arrow

El testimonio de Anne Lee

Drama. Musical Inspirada en hechos reales, se centra en la líder religiosa Ann Lee, fundadora del Movimiento Shaker a finales de la década de 1770, llegó a construir una de las sociedades utópicas más grandes de la historia de Estados Unidos. Los seguidores de Lee la consideraban el Jesucristo femenino, y sus fieles le rezaban cantando y bailando. (FILMAFFINITY)
Críticas 24
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
5
13 de marzo de 2026
19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película no intenta contar toda la biografía de Lee, sino centrarse en el nacimiento de esa comunidad utópica y en la intensidad casi mística de sus rituales, sin embargo, aunque la historia tiene un potencial enorme, la película a veces parece más interesada en recrear la atmósfera espiritual que en profundizar en el conflicto dramático, como resultado, la narrativa puede sentirse algo difusa, la historia avanza más por acumulación de momentos simbólicos que por una progresión dramática clara.

La directora Mona Fastvold apuesta por un estilo muy contemplativo, su cámara observa los rituales religiosos y los paisajes rurales con una paciencia casi meditativa, intentando transmitir la intensidad espiritual del movimiento Shaker. Las escenas colectivas, especialmente aquellas donde los seguidores cantan y bailan como forma de oración, están filmadas con una energía casi hipnótica,

En esos momentos la película logra capturar algo muy particular, la mezcla de fervor religioso, comunidad y éxtasis que caracterizaba a estas prácticas, sin embargo, esa misma aproximación estética también provoca que el ritmo general sea bastante lento, la película parece más interesada en crear sensaciones que en desarrollar una historia con tensión narrativa.
Amanda Seyfried consigue transmitir una presencia intensa, casi hipnótica, especialmente en las escenas de ritual colectivo, su interpretación sugiere una figura profundamente convencida de su misión divina, lo malo es el que el guion no siempre ofrece suficientes momentos para explorar la dimensión humana del personaje, Lee aparece más como símbolo o figura mística que como persona con conflictos internos claros.

Uno de los aspectos más interesantes de la película es su uso de la música, las ceremonias religiosas de los Shakers incluían cantos y movimientos coreografiados que la película recrea con bastante detalle, estas secuencias musicales se convierten en el elemento más distintivo del filme, combinando lo espiritual con una especie de minimalismo musical que refuerza el tono místico.

Aborda una figura histórica extraordinaria y un movimiento religioso que resulta tan intrigante como poco conocido, la película logra transmitir la fuerza espiritual y la dimensión colectiva de esa comunidad utópica, sin embargo, su enfoque extremadamente contemplativo resulta algo distante, la historia carece de una estructura dramática clara y en algunos momentos parece más un ensayo visual sobre el fervor religioso que una narración tradicional.
9
19 de octubre de 2025
24 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
"The Testament of Ann Lee" es una película épica que sigue la vida de Ann Lee, una figura británica del siglo XVIII que lideró el movimiento Shaker. La directora Mona Fastvold, conocida por su trabajo en "The Brutalist", nos presenta una obra que es a la vez una oda a la fe y una exploración de la convicción y la determinación de una mujer que desafía las normas de su época.

La película comienza con una toma de contacto impactante que establece el tono para el resto de la narrativa. La fotografía vibrante y la música exuberante de Daniel Blumberg crean una atmósfera que es a la vez clásica y contemporánea. La actuación de Amanda Seyfried como Ann Lee es absolutamente suicida en todos los sentidos, y su compromiso con el papel es evidente en cada escena.

La película se adentra en la visceralidad artística y la abstracción, sin miedo a ser ambiciosa y arriesgada en su ejecución. La narrativa es un viaje que se revuelca en la visión de una cinta del pasado, pero con un enfoque contemporáneo que la hace sentir fresca y relevante.
Amanda Seyfried
Aunque la película tiene momentos de grandiosidad memorables, también lucha por mantener el ritmo y el interés del espectador en la segunda mitad del relato. La ambición desmedida de la película puede ser tanto una bendición como una maldición, ya que algunos momentos se sienten un poco irregulares y no tan conmovedores como podrían haber sido.

En general, "The Testament of Ann Lee" es una epopeya feminista que es a la vez una experiencia única y un ejercicio de realización inaudito. La película despliega un nivel de secuencias abismal en forma y fondo, y su excentricidad y valor la convierten en una cinta obligada para aquellos que buscan algo diferente y emocionante en el cine. Aunque no es perfecta, la película es un logro notable que vale la pena ver.

Resumen de la crítica escrita por Diego Gil
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
3
24 de marzo de 2026
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ann Lee fue un personaje real, poco conocido fuera de su Manchester natal y de la zona de Estados Unidos en la que desarrolló la mayor parte de su actividad religiosa y donde murió. Una mujer que se pone al frente de una comunidad religiosa, o que la funda, era algo habitual en el mundo católico, pero no en el protestante y, entre otras cosas, por eso tuvo que emigrar a las colonias inglesas de América. Acercar este interesante perfil era, en este comienzo de siglo donde se lucha por visibilizar a las mujeres, una tarea pendiente que el cine podía realizar. Y todavía puede, ya que la propuesta de Mona Fastvold deja mucho que desear.

El guion se centra en Ann Lee, como mujer, y en lo más anecdótico de su mensaje: los bailes o movimientos con los que, supuestamente, el Espíritu Santo expulsaba el pecado de sus cuerpos, por lo que a sus seguidores les llamaron “shakers”. Esta circunstancia parece que dio pie a Fastvold para convertir en una especie de musical este biopic. Pero como todo en este film, se queda en un intento fallido. La música, bella, y los bailes “agitados” son siempre iguales, no hay ningún cambio de ritmo ni de melodía por lo que son tremendamente repetitivos, lo que lleva al aburrimiento y finalmente a la exasperación. 136 minutos es demasiado para tan poca variedad musical y coreográfica.
Entiendo que los realizadores tampoco querían o sabían describir su pensamiento religioso. Su rechazo al sexo no encaja con el empoderamiento actual de la mujer y dicho puritanismo lo compensa Mona Fastvold multiplicando cansinamente las escenas de sexo explícito. Tampoco otras partes de la doctrina o la moral de los “shakers” se reflejan y esta ausencia la equilibra con críticas poco sutiles a todo tipo de religión.

En definitiva, el tres que lleva por nota corresponde: uno al vestuario, otro a la fotografía y el tercero para Amanda Seyfried, la única que parece tomarse en serio su papel. El resto de sus correligionarios parecen alumnos de la Julliard, o de la antigua serie Fama, preparando la audición final del curso.

www.contraste.info
8
23 de marzo de 2026
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El testamento de Ann Lee no es para todos los públicos, desde luego. No es para todos los paladares cinematográficos.
No porque sea un musical (que no lo es en un sentido clásico del término: las canciones aparecen cuando los personajes incorporan la expresión musical a sus oraciones, solamente), y desde luego no porque se justifique o blanquee a la protagonista o a sus fieles, como también se ha dicho. No es cierto. Mona Fastvold y Brady Corbet dejan meridianamente claro desde el principio cómo es la fe delirante de Ann Lee y sus seguidores. Las escenas de éxtasis religioso y oratorio de los Shakers (maravillosamente rodadas por la cineasta noruega, que consigue algunas de las imágenes más poderosas del año; atención también a la coreografía y lo que produce en el espectador) son tremendas de ver, precisamente porque se ve a la legua que las personas que practican semejantes rituales no parecen precisamente muy sanas. Sí es cierto que hay cierta simpatía en el sentido de que también se deja claro que, dentro de su fervor religioso y célibe, los Shakers tampoco hacían daño a nadie dentro de su comunidad utópica, y aun así eran perseguidos. Pero no hay blanqueamiento ni condescendencia por unas creencias que hacen que la protagonista expulse de su comunidad a su propia sobrina, sólo porque desea casarse con su pareja.
El testamento de Ann Lee es un reto para el espectador porque es una película arriesgada, salvaje, llena de escenas incómodas y con un estilo visual que no deja indiferente a nadie (ver los títulos de crédito o la estructura en capítulos, que también encontrábamos en The Brutalist, la obra maestra previa de la pareja, en aquella ocasión dirigida por Corbet). Sin duda, es una película provocativa, que va a hacer revolverse a muchos espectadores en su butaca. Eso sí, si se entra en el juego, el goce es absoluto. La categoría cinematográfica de la directora está fuera de toda duda, los diez millones de presupuesto lucen espectaculares, y cada departamento técnico brilla de forma fabulosa.
Es cierto que no es perfecta, y que hay segmentos, como los del encarcelamiento de Ann en Manchester o el viaje en barco, podrían haberse aligerado tal vez quitando un par de canciones (¡qué arreglos los de Daniel Blumberg, y qué entrega la del reparto!), pero el conjunto es soberbio, audaz, y tiene mucho más que decir que la inmensa mayoría de películas que se estrenan cada año. Un ejercicio de cine superlativo.
Amanda Seyfried
Párrafo aparte merece la transformación, más que actuación, que hace Amanda Seyfried como la "Madre" Ann. Decir que es su mejor interpretación es quedarse muy corto. La protagonista de Mamma Mia está sencillamente soberbia, magistral, en un personaje muy complicado que podría haber rozado el ridículo, y la actriz lo habita y lo defiende maravillosamente. Tiene una mirada que abrasa, una energía que llena la pantalla, y hace un esfuerzo físico y emocional que merecía mucho, muchísimo más reconocimiento. Que se la haya ignorado sistemáticamente en la mayoría de ceremonias de premios, incluidos los Oscar, pasa por ser una de las grandes injusticias del mundo del cine en muchos años, teniendo en cuenta que estamos ante la mejor interpretación del año, junto a la de Jessie Buckley en Hamnet. Una lástima.
Una de las mejores y más arriesgadas películas del año, y la prueba definitiva de que el binomio Fastvold-Corbet ha de ser tenido en cuenta. Ahora mismo, nadie hace cine como ellos.

Lo mejor: Amanda Seyfried, absolutamente magistral, y la sabiduría cinematográfica de Mona Fastvold y Brady Corbet.
Lo peor: Le sobran algunos minutos (y canciones) que podrían haberse reducido de los segmentos en la cárcel y el barco.
7
13 de marzo de 2026
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
En primer lugar, me alegra anunciar que esta película es, ante todo, la consagración definitiva no de una cineasta, sino de un tándem de cineastas llamados a convertirse en dos de los más punteros de su generación. Porque si bien es cierto que el apartado de la dirección recae sobre Mona Fastvold, no es menos cierto que el sello autoral de su compañero —y esposo— Brady Corbet destaca en cada uno de los fotogramas de la cinta. Con esto no quiero, ni mucho menos, restar méritos a Fastvold, así como tampoco atribuir méritos desproporcionados a Corbet. Lo que si quiero dejar claro es que a partir de “El Testamento de Ann Lee”, las obras de estos dos cineastas no podrán ser vistas o analizadas de formas separadas. A partir de ahora, Brady Corbet y Mona Fastvold forman parte de un binomio indivisible, sus estilos están fusionados, las formas de estructurar sus historias siguen los mismos patrones y los dos hablan del mismo tema: LA FUNDACIÓN, AUGE, DECLIVE Y CAÍDA DEL IMPERIO ESTADOUNIDENSE.
Amanda Seyfried
Tiempo al tiempo. Estoy casi seguro de que en los próximos diez años, Fastvold y Corbet construirán una filmografía completa y muy sólida sobre este tema. De momento podemos afirmar que “La Infancia de un Líder” (escrita y dirigida por Corbet en el año 2015), “Vox Lux” (escrita y dirigida por Corbet en el 2018), “El mundo que viene” (dirigida por Fastvold en el año 2020), “El Brutalista” (dirigida por Corbet y coescrita junto a Fastvold) y “El Testamento de Ann Lee” (dirigida por Fastvold y coescrita junto a Corbet) COEXISTEN EN EL MISMO UNIVERSO. FORMAN PARTE DE UN TODO, DE UN GRAN RELATO CUYO PUNTO MÁS ÁLGIDO AÚN NO HEMOS VISTO.

El segmento que nos atañe ahora aborda las vida y obras de una mujer vestida de sol—así se nos presenta en uno de los primeros rótulos de la película— que tras sufrir cuatro veces uno de los peores tormentos conocidos, se traslada del viejo continente a unos Estados Unidos de América embrionarios. Ann Lee—conocida a posteriori por sus acólitos como “Mother Ann Lee”— fue una misionera y líder religiosa en una época en la que ser mujer y al mismo tiempo cualquier otra cosa era virtualmente imposible. Todo un hito. De hecho, la película se está vendiendo con este eslogan de “mujer super empoderada que se volvió fuego y quemó el puño de hierro del patriarcado, etc, etc, etc…”. El eslogan es muy bonito y todo lo que uno quiera, pero los tiros no van por ahí. Fastvold y Corbet no son precisamente famosos por realizar panfletos propagandísticos en pro de la ideología de turno, de hecho, son cineastas que nadan muy a contracorriente de la industria del cine y de sus agendas.
Amanda Seyfried
Fastvold y Corbet radiografían de tal forma el nacimiento y auge de los “Shakers”—término con el que se apodó a los miembros del grupo fundado por Ann Lee debido a que estos adoraban a Dios bailando de forma frenética y efectuando multitud de sacudidas— que no dejan lugar a dudas de la naturaleza del tipo de personaje que han dibujado: LA LÍDER DE UNA SECTA. Porque “El Testamento de Ann Lee” no habla ni de feminismo ni de empoderamiento, sino del origen y fundación de una secta, de la trágica figura de su líder y de cómo América comenzaba a ser el receptáculo de ciertas ideologías que acabaría corrompiendo, regurgitando y posteriormente vomitando sobre el resto del mundo.

A nivel técnico, la película es sobresaliente. La ambientación, dirección artística, fotografía, vestuario y peluquería están hechos con mimo y artesanía—sello distintivo del tándem Corbet/Fastvold—, no es nada difícil sentirse inmerso en la época que nos quieren retratar. Las coreografías y escenas de baile no solo es que estén muy bien ejecutadas, es que además añaden un plus de genialidad a la película. Cualquier otro cineasta o bien hubiese prescindido del género musical y se hubiese centrado en contarla como un drama de época, o bien hubiese realizado una película musical pura. “El Testamento de Ann Lee”, sin embargo, opta por ir a caballo entre varios géneros cinematográficos y lo hace de forma sabia y ponderada. Cuando los actores se ponen a cantar y bailar no se siente como una escena ridícula metida con calzador—véase ese despropósito llamado “Emilia Pérez”—, sino como una escena orgánica y necesaria.

Y hablando de los actores…

AMANDA SEYFRIED ESTÁ INMENSA. Es de Juzgado de Guardia que no haya sido seleccionada para competir en la ceremonia de los Óscar del año 2025 en la categoría de mejor actriz principal. Pero claro… ¿Que se podía esperar de un festival que se caracteriza principalmente por su falta de criterio y justicia a la hora de nominar y premiar los productos cinematográficos realizados dentro y fuera de los límites norteamericanos? Nada bueno.

Y es que, al ver esta cinta, uno se da cuenta de forma inmediata que ha sido deliberadamente ignorada por la Academia.


Ahondo en la Zona SPOILER.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La película es incómoda, es de esas cintas que provocan incendios. La Academia de Hollywood repudia de forma inmediata este tipo de historias que van a la contra de América, su “inmaculada” historia y sus “inmaculados” valores. A esta cinta le ocurre lo mismo que a la película “The Master” de Paul Thomas Anderson. Son obras muy artesanales que ponen de relieve capítulos muy espinosos de la historia de Norteamérica. Las dos van sobre el génesis y auge de dos grupos sectarios —el culto de los Shakers en el caso de “El Testamento de Ann Lee” y la Iglesia de la Cienciología en el caso de “The Master”—, las dos ostentan interpretaciones actorales de primera línea y las dos fueron ninguneadas en las ceremonias de los Óscar. Y en la misma línea, “El Brutalista” corrió casi la misma suerte, solo que hizo el ruido suficiente para que al menos Adrien Brody se llevase la estatuilla al mejor actor, además de dos premios técnicos.


No es casualidad.
A Hollywood no le gusta admitir que “El Testamento de Ann Lee” es una obra que merece como mínimo se nominada porque es increíblemente cruda. Fastvold no se corta ni un pelo a la hora de filmar con detalle los dolorosos partos de Ann Lee, las calamidades a las que es sometida a lo largo de toda la cinta, a las vejaciones y mutilaciones que sufren ella y sus acólitos, al duelo por la pérdida de sus hijos y a esa espiral de locura en la que va sumergiéndose.

A Hollywood además le cabrea profundamente que sea una mujer la que haya realizado uno de los retratos más anti feministas de los últimos tiempos. Fijémonos en la doble moral y la hipocresía de ese puñado de mafiosos que se hacen llamar académicos. Son capaces de conculcar sus propias políticas—injustas también— de inclusión y cuotas si el artífice del relato—aún siendo una mujer— se sale de lo que marca la agenda y del arquetipo de personaje tipo “mujer empoderada contra el heteropatriarcado opresor” y de etiquetar a dichos artífices como parias o apestados. Teniendo en cuenta este hecho, ahora toca encontrar las cero diferencias de la academia de Hollywood con una SECTA.

Fastvold cometió la osadía de crear en un espacio sectario el retrato honesto de una madre que tuvo que pasar cuatro veces por el infierno de enterrar a sus cuatro hijos y de como ese trauma alimentó una locura que fue creciendo como un cáncer que se reprodujo en los Estados Unidos de América.

Toda una hazaña.

Una hazaña que la convierte en la verdadera mujer vestida de Sol de este relato.

Ignoro que película ganará el premio máximo este año —y visto lo visto tampoco es que me importe mucho—, pero lo que si se es que dentro de muchos años, cuando el público eche la vista atrás, solo se acordarán de “El Testamento de Ann Lee” y alguna otra cinta.
Puede que “Torrente Presidente”. ¿Quién sabe?


En fin…



A más ver y que el buen cine sea con vosotros.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    Últimas películas consultadas
    Santa Claus
    México1959
    4.5
    76
    Bigger Than Us
    Documental
    Francia2021
    --
    Junior Senior: Move Your Feet (Vídeo musical)
    Vídeo musicalAnimación
    Dinamarca2002
    5.9
    34
    arrow