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España España · Málaga
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Voto de Kaori:
5
Voto de Kaori:
5
Drama Cuando un magnate compra un periódico y despide a casi todo el personal, una intrépida periodista decide publicar una falsa e incendiaria carta que lleva la firma de Juan Nadie. En ella se anuncia el suicidio de uno de los empleados despedidos. El éxito del artículo es tal que el periódico decide crear un Juan Nadie y, con este fin, contrata a un vagabundo que acaba convirtiéndose en un personaje extraordinariamente popular. (FILMAFFINITY) [+]
23 de octubre de 2010
10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Por favor, permitidme una licencia frívola y totalmente superficial en esta crítica que pretende ser (relativamente) objetiva. Tengo que decirlo: no se puede estar más guapo que Gary Cooper como Juan Nadie. Ya sea vestido de vagabundo entrando por la puerta de la redacción del periódico y con ese mechón de pelo que le cae por la frente; con la gabardina mojada por la lluvia; o con el traje negro impecable en su discurso de la radio. No puedo evitarlo: me encanta este actor y siempre es un placer verle.

Ahora sí, hablaré de la película.

Primero el contenido, totalmente propagandístico. La película está impregnada de mensajes puramente norteamericanos que no me transmiten nada, en parte por la forma tan maniquea de presentarlos, y que encuentro, además, engañosos: la idea del pueblo que se levanta, el estado opresor y las agrupaciones civiles como único medio para alcanzar el bien común; y, por supuesto, la supremacía del pueblo norteamericano en el mundo, porque no falta el patriotismo de "las barras y las estrellas", aunque puede aplicarse a otros sentimientos nacionalistas de otros países. Para quien las comporta, disfrutará muchísimo. Para mi, no es más que el mito americano ensalzado hasta la cursilería insoportable (véase, por ejemplo, la escena del ayuntamiento...)
En mi opinión, este es su mayor defecto: la propaganda, plasmada de tal forma que hace que pierda naturalidad y brillantez, a cambio de la artificialidad y lo facilón. Sobran, además, varias escenas de humor que resultan artificiales (como el partido imaginario de béisbol), y da la sensación de que se recrea demasiado en las palabras, cuando con dos frases podría decir lo mismo y conseguir que el mensaje fuese más potente (el sueño de Juan Nadie se hace larguísimo..., por ejemplo.)

Con todo, a veces te ríes y llegas al final en completa tensión. Sólo entretenida. Y sale Gary Cooper.
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