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Voto de Miquel:
9
Voto de Miquel:
9
7,6
8.667
21 de diciembre de 2005
21 de diciembre de 2005
61 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
Escrita y dirigida por Bresson, se inspira en "Crimen y castigo", de Dostoyesvki. Rodada en París con un presupuesto modesto, fue finalista al Oso de Oro de Berlín.
La acción tiene lugar en París a finales de los 50. Narra la historia de Michel (Martin La Salle), un joven que se dedica a robar carteras, bolsos, relojes y pañuelos. No lo hace por necesidad (tiene aptitudes para otros menesteres), sino como medio de sentirse importante. Al visitar a su madre enferma, conoce a una muchacha, Jeanne (Marika Green), con la que entabla amistad. La película hace uso de una estética sobria, austera y depurada, con preferencias por los ambientes oscuros, marginales y sórdidos. El autor opta por actores no profesionales; diálogos dichos con notoria neutralidad de tono y timbre; un vestuario modesto y gastado por el uso; una expresión corporal contenida y fría; y por un discurso narrativo que somete a un proceso de depuración y abstracción admirable. Bresson dice lo que se propone con el menor número de palabras y gestos. Exalta las habilidades del protagonista, que eleva a algo parecido a un arte. Como Raskolnikov, el protagonista de "Crimen y castigo", Michel cree en el orden superior de su moral jansenista.
La acción tiene lugar en París a finales de los 50. Narra la historia de Michel (Martin La Salle), un joven que se dedica a robar carteras, bolsos, relojes y pañuelos. No lo hace por necesidad (tiene aptitudes para otros menesteres), sino como medio de sentirse importante. Al visitar a su madre enferma, conoce a una muchacha, Jeanne (Marika Green), con la que entabla amistad. La película hace uso de una estética sobria, austera y depurada, con preferencias por los ambientes oscuros, marginales y sórdidos. El autor opta por actores no profesionales; diálogos dichos con notoria neutralidad de tono y timbre; un vestuario modesto y gastado por el uso; una expresión corporal contenida y fría; y por un discurso narrativo que somete a un proceso de depuración y abstracción admirable. Bresson dice lo que se propone con el menor número de palabras y gestos. Exalta las habilidades del protagonista, que eleva a algo parecido a un arte. Como Raskolnikov, el protagonista de "Crimen y castigo", Michel cree en el orden superior de su moral jansenista.

La música, tomada de Jean-Baptiste Lilly, compositor francés del XVII, aparece en momentos culminantes de la obra con fragmentos orquestales de gran solemnidad, que elevan el tono de la obra. La fotografía resalta los gestos, las miradas, los movimientos imperceptibles, de los personajes, extremando la atención por el detalle. Se centra en el interior de la pantalla y usa con frecuencia la juxtaposición de planos breves y rápidos para describir, con maestría, una secuencia de acción larga. Los actores, no son profesionales y no usan maquillaje. El director los somete a un trabajo agotador de repetición de tomas, hasta conseguir el resultado deseado. El guión elabora un relato sencillo, hecho de pequeños detalles, gestos y sonidos, narrado con brevedad y una economía de medios que sorprende y fascina. Los personajes, tomados de la calle y de la vida real, se acercan a los del neorrealismo italiano. La interpretación es correcta y se ajusta a los objetivos del autor. Martin La Salle triunfó en Méjico y Marika Green apareció en "Emmanuelle" y en unas 30 obras de cine y TV. La dirección consigue una película que sobresale por la sobriedad narrativa y por la magia de las elipsis.

Una de las películas más asequibles de Bresson y, a la vez, una de las más depuradas y más apreciadas de las 13 que dirigió. En ella descuella, de modo admirable, el poder de la sugerencia. Imprescindible para los amantes del gran cine de autor.
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