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| 34 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dromedario
Toledo (España)
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Su valoración:  |
14 de Mayo de 2007 |
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El hombre con la cámara. Anda. Corre. Trepa. Y GRABA.
La cámara: el ojo. El montaje: el tacto.
Un día en San Petersburgo. La velocidad de su gente. La vida en las calles. Todo atrapado. Todo captado. El reflejo del ojo. El reflejo de la sociedad. Vigila porque te graban.
Sentimientos. Espontaneidad. Naturalidad. Escucha y ríe. Atento al fuego que quema.
La imagen se fabrica. Proceso paralelo al retrato de la urbe. Corta. Y pega.
Ritmo acelerado. EL MONTAJE: vivo, con energía propia.
Trazo detallado. Pincel fino. La celeridad del rasgo, del perfil. Arriba, abajo. Brocha. Arriba, abajo. Rapidez mágica. Maravilloso punto de vista. El del ojo. El de la cámara. El del pincel. El del diseño. El del proyecto.
"El hombre con la cámara" es literatura musical.
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(El director José Luis Guerín seguramente es un admirador de esta película.
Decía un amigo que es posiblemente el primer videoclip. Tenía razón. ¡Ojalá fueran todos así!)
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Sólo cabe una pregunta: ¿es Vertov el que maneja la cámara o es ella sóla la que se mueve acompasada?
Dromedario 
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| 17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Grasas
Sarajevo (Bosnia y Herzegovina)
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Su valoración:  |
13 de Abril de 2007 |
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Es la pregunta que me guardo al final de la película. Dziga Vertov se plantea un objetivo claro, y es hacer cine usando sólo el código del cine y evitando, principalmente los del teatro y literatura. Como objetivo es ambicioso y no sé si consigue hacerlo realmente. Intentaré explicarlo.
No podemos ver esta película como se vio en 1926. Simplemente no se puede, han pasado 81 años y los códigos de los que quiere huir Vertov no son los mismos. Quicir (quiero decir), puede que donde ahora veamos contaminaciones de teatro o literatura Vertov sólo viese su innovación. Los códigos han cambiado y digamos que a día ed hoy el objetivo propuesto no se consigue del todo.
Siendo justos, sólo se nota este pequeño fracaso en los primeros compases de la película... luego consigue y holgadamente lo que se propone.
Y efectivamente, es una excelente película con una fuerza visual impactante y un manejo del montaje que te deja patidifuso.
Por lo demás desrecomendar la edición que yo tengo de la película (de una colección que se llama "Orígenes del cine") porque han intentado traducir algunos rótulos introduciendo intertítulos (cosa que a Vertov gracia no le haría). Intertítulos que parten el ritmo porque están en pantalla 5 segundos para traducir una imagen de apenas unos cuandos frames. Con lo útiles que son los subtítulos...
Grasas 
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| 11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bloomsday
AA-licante (España)
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Su valoración:  |
19 de Noviembre de 2010 |
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Vertov, en el llamado Grupo de los tres, escribió textos curiosos, de terminología marxista en ocasiones también, donde sentó bases para una aproximación a su obra, aunque el simple visionado bien permite un análisis intuitivo, probablemente interesado en la forma de mostrarnos el amanecer y el pulso de una ciudad, San Petersburgo, a través de un montaje virtuoso.
Eliminar la literatura, denunciar las formas clásicas de psicodrama que lastran el cine convencional, convertir el fotograma en un espectáculo singular, de texturas y dimensiones propias, que no se apoye en el préstamo de pesos y medidas que ofrece el teatro o la música. El cine debe avanzar por sí mismo, buscando en la precisión su experimental carta de científica naturaleza, radiografiando el ritmo interno de lo que retrata, organizando la geometría del movimiento como esencia cinematográfica.
La liberación del ojo humano (Vertov emplea todos los trucos visuales que una cámara ofrece para apurar así las posibilidades de marcha atrás, animaciones, angulaciones... que el ojo-mecánico tiene), su conversión en un ojo-cámara que observe con precisión, con ritmo propio más certero que nuestros propios sentidos. La imagen debe construirse a través de la cámara, no someter la cámara las limitaciones de una estructura literaria o de unos decorados, ni mutilar sus posibilidades ciñendo la realidad a la mirada humana. El cine escoge, monta, mecaniza, y ofrece una nueva imagen a percibir que es capaz de retorcer el tiempo y el espacio explicándolos por medio de intervalos (correlación entre imágenes).
El montaje observa, refleja, puede dar testimonio de la sociedad, la economía,etc. sin recurrir al narrador decimonónico. Así, el cine cumple su objetivo si se aleja del guión y los fines lucrativos, revelando el esqueleto del film, despojándolo de su sometimiento al, como dice el propio Vertov, cine-piel (cine-carne en el mejor de los casos) y llegando al tuétano.
Vertov también justifica sus inquietudes hablando de un cine sin rótulos, útil propaganda para la masa no instruida a modo de fresco bizantino. Pero por ahí su diatriba parece más la pataleta desesperada del que ofrece argumentos en forma de cascada histriónica para defender su opción cueste lo que cueste.
Interesante por su carácter de engranaje de la historia del cine. Cine-imagen de carácter práctico, casi científico en su manera de precisar unos objetivos que, más que artísticos, son presentados desde aspectos más cercanos al materialismo histórico que a la creatividad acientífica.
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(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ---
En ese sentido, "Berlín, sinfonía de una ciudad" (Walter Ruttmann-1927) me parece más acertada a la hora de mostrar el pulso humano que late bajo las alienaciones y reiteraciones que conformaban la vida urbana ya desde principios del siglo pasado. Me atrapó en un suspiro superando el valor sociológico y de renovación de estilos de la propuesta. En la peli de Vertov, al contrario, la condición de tratado se impone a la condición de película. Lo que no quiere decir que no sea francamente interesante, pese a todo.
Bloomsday 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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I m feeling good
Ciudadano del mundo (Austria)
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Su valoración:  |
14 de Mayo de 2008 |
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El director polaco Dziga Vertov realizó, en el año 1929, un documental que llevó como título “El hombre con la cámara”. Resultó ser la película soviética que plantea la más profunda, densa y compleja reflexión sobre la vida y las costumbres de San Petersburgo y de la “benjamina” URSS comunista.
La cinta no obvia los valores morales y económicos que conformaron al segundo bloque más importante en poder e influencia, después de EEUU, durante el siglo XX. Destaca la exaltación de las asociaciones obreras que, según la película, aportan orden y control en la sociedad, junto con las ínfulas actividades deportivas que práctica una sociedad en ebullición.
El film es una muestra, sobre todo, de la cotidianeidad de un país que despierta en un nuevo régimen. La óptica de la cámara es puramente humanista, no deja de extrañar que en un estado colectivista y estatalista como era la URSS, saliesen productos de expresión individualista del estilo de la película de Vertov.
En la película se trasluce cierta dosis de propaganda que no molesta en demasía por su escasez, resalta la figura de Lenin como líder espiritual de la revolución. Uno de los aspectos más criticados del cine soviético es su inserción en la maquinaria de propaganda, con la consecuente pérdida de calidad e independencia creativa. Sin embargo, en “Chelovek s kino-apparatom” la aparición de la propaganda da la sensación que es más una renta al sistema que una intención primordial del director y guionista polaco.
Los aspectos técnicos de “El hombre con la cámara” sorprenden al más escéptico que se atreva a creer en lo arcaico del cine mudo. La comparación audiovisual entre la película de Vertov y “Naqoyqatsi” (Godfrey Reggio, 2002) puede parecer muy osada, pero desde el punto de vista del ritmo visual, lo único que realmente se puede comparar, se revela la película soviética como la predecesora conceptual de la maravilla de Reggio. El montaje de Vertov está influenciado por el constructivismo y el futurismo, Reggio adsorbe esta concepción del ritmo pero le agrega una dinámica digital que provoca un resultado más compacto y moderno. La velocidad, el riesgo y la planificación de los planos son símbolos de una cultura cinéfila soviética que, en este documental de Dziga Vertov, supone el cenit de la experimentación cuando el 7º arte no era ni tal considerado.
I m feeling good 
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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emilucho
Granada (España)
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Su valoración:  |
24 de Marzo de 2008 |
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...y se atreverán a decir que no es futurista...
A veces documental. A veces cotidiano. A veces propagandístico. A veces voyeur. A veces rápido, lento.stop. lento, rápido.stop. A veces vertiginoso. A veces cuidadito con dónde pisas. A veces ruso. A veces Vertov. Siempre CINE.
Aquí, el amigo soviético, nos ofrece cine, imágenes, grandes encuadres y ritmo, muuucho ritmo...y a bailar sobre San Petersburgo la danza del montaje...menudo montaje...¿mil novecientos qué? Joder con el ruso... Por qué llamarlo montaje cuando se quiere decir gran comilona de composición, imagen-sonido, veo-oigo, ves?-oyes?. O mejor aún, por qué no resumirlo en "Montaje Orgásmico", eso es!!
Lo que yo decía...sea como sea...de cigarro de después.
emilucho 
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