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El aro

Terror. Intriga. Fantástico. Thriller Rachel Keller (Naomi Watts) es una periodista de investigación que no da mucho crédito a lo que considera una especie de leyenda urbana: al parecer, circula por ahí una cinta de vídeo con imágenes aterradoras, que va acompañada de una llamada telefónica en la que se predice, con una semana de antelación, la muerte de quien las ha visto. Sin embargo, cuando cuatro adolescentes encuentran la muerte exactamente una semana después de ver el ... [+]
Críticas 106
Críticas ordenadas por utilidad
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8
11 de julio de 2011
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Exactamente eso.
Me da igual que sea un remake, de hecho me vi el original de Nakata años antes y esta adaptación me gusta muchísimo más, la considero acertadísima porque es cine de terror de verdad, con ausencia de sustos estúpidos y una historia intrigante a la par que horrible, con ese ambiente azul-gris que impone el frío desde el principio y una tensión que no pierde fuelle con el desarrollo.

Desde que la vi entró en mis favoritas ya que por una vez en mucho tiempo he sentido miedo viendo un película que dice ser de tal género al mismo tiempo que la trama te atrapa en su aire detectivesco y paranormal; para más inri es Hans Zimmer el que presta profundidad a cada escena con su música, mientras Samara Morgan recaba puntos para convertirse en el objeto de tus pesadillas.

Y sí, yo no se tú, pero una vez se deja ver la “cinta maldita” entera, me asaltó la duda “¿Y si suena ahora el teléfono?...”
5
21 de mayo de 2010
23 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
(empieza la peli)
¡¡RING RING!!
-¿Sí, quién es?
-Hola, soy una niña espectral, voy a matarte
-No me ralles.
(CLIC)

(continúa la peli)
¡¡RING RING!!
-¿Aló?
-Hola, soy la niña de antes, no cuelgues por favor
-Que no me ralles coño que estoy viendo una película.
(CLIC)

(la peli va por la mitad)
¡¡RING RING!!
-¡Que estoy viendo una película, cojonesh ya!
-Uy, lo siento, disculpa... Soy Naomi Watts, llámame luego si tal.
-Ah, no, no te preocupes Naomi, que contigo no me importa hablar.
-¿Por qué? ¿Qué tal la peli? ¿Te gusta?
-Pues no mucho, la verdad. Al principio molaba, pero luego es más de lo mismo de siempre. Además no me gusta tu cara, y creo que te pasa algo raro en la boca.
-Serás cab...
(CLIC)

(la peli sigue dando el coñazo)
¡¡RING RING!!
-¿Eres tú, Naomi?
-No, soy el niño misterioso que hace de hijo de Naomi.
Naomi Watts
-¿El mítico niño papahostias que sale en todas las películas de terror para meter intriga sin venir a cuento?
-Eeeeeh, pues... creo que sí, pero...
-Eres una mierda.
(CLIC)

(la peli está acabando)
¡¡RING RING!!
-¿¿Y ahora qué??
-Siete díaaaassss.
-Siete hostias os daba a todos.
(CLIC)

(televisor apagado, móvil apagado, y pan caus)
5
6 de octubre de 2008
10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Remake de la película japonesa que la supera en cuanto a profundidad de historia pero que no en cuanto efecto general. Se adentra más en la historia de la niña y la amplía dándole un nuevo sentido a todo. Sin embargo la película pierde la magia de la original, que encontraba su terror en lo simple sin grandes aspavientos para un desenlace final muy aterrador.
Se conserva ese cine de investigación antes de llegar a ser una película netamente de terror, con atmósferas oscuras y tonos azulados bien añadidos en una buena post-producción. Todo goza de un buen nivel pero se queda por debajo de la japonesa en su más pura esencia, el miedo como tal, que la popularizó a grandes niveles e inicio un subgénero dentro del género de terror que sería altamente explotado.
8
16 de junio de 2006
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El éxito y las consiguientes secuelas de La Señal, de Hideo Nakata no son casuales. Son la consecuencia de un logro bastante difícil que consiste en elaborar un mito en el más clásico y genuino sentido del término, inserto en nuestro mundo contemporáneo y hacerlo, además, creíble.
La fuerza de los símbolos que sustentan el mito que subyace en La Señal son la clave de su éxito e impacto mundial.
Nos encontramos ante un mito con una fuerza comparable a los grandes mitos de la Antigüedad Clásica, con claras semejanzas (y también diferencias) con Edipo.
Veamos primero el mito de Edipo.
Edipo nace bajo una maldición divina: matará a su padre y se casará con su madre. Es un designio de los dioses y no puede impedirse. Cuando Edipo nace, para evitar el cumplimiento de la maldición, sus padres deciden su sacrificio. Sin embargo, la inevitabilidad del destino, inamovible, hace que sus vergudos se apiaden del bebé y lo entreguen en adopción. Edipo crece creyendo que sus padres adoptivos son sus padres biológicos. Por eso, cuando en un arrebato de furia infantil, mata a un aparente campesino que se cruza en su camino, no sospecha que está matando a su padre biológico. El destino está escrito y es inexorable. En eso se basa la tragedia clásica y su poder catárquico. La gran ironía dramática es que Edipo desconoce toto esto hasta el momento final del desenlace, cuando Tiresias le revela la verdad.
Naomi Watts
La fuerza simólica del mito de Edipo sigue inalterable 2400 años después. Parecía imposible superarla.
No diré que La Señal la supera, pero al menos se le acerca o se le iguala, y todo ello en un contexto tecnológico de pantallas catódicas y cintas de video.
Al igual que Edipo, Samara nace con una maldición, la de una fuerza sobrenatural capaz de manifestar de manera criminal todo el odio del niño inmaduro a quien no se le satisfacen todos sus deseos (como Edipo cuando mata a su padre por no dejarle pasar). Esta maldición impulsa a su madre biológica a asesinarla ahogándola bajo el agua, pero sus cuidadores psiquiátricos lo impiden en el último momento y entregan a Samara en adopción (como en Edipo). La madre adoptiva acabará asesinando igualmente a Samara arrojando su cadáver a un pozo.
Y aquí comienzan las diferencias de contenido con el mito de Edipo, pero no la fuerza de su simbología.
9
10 de junio de 2008
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es la sensación que me transmitió esta película, realmente se merece el calificativo de "miedo", y es que muy pocas lo alcanzan, me hizo pasar un mal rato mientras la veía... inquieto, temeroso, pero sin poder despegar mis ojos de la pantalla, esperando la siguiente secuencia.

Conocía la existencia de la original, que según comentan es si cabe más aterradora, pero el que suscribe, es de los que le gusta la cercanía que ofrecen los actores y los amplios recursos del cine norteamericanos, por lo que me quedo con esta versión.

Los protagonistas trasmiten el miedo, y le hacen partícipe al espectador, te introducen en la película absorbiéndote del mundo real durante casi dos horas, desconcertado, y con un pánico a lo desconocido difícil de describir.

No es desagradable, no es una carnicería que tanto muestran las películas recientes del género, pero es mucho más inquietante, y así unos a otros transmiten el mal en forma de cinta de video, y si no te atienes a las reglas prepárate a sufrir un ataque al corazón antes de morir.
Muy recomendable, una joya del género, evitar verla a solas, a oscuras o si esperáis alguna llamada, salvo que queráis pasar un mal rato.
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