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Lo que arde

Drama Nadie espera a Amador cuando sale de la cárcel tras cumplir condena por haber provocado un incendio. Regresa a su casa, una aldea perdida de las montañas lucenses, donde volverá a convivir, al ritmo sosegado de la naturaleza, con su madre, Benedicta, su perra Luna y sus tres vacas. (FILMAFFINITY)
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8
15 de mayo de 2020
14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
El mejor cine que he visto a lo largo de los cinco meses que llevamos de año, ha llegado firmado por directores españoles: HOGAR, LA TRINCHERA INFINITA Y, LO QUE ARDE.

LO QUE ARDE es una magnífica película de ambiente rural, que retoma un estilo de vida casi a punto de desaparecer... Los mejores recuerdos de mi infancia, surgen en este momento de la mano de Oliver Laxe, ofreciendo un rotundo espectáculo íntimo y a la vez nostálgico.

¡¡Que difícil resulta hacer un cine fácil!! invadiendo al espectador de suave ambrosía visual, bajo una historia tan sencilla como efectiva, tan compleja como simple, tan humana como desesperada en un mundo que agoniza para entregarnos, poesía lírica en movimiento.

Me recordó a la obra MAMÁ ASUNCIÓN, de Chano Piñeiro, el director gallego fallecido hace años, donde con la misma pureza plasmó en aquel cortometraje, el encanto y la magia de un instante.

LO QUE ARDE, se posiciona tomando un cariz altamente recomendable para quien posea la sensibilidad suficiente, permitiendo que lo seduzca, este hermoso cuento de embelesado hechizo.
6
17 de abril de 2020
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Maravilloso retrato de la Galicia rural, con algunos momentos poéticos hermosísimos. El comienzo es espectacular, con la tala de árboles como muy potente alegoría de lo que somos. Ecologismo, vida rural, agricultura sostenible, abandono institucional de las gentes del campo, incendios, amor, amistad...aborda muchos temas y los aborda bien. La elección de actores no profesionales para los papeles protagonistas me parece acertada y le da autenticidad a la película, a pesar de que han corrido ríos de tinta sobre eso (me consta que mucha gente del gremio actoral gallego con años de formación han criticado esa decisión del director). La dirección es buena y la fotografía, excelente. La banda sonora, mejorable, no por que use malas canciones, sino que quizás estén mal elegidas contextualmente (el plano de la vaca es un buen ejemplo de ello). Creo que el director no juzga a sus personajes, los quiere a todos, incluído el pirómano de Amador, y eso me parece bien. Lo que no me parece tan bien continúa en el spoiler...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Decía que lo que no me parece tan bien es el nihilismo en el que incurre finalmente la película, con ese subliminal "todo vale, qué más da, la civilización se desmoronará tarde o tempranor" (ojo, el último plano del helicóptero me gusta mucho, una cosa no quita de la otra). Quiero decir, el director va apuntando y dando pistas de que Amador es realmente el causante del nuevo incendio, y parece como que no importa; en última instancia el discurso es abosulutamente descorazonador. La peli tiene más méritos que deméritos, sin duda, pero una pena, le falta un algo para ser cine con mayúsculas. Personalmente me gustan los finales polisémicos, abiertos, pero en este caso no está bien resuelto, bajo mi punto de vista, y ahí es dónde se ve la verdadera grandeza de un artista. Cuando se plantean dilemas éticos, como ocurre claramente en este caso, no puedes irte por la tangente tan burda y abruptamente, sin más (a bote pronto y como referencia en este sentido me viene a la cabeza la serie Decálogo, de Kieslowski; quién la haya visto me entenderá). Pero insisto, la peli tiene cosas buenas, generando debate y movimiento, que no es poco. Y por todo lo bueno que tiene, que es más que lo malo, recomiendo su visionado y que cada uno juzgue por sí mismo.
7
3 de febrero de 2020
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo que Arde, es la película de 2019 dirigida por Oliver Laxe (Mimosas, Todos vosotros sois capitanes). La cinta se centra en un drama rural sobre Amador, un hombre recién salido de la cárcel. Y su anciana madre Benedicta en un lugar remoto, duro y apartado.

El comienzo de la cinta, es una impactante escena sobre como varios eucaliptos son derribados por diferentes maquinarias. La cámara se sitúa de tal manera que solamente se nos muestra la caída de estos árboles. Las excavadoras no aparecen hasta transcurridos unos minutos. La obra del hombre frente al entorno natural.

Posteriormente, el desarrollo de la cinta se centrará en la dupla entre Benedicta y Amador en torno a su entorno. Ambas interpretaciones resultan naturales, ya que ambos actores representan a personajes con sus mismos nombres. El tono de la relación entre madre e hijo marcarán el total de la cinta. De esta manera la película muestra diferentes relaciones humanas basadas en los silencios. El enfrentamiento a un entorno casi hostil y atacado por los elementos en constante. Con precisión de etnógrafo, Oliver Laxe cuenta el modo de vida apegado al pasado. Detalles como la cría de ganado a pequeña escala, la vida en el monte. Los rigores del clima. Una escena que destaca por su belleza es cuando Benedicta, en medio de la lluvia, se cubre bajo un árbol a esperar que amaine.
Y así aparece la vida en el entorno rural. Pausada, lenta, al arbitrio de la naturaleza y así se configuran las relaciones. Lacónicas, parcas y encarando el destino ya venga de forma óptima o de forma trágica.

Junto con la actuación de Benedicta Sánchez. El otro gran aspecto en el que la película destaca, es en su gran y lograda fotografía. Los colores de la cinta transmiten la belleza del medio rural y del entorno natural. Se aleja de mostrar una estampa pastoral bucólica y alegre. Pero sin embargo consigue una panorámica verosímil sobre la relación entre el ser humano y el medio natural y las relaciones entre personas dentro de un entorno que puede llegar a ser hostil.

El grado de verosimilitud que llega a transmitir la cinta destaca especialmente en las tomas realizadas en las escenas del incendio forestal. El equipo tuvo la valentía de rodar el trabajo de los profesionales de bomberos en medio de la tragedia. La pérdida del hogar, la pérdida del modo del vida. La quema de la naturaleza. Enlaza de esta forma con ese principio donde los eucaliptos derribados por las máquinas acaban prendiendo.
No obstante el conjunto, pese a su corta duración, resulta en una obra complicada. Ya que el ritmo de la película es exceso lento y el soterramiento de su drama, da pie a interpretarlo más como un documental etnográfico con una narración de fondo más que como una película con una profunda carga dramática.

Pues precisamente esos planos lentos. Esos silencios prolongados. Esas escenas meticulosas sobre vacas pastando a través del campo y vallas hechas con restos de muebles, resultan en instantes que puedan llegar a llenarse de tedio.

La ambigüedad flota de forma etérea por toda la película. El tono de belleza atmosférica es total. El relato realista, duro y veraz del entorno rural y su aislamiento está conseguido. Pero el conjunto tiene una frialdad y un ritmo pausado que desmerece el total de la película.

Lo que Arde es una película dura, lenta y minuciosa. Las relaciones lacónicas de los personajes pueden hacer parecer que existe una ausencia de drama, o que el drama que pretende contarse en relación con el personaje de Amador y los diferentes personajes secundarios queda evaporado con esos tiempos largos y pausados.

El clímax final es una explosión de la naturaleza que condena sin remisión a todos los presentes. Los prejuicios de las personas ya están hechos. La naturaleza simplemente sigue su camino. La ambigüedad queda implícita en todo el relato. Un relato que aunque funcional, resulta muy duro de digerir.

6,5/10

Publicado por Juan Carandell Rojo en Cinemagavia,es
JCR
8
30 de noviembre de 2019
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta corta y lúcida realización de Oliver Laxe, para mi, es una foto fija del individuo y su entorno, que deja a los extraños, en nuestro caso a la mayoría de los espectadores, con la sensación de que, si bien somos libres de opinar, tenemos escasa fuerza moral para juzgar los hechos que acontecen.

"O que arde" es el retrato de una naturaleza bella y a la defensiva, que ¡vaya usted a saber! si no se defiende ardiendo. No debiéramos olvidar que el eucalipto es la causa principal de los incendios en Galicia ya que la superficie destinada a este devorador espécimen australiano, auténtico rey en la explotación industrial del monte, es la enormidad de 287.000 hectáreas, que contrasta con las 450.000 de su país de origen, un territorio 260 veces mayor, que también está pagando las consecuencias de estas antorchas vegetales, alimento de las celulosas.
Si al problema del nefasto invasor añadimos la colaboración de algunos enfermos con distintas patologías: desde el que siente fascinación por las llamas, al especulador y negociante; concluiremos que los gallegos tienen entre manos un peliagudo tema de compleja solución.
El director gallego, nacido en París (1982) prefiere no tomar partido, ni denunciar a nadie. Deja que las imágenes y los silencios hablen. Compone una sinfonía de colores, olores y sabores que solo pueden interpretar quienes, junto a las hierbas, las vacas, caballos y árboles forman una unidad con el paisaje húmedo, helado o el infernal y crepitante rojo del fuego.
8
27 de junio de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amador vuelve a su casa natal en una pequeña aldea de montaña después de pasar unos años en la cárcel por incendiar un monte. Allí sólo queda su madre, una anciana que conserva los modos de vida ancestrales de una sociedad en extinción. Pero algo está cambiando: los ancianos desaparecen, los jóvenes emigran y los que quedan buscan el progreso en un turismo que genera desconfianza en algunos.
En este marco argumental se desarrolla "O que arde", un hermoso poema en forma de película que, siguiendo la línea contemplativa y poética del Novo Cinema Galego, pretende abordar una de las grandes problemáticas de la Galicia contemporánea: los incendios. En ese sentido, creo que la película fracasa parcialmente. Se aleja de los orígenes profundos del problema y se centra en la parte psicológica, y creo que se equivoca al plantearlo así. Sin embargo, es en los otros temas tratados en los que "O que arde" se crece como obra, y es al retratar las bases psicológicas del ser gallego: con respecto a otros pueblos considerados más "abiertos" o "alegres", Laxe nos muestra esa forma de tratarse entre los habitantes de este pequeño país del noroeste peninsular; unas relaciones fundamentadas en una seriedad que parece fría, pero que nos revela otro tipo de amor entre las personas, profundo y real. Lo vemos en la brillante y honesta interpretación de Benedicta, en su evocadora ternura y su emotiva sinceridad.
Pero sobre todo, el tema central y que más nos hace reflexionar como espectadores, es ese conflicto moral entre los modos de vida ancestrales a los que los protagonistas se aferran y esa modernidad precaria y servil disfrazada de progreso por obra y gracia del turismo. Benedicta no comprende por que razón puede haber gente que quiera ir de vacaciones a esas montañas duras y crueles, mientras Amador intuye, con una profunda inteligencia, que no hay nada de dignidad ni honor en restaurar una casa abandonada para dotarla de una vida falsa, deshonesta, carente de la dignidad del trabajar la tierra. Creo que es ahí donde está el conflicto principal, el motor de la historia. En ese sentido, "O que arde" es una pequeña obra maestra que retrata a la perfección la Galicia del siglo XXI: una sociedad que cambia pero que no resuelve sus problemas tradicionales: la emigración, y la incapacidad de encontrar un modo de explotar las tierras y los montes que sea rentable y respetuosa con el futuro; dos problemas profundamente relacionados entre sí. Amador odia los eucaliptos porque consumen la tierra, y odia el turismo porque carece de dignidad; y por ello se erige en una especie de "héroe nacional" que nos sitúa frente a un dilema moral insalvable.
En cuanto al apartado técnico, tenemos que hablar de la belleza visual, algo que no sorprende al estar ambientada y rodada en la comarca montañosa de Os Ancares. Los cambios de estación nos permiten ver una amplia paleta que va desde el tenebrismo invernal hasta la exuberancia estival, todo ello rodado con un gusto exquisito y unos planos que son poesía pura. Capítulo aparte merecen las secuencias de la quema, que Laxe rodó en incendios reales con un ritmo y belleza asombrosos, demostrando con imágenes fragmentarias y diferentes juegos de planos la profunda y triste hermosura que hay en lo que arde.
En suma, una película altamente recomendable para entender los derroteros por los que avanza el audiovisual gallego que, en un momento de especial esplendor, intenta encontrar sus temas y sus formas en la búsqueda de una tradición propia. Siempre he pensado que esa búsqueda debería alejarse del costumbrismo hiper realista que tanto gusta hoy en día en el cine europeo en general y el peninsular en particular pero Laxe demuestra con esta obra que quizás esté equivocado. Sólo hay un detalle, y no menor, que se aleja de ese pretendido realismo: desgraciadamente, en Galicia nadie va a la cárcel por quemar un monte.

LO MEJOR: Benedicta.
LO PEOR: Media hora más de metraje no le venía mal para profundizar en los tema tratados.
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    His New Mamma (C)
    Cortometraje
    Estados Unidos1924
    5.9
    28
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