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El siguiente(s) usuario(s):
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Voto de Vivoleyendo:
7
Voto de Vivoleyendo:
7
7,0
5.384
18 de julio de 2011
18 de julio de 2011
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Polanski hace que un domingo de ocio sea tan afilado y cortante como el cuchillo del joven autoestopista. Sus constantes enfermizas, tensas, provocadoras, sensuales y peligrosas ya se retratan en su primer largometraje, rodado con gran economía de recursos, pero con un acabado admirable. Ya se bosquejaba su gusto por enhebrar argumentos de clima denso con escasos personajes enfrentados a sus obsesiones en atmósferas claustrofóbicas. Conseguir que el océano abierto y el cielo infinito parezcan muros impenetrables y que derrochen hostilidad, en lugar de liberación (salvo en raras escenas), no es un logro corriente.
Andrej y Krystina forman un matrimonio acomodado y tedioso. Ella es jovencita, guapa, atractiva y se la ve un poco aburrida y resignada. Reprime sus expansiones y se conforma, o eso trata, con una convivencia exenta de pasión. Algo potencialmente dañino que por lo bajo va quemando la relación. Él es mayor que ella, arrogante, seco y exigente. El clásico gallito que se cree el rey del mambo, que por detrás arrastra la inmadurez de quien necesita reafirmar constantemente su hombría.
Andrej y Krystina forman un matrimonio acomodado y tedioso. Ella es jovencita, guapa, atractiva y se la ve un poco aburrida y resignada. Reprime sus expansiones y se conforma, o eso trata, con una convivencia exenta de pasión. Algo potencialmente dañino que por lo bajo va quemando la relación. Él es mayor que ella, arrogante, seco y exigente. El clásico gallito que se cree el rey del mambo, que por detrás arrastra la inmadurez de quien necesita reafirmar constantemente su hombría.

Jolanta Umecka & Leon Niemczyk
Lo no dicho chisporrotea en el coche con el que se encaminan al puerto deportivo para navegar en su velero. El detonante se les echa encima por medio de un autoestopista que se lanza temerariamente a la carretera y al que están a punto de atropellar. Andrej, en una de sus muestras de arrogancia, decide llevar al chico, más que nada por añadir novedad al asunto y tener alguien nuevo con quien desfogar sus instintos de chulito de corral.
En alta mar, el duelo entre los dos hombres se va desarrollando con sutileza, con violencia a duras penas sofocada, a despecho de los débiles intentos de la mujer por interceder. El símbolo del riesgo y el morbo que representa estar los tres solos en el barquito viene dado por la faca retráctil de escalofriante aspecto con la que a los hombres les gusta juguetear. Es el poder que ambos se disputan, compitiendo en un enfrentamiento de fuerzas.
Pero la sensación de libertad a bordo a veces consigue eclipsar los demonios que navegan junto con los tres aventureros, y la fotografía en blanco y negro también contagia el disfrute a ratos del vértigo de la velocidad sobre el agua, el sol que dora la piel, el viento que impulsa el velero, y el deseo sugerido entre la esposa frustrada y el desconocido bohemio, a espaldas del marido que marca obcecadamente un territorio ya conquistado por el invasor.
En alta mar, el duelo entre los dos hombres se va desarrollando con sutileza, con violencia a duras penas sofocada, a despecho de los débiles intentos de la mujer por interceder. El símbolo del riesgo y el morbo que representa estar los tres solos en el barquito viene dado por la faca retráctil de escalofriante aspecto con la que a los hombres les gusta juguetear. Es el poder que ambos se disputan, compitiendo en un enfrentamiento de fuerzas.
Pero la sensación de libertad a bordo a veces consigue eclipsar los demonios que navegan junto con los tres aventureros, y la fotografía en blanco y negro también contagia el disfrute a ratos del vértigo de la velocidad sobre el agua, el sol que dora la piel, el viento que impulsa el velero, y el deseo sugerido entre la esposa frustrada y el desconocido bohemio, a espaldas del marido que marca obcecadamente un territorio ya conquistado por el invasor.
Un día de ocio intoxicado en un combate propio de la terquedad tan estúpidamente humana.
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