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| 68 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Se rumorea que Howard Hawks tenía por costumbre poner a jovencitas atractivas en sus películas y seducirlas luego, pero cuando rodó Tener y no tener le salió el tiro por la culata y la novata Lauren Bacall prefirió liarse con Humphrey Bogart (y parecía tonta).
Pero Hawks era un hombre de recursos y, en lugar de cortarse las venas, procedió a a) liarse con Dolores Moran, que es la otra guapa de la peli, y b) cambiar el argumento de la historia para darle mucho más protagonismo a la Bacall y redirigir la atención que la prensa rosa daba al romance Bogart-Bacall hacia la película en sí.
De la novela de Ernest Hemingway en la que se supone que se basa la peli ya quedaba poco, y encima tuvieron que cambiar de isla y ambientarla en Martinica, más que nada porque promover la revolución cubana quedaba poco hollywoodiense.
Y a pesar de los pesares, la peli es una maravilla.
El truco supongo que consiste en contratar a guionistas solventes como el mismo Ernest Hemingway y William Faulkner (un premio Nobel cada uno) para que se curren los diálogos.
Porque la peli tiene aventura, suspense, amor, idealismo, glamour, amistad, revolución y todo eso, pero lo que más mola son esos diálogos precisos (y preciosos) que encajan como suaves engranajes, y que -en una época en que a penas se podía insinuar que los personajes se besaban con lengua- están cargados de un erotismo fino fino y una sensualidad pillina pillina.
Concretamente ha pasado a la historia la frase en la que Bacall explica cómo quiere que le estimulen el clítoris: "¿Sabes silbar, no? Sólo tienes que juntar los labios y... soplar" pero mi favorita la que usa Bogart para reivindicar su filosofía vital: "Date una vuelta alrededor mío. ¿Ves alguna cuerda?"
Nota: matrícula de honor.
Listocomics Puntocom 
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| 37 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Archilupo
Llanes (España)
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Su valoración:  |
14 de Mayo de 2008 |
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Tener, tiene indudables semejanzas con “Casablanca”. Entre otras:
1. La Gestapo barriendo garitos con piano en las colonias de la Francia de Vichy, a la busca de resistentes.
2. Héroe determinante, escondido tras coraza de escéptico cinismo.
No tener, “Casablanca” no tiene:
1. El voltaje erótico de la pareja protagonista; las miradas oblicuas, hablar ronco y contoneo de la Flaca.
2. Un secundario tan desbordante como Eddie, el borrachín desmemoriado.
3. No sólo el personaje de Bogart suelta las frases memorables en los eléctricos diálogos (empezando por la de “¿Nacionalidad?: Esquimal”). También el de Bacall (las instrucciones para silbar, entre otras) y el de Brennan (y su pregunta sobre la picadura de una abeja muerta).
4. La misteriosa atmósfera dramática creada en tantas escenas por la extraordinaria iluminación tenebrista: velas, linternas, luz listada por persiana, focos bajos, candiles…
Lo que “Tener y no tener” comparte con “Casablanca” es bueno; lo propio, también.
Archilupo 
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| 31 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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burton
Santander (España)
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Su valoración:  |
14 de Julio de 2006 |
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Cuentan las crónicas que todo ésto comenzó como una apuesta entre el escritor Hemingway y el cineasta Howard Hawks, cuando éste apostó al escritor ser capaz de hacer una gran obra de una obra menor suya como era la epónima (en inglés) "To have and have not".
Lo cierto es que por circunstancias coyunturales y de presión por parte de los estudios, al final se modificó un tanto la trama original de la novela sobre el contrabando de ron entre la isla de cuba bajo la dictadura de Baptista y Cayo West, para volver a repetir el mismo esquema que se dio en la magnánima y sobrevalorada por la crítica y el público "Casablanca" de Michael Curtiz.
Nada de lo que se nos muestra en esta cinta significa algo nuevo para el espectador, ni siquiera los brillantes diálogos que ingeniaron para la ocasión gente tan brillante como el nobel Faulkner y el guionista Furthman, además de algunas aportaciones propias del escritor Hemingway y del cineasta Hawks...
Ahora bien, el resultado final es una espléndida cinta de dos enormes talentos en estado de gracia y de unos secundarios de lujo que hacen que la película en sí resulte a mí modo de ver más entretenida que Casablanca si bien de menor calidad artística.
Una hora y media de aventura tipo "Casablanca" y por momentos "La reina de África" de Houston.
Digna de ser vista como una de las grandes obras maestras de antaño.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: En el año 1940 en la isla de La Martinica, uno de los archipiélagos coloniales de la guayana Francesa, la colonia como la metrópoli se hayan subyugadas por la otra Francia, la francia ocupada por el régimen de Vichy y sus aliados alemanes.
Un cínico, desengañado y escéptico aventurero de mar llamado Harry (Steve) Morgan (espléndido Bogart, en para mí una de sus dos grandes actuaciones junto con la de "La reina de África") de nacionalidad americana se encuentra en Fort Du France junto con su inseparable amigo Eddie (magnífico Walter Brennan) dedicándose al negocio de paseos en barca para turistas de la zona.
Harry se declara apolítico y es tachado de misógino por una extraña mujer recién llegada al hotel Marquis donde se hospedan él y su amigo Eddie, un simpático borrachín siempre dispuesto a meter la pata mientras sorbe un trago de ron, y a preguntar a todo hijo de vecino con quien se encontrara, su manida pregunta de : "...¿le ha picado alguna vez una abeja muerta?...".
Poco a poco entre Harry o mejor dicho Steve y esa extraña mujer llamada Mary Ann Brown (magnífico debut en pantalla de Lauren Bacall con tan sólo 19 años) nace una misteriosa y morbosa relación que irá gradualmente "in crescendo".
Entre medias personajes como Crickett (interpretado por el músico Carmichael) al piano del salón del hotel Marquis...
El propio dueño del hotel, el señor Frenchy, al igual que sus conciudadanos de la colonia, simpatizantes de la Francia Libre del general De Gaulle en el exilio, y proponiendo a Harry ayudarle en la misión de filtrar en la isla a bordo de su barco "Queen Conch", a los activistas partidarios de De Gaulle...
Toda una epopeya fílmica a cargo de Hawks que seguramente se salió con la suya en su apuesta particular con Hemingway.
burton 
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| 29 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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GVD
Madrid (España)
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Su valoración:  |
14 de Mayo de 2007 |
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Esta película la vi hace dos veranos, pero pasó un fenómeno insólito en mí, que no me acordaba de ella. No sé si fue porque no me gustó, cosa extraña porque todas las de Bogart en este estilo me parecen la hostia, o porque no me enteré de nada, lo más probable. Anoche la encontré en mi estantería y decidí comprobarlo. Si ya tenía la seguridad de que soy tonto perdido ayer se confirmó del todo, qué peliculón. Ya me extrañaba a mí.
Me parece haber leído por aquí que se parece demasiado a Casablanca, lo que me parece acertado, pero que a mí no me molesta en absoluto. Se parece en que la acción sucede en un bar, en que Bogart interpreta el mismo papel, pero sobre todo en que a mí me hipnotiza. "Casablanca" mal que le pese a Txarly me parece una obraza maestra como la copa de un pino repleta de magia por doquier, "Tener y no tener" es otra obraza maestra como la copa de un pino repleta de magia por doquier. Si se parecen así, benditos sean los parecidos.
Pero lo que más me gusta es ese Corto Maltés sin patria ni bandera, que sólo simpatiza con sus propios intereses, que no está atado a ninguna cuerda, que por mucho que diga él siempre ayuda a los débiles jodiendo lo más que pueda a los que tienen el poder, jamás deja de lado a sus amigos y ya que puede, se lleva de calle a una Lauren Bacall que está como un tren. Ya sea Philipe Marlowe, Rick Blaine o el Steve de ésta, Bogart siempre es ese héroe.
La película es un combinado de aventuras, búsqueda de libertad, de diálogos pillines, pillines, como dice Listo, amor, amistad, lucha del débil contra el invencible opresor, etc. Ese combinado es pura magia, pura droga, pura vida.
+: La idea de cine que había en aquella época en la que el propósito no era alcanzar una obra maestra, sino encandilar al público, que no se aburriese, lo cual no significa insultar a su inteligencia. Un excelente regalo del gran Hawks, especialista en obtener gran cine.
-: Que no todos la puedan disfrutar como yo, espero que lo hagáis, no se me ocurre mejor deseo ahora.
GVD 
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| 28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Taylor
Terrassa (Polonia)
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Su valoración:  |
20 de Marzo de 2009 |
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Los títulos de crédito acojonan por sí solos: Hawks, Hemingway, Faulkner, Waxman, Bogart, Bacall, Brennan... Por momentos, me parece estar escuchando la voz del inefable Manel Vich a través de la megafonía del Camp Nou cantando la actual alineación del Barça: Alves, Puyol, Xavi, Iniesta, Henry, Eto’o, Messi... Un escalofrío de emoción me recorre el espinazo. Me arrellano en el sofá y me dejo seducir. Esta noche voy a ser presa fácil. El Barça no juega, pero no tengo dudas acerca del marcador final. Ante mis ojos se encuentra una obra maestra. Lo sé.
El equipo de Hawks arranca como un vendaval. Tantear al espectador no entra en sus planes. Las secuencias se funden unas con otras con la eficacia y la serenidad de un rondo espectacular. Con un ritmo narrativo letal. Sin prisa pero sin pausa. En pocos minutos Bogart y Brennan marcan el terreno y nos invitan a echar un trago. Y a un pitillo. Fumamos -no tan bien como ellos- y aguardamos la aparición de Lauren Bacall. Una ‘vamp’ legendaria, mítica, inmortal. Cuando ésta irrumpe, ya no hay vuelta atrás. Caemos a sus pies. Como unos pardillos. Bogey, no. Stephen es el único ser de este planeta capaz de sostener un careo con “la flaca”. El único en no enloquecer con el tremendo voltaje erótico de su contoneo. De su mirada. Los diálogos se suceden con la contundencia e inmediatez de una tormenta tropical. Lógico, estamos en La Martinica. Volvemos a prender un pitillo. Y subimos a bordo de la “Queen Conch”. Esta vez no vamos de pesca. Colaboraremos con la ‘resistance’. De vuelta, solucionaremos unos asuntillos y pondremos pies en polvorosa. O mejor no. Mejor partir nuevamente a bordo de la “Queen Conch”. Destino: Isla del Diablo. “Casablanca” planea sobre nuestras cabezas, pero nada huele a refrito. Solo a tabaco.
Y a La Martinica, claro.
Taylor 
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