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Críticas de "American Beauty"
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| 188 de 211 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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TheJoseTree
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
10 de Febrero de 2007 |
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De adolescente siempre había entendido el cine como algo puramente comercial, un entretenimiento, un pasatiempo, un recurso para los días de lluvia, para los mortecinos domingos por la tarde, para una cena con los colegas. Pero a todo cinéfilo le llega su “San Martín”, esa película que le marca para siempre, que le hace abrir los ojos, y le enseña la maravillosa y eterna magia del cine.
American beauty no solo me convirtió en un apasionado y amante compulsivo del séptimo arte, me cambió la vida en muchos otros aspectos. En una época de muchas inseguridades, miedo, soledad, y nostalgia, me dio una lección vital que aún hoy sigo teniendo presente cada día.
American Beauty es una película de una belleza sobrecogedora, de un poder visual apabullante, y de una contundencia perturbadora, gracias a unas actuaciones colosales (sobrenatural Kevin Spacey), a una fotografía bellísima, y a una banda sonora mágica, agotadoramente bella, triste, lírica, maravillosa. Pero sobretodo, un guión magistral, que define a los personajes a la perfección, con una exactitud milimétrica, que los ridiculiza y los desnuda al principio de la película, para que después, en un vuelco final demoledor, devolverles la dignidad perdida, y de paso recordarnos a todos que la vida si vale la pena.
El mensaje de American beauty deja huella. Y lo importante no es solo lo que dice, sino como lo dice. American beauty es más que una simple película. Es un manifiesto de como ver la vida y como vivirla. Destroza punto por punto todos los tópicos y falsas esperanzas del llamado sueño americano, y nos muestra que la vida es lo único que tenemos, que hay que saber aprovecharla, que hay que dejar de fingir, dejar de ser alguien que no queremos ser, dejar de fijarnos en las apariencias, y simplemente dedicarse a amar, a vivir, a saber valorar la belleza que nos rodea. Es una película que nos invita a ver más allá, tal y como reza el reclamo publicitario, "look closer". Este mensaje queda refrendado en un final colosal, enorme, uno de los mejores finales de la historia, de una clarividencia y un impacto tan grandes que te golpean de manera que no te puedas olvidar de él en toda tu vida.
Creo que ni su director, Sam Mendes, ni cualquiera de los miembros del reparto, son conscientes de la pedazo de joya que nos regalaron para despedir el siglo XX.
Un antés y un después, una cima, un milagro. Simplemente, "American Beauty".
TheJoseTree 
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| 51 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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lyncheano
Móstoles (España)
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Su valoración:  |
7 de Septiembre de 2007 |
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Desde Terciopelo Azul, nadie había conseguido captar en la gran pantalla de una manera tan excepcional la vida cotidiana de un típico barrio americano. Sam Mendes lo hace a base de imágenes atemporales grabadas para siempre en el limbo de nuestra memoria colectiva. American Beauty es tan hermosa y posee a su vez un mensaje tan abrumadoramente doloroso y cotidiano que casi podemos sentirla como algo vivo. Son las tinieblas agazapadas en las miserias apáticas de una familia como otra cualquiera, tan normal como hubiera cabido esperar en una urbanización de clase media alta de ese sueño americano que tanto se empeñan en demostrarnos que aún sigue vivo. Pero la realidad es que su mensaje de monotonía e infelicidad es tan universal que no podemos considerarla como algo lejano y ajeno a nosotros. Trata una realidad que nos concierne y nos empapa por completo cada día: la vida en matrimonio, cada vez más impersonal, sin rastro de pasión sexual, abocada a los tonos grises de la apatía y la ausencia de sueños y de ilusión; la relación entre padres e hijos, incomunicativa y violenta, casi como extraños que viviesen bajo el mismo techo...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: durante el metraje, asistimos a un progresivo ejercicio de salvamento individual, en el que cada uno intenta aferrase a algo fuera de lo normal para demostrarse a sí mismo que sigue vivo: la ambiciosa mujer se lía con un vendedor de casas de la competencia; su marido comienza a fumar marihuana y a hacer ejercicio con la esperanza de poder tirarse a la mejor amiga de su hija; la propia hija se enamora de su nuevo vecino, un chico extraño e introvertido que se refugia en su cámara de vídeo para escapar de la férrea disciplina de su padre e intentar ver la belleza de este mundo a través de su objetivo, nunca directamente con sus ojos. Quizá sea el padre del chico, el marine retirado, el personaje más inquietante de esta soberbia película, pues parece estar encarcelado por sus propios pensamientos homófobos y evidentemente nazis, cortando de raíz todo intento por parte de su propia alma de ser feliz y poder expresar su homosexualidad libremente. La película está sabiamente montada y dirigida, revelándonos desde el principio que el protagonista va a morir inminentemente, y no por ello provocando que decaiga el interés. También es interesante el uso que hace Mendes de los pétalos de rosa y del color rojo en general, símbolo de la pasión y de la lujuria... pero también de peligro (la puerta de la casa, el vestido de su mujer, las flores...). Se trata de una bella representación de la vida y de la muerte, sustentada en unas brillantes interpretaciones, en unos ágiles y cínicos diálogos, y en un humor tan mordaz y espontáneo como las ganas de vivir que les entran a todos cuando por fin comienzan a oler en el aire ese tufo de mortal monotonía. Sólo al final, segundos antes de que el personaje encarnado por Spacey reciba un tiro en la nuca, descubren que lo que importa es realmente lo que daban por perdido, y la solución es tan evidente que siempre se les escapaba por completo. La sensación final es de que quizás ya no tengamos tiempo para la redención, pero también la de que al fin y al cabo, sólo nos daremos cuenta de lo bella que es nuestra miserable e insignificante vida hasta que la perdamos. Y entonces ya sí que será demasiado tarde. Para todos.
lyncheano 
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| 50 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Tony Montana
Sevilla (España)
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Su valoración:  |
5 de Abril de 2006 |
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Ciertamente, antes de ver esta maravilla, jamás podría haber pensado que algo tan simple, tan nimio como una bolsa podría albergar tantísima belleza. Una cinta sobre volver a nacer, la posiblidad de una nueva vida. Pocas películas hay en el la historia del cine que resuman tan bien la hipocresía del mayor país del mundo, y tuvo que hacerlo, obviamente, un europeo. Sam Mendes ya puede congratularse por haber realizado semejante obra, seguida de otra excepcional película como Camino a la Perdición. Mendes retrató a la clásica familia de catálogo, pero nos hizo ver qué pensaban, qué sentían aquellas familias perfectas de clase media americana que cenaban mientras escuchan insoportable música de recepción de un dentista.
Todo en esta película es perfectamente imperfecto. Y precisamente ahí radica su novedad y su frescura. No nos retrata a la familia de siempre, nos retrata una mezcla de todas las familias actuales, donde las relaciones entre sus miembors no son a veces más que meras poses, pero que luego en la intimidad se tiran los tratos a la cabeza. Un padre perdedor, pervertido, y cansado de vivir, una madre maniática y perfeccionista, y una hija rarita y poco sociable. Esta película resume algo que en las vidas de hoy en día es más que una realidad: la hipocresía. Y una crítica hacia la mediocridad, hacia el patetismo de los honrados ciudadanos americanos que tan bien se pintan a si mismos desde hace años.
Dentro de esta mediocridad, también esta presenta una especie de mensaje de oportunidad, de cambio. El personaje de Lester ve en Ricky, hijo de su fascista vecino, en una especie de vuelta a los orígenes. Este lacónico joven le permite redescubrir su adolescencia, su vida. Y esta parte de la película supone una ruptura con el " American Dream ". Simboliza un nuevo nacimiento, una nueva vida, ya que, si no tienes nada que perder, ¿ Qué más te dará mandarlo todo al carajo y empezar desde 0 ?. Y como si se tratara de una nueva adolescencia, Lester trabaja en un restaurante de comida rápida, consume drogas, y se masturba a escondidas mientras sueña con acostarse con la mejor amiga de su hija, una lolita en toda regla. Decide centrarse en sí mismo, ya que, si nada de su entorno es agradable, y no puedes cambiarlo, pasa de todo.
Como ya he dicho anteriormente una obra maestra de Sam Mendes a la que no se le pueden buscar defectos. Unas actuaciones brillantes, un guión único, lleno de simbologías, una banda sonora recordada por todos, y unas cuantas escenas que ya son parte de la iconografía del cine moderno, amén de un final que resume en sí todo lo que la película ha venido contándonos: el sueño americano está muerto
Tony Montana 
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| 28 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sam Mendes en un magnífico debut nos brinda esta EXCELENTE tragicomedia ambientada en el suburbio americano, repleta de humor negro y situaciones ácidas. Un filme de crítica social, sobre la falsedad imperante en la sociedad, los odios reprimidos, la infelicidad y la belleza que a veces olvidamos. Kevin Spacey magistral creando un personaje inolvidable: Lester Burnham. Un tipo patético, con una vida familiar disfuncional, envuelto en la monotonía, la insatisfacción sexual y las injusticias laborales. Un día despierta de su letargo al ser flechado por una sensual lolita, Angela, quien demuestra que nadie esta más vacío que el que esta lleno de sí mismo. Esta chica hace aumentar su libido como nunca en muchos años, provocándole espectaculares fantasías masturbatorias y llevándolo a hacer ejercicio para lucir bien ante ella. Pero después del ejercicio, Lester redescubre todas esas cosas por las que se disfruta la vida, las cuales creía perdidas en medio de la somnolencia provocada por los problemas familiares y la rutina. Su esposa Carolyn, una soberbia Anette Bening, es una mujer que vive de las apariencias, siempre tratando de proyectar una imagen de éxito, escondiendo tras su falsa sonrisa sus ganas de gritar. Spacey y Bening forman una de las mejores parejas protagónicas de la historia. Sublimes todas sus discusiones y diálogos, dejando ver las sórdidas realidades que se esconden tras los bonitos retratos de la familia feliz que inundan su casa. Pero no solo es la historia de este singular matrimonio, también vemos la historia de amor entre Ricky (Wes Bentley) y Jane (Thora Birch). Él, un enigmático chico cuyo pasatiempo favorito es coleccionar momentos de extrema belleza (la imagen del ave muerta, que plano tan bello) y ella, la infeliz hija de los Burnham, abrumada por la adolescencia y la conducta sádica de sus padres. Una dirección y un guión formidable, actuaciones maravillosas y uno de los mejores finales del cine hacen de “American Beauty” el clásico que es hoy en día. Me fue imposible no quedar hipnotizado en uno de los momentos cumbre, absorto en la contemplación de esa bolsa danzando con el viento mientras Ricky pronuncia esa frase, “hay tanta belleza en el mundo, no hay razón para tener miedo de nada…” Ha sido uno de los momentos más bellos y las palabras más hermosas que me ha dado el cine. Realmente me llegaron, a la vez que se convirtieron en una especie de ley en mi vida. El lema de esta obra es “Look closer” y nada mejor para hacernos comprender que la belleza no se encuentra en las caras bonitas o en la superficialidad, eso es solo apariencia. La BELLEZA es algo más complejo. He tenido grandes experiencias estéticas, siendo el cine la principal fuente de ellas, así que conozco bien las bellezas que conmueven. Se que apreciar estas cosas nos hará vivir con mayor plenitud y profundidad, a la vez que marcaremos de algún modo nuestro paso por el mundo.
Candy Perfume Boy 
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| 14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Marco Scola
Oviedo (España)
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Su valoración:  |
20 de Junio de 2009 |
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De poco sirve tener una mujer y una hija, un chalé y un monovolumen cuando el zenit del día es la masturbación matutina.
Mendes y Ball a dúo se cargan el "sueño americano", lo hacen pedazos, anteponen, con el magistral personaje de Spacey, la búsqueda del ser a los bienes materiales y las relaciones superficiales del día a día.
La metamorfosis del protagonista es impresionante. Debido al despertar de su apetito sexual, tras conocer a una atractiva amiga de su hija, Lester abre los ojos. Bajo la premisa: "hoy es el primer día del resto de mi vida" y con una narración desde la tumba, irá relatando los cambios en su vida rutinaria, acercándose a un ideal anárquico y rebelde, no muy efectivo en la realidad, pero plenamente satisfactorio ( la "inmortal" sonrisa de oreja a oreja que tiene el maltrecho Lester en la escena final tiene mensaje).
Irónica crítica de muchos aspectos de la sociedad americana y su "way of life", la sumisión en el trabajo, la rutina marital, la superficialidad y los prejuicios sociales son algunas de las víctimas del filme... no queda títere con cabeza.
Marco Scola 
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