
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27 de Agosto de 2006
24 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A pesar de la opinión generalizada de la crítica y del público que la ha visto, esta cinta ha sido una de las que mejor me lo han hecho pasar, a lo largo de sus 97 minutos de metraje.
Es cierto que Allen siempre toca los mismo temas con los mismos personajes, tan sólo variando las situaciones, pero no deja de ser cierto también que sus cintas nos sientan como una bocanada de aire fesco en medio de un panorama actual de películas de dudosa entidad...
Uno siempre se acuerda de esos largos paseos por Central Park que los protagonistas, Jerry Falk (estupendo Jason Biggs) y David Dovil (W. Allen) solían frecuentar en largas sobremesas soleadas, hablando de la vida desde dos perspectivas paralelas; aquella del joven Jerry como un tipo pesimista y existencialista que frecuenta el diván de un psiquiatra ("...¿prefieres el psicoanálisis a una sesión de realidad!!!???, ¿te has vuelto loco?, ¿eres inframental o qué?), y la de su mentor y amigo, Dovil, teóricamente más optimista con sus visiones sobre lo saludable de los chistes y su perspectiva paranoico-vital y con un vocabulario en la mayoría de los casos inaccesible para Jerry...
La fotografía en esta ocasión corre a cargo de Darius Khondji, y la estupenda y habitual ambientación sonora de su obra tiene un cartel de lo más variado; Diane Krall, Billy Holliday, Cole Porter e incluso el vanguardista Moby!!!
Para muchos esta cinta es una obra menor..., y puede ser cierto dependiendo de con que la comparamos; si la comparamos con sus propias obras (las de Allen) puede salir perdiendo, pero si las comparamos con la mayoría de las obras contemporáneas sin duda ésto es una obra maestra.
En cualquier caso, si lees alguna crítica de esas negativas que finalmente te echan para atrás, que sepas que estás perdiéndote una estupenda cinta llena de los estupendos gags habituales del maestro semita... con un guión y una puesta en escena no tan sólidos como en ocasiones anteriores, pero una gran película sin duda alguna...
R E C O M E N D A B L E.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
La cinta arranca en los jardines de Central Park. Sentados en un banco tenemos a Jerry Falk y David Dovil, ambos guionistas judíos de monólogos para cómicos de cabaret en la ciudad de Nueva York.
Se conocieron en el despacho de un productor de Broadway, mientras el manager de Jerry, Harvey, intentaba convencer con metáforas sobre las ropas de la conveniencia de fichar a su representado en vez de a Dovil, un tipo más longevo y resabido...
A partir de entonces ambos se convierten en inseparables amigos, de hecho Dovil es después de su psiquiatra personal, el personaje a quien Jerry cuenta sus intimidades...
Un médico que por cierto no habla (fantástica crítica al mundo de los divanes de Allen...) salvo para reponder a su paciente con preguntas del tipo; "...¿qué opinas sobre que los indios de Cleveland compren en "Toys are us"...
Dovil es todo un personaje de lo más simpático y ocurrente, perteneciente a "la entidad hebraica" aunque ateo, pero profundamente sensible a la conspiración antisemita que según él atormenta los cimientos de la sociedad mundial (divertidísimas las secuencias del aparcamiento y sobre todo en la tienda de armas)...
Jerry, bastante más joven, es un escritor que se inclina más por el lado existencialista de la vida con influencias en su obra como Sartre, Nietzcshe, Kafka e incluso Tenesse Williams....
Dovil aconsejará al dubitativo Jerry sobre sus problemas de indecisión en la vida... y es que Jerry es incapaz de decir no a nadie; ni a su ex-mujer que terminó por dejar la relación ella; ni a su manager, Harvey (Danny de Vito) que vive con su eternamente convaleciente madre; ni a su insoportable pareja actual, Amanda (Christina Ricci), con la que mantiene una relación tipo la mantenida por el personaje de Allen en su película "La comedia sexual de una noche de verano"....
Y es que Amanda, una caprichosa mujer amante de Billy Holyday, las serpientes, aspirante a actriz y cantante atormenta a su novio con su inestabilidad sentimental y vital que llevan a Jerry a admitir en su casa a la madre de ésta Paula Chase (Stockard Channing), una tipa aún más locuaz e inestable que su vástaga...
Poco a poco la vida pondrá las cosas en su sitio y cada uno de los personajes se irá posicionando a uno y otro lado de la vida ante la atenta y mágica mirada de la ciudad de Nueva York, y ese Central Park maraviloso...
..."Hasta un reloj parado, acierta al menos dos veces al día...". Esta cinta lo hace más de dos...
burton  |
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ken
lugo (España)
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16 de Agosto de 2011
16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Me quejo de las sobrevaloraciones al igual que de las infravaloraciones. Esta película de Woody Allen es un claro ejemplo de las segundas. Puedo afirmar con rotundidad, que después de Manhattan, Hannah y sus hermanas y Misterioso asesinato en Manhattan, que esta película es una pequeña joya "desconocida". Me mantuvo enganchadísimo desde el primer momento en la pantalla. El tiempo volaba entre comentarios ingeniosos y graciosos. Gran actuación de Jason Biggs, haciendo un papel que suele interpretar el director, mientras que éste (Allen) deslumbra con su genial interpretación, pareciendo un auténtico chiflado, pero que convencería a cualquiera con sus argumentos.
Si quieren pasar un buen rato, vean esta película, muy por encima de otros films como Poderosa Afrodita, Toma el dinero y corre, La última noche de Boris Grushenko e incluso la sobrevalorada Annie Hall. Seguro que no les decepcionará y habrán pasado 100 minutos con Allen en estado puro.
ken  |
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19 de Abril de 2006
16 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil.
En mi opinión, estaríamos ante una de las buenas del director si no fuera por su flemático inicio y unos personajes protagonistas demasiado jóvenes para el universo intelectual alleniano. A mí me gustó más, incluso, que la sacralizada Manhattan. Me gusta más este Allen alocado que se saca de la chistera numerosas situaciones cómicas.
Otra vez más, los protagonistas pertenecen a ese mundo del artisteo. Biggs hace del neurótico farfullero (bastante mejor de lo que lo hizo Branagh, pues aporta algo de la tranquilidad intrínseca de su personalidad que le da más aspecto de torpe y metepatas que de neurótico) y Allen del amigo metomentodo (aunque no deja de ser él mismo). Ricci sale bastante atractiva.
Yo sí entendí lo que quiso contar el director con el personaje de Channing. Me hizo comprender por qué se enrolló con la hija adoptiva huérfana de su ex (je, je).
Como dije, es posible que el comienzo te aburra. Pero yo te aconsejaría que la vieras hasta el final, pues tras la primera media hora mejora muchísimo y Allen nos ofrece muchas de sus ingeniosas sentencias y situaciones. No me olvidaré fácilmente del agresivo Dobel (fantásticas las escenas del rifle, del aparcamiento y de la confesión del crimen cometido contra un policía).
Jerry: No queremos cocaína.
Amanda: Yo sí quiero probarla. Nunca he probado la cocaína.
Jerry: ¿Y qué? Yo tampoco he probado muchas cosas: el puenting, la lucha con cocodrilos...
jastarloa  |
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