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El aventurero de medianoche

Drama. Comedia Gran Depresión, años 30. Red Stovall (Clint Eastwood) es un cantante de country alcohólico que se gana la vida cantando en bares cutres y miserables. Su gran sueño es llegar a tocar en el legendario programa Grand Ole Opry. Así emprende un emotivo viaje con su sobrino (debut cinematográfico de su hijo Kyle Eastwood) que lo lleva desde Oklahoma a Nashville, donde le han concedido una audición. (FILMAFFINITY)
Críticas 26
Críticas ordenadas por utilidad
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6
12 de septiembre de 2005
48 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
Analizado con una cierta atención “El aventurero de medianoche”, film menor y personal de Eastwood, sin embargo ya deja entrever las líneas maestras del cine de un director que sabe muy bien que tipo de cine quiere y le interesa hacer. Decantado claramente, no solo por la historia que nos cuenta, sino por la narrativa utilizada para hacerlo hacia los modelos de los grandes clásicos, Eastwood consigue un film tal vez irregular, pero no por eso carente de interés, que ya nos anticipa al Eastwood de las futuras obras maestras.
Film amargo y profundamente triste, se inscribe en cierta manera en el esquema típico de las “road movies”. Nos cuenta la historia de un viaje y del recorrido vital y mediático de dos personas, de un adolescente que ira descubriendo a base de dolor y sufrimiento lo que es la vida, y que ira madurando poco a poco como ser humano, y de un perdedor que sabe que la vida se le escapa de entre los dedos a borbotones, y que intenta justificar su existencia a través del logro de una ilusión, que de sentido a su vida y la redima en parte de caer en el olvido.
Un guión irregular, pero con suficientes aciertos para no ser menospreciado, y unas interpretaciones dignas, hacen recomendable una revisión de este filme menor de un director que con el tiempo ha firmado algunas de las mejores obras maestras que el cine ha dado en los últimos años.

Francesc Chico Jaimejuan

Barcelona 12 de septiembre de 2005
7
21 de junio de 2007
35 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Probablemente sea la película más atípica de Clint Eastwood que se aleja por completo de la imagen a que nos tenía acostumbrados. Esta extraña road movie nos cuenta el declive de un hombre que busca desesperadamente una última oportunidad de dejar su huella antes de morir. Curiosamente tiene que ser su propio sobrino de 16 años quien cuide de él e intente alejarle de los vicios que le han llevado por un camino autodestructivo. Clint muestra su lado más débil como ser humano, el de un hombre al borde de la muerte por tuberculosis que aspira a tener su momento de gloria, que se ha ganado la vida cantando en tugurios de mala muerte.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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Sin ningún valor moral, no duda en adoctrinar a su sobrino en los vicios que le han convertido en quién es, así le lleva a un prostíbulo para que tenga su primera experiencia sexual, no duda en darle de beber alcohol, robar gallinas o permitirle ser el conductor sin tener ni edad ni permiso para ello. A pesar de ello el afecto de su sobrino es lo suficientemente responsable, tiene la experiencia innata en un niño por las duras condiciones de su familia como para ser consciente de la naturaleza de su tío y de su destino al que en un principio se niega a creer y de quien se convierte en una especie de salvador. Literalmente llega incluso a sacarle de la cárcel a la antigua usanza. El film no está salpicado de ningún tipo de mensaje moralista, se limita a mostrar a través de sus imágenes el retrato de una sociedad dura, un film presidido por la desdicha y el pesimismo. Otra muestra del talento que mucho antes de esta época Eastwood atesoraba y poco se le reconocía.
7
25 de noviembre de 2005
22 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
El tío Clint, músico de tugurios bebedor y pendenciero donde los haya, se las pinta sólo para meter a su sobrino (hijo en la realidad) en mil y un enredos durante su viaje a Nashville. Sin embargo, en un determinado momento la película da un giro dramático y la tuberculosis resultante de tan mala vida hace estragos en él y en su música.

Me gusta más la parte cómica. La dramática tampoco está mal, pero Eastwood la mejoró mucho en sus últimas obras maestras.

Como actor, Clint elabora uno de sus mejores trabajos, junto al de "Cazador blanco, corazón negro".
9
17 de febrero de 2007
23 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Año 1982, Eastwood acababa de rodar dos años antes su irregular "Bronco Billy", y ahora se proponía llevar a la gran pantalla las aventuras de este peculiar cantante de country un sinvegüencilla aficionado al aguardiente y tubercoloso en estado terminal, a través de su periplo de Oklahoma a Nashville en compañía de Whit "Jos" (que supuso el debut frente a las cámaras de su hijo biológico Kyle Eastwood), su sobrino, además del abuelo paterno del crío (John McIntire), y Marlene (Alexa Kenin) una muchacha de 16 años que "recogen" por el camino.

Basado en una novela de Clancy Carlile quien también firma aquí como guionista, ambientada en la época de la gran depresión, East wood aprovecha la coyuntura para mostrar los lazos de unión entre tío y sobrino y nieto y abuelo, así como mostrar el desarraigo de un hombre que se sabe muerto pero que aún tiene una última oportunidad en lo suyo, como cantante de country, al darle la oportunidad de una audición en el prestigioso Grand Ole Opry de Nashville.

Ese simpático personaje de Red Stovall (Clint Eastwood), hará suya esa máxima latina del “carpe diem”, instruyendo a su embelesado sobrino, también aspirante a cantante de country, en lo práctico de la vida, mejor dicho, de la vida de un hombre de aquel mundo, como era Stovall.

Así, Stovall le llevará de putas, le llevará a infringir una y otra vez la ley (robando gallinas, ayudándole a fugarse de la cárcel, a conducir en minoría de edad, a extorsionar, etc...).

Pero es que además Eastwood como acostumbra casi siempre, cede parte del protagonismo en los secundarios, por ínfima que sea su participación.

Así, cede su pequeño minuto de gloria al abuelo que desiste de acompañar a su familia a la tierra prometida de California, para remontar su época de juventud y reencontrarse con su Tenesse natal, cuando en un momento del viaje, el abuelo narra a su nieto uno de los capítulos cruciales de su vida con aquella línea imaginaria que supuso el inicio de "La gran carrera blanca", esto es cuando los cherokes entregaron sus posesiones en territorio de Oklahoma a los colonos de raza blanca.

Sombría, de tintes crepusculares, seguro que la pretensión de Eastwood no era todavía la de conseguir una obra maestra, sino la de pasar con sigilo y sin demasiadas estridencias. Pero como ocurriría con su casi reciente "Million Dollar Baby", aunque a menor escala, el asunto se le escapó de las manos y terminó firmando este brillante y emocionante film sobre el desarraigo humano.

Una obra que supuso un rotundo fracaso de taquilla y que a resultas de los cual motivó que la Warner se resarciera pidiendo a Eastwood una nueva entrega de las aventueras de Harry Callahan. ésta vez firmada por él mismo con el título de "Impacto súbito", reencontrándose de nuevo con Bruce Surtees y con su amigo y admirado Lalo Schiffrin.

E M O C I O N A N T E.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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Una familia está arando un campo de cultivo. De repente una fuerte ventisca les obliga a refugiarse en casa.

En un momento dado aparece de entre el fuerte viento la silueta de un coche que a duras penas se encamina hacia la casa.

Se apea Red Stovall (Clint Eastwood), hermano de la madre de la familia, Emmy (Verna Bloom), madre de cuatro hijos y esposa de Virgil (Matt Clark). Además con la familia convive también el padre de Virgil ( John McIntire ).

Emmy que sabe que su hermano está en las últimas pues padece de tuberculosis, siente compasión por él, a pesar de que intuye que su forma de vida no conviene en nada para la educación espartana que ella desea para sus hijos.

Red, cantante de country, les comenta que ha sido invitado a una audición al prestigioso Grand Ole Opry de Nashville.

La ventisca, que ha arruinado los últimos ahorros de la familia, motiva la marcha de ésta a California, para dedicarse al cultivo de los campos de algodón.

Pero Whit (Kyle Eastwood), uno de los hijos de la familia pide encarecidamente a su familia que le dejen marchar con su tío, ya que él no desea ese tipo de vida, y sí le gustaría ser cantante de country.

Whit está embelesado con su tío a pesar de los frecuentes accesos de mala baba de Stovall a causa de la tuberculosis.

Finalmente Emmy consiente a su hijo acompañar a su tío a Nashville con la única condición de regresar con ellos a California después de estar en Nashville.

Así inician los dos, en compañía del abuelo paterno del muchacho un periplo en el coche de Stovall conducido por Whit, de Oklahoma donde se encontraban, a Nashville.

El abuelo quería regresar a morir a su tierra natal en Tenesse.

Por el camino Stovall llevará de putas a su sobrino, robarán gallinas, reclamarán deudas pendientes a morosos sin arrepentir, e incluso reclutarán esporádicamente a una joven esclavizada por un amo demasiado incondesdecendiente con sus peticiones, Marlene (Kyle Eastwood). Una muchacha de 16 años que dice ser aspirante a cantante de country y que suspira porque la lleven con ellos a Nashville.

El día de la audición, la tos tuberculosa de Stovall le juega una mala pasada y la oportunidad se va al traste. Unos productores musicales sin embargo le ofrecen la posibilidad de grabar un disco sin derechos de autor.

Éstos serán los últimos días en la vida de Red Stovall.
8
6 de mayo de 2008
14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
A principios de los ochenta Clint dirigió dos películas bastante humildes, "Bronco Billy" y la que nos ocupa, de escaso interés público, inmerecidamente...

"El aventurero de medianoche" plasma varios momentos autobiográficos de Clint, uno de ellos es que nació durante "La gran depresión", por lo tanto tuvo que pasar casi toda su infancia en la carretera viajando de un lado a otro, todo esto en la costa oeste, en California. Desde pequeño ya se interesó por el blues, y lógicamente por otro estilo de su zona, el country, el Honky-tonk sería un subgénero.

En el reparto podemos ver a un Clint diferente, cantando, donde yo también coincido en que es uno de sus trabajos más logrados como actor. También podemos ver a su propio hijo Kyle Eastwood, al veterano John McIntire, y unas breves apariciones de dos cantantes, Marty Robbins (uno de los máximos exponentes del Honky-Tonk, que moriría antes de estrenarse la película, y Linda Hopkins.

Sinceramente me ha parecido uno de los mejores trabajos de Clint en todo, como director y actor, un "homenaje" a todos esos cantantes que se esforzaron tanto para ser escuchados en el famoso Grand Ole Opry durante los años de la gran depresión, o también podíamos resumirlo como un "homenaje a su infancia".
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