Maratón de la muerte
1976 

7.1
11,371
Intriga. Thriller
En Nueva York, Babe Levy (Dustin Hoffman), un universitario que está haciendo el doctorado en la Universidad de Columbia y que pasa parte de su tiempo libre preparándose para correr maratones, conoce a Elsa, una extraña mujer suiza con la que inicia una relación amorosa. (FILMAFFINITY)
20 de agosto de 2014
20 de agosto de 2014
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
El consejo bien le valdría a Babe (Dustin Hoffman), que para solventar el lío en el que se mete va a tener que usar más la cabeza que los pies, pero en realidad está dirigido a John Schlesinger, que adapta la novela homónima de William Goldman, de forma excesivamente precipitada. Empieza muy bien, con una primera medio hora realmente enigmática en la que va introduciendo elementos y elementos que a la par que siembran el desconcierto, mantienen el listón de la intriga muy alto: la cajita, la llave, el enviado de París, la bomba, el equívoco de la ópera, el chino... Es más, contiene incluso momentos casi terroríficos con esa pelota que surge de la oscuridad con el único objeto de hacernos decir: "¡Pero qué es esto!".
Ahora bien, pasado este trecho hay que ir mostrando las cartas y es entonces cuando la cosa se atasca en un trama que se complica demasiado innecesariamente. "Marathon Man", que aunque a algunos les puede recordar al estilo de Alfred Hitchcock, está más cerca de aquellas películas de James Bond de los 60 y 70, tiene un guión que aunque al final urde una trama coherente, no sólo es confuso sino que deja algunos cuantos cabos sueltos sin resolver. Las respuestas se las tiene uno que imaginar más que otra cosa. Afortunadamente el largometraje consigue mantener la historia de pie en sus puntos fundamentales, conserva el misterio hasta los compases finales y cuenta además con un nutrido grupo de actores de primer nivel.
Ahora bien, pasado este trecho hay que ir mostrando las cartas y es entonces cuando la cosa se atasca en un trama que se complica demasiado innecesariamente. "Marathon Man", que aunque a algunos les puede recordar al estilo de Alfred Hitchcock, está más cerca de aquellas películas de James Bond de los 60 y 70, tiene un guión que aunque al final urde una trama coherente, no sólo es confuso sino que deja algunos cuantos cabos sueltos sin resolver. Las respuestas se las tiene uno que imaginar más que otra cosa. Afortunadamente el largometraje consigue mantener la historia de pie en sus puntos fundamentales, conserva el misterio hasta los compases finales y cuenta además con un nutrido grupo de actores de primer nivel.
2 de noviembre de 2009
2 de noviembre de 2009
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay películas que parecen mejorar con el paso de los años y que se sirven del tiempo para explotar todas sus virtudes, como si fuera un valor añadido. El Halcón Maltés (John Huston 1941) o Perdición (Billy Wilder 1944) son obras que envejecen como el buen vino.
El tiempo, que es un humorista de ley, pone a cada uno en su sitio: si en la década de los 40 prosperaban obras maestras del cine negro, en los 70 empezaron a aparecer títulos que rompían con su estructura clásica y añadían más dosis de acción, como la endiosada The French Connection (William Friedkin 1971)
A Marathon Man le ocurre algo parecido: no le ha sentado bien las arrugas de la edad y todavía hay quien se empeña en catalogarla como una obra inmortal. Yo creo que es mejor tomarse la película con más sentido del humor.
El tiempo, que es un humorista de ley, pone a cada uno en su sitio: si en la década de los 40 prosperaban obras maestras del cine negro, en los 70 empezaron a aparecer títulos que rompían con su estructura clásica y añadían más dosis de acción, como la endiosada The French Connection (William Friedkin 1971)
A Marathon Man le ocurre algo parecido: no le ha sentado bien las arrugas de la edad y todavía hay quien se empeña en catalogarla como una obra inmortal. Yo creo que es mejor tomarse la película con más sentido del humor.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El maratoniano Dustin Hoffman recorre las calles de Manhattan con gran devoción, a veces con una cinta en la cabeza y el cronómetro en mano, y otras con el torso al aire y huyendo de unos matones a la luz de la luna. Parece que siempre llega apurado a cada escena, aunque sea para comprar el periódico. Pero como casi siempre, borda el papel de un estudiante tan brillante como ingenuo (al menos hasta el desenlace)
Sin quererlo ni beberlo, se ve envuelto en una escabrosa trama criminal a raíz de un peligroso nazi fugitivo, el Dr. Szell (Laurence Olivier), su hermano que trabaja para el Gobierno (Roy Scheider) y una misteriosa mujer de la que se enamora (Marthe Keller)
El buen planteamiento inicial se echa a perder por un desarrollo irregular, con lagunas narrativas y un desenlace desmadrado - Laurence Olivier liándola parda en el barrio judío con una cuchilla que esconde en la manga, cual ninja -
Si bien es cierto que Marathon Man tiene secuencias memorables, como el Dr. Szell manejando con destreza sus utensilios de dentista o el secuestro de Hoffman en su destartalado apartamento, hay muchas cosas que no se explican bien. Henry, el hermano del protagonista, se limita a decir que trabaja para la "División", una organización secreta del Estado. ¿Qué demonios es eso de la División...? No queda nada claro, y menos cuando algunos de sus miembros están implicados en la trama. La muerte de Marthe Keller también me parece confusa.
Sin quererlo ni beberlo, se ve envuelto en una escabrosa trama criminal a raíz de un peligroso nazi fugitivo, el Dr. Szell (Laurence Olivier), su hermano que trabaja para el Gobierno (Roy Scheider) y una misteriosa mujer de la que se enamora (Marthe Keller)
El buen planteamiento inicial se echa a perder por un desarrollo irregular, con lagunas narrativas y un desenlace desmadrado - Laurence Olivier liándola parda en el barrio judío con una cuchilla que esconde en la manga, cual ninja -
Si bien es cierto que Marathon Man tiene secuencias memorables, como el Dr. Szell manejando con destreza sus utensilios de dentista o el secuestro de Hoffman en su destartalado apartamento, hay muchas cosas que no se explican bien. Henry, el hermano del protagonista, se limita a decir que trabaja para la "División", una organización secreta del Estado. ¿Qué demonios es eso de la División...? No queda nada claro, y menos cuando algunos de sus miembros están implicados en la trama. La muerte de Marthe Keller también me parece confusa.

Dustin Hoffman & Laurence Olivier
Me da la impresión de que la Guerra Fría funcionaba como un censor natural, tanto en política como en el mundo de Hollywood, que no es menos político.
Posteriormente, el cine policiaco se ha ido adaptando a las exigencias del público y de su tiempo, y sinceramente recomiendo antes que Marathon Man otros títulos más recientes, como Muerte entre las flores (Joel Cohen 1990) o L.A Confidential (Curtis Hanson 1997)
Posteriormente, el cine policiaco se ha ido adaptando a las exigencias del público y de su tiempo, y sinceramente recomiendo antes que Marathon Man otros títulos más recientes, como Muerte entre las flores (Joel Cohen 1990) o L.A Confidential (Curtis Hanson 1997)
31 de enero de 2012
31 de enero de 2012
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
13/13(25/01/12) Buen thriller, un clásico de los setenta, éxito taquillero de John Schlesinger, con momentos de una intensidad asfixiante, pero que en su conjunto el tiempo no le ha hecho ningún bien. “Babe” Levi (gran Dustin Hoffman) es un estudiante de historia en la neoyorkina Universidad de Columbia, como afición se prepara para correr una maratón, un día por sorpresa aparece su hermano “Doc” (buen Roy Scheider) que le hace creer es un ejecutivo petrolero, cuando en realidad es un espía de una agencia gubernamental de USA, La División, y se encuentra en la ciudad para una misión, encontrarse con un criminal de guerra nazi, Christian Szell ‘El Ángel Blanco’ (magistral Laurence Olivier), inspirado en Josef Mengele, que ha viajado allí para retirar unos diamantes de la caja de seguridad de un banco. Está basado en el libro homónimo de William Goldman, afamado dramaturgo, novelista y guionista (‘Dos Hombres y un destino’, ‘Todos los Hombres del Presidente’ o ‘La Princesa Prometida’), que también adapta, aunque cambiando algunos tramos, el más importante su final, curiosamente el no tuvo nada que ver con él, yo no he leído el libro, pero mi impresión es que en la mesa de montaje se quedaron partes fundamentales para la comprensión de la historia, pues hay cosas que no se entienden, es una continua marejada de información contada a medias, hay demasiados cabos sueltos, se nos habla del suicido del padre de Babe y Doc, pero no se nos cuenta el motivo, nos hurtan que en la novela se dice por estar inmerso por comunismo en la Caza de Brujas del lúgubre senador McCarthy, hay personajes que no se saben a qué juegan, Janeway (inane William Devane) es amigo de Doc o no? Es agente doble o va por libre? No sabemos qué ocurre en el segmento parisino de Doc, es un discurrir de acción envuelta en una nebulosa, se nos esconden demasiados datos para enganchar al comienzo. Que hace La División conchabando con un criminal nazi? En el libro se dice que es que ayuda a La División a capturar a otros nazis, pues en la película esto se obvia. Porque tanto lío con la llave de la caja de seguridad si Szell tiene una llave y en cuanto llega Nueva York puede ir a por ellos sin tener que torturar a nadie, un sinsentido, hay escenas que carecen de sentido, botón de muestra el del asalto a la pareja Hoffman-Keller en Central Park, hay demasiada humo en el desarrollo del film que bien resuelto hubiera mejorado mucho el conjunto. Además le cuesta arrancar, hasta que no aparece por vez primera Szell-Olivier todo discurre lentamente y moviéndose en lo rutinario, pero eso sí en cuanto se produce en el encuentro Doc-Szell la acción se desencadena de modo trepidante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Estas serian varias de sus taras pero sus aciertos son también bastantes, empiezo por su cuasi-expresionista puesta en escena, mucha de la acción sucede de noche, donde los claroscuros turban la pantalla, es donde uno de los más grandes fotógrafos del cine, Conrad Hall, (‘Los Profesionales’, ‘A sangre Fría’, ‘Dos Hombres y un Destino’ o ‘American Beauty’) se eleva dejando una gran huella, sin olvidar la maravillosa música de Michael Small (‘Klute’ o ‘El Último testigo’), que te mantiene en tensión, estos elementos puestos al servicio del director que compone algunas escenas que perduraran por siempre en el subconsciente fílmico. La del secuestro de Babe en su apartamento es soberbia, claustrofóbica, asfixiante, terrorífica, como el silencio lo consume todo, aterrador como las bisagras de la puerta van saltando, pero es que luego viene una de las más pavorosas de la Historia del Cine, la de la tortura odontóloga, de una maestría sublime, como empieza con otra famosa cita (Están a salvo? Is it safe? Nº 70 de las más famosas por el American Film Institute), antológico como emite el dolor Hoffman, el horror que traslada la visión de los aparatos dentistas, tan impactante fue en su momento que tuvieron que recortar la acción por el rechazo que provocó, después de ver esta obra ya nada será igual en el Odontólogo, otra secuencia que te calará es la Szell recorriendo el barrio judío repleto de joyerías donde espera tasar sus diamantes, tramo complejo, con muchas lecturas, pero de una intensidad y crudeza desgarradora. El final podría ser sensiblemente mejor. Dustin Hoffman crea un héroe corriente, de una intensidad agobiante, propia del más férreo Ator´s Studio, transmite una evolución veraz y por momentos dolorosa, pero el que está sobrado es Laurence Olivier, majestuoso, su contención y dominio de la escena es colosal, en cada plano da una lección de interpretación, la del barrio hebreo es antológica, solo con decir que está considerado en el puesto 34 en la lista de villanos carismáticos por el American Film Institute, curiosamente hubo dificultades para su participación pues sufría de cáncer y las compañías no querían asegurarlo pues temían que muriera durante el rodaje, falleció más de 10 años después. Recomendable a los que gusten de buenos thrillers. Fuerza y honor!!!
24 de enero de 2007
24 de enero de 2007
30 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
Decir que me encantó sería decir poco. Tiene lo que tiene que tener un "THRILLER", no lo que tienen los "thrillers" del montón: una trama sólida, bien armada; unos personajes memorables (menudo villano el señor Laurence Olivier, ¡chapeau!); unos giros inesperados y muy bien dosificados; y, por último, unas secuencias finales apoteósicas (el final, aun convencional, termina siendo muy bueno gracias a la tensión que generan Hoffman y Olivier en su diálogo).
Con esta película me reafirmé en mi respeto por Dustin Hoffman. Al señor Olivier lo descubrí por primera vez. ¡Qué actorazo! Los secundarios cumplen perfectamente. Especialmente los señores Schneiner y Devane. Mejor que bien.
Hacía tiempo que no veía una película que me mantuviera dos horas pegado a la pantalla, de principio a fin. Es de los mejores "THRILLERS" que he visto. La recomiendo encarecidamente.
Con esta película me reafirmé en mi respeto por Dustin Hoffman. Al señor Olivier lo descubrí por primera vez. ¡Qué actorazo! Los secundarios cumplen perfectamente. Especialmente los señores Schneiner y Devane. Mejor que bien.
Hacía tiempo que no veía una película que me mantuviera dos horas pegado a la pantalla, de principio a fin. Es de los mejores "THRILLERS" que he visto. La recomiendo encarecidamente.
19 de enero de 2010
19 de enero de 2010
21 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una pena ver una novela irregularmente y deficientemente adaptada. No he leído ésta, que el propio escritor llevó al cine elaborando el guión. Pero, o la adaptación deja mucho que desear, o es muy brillante y yo no le pillo el punto fuerte.
El arranque no está mal. Dustin Hoffman practica jogging por Central Park, al tiempo que comienzan las escenas de suspense en torno a algún objeto misterioso que alguien saca de una cámara de seguridad, y luego descubrimos que se trata de un alemán, el cual se enzarza con un judío en un descontrolado pique al volante de sus automóviles, por las calles de Nueva York.
Por un lado, una trama de intrigas y espionaje bastante enrevesada, y por otro las desventuras de Babe, quien es el único pardillo que no sabe nada de la tostada que se había estado fraguando ante sus narices.
Desafortunadamente, detecto no pocas pegas. El pasado de Babe está metido por los pelos. Lo de su padre, ni frío ni calor. Y además, ¿se supone que lo mantuvieron a él al margen de los trapicheos secretos, para protegerlo? Porque ahí todo cristo parece estar enterado de todo, excepto Babe, y, con él, el espectador, que sigue sin enterarse de mucho, al menos no de nada que sea como para quedarse patidifuso. Que en el tema estaba metido hasta el gato del apuntador, por lo que se ve. Y nosotros, tan tontos.
El arranque no está mal. Dustin Hoffman practica jogging por Central Park, al tiempo que comienzan las escenas de suspense en torno a algún objeto misterioso que alguien saca de una cámara de seguridad, y luego descubrimos que se trata de un alemán, el cual se enzarza con un judío en un descontrolado pique al volante de sus automóviles, por las calles de Nueva York.
Por un lado, una trama de intrigas y espionaje bastante enrevesada, y por otro las desventuras de Babe, quien es el único pardillo que no sabe nada de la tostada que se había estado fraguando ante sus narices.
Desafortunadamente, detecto no pocas pegas. El pasado de Babe está metido por los pelos. Lo de su padre, ni frío ni calor. Y además, ¿se supone que lo mantuvieron a él al margen de los trapicheos secretos, para protegerlo? Porque ahí todo cristo parece estar enterado de todo, excepto Babe, y, con él, el espectador, que sigue sin enterarse de mucho, al menos no de nada que sea como para quedarse patidifuso. Que en el tema estaba metido hasta el gato del apuntador, por lo que se ve. Y nosotros, tan tontos.

Dustin Hoffman & Marthe Keller
El problema de concluir una película y quedarte a dos velas es que, sinceramente, la película en cuestión no ha hecho mucho por involucrarte. O, por el contrario, es que no estás a la altura de las exigencias, o a lo mejor no te van ciertos tipos de guiones rebuscados diseñados para marear la perdiz.
Total, que la cosa empieza bien, continúa regular y termina mal.
Una trama de conspiraciones, matones, secuaces, espías e infiltrados, y una maratón hacia la codicia, por una parte, y la honradez y la supervivencia, por otra, en la que lo único remarcable es el grande Hoffman, seguido por Roy Scheider.
Total, que la cosa empieza bien, continúa regular y termina mal.
Una trama de conspiraciones, matones, secuaces, espías e infiltrados, y una maratón hacia la codicia, por una parte, y la honradez y la supervivencia, por otra, en la que lo único remarcable es el grande Hoffman, seguido por Roy Scheider.
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