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España España · Galicia
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Voto de dorian88:
8
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8
Drama Nadie espera a Amador cuando sale de la cárcel tras cumplir condena por haber provocado un incendio. Regresa a su casa, una aldea perdida de las montañas lucenses, donde volverá a convivir, al ritmo sosegado de la naturaleza, con su madre, Benedicta, su perra Luna y sus tres vacas. (FILMAFFINITY)
27 de junio de 2020
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amador vuelve a su casa natal en una pequeña aldea de montaña después de pasar unos años en la cárcel por incendiar un monte. Allí sólo queda su madre, una anciana que conserva los modos de vida ancestrales de una sociedad en extinción. Pero algo está cambiando: los ancianos desaparecen, los jóvenes emigran y los que quedan buscan el progreso en un turismo que genera desconfianza en algunos.
En este marco argumental se desarrolla "O que arde", un hermoso poema en forma de película que, siguiendo la línea contemplativa y poética del Novo Cinema Galego, pretende abordar una de las grandes problemáticas de la Galicia contemporánea: los incendios. En ese sentido, creo que la película fracasa parcialmente. Se aleja de los orígenes profundos del problema y se centra en la parte psicológica, y creo que se equivoca al plantearlo así. Sin embargo, es en los otros temas tratados en los que "O que arde" se crece como obra, y es al retratar las bases psicológicas del ser gallego: con respecto a otros pueblos considerados más "abiertos" o "alegres", Laxe nos muestra esa forma de tratarse entre los habitantes de este pequeño país del noroeste peninsular; unas relaciones fundamentadas en una seriedad que parece fría, pero que nos revela otro tipo de amor entre las personas, profundo y real. Lo vemos en la brillante y honesta interpretación de Benedicta, en su evocadora ternura y su emotiva sinceridad.
Pero sobre todo, el tema central y que más nos hace reflexionar como espectadores, es ese conflicto moral entre los modos de vida ancestrales a los que los protagonistas se aferran y esa modernidad precaria y servil disfrazada de progreso por obra y gracia del turismo. Benedicta no comprende por que razón puede haber gente que quiera ir de vacaciones a esas montañas duras y crueles, mientras Amador intuye, con una profunda inteligencia, que no hay nada de dignidad ni honor en restaurar una casa abandonada para dotarla de una vida falsa, deshonesta, carente de la dignidad del trabajar la tierra. Creo que es ahí donde está el conflicto principal, el motor de la historia. En ese sentido, "O que arde" es una pequeña obra maestra que retrata a la perfección la Galicia del siglo XXI: una sociedad que cambia pero que no resuelve sus problemas tradicionales: la emigración, y la incapacidad de encontrar un modo de explotar las tierras y los montes que sea rentable y respetuosa con el futuro; dos problemas profundamente relacionados entre sí. Amador odia los eucaliptos porque consumen la tierra, y odia el turismo porque carece de dignidad; y por ello se erige en una especie de "héroe nacional" que nos sitúa frente a un dilema moral insalvable.
En cuanto al apartado técnico, tenemos que hablar de la belleza visual, algo que no sorprende al estar ambientada y rodada en la comarca montañosa de Os Ancares. Los cambios de estación nos permiten ver una amplia paleta que va desde el tenebrismo invernal hasta la exuberancia estival, todo ello rodado con un gusto exquisito y unos planos que son poesía pura. Capítulo aparte merecen las secuencias de la quema, que Laxe rodó en incendios reales con un ritmo y belleza asombrosos, demostrando con imágenes fragmentarias y diferentes juegos de planos la profunda y triste hermosura que hay en lo que arde.
En suma, una película altamente recomendable para entender los derroteros por los que avanza el audiovisual gallego que, en un momento de especial esplendor, intenta encontrar sus temas y sus formas en la búsqueda de una tradición propia. Siempre he pensado que esa búsqueda debería alejarse del costumbrismo hiper realista que tanto gusta hoy en día en el cine europeo en general y el peninsular en particular pero Laxe demuestra con esta obra que quizás esté equivocado. Sólo hay un detalle, y no menor, que se aleja de ese pretendido realismo: desgraciadamente, en Galicia nadie va a la cárcel por quemar un monte.

LO MEJOR: Benedicta.
LO PEOR: Media hora más de metraje no le venía mal para profundizar en los tema tratados.
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