arrow

Buenos días

Comedia Japón, años 50. Como todos los días, los miembros de una familia se disponen a afrontar sus problemas, sueños y realidades. El padre, con los altibajos de su trabajo y las exigencias que impone la educación de los hijos. La madre, administrando los ingresos familiares y atendiendo a las múltiples complicaciones de la vida doméstica. Y los hijos obsesionados por tener televisión en casa, y uno de ellos enfrascado en sus estudios y ... [+]
Críticas 20
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
8
5 de enero de 2014 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como la de cualquiera de sus películas, la peripecia argumental de “Buenos días” se puede resumir en un santiamén: dos pequeños hermanos que viven en un barrio periférico de Tokyo, fascinados por la televisión, insisten continuamente a sus padres para que les compre un receptor; éstos se niegan, “la televisión idiotiza”, le replican sus padres. Tras una de las discusiones, el padre les manda callar, y los niños deciden hacer una huelga verbal. A su vez, una serie de “historias secundarias” cotidianas de vecindad salpican el argumento.

La película posee una especial riqueza descriptiva, la puesta en escena en general, tampoco se aparta un ápice de la de sus otros films, ni un solo movimiento de cámara y el imperturbable emplazamiento de ésta a la altura del ojo de un hombre sentado sobre el tatami, un montaje que se ciñe a una sucesión de cortes, sin la menor concesión a fundidos o encadenados. La utilización extremadamente realista de unos decorados que se repiten de forma invariable y donde los objetos son cuidados de manera casi fetichista. Una dirección de actores con la que consigue desterrar todo asomo de sobreactuación, una minuciosa banda sonora, casi siempre naturalista, en la que la música jamás invade la “acción”; una estructura circular, que nos deja en el mismo punto del que partimos, simbolizado con los calzones tendidos a secar en una cuerda.
Esta película de Yasujiro Ozu es la más ligera y colorida del cineasta japonés, uno de los máximos creadores de la Historia del cine. De forma discreta y sutil, se puede apreciar en “Buenos días” una serena pero recóndita grandeza, una perfección minuciosa aunque sumamente modesta, una respiración fluida y armoniosa, un sentido del humor lleno de sabiduría; pero que a simple vista, no parece deslumbrar, y ni siquiera llama la atención como japonesa, porque trata de un Japón modernizado y con gran influencia americana, catorce años tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Es una versión actualizada, sonora y en color de una de las grandes películas que hizo Ozu en los años treinta, “Nací, pero…”, muda aún en 1932, mucho más original y divertida.
6
20 de junio de 2016 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Voy a decir algo muy impopular, sobre todo para aquellos fieles seguidores del cine de Yasujiro Ozu. "Buenos días" es posiblemente su película más ligera y superficial, la más leve al menos que yo haya visto. Y no he visto pocas, de otra manera no diría algo así. No creo que tenga que ver con el color, aunque sí, va a suceder que también prefiero su cine en B/N. Mi opinión tiene que ver con el tono de comedia, al cual no estoy acostumbrado a la hora de aproximarnos a la vida del japonés en ese mismo momento en el que nos abre las puertas de sus casas.

No es que sea una mala película, de otra manera en la escala de estrellitas de FA le colocaría el número consecuente. Lo que sucede es que del maestro espero siempre lo mejor, historias más profundas que duelen y que hasta el occidental más blanquito puede comprender. La radiografía de la familia (y del vecindario) en esta película es una maravilla. Todo fluye como es habitual y nos queda una estampa tal cual era en ese año 1959, perfecta en ese sentido. Pero no me convence. Ni siquiera la música me ha convencido. Todo tiene que ver con tono supongo.
Me imagino que el maestro estaba de vueltas de todo a esas alturas. Lamentablemente sólo tendría tiempo de hacer tres películas más antes de dejarnos. Una cuestión de necesidad interior, supongo que necesitaba hacer una comedia y le tocaba. Yo prefiero al otro Ozu.
9
29 de agosto de 2014 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es un buenos días de despertar, un nacer todos los días.

Los personajes de Ozu, sobre todo los niños parecen andar por el cielo, con esos horizontes desde un punto de vista bajo: plano tatami, que como ya comenté en otro post , es el punto de vista del niño*, del hombre sobre el tatami sentado en seiza, pero también es un punto de vista muy subjetivizado, muy descorporeizado. Los niños aquí quieren una tv y en su protesta enmudecen, como si fueran invisibilizándose (¿sujetos de ese plano descorporeizado?), de algún modo, llegan a ser los ratoncillos que se comen la piedra pómez según cree la madre, hasta que salen de casa y desaparecen. Y en ese desaparecer convocan pareja, reúnen al profe de Inglés y su tía que ya habíamos visto que se gustan. Cuando vuelven a casa ya hay tv (todavía en su caja) y ya hablan, ya pueden otra vez decir buenos días (ohayo).

Pero lo bonito aquí es que la tv ha llegado por el bar (primero con la conversación del padre con otro que le relativiza los efectos negativos de la tv, ya con unas copitas tomadas) a través de ese estado de conciencia levemente alterado que produce el sake y que la cultura Japonesa admite con tanta naturalidad, sin prejuicios y que en las pelis de Ozu, habitualmente ayuda a sus personajes a “ver las cosas de otro modo”, les anima a dar un paso, a tomar una decisión o a cambiar de opinión. Ese “otro modo” similar al del supersubjetivo del que hablamos antes, que como la antena de tv trae algo de lo que está en el cielo (antecedente de nuestra nube en la red) a la tierra a través de esas aguas de la pantalla de tv. El vecino sin trabajo que confunde borracho la casa de los niños con la suya, será el que les traiga la tv, como un regalo, como el oro, incienso y mirra de los reyes magos, esa fórmula alquímica para la encarnación convertida aquí en receptor de tv, como un feliz OHAYO.



* Su primera peli He nacido pero… parte también de un punto de vista infantil, de hecho Buenos días es una especie de remake de aquella.

http://buscandoelhilo.com/category/peliculas/buenos-dias/
7
23 de abril de 2022 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Primera aproximación a Ozu. Y no me ha convencido del todo, aunque le reconozco el mérito de ser capaz de rodar una historia del día a día con sencillez, naturalidad y sin aburrir. La verdad es que la película se pasa volando... Pretende un relato costumbrista de la sociedad nipona de la postguerra. Pobreza, normalidad, empleo, niños... Un retrato de la normalidad de la vida. Esperaba algo más lírico de él, quizá no épico, eso se lo dejamos a Kurosawa, pero con más tono. Parece una película de la España de postguerra. No necesariamente tienen que acontecer cosas para que sea una buena película, pero es que ésta no ocurre nada. Parece el asunto del día.
No hay planos largos, grúas, extras a montones, caballos, armas o buenos y malos como las de Kurosawa. Es sencillez en los planos, en los encuadres, en el sonido, incluso en el color -muy brillante, por cierto, como si fuera un cuadro de Hooper-, y una forma de situar la cámara desde abajo, como para centrar las caras cuando los personajes están arrodillados. En esta hay pocos exteriores, si acaso una calle en mitad de la película, cuando se encuentran en los bares, y la calle en donde están situadas las casas prefabricadas.
Tengo que ver más cintas suyas para hacerme una idea de su filmografía, pero me parece un director muy prometedor.
Desde luego me gusta más esta sencillez que la complejidad artificial de Godard, por ejemplo. Bajo la aparente sencillez de sus planteamiento estético se esconde una belleza muy natural, de las de andar por casa, de las de verdad. Pero es una sencillez natural, nada forzada. Me ha gustado verla, aunque no creo que sea una película que vuelva a visitar, desde luego no muchas veces.
18 de febrero de 2025 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me ha encantado esta, como todas las películas de Yasujiro Ozu. Se trata de la incomunicación entre padres e hijos, entre adultos, entre vecinos, entre maestros y alumnos...

Dos hermanos deciden negarse a hablar en casa, en el vecindario y en la escuela, hasta que sus padres no les compren una televisión, el electrodoméstico de más vanguardia del momento -- 1959, en un Japón que se intenta reinventar tras la II Guerra Mundial -, que han conocido en casa de una vecina.

Allá por el minuto 67 Ozu nos regala una crítica a ese aparato eléctrico que se ve ahora como profética: la televisión volverá la gente imbécil, idiota.

Recomiendo vivamente esta película.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    Últimas películas consultadas
    Covid-19: Pandemia 2020 (TV)
    MediometrajeDocumentalTV
    Estados Unidos2020
    5.4
    63
    arrow