arrow
Argentina Argentina · Lomas de Zamora
You must be a loged user to know your affinity with Repoman
/
Críticas 184
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
8
14 de julio de 2025
189 de 243 usuarios han encontrado esta crítica útil
Atrapante y siniestra. Sencilla para identificarse con los personajes y/o sus problemas, pero no por eso estúpida ni chata; incómoda hasta la tortura; desoladora.

Más que logrado drama de terror de los ex youtubers Philippou. Filmada con aptitud, con sólidas actuaciones y estupenda puesta en escena. La historia fluye con natural actualidad, haciendo más efectivas algunas de sus espeluznante secuencias. Pienso que así, más o menos, deberían ser las películas de terror actuales: modernas, sin querer serlo. De tono realista, pero sugerentes y climáticas.

Me gustó también porque contiene un sub texto que otorga cierto sentido y "profundidad", entre comillas, a la obra: la idea de la descomposición de la familia como amenaza. Un tema muy actual, por cierto.

La primera escena muestra a una nena que no logra conectar con sus compañeras de curso. Que además es semi ciega, con lo cual la desconexión (o mejor dicho, la dificultad para conectar) es metafórica pero también literal. Las personas son para ella una suerte de difusas manchas que se alejan. Para colmo, su familia es, a simple vista, un extraño ensamble, donde su medio hermano luce étnicamente a un océano y dos continentes de distancia. De diferentes madres, ambos compartieron un padre que, además, les mostraba dos caras distintas a uno y otra de sus hijos: es decir, la cohesión familiar ni siquiera era tal bajo el techo de un mismo hogar. La familia, núcleo de la sociedad, en esta película se nos presenta fisurada desde el vamos.
Como si esto fuera poco, desde el inicio el drama pasa por la potencial separación de esos dos medios hermanos y el intento de ellos por permanecer unidos en un mundo que, tal como sucede a este lado de la pantalla, está atravesando un proceso de descomposición social y crisis familiar. En el universo de la película, el propio estado pugna por desunirlos. Además, no existen otros lazos humanos como amigos o parejas, apenas asoma un contacto de WhatsApp cada tanto. Ya no hay etnia común, mucho menos religión. Ya no hay familia, ni siquiera entre dos chicos que son hermanos podría haberla. Cada uno por su cuenta, afrontando el mundo como pueda...

Problemas actuales que parecen afectar mayormente a niños y a personas mayores, es decir, a aquellos grupos que más necesitan de un "otro" para ser cuidados/educados/acompañados (los del rango etario medio, más preocupados por disfrutar de nosotros mismos, no percibimos fácilmente el problema). Quizás por eso esta angustiante película está contada a través de niños y adultos. "Desde que murió mi hija no tengo nada", lamenta uno de los personajes hacia el final, y yo me pregunto: ¿Por qué la película se inicia con la nena no pudiendo hacer amigas, y termina con esa explicación de una señora? ¿por qué está tan en foco el tema del potencial desensamblar de esa familia? ¿por qué tres de los dos nenes que pueblan la trama tienen (o parecen tener) capacidades diferentes? ¿por qué da tanto miedo aquel nene presentado como neuro-divergente? Y la película nos sugiere que quizás sea un poseído, o quizás un secuestrado...
"Diferente", "secuestrado", "poseído"... la película propone que estas condiciones, a simple vista, un poco se parecen entre sí... pero según parece, sólo es un niño que perdió a su familia, justamente, el "monstruo" que acecha a los protagonistas.

Un mundo quebrado, rompiéndose un poco más en su núcleo social: la familia.

La sociedad se descompone, y no se a ustedes, pero a mi me parece aterrador.
17 de diciembre de 2024
69 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dieces por aquí, ochos por allá, pero no escuché a nadie recomendarla, realmente. Onírica esto, jugada aquello... que no es para cualquiera, que el estilo personalísimo, sin reglas, puede desconcertar o abrumar, pero también fascinar... Incluso hay un delirante que puso "si logran entrar en el tono...", o que "el grado de libertad incomoda". Para poder entrar, debería "haber" un tono. Y para ejercer la libertad, hay que tomar decisiones. Acá no hay ni lo uno, ni lo otro.

El Jockey me pareció una sucesión de escenas filmadas, actuadas, escritas e iluminadas sin criterio alguno. Pareciera que no le pusieron ganas, ni cerebro, ni mucho menos corazón. Ni siquiera como ejercicio de estilo. Alguien prendió una cámara, alguien se paró frente a ella. No hay mucho más. No me engaña, para mi esto no es cine experimental, ni uso artístico del lenguaje, ni una historia original (apenas una pequeña anécdota narrada a desgano). Los momentos "dialogados" son paupérrimos, la puesta en escena no llega ni a producción televisiva. Me resultó al extremo insulsa y deslucida; el guion es vagamente conducido por algunos diálogos explicativos dispersos cada tanto, y que vienen a enterarnos que el protagonista debe plata a gente mala, o se está drogando mucho, o tiene una oportunidad única para salvarse, etc. No esperes una imagen que "cuente" aquello que vinieron a explicar los personajes secundarios. El supuesto tono "ascético" de las actuaciones funciona más bien como un salvoconducto que disfraza la ausencia de criterio en la dirección de actores, y otorga al paladar esnob algo de qué aferrarse al momento de asumir esto como, al menos, una supuesta "película rara". Los momentos videoclip pop, casi siempre algo canchero y estúpido que incluyen para perfumar "con onda" una mala producción, vienen siendo lo "mejor" que ofrece El Jockey. Y ni siquiera están buenos. Imagínense lo demás... No se a ustedes, pero a mi no me alcanza con que pongan un temazo de Virus. En todo caso, podrían "descubrir" algún temazo que nadie esté teniendo en cuenta, No se, digo, al menos.
El hijo de Palito Ortega usó la cámara para grabar, solamente. No se enteró que existen infinitas maneras de componer un cuadro, de hacer interactuar elementos dentro del mismo, de angular, de usar la profundidad... en fin, sabe que la cámara graba pero desconoce eso que llaman cine. Ni hablemos ya de un montaje tal o cual. Esta película no es que lo hace mal, directamente no hace nada. Quizás por eso, tal vez, resulte para algunos difícil de criticar. La mayoría, humildemente, asume no haberla entendido.

Pero incluso aquellos que dieron un buen veredicto parecen no haberla entendido, y se los ve enredarse en vericuetos argumentales para intentar explicar sus altas puntuaciones. Están intoxicados de información, pervertidos de hype, alienados de tanto esnobismo. Aterrados quizás, como todo esnob, de quedarse afuera de algo que podría tener algún tipo de valor cultural... en el fondo, la película los dejó fríos, como a todos, pero quizás los asuste esa voz en la cabeza que les susurra "¡qué horror, van a pensar que no la entendiste!".
No se preocupen, no hay mucho para entender. Ustedes no están ciegos, es el Rey que está desnudo, aunque estén todos intentando describir su precioso traje nuevo...
24 de julio de 2025
44 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cine compite con las redes sociales. Compite por tu atención. En su momento, le tocó competir con la televisión, volviendo su imagen muchísimo más ancha (los lentes anamórficos y la pantalla widescreen), lo que derivó en cierto tipo de cine. Luego tuvo que competir con el VHS, lo que generó un énfasis en la espectacularidad de los efectos especiales o los escenarios voluptuosos (la famosa noción de "esta es para verla en cine, aquella no"). Hoy día y desde hace tiempo, el cine se consume mayormente desde las plataformas. El espectador está tirado en su casa, teléfono en mano. En cuanto no estén mostrando actores lindos, vestidos aesthetic-mente, en un entorno prolijamente iluminado con una terminación cálida caramelo, vuelven su atención hacia el escroleo de redes. Necesitan estar viendo un culo. Necesitan estar viendo poses cancheras en entornos cancheros, todo el tiempo. No tienen ni medio segundo para "perder". Eso también influenció la evolución del cine: las películas, sometidas a esa cruel competencia con el telefonito, se han vuelto muchísimo más estúpidas, superficiales, sobre explicativas, planas y ridículas. Ningún periodista (mucho menos influencer) te lo va a decir, pero Sinners es el último y peor ejemplo de esta tragedia.
Hailee Steinfeld
Argumento estúpido, guión vacío, situaciones ridículas, tono entre canchero (todos van de sobrados) y cursi o de falsa emotividad. Carencia de ideas o acciones cinemáticamente significativas. Puesta en escena insulsa, cero atmósfera, fondos pintados digitalmente, extras sin sabor que deambulan al fondo. Personajes planos pero lindos, estética retro aesthetic de plástico. Historia que no va a ningún lado, ni tampoco promete ir, pero aún así tiene un prólogo y dos epílogos para darle aires de importancia a la idiotez. En la primera secuencia ya hay un susto a base de repentino golpe de ruido, dando la pauta del bajo nivel cinematográfico que estamos por ver. Planos insulsos de gente posando o de paisajes. Cero expresividad en el uso de la cámara. Abuso de canciones y bailes como gesto desesperado de agradar, en lo que parece la más horripilante y ostentosa fiesta de casamiento. Mezcolanza de tonos y temas como para que no te duermas. Exceso de clichés (aunque ni se llega a los lugares comunes, sólo se sugieren) que arañan situaciones que podríamos suponer peligrosas, o emocionantes, o graciosas. Es la mismísima definición de una pésima película donde no se salva nada, y todo podría dar risa si no fuera totalmente insufrible. Los personajes expresan dramatismo como Charly Sheen en esa parodia de Rambo, pero aquí no hay humor, sólo el dolor de ver dramatismo de cartón, cursilería y falsa pedantería. Este Ryan Coogler no tiene la más mínima idea de qué decir, ni de cómo escribir, ni mucho menos de cómo filmar nada.
TODOS LOS PERSONAJES, en TODAS SUS INTERVENCIONES, están haciéndose los cancheros, los chulitos, los picantes, los bravíos, esgrimiendo ironías desafiantes y chicanas volptuosas. No hay (no pueden haber) actores que no sean super-lindos, y que no estén vestidos de manera exageradamente cool. No hay una imagen oscura, todo está iluminado con pequeños focos cálidos de diseño aquí y allá. No hay mugre, ni siquiera en un entorno rural de los años 30. Así es el público hoy: no pueden ver fealdad, ni siquiera en una de terror. Todo, todo el tiempo, en todas partes, debe ser admirable desde un punto de vista infantil, superficial y ultra consumista. No hay películas, sólo publicidad basura. No hay entrada, plato principal y postre. No hay chef ni menú. Sólo un constante caramelo visual dando a todo el mismo empalagoso y aburrido sabor.
26 de octubre de 2022
68 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Una película necesaria", sentenciaron unos. "Me lloré todo en el cine", presumieron otros, postulándose para campeón en el torneo de "buenismo" tan de moda últimamente. Por otro lado, estuvieron los que reprocharon la ideología, el recorte histórico o incluso la tergiversación, pero aclaran, eso si, que "técnicamente es buena".

Me parecen debates delirantes, teniendo en cuenta que tanto política como cinematográficamente, la película entrega poquísimo, por no decir nada. Creo que casi no hay película, ya que todo te lo cuentan. La producción de capitales argentinos (entre otros) más cara del año redunda en un montón de guita que se lleva Darín para parlotear 2 horas y media. Su perorata les ahorra a los cineastas la difícil tarea de hacer cine. ¿Para qué filmar a la hija que, parece, andaría noviando con un espía miltar, si te lo puede contar Darín y ya? ¿Para qué te van a hacer una buena escena de Alfonsín, si pueden poner a Darín contándole a la mujer que estuvo con el que fuera Presidente y éste le dijo esto y aquello? Asií, hay mil ejemplos más. Da la sensación que lo filmado son puros goles en contra: proponen buenas ideas (¿Llinás?), pero luego no las filman. La película se podría escuchar por radio, y casi sería lo mismo. Pero ojo, hay más, mucho más. Pareciera es mejor gastar la plata en el cachet de Darín, que contratar otro actor y filmar secuencias donde pasen "cosas". Conclusión: si está Darín, no es una película.
Ricardo Darín & Peter Lanzani
No contentos con reemplazar el cine por un parloteo constante, hay que escuchar esos diálogos. No son aptos para mayores de 12 años. "Papá, vas a meter preso a Videla!" la primera vez que lo dicen te sabe horrible; ya la tercera vez que dicen esa misma estupidez te querés martillar un huevo. Para colmo, las demagogias Woke, como cuando la mujer del Fiscal Strassera escucha a un tipo justificar la represión y acota "pero este tipo está culpando a la víctima!" Es una subestimación tan brutal hacia el público que enseguida pasas de la bronca a la depresión.

Encima, todo este sumiso radioteatro, atenta contra la obra, que entonces carece de clima de época, de ambiente pesado, de peligrosidad. Casi no hay amenazas, porque te las cuentan. No hay brutalidad policial. Los milicos son cuatro tipos que aparecen en un auto 3 segundos, que encima es un Torino verde!!, (¿no había un Falcón?). Una pavada esto último, pero lo que de verdad me disgustó, peor que la falta de cine en el cine (podría ser una buena película de diálogos, pero está escrita para nenes del secundario), es esa falsa emotividad argento-identitaria propia de las publicidades de Cerveza Quilmes. Y no las que hacen cada cuatro años para el mundial de fútbol, que al menos tienen de donde agarrarse; si no las otras, las de las minitas lindas y felices y el locutor que cancherea complicidad con el "pueblo argentino". A esto sabe, a radioteatro parlanchín mezclado con Quilmes, el sabor del encuentro. El Secreto de sus Ojos es El Padrino al lado de ésta. Imaginemos que, en vez de la escena con la hinchada de Racing en la cancha de Huracán, hubieran puesto a Darín contando que estuvo en la cancha...
Y Darín... no hay caso con Ricardo ya. Parece que hay que pedirle perdón por verlo actuar. Todo el tiempo con cara de orto y expresión del tipo "uf, me están rompiendo las bolas...", que lentamente va virando a "uf, ya me rompieron las bolas, los voy a tener que salvar". Es infumable. Cómo se extraña al garca de barba candado de Nueve Reinas. Tuvo tanto éxito que desde entonces tenemos que soportar a este personaje que "nos sufre" a los argentinos pero es magnánimo que nos termina salvando o enseñando alguna pelotudés. Y hay que pagarle un dineral para que nos narre todo aquello que podría estar filmado.

Ya está, yo creo que el país está subdesarrollado por culpa de Darín y su cachet. No me quedan más dudas.
18 de septiembre de 2023
32 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
"...vamos por partes...", dijo El Descuartizador de Barracas, mientras despojaba de extremidades un torso tibio. Siguiendo esa inteligencia, hago la primera y más importante división: esto es cine de autor, arte y ensayo; y para nada pueden suponer que la temática vampírica o el tono satírico hacen de ésta una película de género, sea comedia o terror.

Más cerca de Buñuel que de William Lusting o Larry Cohen, El Conde plantea un absurdo con tintes metafóricos (Pinochet no muere, sigue vivo vampirizando a Chile a través de sus desfalcos), a partir del cual se plantean divagues filosófico sobre la historia reciente de Chile. Un absurdo, al mismo tiempo horroroso y tragicómico, para abordar las heridas sangrantes de la post dictadura o transición democrática. Y perdonen que le encuentre el pelo al huevo (de la serpiente), pero me parece que este dictador presentado como un monstruo no humano, aislado de la sociedad, es una narrativa que sirve de tapadera para todos sus secuaces y beneficiarios: básicamente, la clase alta chilena, el empresariado, la oligarquía, la clase dirigente de aquellos años oscuros... en otras palabras, a la propia familia Larraín, allegados y amigos. Acá tenemos al talentoso Pablito, rasgándose las vestiduras: "¡pero qué monstruo ese Pinochet!, ¿cómo pudo hacernos esto?" Si te vas a meter con ciertos temas, contá la verdad Pablo.
En fin, como dice El Chavo en referencia a su jugo de limón, que en realidad es de jamaica pero sabe a tamarindo: esto parece una denuncia o sátira política, pero está hecho de tapadera cómplice y sabe a trasgresión módica.

Lo más sorprendente es que, aún con esas imágenes muy resultonas del dictador sobrevolando Santiago de Chile en busca de corazones frescos para comer; el hermoso y sombrío blanco y negro; o la divertida aparición de personajes históricos que no sería justo espoilear, la película entusiasma cinco minutos y aburre una hora.

Una vez que terminó, me quedé pensando en artistas chilenos que me gustan. Me acordé de esa gran canción que dice:

"Quiero que recuerdes
que tu protesta sólo vale si desprecias
Si la sobreabundancia
a ca para da
provoca
la justa arcada.

Mírame a los ojos,
no sea cosa que hayas estado fingiendo
Que no es tu anhelo ver el
tro no que ar de
y en cambio
quieres sentarte

No... nunca pierdas la... capacidad... de despreciaaar".

PD: todas las películas de Larraín esconden la misma trampa: envase de izquierdas, contenido de derechas.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow