El testimonio de Anne Lee
2025 

5.5
992
Drama. Musical
Inspirada en hechos reales, se centra en la líder religiosa Ann Lee, fundadora del Movimiento Shaker a finales de la década de 1770, llegó a construir una de las sociedades utópicas más grandes de la historia de Estados Unidos. Los seguidores de Lee la consideraban el Jesucristo femenino, y sus fieles le rezaban cantando y bailando. (FILMAFFINITY)
15 de marzo de 2026
15 de marzo de 2026
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
'The Testament of Ann Lee' pareciera venir a confirmar un estilo, una apuesta, una forma imponente y arriesgada de narrar historias. Mona Fastvold dirige y también escribe, junto a Brady Corbet. Este último demostró con sus tres películas (sobre todo con 'The Brutalist') una enorme ambición que tal vez pueda chocar o sonar pretenciosa, pero a fin de cuentas es la que le da el toque distintivo a sus obras. Ahora, con la reciente proyección de Mona (no tengo vistas sus dos cintas anteriores, todavía), el asunto se nota que va por la misma senda. El resultado es un producto altisonante y con una fuerza demoledora, pero también un ejercicio extenuante, de carga pesada, que por momentos puede llegar a ser agotador por esa densidad abrumadora.
Amanda Seyfried se entrega en cuerpo y alma al todopoderoso, así como además a su personaje, brindando una interpretación magnífica, llamativamente ignorada en cuanto a nominaciones. La historia de Ann Lee, en el Siglo XVIII, nos sumerge en una comunidad religiosa que ingresa en una suerte de trance inmersivo a la hora de aferrarse a lo místico y exteriorizar su experiencia con ello. Los Shakers bailan y cantan, mientras Fastvold organiza, en estos apartados, unas cuantas coreografías de milimétrica coordinación. Todo es grandilocuente, intenso y magnético, aunque irregular, estirado y hasta tedioso en ciertos tramos, a gusto personal. Los musicales, para este suscriptor, se extienden demasiado, más allá de su evidente poderío.
Amanda Seyfried se entrega en cuerpo y alma al todopoderoso, así como además a su personaje, brindando una interpretación magnífica, llamativamente ignorada en cuanto a nominaciones. La historia de Ann Lee, en el Siglo XVIII, nos sumerge en una comunidad religiosa que ingresa en una suerte de trance inmersivo a la hora de aferrarse a lo místico y exteriorizar su experiencia con ello. Los Shakers bailan y cantan, mientras Fastvold organiza, en estos apartados, unas cuantas coreografías de milimétrica coordinación. Todo es grandilocuente, intenso y magnético, aunque irregular, estirado y hasta tedioso en ciertos tramos, a gusto personal. Los musicales, para este suscriptor, se extienden demasiado, más allá de su evidente poderío.

Amanda Seyfried
'The Testament of Ann Lee' crece mucho más en la maduración de lo que uno presenció en la sala. Hay algo extraño en ella. No puedo negar su potencia, la que te lleva puesto desde lo sonoro y lo visual, pero tampoco afirmar que me haya sentido conectado con sus modos todo el tiempo. Existe algo, difícil de explicar, que me mantendrá atento a las próximas películas de Fastvold y de Corbet.
16 de marzo de 2026
16 de marzo de 2026
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aunque parezca que al principio estamos ante el capitulo de South Park sobre los mormones pero con personajes reales y sobre otra religión, en cuanto entras lo gozas.
Si solo nos centrásemos en la historia se nos vendría el chiringuito a abajo. No hay profundidad en los personajes. La historia no crece. No nos dice nada. Pero esto es otra cosa.
Se trata de una experiencia visual y sensorial. La música te envuelve y te arrastra. Es un musical diferente, frenético, excesivo, maravilloso, histérico como los seguidores de este culto. Te sientes uno de ellos.
No es una película fácil, (hubo gente que se salió de la sala), pero si entras, es hipnótica.
Gran interpretación de la protagonista y compañía.
Un biopic diferente, religioso.
Si solo nos centrásemos en la historia se nos vendría el chiringuito a abajo. No hay profundidad en los personajes. La historia no crece. No nos dice nada. Pero esto es otra cosa.
Se trata de una experiencia visual y sensorial. La música te envuelve y te arrastra. Es un musical diferente, frenético, excesivo, maravilloso, histérico como los seguidores de este culto. Te sientes uno de ellos.
No es una película fácil, (hubo gente que se salió de la sala), pero si entras, es hipnótica.
Gran interpretación de la protagonista y compañía.
Un biopic diferente, religioso.
20 de marzo de 2026
20 de marzo de 2026
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hacía tiempo que no salía del cine con la sensación de haber visto una obra que mereciese realmente la pena. En el cine de hoy hay demasiados petulantes y mediocres con nombre. Demasiadas intenciones tras la pantalla, demasiada opinión, demasiada actualidad.
En este caso, la noruega Mona Fastvold nos invita, sin juicio, al éxtasis de una sesión compartida con los shakers, revolucionarios de la fe, y no lo hace con un simple biopic, una simple película de época, sino que realiza una mexcla de musical independiente, terror folk y narración en off de leyenda.
No hay opinión vertida sobre estos herederos del metodismo. La directora te ofrece la libertad de verlos como locos fanáticos que aterran la estructura social y la hacen temblar. Puedes verlos como herejes que se desvían del camino recto de la religión o como santos incomprendidos, sacudidos por un fervor que se impone sin reglas. Devotos que se enfrentan a un mundo que no escucha la música de Dios y que, por ello, los toma por locos al verlos danzar.
En este caso, la noruega Mona Fastvold nos invita, sin juicio, al éxtasis de una sesión compartida con los shakers, revolucionarios de la fe, y no lo hace con un simple biopic, una simple película de época, sino que realiza una mexcla de musical independiente, terror folk y narración en off de leyenda.
No hay opinión vertida sobre estos herederos del metodismo. La directora te ofrece la libertad de verlos como locos fanáticos que aterran la estructura social y la hacen temblar. Puedes verlos como herejes que se desvían del camino recto de la religión o como santos incomprendidos, sacudidos por un fervor que se impone sin reglas. Devotos que se enfrentan a un mundo que no escucha la música de Dios y que, por ello, los toma por locos al verlos danzar.

Amanda Seyfried
La cámara se deleita lentamente en los cuerpos, en las llagas, en el sonido gutural de un grito de culpa que clama por perdón, de un espasmo de alegría lleno de esperanza...
Una película para amantes de la música y la danza, que no es sencilla de ver, pues en momentos se hace una carga pesada, y compartimos la cruz de una vida llena de pesares, la de la líder del movimiento, la madre Ann Lee.
La cinta mezcla la austeridad de esta fe protestante con un éxtasis que no se encuentra en el placer carnal, que ellos mismos rechazaron tras las visiones de Madre Ann, sino en un auténtico concierto de voces y almas hermanadas al unísono.
Los gritos crudos y los movimientos caóticos se entremezclan con voces altas que parecen venir de otros mundos y con coreografías que florecen en símbolos polares.
Una película para amantes de la música y la danza, que no es sencilla de ver, pues en momentos se hace una carga pesada, y compartimos la cruz de una vida llena de pesares, la de la líder del movimiento, la madre Ann Lee.
La cinta mezcla la austeridad de esta fe protestante con un éxtasis que no se encuentra en el placer carnal, que ellos mismos rechazaron tras las visiones de Madre Ann, sino en un auténtico concierto de voces y almas hermanadas al unísono.
Los gritos crudos y los movimientos caóticos se entremezclan con voces altas que parecen venir de otros mundos y con coreografías que florecen en símbolos polares.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El movimiento de los shakers fue un grupúsculo pequeño pero ardiente, con métodos del todo heterodoxos, muy cercanos al sentimentalismo de la mística y un marco teológico propio de la iglesia protestante pero del todo revolucionario al clamar por una segunda venida de Cristo en forma de mujer, lo que completaría así la misión mesiánica en el andrógino primordial, pues "varón y hembra los creó".
Ann Lee, se enfrentó a la pérdida de cuatro hijos recién nacidos y descubrió que Dios le tenía preparado otro destino para ella, ser la madre de un movimiento utópico que con ella se estableció en el centro de los 12 robles, creció como la espuma y luego se extinguió en el Océano.
Compartimos la vida y visiones de auténticos devotos, siempre trabajando, siempre cantando, siempre en movimiento hasta la extenuación y así llegamos agotados a los créditos que se despliegan en un silencio que nos aporta suavemente la anhelada Paz tras ver el féretro humilde de Ann Lee, quien siempre repetía "Hay un lugar para cada cosa y una cosa para cada lugar".
Ann Lee, se enfrentó a la pérdida de cuatro hijos recién nacidos y descubrió que Dios le tenía preparado otro destino para ella, ser la madre de un movimiento utópico que con ella se estableció en el centro de los 12 robles, creció como la espuma y luego se extinguió en el Océano.
Compartimos la vida y visiones de auténticos devotos, siempre trabajando, siempre cantando, siempre en movimiento hasta la extenuación y así llegamos agotados a los créditos que se despliegan en un silencio que nos aporta suavemente la anhelada Paz tras ver el féretro humilde de Ann Lee, quien siempre repetía "Hay un lugar para cada cosa y una cosa para cada lugar".

Saldrás del cine dudando de su cordura, dudando de sus visiones, pero con la certeza de haber conocido la historia de una líder, loca o no, que encarnó la fe y el valor como mejor supo hacerlo una mujer analfabeta de su siglo.
Esta película, minusvalorada por los premios y los críticos, nos devuelve el eco de un culto olvidado de una manera magnética y vibrante, convirtiéndose en un referente original del biopic.
Esta película, minusvalorada por los premios y los críticos, nos devuelve el eco de un culto olvidado de una manera magnética y vibrante, convirtiéndose en un referente original del biopic.
1 de abril de 2026
1 de abril de 2026
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mona Fastvold ha querido abarcar con esta película varios géneros, centrándose principalmente en una historia con tintes biográficos y una producción situada en pleno s. XVIII, muy solvente y visualmente muy lograda, tanto en su parte británica en Manchester como en su llegada a Nueva York, en América.
La historia es muy interesante, totalmente basada en la existencia de Ann Lee, que llegó a congregar a más de 6.000 seguidores en su momento más álgido, propulsando una escisión de la rama cristiana de los cuáqueros que predicaban la segunda venida de El Salvador, esta vez en forma de mujer. También propugnaban la igualdad de género, la de razas y, en lo que más hincapié hace la película, la abstinencia sexual absoluta.
La interpretación de Seyfried es magnífica, para estar entre las candidatas al Oscar sin duda alguna, y el resto de reparto está muy bien concebido. La nota de modernidad consiste en que hay partes de la película que se convierten en musical, un poco en la estela de CHICAGO o la más reciente EMILIA PÉREZ. Funciona, la verdad, no rechinan los números musicales que salpican la trama.
La historia es muy interesante, totalmente basada en la existencia de Ann Lee, que llegó a congregar a más de 6.000 seguidores en su momento más álgido, propulsando una escisión de la rama cristiana de los cuáqueros que predicaban la segunda venida de El Salvador, esta vez en forma de mujer. También propugnaban la igualdad de género, la de razas y, en lo que más hincapié hace la película, la abstinencia sexual absoluta.
La interpretación de Seyfried es magnífica, para estar entre las candidatas al Oscar sin duda alguna, y el resto de reparto está muy bien concebido. La nota de modernidad consiste en que hay partes de la película que se convierten en musical, un poco en la estela de CHICAGO o la más reciente EMILIA PÉREZ. Funciona, la verdad, no rechinan los números musicales que salpican la trama.

Amanda Seyfried
La parte negativa es que la película tiene altibajos, se hace larga en ciertos momentos y explica muy poco las motivaciones de las personas que se unen a Ann Lee.
La protagonista sí que razona desde dentro de la historia sus razones para el celibato y para su idea de acudir a América a buscar fieles, asentarse allí. Todas ellas razones personales, que no se explica bien cómo son capaces de tener un arrastre tan grande como el que tuvo entre sus seguidores, a los que se les pedía mucho con la escasa certeza de obtener algo.
Una película de prestigio que debió tener más éxito.
La protagonista sí que razona desde dentro de la historia sus razones para el celibato y para su idea de acudir a América a buscar fieles, asentarse allí. Todas ellas razones personales, que no se explica bien cómo son capaces de tener un arrastre tan grande como el que tuvo entre sus seguidores, a los que se les pedía mucho con la escasa certeza de obtener algo.
Una película de prestigio que debió tener más éxito.
1 de abril de 2026
1 de abril de 2026
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película tan extraña como fascinante. Basada en un hecho real: la creación de una sociedad religiosa que tuvo bastantes seguidores en EEUU en el siglo XVIII (los Shakers) guiados por una líder mesiánica (interpretada por Amanda Seyfried), que decía ser la segunda reencarnación de Jesucristo.
La película está narrada en flashback y en forma de evangelio por uno de los testigos y seguidores de esa organización religiosa que acabó formando una comunidad que se autoabastecía y que basaba su predicamento religioso en la castidad y el celibato. Su liturgia estaba formada por bailes, cánticos y gestos físicos de entrega ferviente, lo que utiliza la directora (Mona Fastvold) para convertir la película en un insólito musical.
Amanda Seyfried está absolutamente arrebatadora en el que es, sin duda, el mejor papel de su carrera. La ambientación histórica y fotográfica de la película es excelente. Quizás lo que menos me interesa es la propia historia religiosa en sí, pues no pasa de ser un relato mesiánico común de auge y caída de un líder religioso cuyos límites de autenticidad, locura y valores humanos quedan a la interpretación del espectador, aunque no hay grandes sorpresas en el retrato. No me llega a emocionar en casi ningún momento, sobre todo en su parte final en la que, se supone, debe producirse la catarsis de la pasión. Tiene momentos dramáticos, eso sí, aunque la película es tan extraña (casi extravagante diría) que hasta deja entrever algún rasgo de humor mezclado con tanto dramatismo.
La película está narrada en flashback y en forma de evangelio por uno de los testigos y seguidores de esa organización religiosa que acabó formando una comunidad que se autoabastecía y que basaba su predicamento religioso en la castidad y el celibato. Su liturgia estaba formada por bailes, cánticos y gestos físicos de entrega ferviente, lo que utiliza la directora (Mona Fastvold) para convertir la película en un insólito musical.
Amanda Seyfried está absolutamente arrebatadora en el que es, sin duda, el mejor papel de su carrera. La ambientación histórica y fotográfica de la película es excelente. Quizás lo que menos me interesa es la propia historia religiosa en sí, pues no pasa de ser un relato mesiánico común de auge y caída de un líder religioso cuyos límites de autenticidad, locura y valores humanos quedan a la interpretación del espectador, aunque no hay grandes sorpresas en el retrato. No me llega a emocionar en casi ningún momento, sobre todo en su parte final en la que, se supone, debe producirse la catarsis de la pasión. Tiene momentos dramáticos, eso sí, aunque la película es tan extraña (casi extravagante diría) que hasta deja entrever algún rasgo de humor mezclado con tanto dramatismo.

La película puede hacer reflexionar sobre temas serios como la necesidad humana de encontrar una esperanza y un sentido a la vida, el amor fraternal, el extremismo en la religión, el servilismo a una figura divinizada o el miedo de las sociedades tradicionales ante la aparición de comunidades que rompen ese molde común. Creo que el retrato de Ann Lee, a pesar de que pueda resultar complejo en algunos momentos, incluso contradictorio, no es ofensivo ni negativo. No es el retrato del fanatismo manipulador que hemos visto en otras historias similares; aunque tampoco es un retrato redentor, en mi opinión, de ahí su ambigüedad. Debe ser el espectador el que debata sobre ello porque esa parte reflexiva y ambigua es interesante.
Con todo, además de las interpretaciones (los otros actores importantes también están estupendos, sobre todo Lewis Pullman, que interpreta al hermano de Ann) lo que más me ha gustado de la película son los números musicales, basados en unas coreografías litúrgicas que resultan hipnóticas y con una banda sonora maravillosa que es difícil quitarte de la cabeza una vez que sales del cine. La música, por cierto, es de Daniel Blumberg, autor también de la BSO de 'The brutalist'. Esos temas musicales que mezclan el ritmo ritual de los rezos festivos y febriles de los Shakers con otras piezas mucho más sensibles me ha parecido una genialidad.
Con todo, además de las interpretaciones (los otros actores importantes también están estupendos, sobre todo Lewis Pullman, que interpreta al hermano de Ann) lo que más me ha gustado de la película son los números musicales, basados en unas coreografías litúrgicas que resultan hipnóticas y con una banda sonora maravillosa que es difícil quitarte de la cabeza una vez que sales del cine. La música, por cierto, es de Daniel Blumberg, autor también de la BSO de 'The brutalist'. Esos temas musicales que mezclan el ritmo ritual de los rezos festivos y febriles de los Shakers con otras piezas mucho más sensibles me ha parecido una genialidad.

Amanda Seyfried
Película de esas que se odia o se admira, no hay más. Yo siempre aplaudo este tipo de cine arriesgado. Reconozco que sin la parte musical, la película me habría gustado mucho menos y no se saldría demasiado del retrato o biopic convencional; pero esa parte musical del filme es lo que le da el plus de originalidad y calidad, ya que, como he dicho, en una banda sonora sensacional.
Película recomendada, aunque no es para todos los gustos, desde luego.
Película recomendada, aunque no es para todos los gustos, desde luego.
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