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Buenos días

Comedia Japón, años 50. Como todos los días, los miembros de una familia se disponen a afrontar sus problemas, sueños y realidades. El padre, con los altibajos de su trabajo y las exigencias que impone la educación de los hijos. La madre, administrando los ingresos familiares y atendiendo a las múltiples complicaciones de la vida doméstica. Y los hijos obsesionados por tener televisión en casa, y uno de ellos enfrascado en sus estudios y ... [+]
Críticas 20
Críticas ordenadas por utilidad
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9
27 de octubre de 2016 1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran filme del maestro Yasujiro Ozu. Una vez más Ozu nos muestra el magnificado realizador que fue. Es una historia llena de ternura, y reflejo de los cambios que estaban aconteciendo en Japón después de la segunda guerra mundial. Tema recurrente en la filmografía de Ozu. Historia bien narrada, y con la dirección maestra de Ozu.
7
14 de diciembre de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
La vi por primera vez el 26-09-2021 y hoy vista de nuevo, rehago la crítica, ya que la que escribí en su día, es bastante soez. La pongo en el spoiler, porque me gusta conservar un histórico.

La imagen (sí que coincido con mi anterior crítica), es bastante hollywoodense de los años 50, que es justamente donde estamos: mucho color, limpio y también, muy superficial.

Justamente, la película critica la superficialidad de la sociedad, en la que solo dicen buenos días, buenas tardas, hola y adiós, y parece que todo vaya bien con estas palabras, en cambio lo más importante no lo dicen.

Ocurre un contratiempo con estos vecinos, que en vez de ir de cara y decir las cosas por delante, se crear rumores, que al final se genera un malestar importante. Tanto es así, que unos vecinos se mudan.

Hay un momento de la película que me recordó a Verano Azul, cuando los niños enfadados con los adultos, deciden no hablar. Algo parecido a un capítulo de la serie.
De esta película, encuentro 2 grandes pegas: la primera es irremediable, ya que he visto bastante cine japonés y su forma de hablar y expresarse es así, aunque me cuesta entender este tipo de cultura.

La segunda es el actor Chishu Ryu, que es famoso, le he visto es múltiples películas, pero su forma de actuar me tira para atrás, ya que la veo muy postiza, mucho.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Muy colorida
26 de septiembre de 2012
2 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo tengo un problema con el cine japonés, y es que sus diálogos me parecen de los más tontos. He llegado a la conclusión que ellos hablan así, su idioma debe de ser muy diferente al nuestro y no se puede traducir literalmente, y es por eso, que el doblaje queda como casi irrisorio.

Pero me voy a quedar con la parte positiva de la película: el color. Me ha encantado ver una película japonesa de los años 50, es una mezcla rara entre hollywood y japón. Los escenarios y colores me han fascinado.

Luego, es la moraleja (que hay varias) que pueda tener esta película. Básicas, pero las hay.

Es entretenida, llega un punto que te pueden aburrir algunos diálogos por lo comentado anteriormente. Pero oye, los colores me han gustado.
6
31 de diciembre de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
Yasujirō Ozu retoma el espíritu de su película de 1932 "He nacido, pero..." para ofrecer una relectura de su trama, adaptándola al Japón de posguerra. Si en los años 30 exploraba las jerarquías familiares y sociales a través del conflicto entre un padre y sus hijos, en esta ocasión nos encontramos con una reflexión sobre los cambios culturales y tecnológicos de un Japón en transición. La trama se centra en dos hermanos que, en su obstinada exigencia de un televisor, desencadenan una huelga de silencio que afecta a toda la dinámica de un vecindario suburbano.

Ozu abandona las complejidades emocionales de sus dramas más conocidos para ofrecer una comedia ligera que, en su aparente sencillez, esconde una observación aguda de la modernidad y las relaciones humanas. La película, estructurada como un mosaico de pequeñas historias cruzadas, retrata con humor y ternura las dinámicas de la comunidad, desde las tensiones generadas por los avances tecnológicos hasta los chismes que alimentan la vida vecinal.
Las interpretaciones son discretas y naturales, como es típico en el cine de Ozu, y logran dotar a los personajes de una autenticidad conmovedora. Desde los niños testarudos hasta los ancianos que critican con ternura, todos se sienten vivos y genuinos. El director emplea su estilo característico: planos fijos, composiciones equilibradas y su célebre "mirada al nivel del tatami".

El verdadero mérito de la película radica en cómo utiliza lo cotidiano para explorar grandes ideas sin recurrir a dramatismos. No es una obra que busque grandes conflictos ni conclusiones contundentes. Más bien, refleja cómo los cambios significativos —ya sean culturales, emocionales o tecnológicos— se manifiestan en los gestos más simples y en el flujo de la vida diaria. Es esta capacidad de captar lo trascendental en lo mundano lo que la convierte en una pequeña gran joya dentro de la filmografía de Ozu.
1
4 de enero de 2014
16 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
El grado de maestría de un director o una película se puede medir, entre otros aspectos, en la relación entre el tiempo empleado y lo que estás contando. Si lo sublime es condensar en unos segundos todo un mundo, lo que hace Yasujiro Ozu es perder 94 minutos en reflejar poco más que nada. Esta torpeza es como mover en ajedrez una pieza dos veces para acabar dejándola en el mismo sitio. Esta acción, para los aficionados a este bello deporte, es incurrir en un error garrafal imposible en un jugador de nivel que no sea de base, porque supone una pérdida de tiempo que el rival aprovechará para sacar ventaja.

Si pasamos al terreno cinematográfico, nuestro director incurre en toda su película en esto que censuro. Una banalidad absoluta que pretende reflejar el choque entre la tradición japonesa y el influjo de occidente, al mismo tiempo que criticar el lenguaje de los mayores, a veces vacuo. La idea no es de cero, pero el modo de reflejarlo es de pena por su notorio primitivismo a todos los niveles: historia, guión, dirección, diálogos, actuaciones, etc. No sólo es cansina sino absolutamente irrelevante. Queda en una mera estampa del país nipón pero para eso, le supera de largo un solo capítulo de "Doraemon" (1979).
3
6 de abril de 2014
13 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesar, no interesa, reír, no te ríes, pero como somnífero no tiene precio.
Volvemos a lo de siempre, el pseudointelectualismo, el bienquedismo y el "modelnismo". Tenía que haber por narices una película japonesa del género comedia entre las mejor votadas, jugaron al "pito pito colorito" y le tocó a esta.
Es una película completamente vacía, basada en una chorrada cotidiana carente del más mínimo interés, pero si le ponemos la etiqueta de "costumbrista" ya todo vale.
Señores, que es aburrida, a un japonés le puede hacerle gracia (lo dudo pero..), pero aquí no, y el hecho de que fuera de esta web no la conozca ni el que la rodó, da que pensar, no es que la hayan puesto en la tele 20 veces precisamente.
¡Basta de votos por moda! ¡Arriba la libertad!
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