Un maldito policía
6.9
10,174
Drama
Dura y polémica película sobre la corrupción policial. Un policía (Harvey Keitel) agobiado por las enormes deudas contraídas en el juego y que comete toda clase de abusos de autoridad, decide replantearse su vida y su profesión cuando investiga el caso de una joven monja que ha sido violada. (FILMAFFINITY)
16 de junio de 2020
16 de junio de 2020
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las grandes actuaciones de la carrera de Harvey Keitel es su teniente sin nombre de esta polémica y atrevida película del italoamericano Abel Ferrara, un cóctel no apto para todos los paladares ya que mezcla corrupción humana con sustancias alucinógenas, ambientes sórdidos e insólitos (por poco habituales en este tipo de pelis) dilemas religiosos.
El protagonista es un poli de métodos directamente ilegales que lo tiene todo: es ludópata, drogadicto, alcohólico y putero, todo ello mientras intenta "conciliar" la vida familiar (tiene mujer e hijos pequeños, aunque la comunicación es nula) y lleva adelante casos de su trabajo (la película se centra en uno, el de una monja violada). Un hombre realmente al límite, como al límite está el gran Keitel, que se entregó a los 53 años en cuerpo (y no sólo por el famoso desnudo integral) y alma para la película, una insana sucesión de rayas de coca, jeringazos, pipas de crack, heroína, tragos de vodka directamente de la botella, sexo sucio e incluso pajas en la calle ante unas chicas detenidas, todo ello mostrado de manera bastante directa y realista, y todo ello en una Nueva York pesimista y oscura como pocas veces se ha visto.
El protagonista es un poli de métodos directamente ilegales que lo tiene todo: es ludópata, drogadicto, alcohólico y putero, todo ello mientras intenta "conciliar" la vida familiar (tiene mujer e hijos pequeños, aunque la comunicación es nula) y lleva adelante casos de su trabajo (la película se centra en uno, el de una monja violada). Un hombre realmente al límite, como al límite está el gran Keitel, que se entregó a los 53 años en cuerpo (y no sólo por el famoso desnudo integral) y alma para la película, una insana sucesión de rayas de coca, jeringazos, pipas de crack, heroína, tragos de vodka directamente de la botella, sexo sucio e incluso pajas en la calle ante unas chicas detenidas, todo ello mostrado de manera bastante directa y realista, y todo ello en una Nueva York pesimista y oscura como pocas veces se ha visto.

Harvey Keitel
El profundo vacío existencial del lacerado teniente llega tanto a asquear profundamente como a dar lástima pero la novedad, digo, está en el elemento religioso, en el que tiene que ver mucho el catolicismo cultural de Ferrara. Sólo los italianos, los irlandeses y los españoles tienen este tipo de dilemas. Película de culto, que deja huella.
29 de septiembre de 2021
29 de septiembre de 2021
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hombre moderno, hombre al día respecto a los Dodgers.
Hombre moderno, separado, sobreviviendo en el día a día.
Hombre desnudo, sin ideas, sin pensamiento alguno, manteniendo el ánimo alto (cuando está despierto).
Hombre activo, al día en las apuestas, en las emociones fuertes.
Hombre sexual, se paga todo lo que haga falta.
Hombre que encuentra las ganas de vivir cada día...con alguna "ayudita".
Hombre que cree en su trabajo, lo lleva a cabo intensamente...con las ideas claras.
Hombre que se define como católico...te puede enseñar el carnet si dudas.
"Teniente corrupto" es...un hombre moderno.
Un ser humano sin criterio, un ser humano zombie. Puede hacer cualquier cosa. Es normal que pueda encontrar el sentido de su vida en las drogas, el sexo, lo que sea.
La cuestión de la importancia de los eventos deportivos sobre la masa social es lo segundo más importante en "Teniente corrupto". El metraje de la cinta se reitera constantemente en ello. Todo lo que rodea o forma parte del deporte es el alma de la masa, la materia gris en su cerebro. Está en el agua, en el oxígeno, en el sol...en las sombras.
Hombre moderno, separado, sobreviviendo en el día a día.
Hombre desnudo, sin ideas, sin pensamiento alguno, manteniendo el ánimo alto (cuando está despierto).
Hombre activo, al día en las apuestas, en las emociones fuertes.
Hombre sexual, se paga todo lo que haga falta.
Hombre que encuentra las ganas de vivir cada día...con alguna "ayudita".
Hombre que cree en su trabajo, lo lleva a cabo intensamente...con las ideas claras.
Hombre que se define como católico...te puede enseñar el carnet si dudas.
"Teniente corrupto" es...un hombre moderno.
Un ser humano sin criterio, un ser humano zombie. Puede hacer cualquier cosa. Es normal que pueda encontrar el sentido de su vida en las drogas, el sexo, lo que sea.
La cuestión de la importancia de los eventos deportivos sobre la masa social es lo segundo más importante en "Teniente corrupto". El metraje de la cinta se reitera constantemente en ello. Todo lo que rodea o forma parte del deporte es el alma de la masa, la materia gris en su cerebro. Está en el agua, en el oxígeno, en el sol...en las sombras.

Harvey Keitel
Lo central en "Teniente corrupto" es la idea del perdón, el perdón que redime. La palabra PERDON no la encuentro en las críticas, no sé porqué. Es como si estuviera mal vista, como si te identificara como despreciable católico o cristiano. Pero sin entender el perdón no puedes entender mínimamente el argumento.
Si te adentras en el perdón, te tienes que sumergir en la culpa. La culpa y el perdón van unidas en el mismo cordón umbilical. Hay cierta culpa asumible, pero si te excedes en la carga de culpa, necesitarás redención. En este último caso, la falta de redención suele llevar a la autodestrucción (también la indirecta).
La cuestión del perdón no se estila hoy día, está trasnochada. O la han trasnochado. Sino, obsérvese la cantidad de películas de los últimos diez años para acá que van de venganzas. La venganza es la actitud contraria al perdón. Cuando uno carga con culpa, existe esa otra posibilidad, cargarle dicha culpa a otra persona, así se quita uno la carga de encima. Cuando enfocas tu culpa en otra persona, tienes que volcar tu ira en ella, y por ende, vengarte.
Si te adentras en el perdón, te tienes que sumergir en la culpa. La culpa y el perdón van unidas en el mismo cordón umbilical. Hay cierta culpa asumible, pero si te excedes en la carga de culpa, necesitarás redención. En este último caso, la falta de redención suele llevar a la autodestrucción (también la indirecta).
La cuestión del perdón no se estila hoy día, está trasnochada. O la han trasnochado. Sino, obsérvese la cantidad de películas de los últimos diez años para acá que van de venganzas. La venganza es la actitud contraria al perdón. Cuando uno carga con culpa, existe esa otra posibilidad, cargarle dicha culpa a otra persona, así se quita uno la carga de encima. Cuando enfocas tu culpa en otra persona, tienes que volcar tu ira en ella, y por ende, vengarte.

Harvey Keitel
"Teniente corrupto" no va sobre una intriga policial (aunque sale todo el rato un policía); tampoco va sobre el mundo de las drogas (aunque el protagonista necesita colocarse todo el rato). Sí va sobre el ser humano moderno degradado (en el caso presente, de una forma extrema), los vicios que tiene nuestro amigo los tiene todo hijo de vecino (aunque en mucho menor grado, ya).
Ferrara enciende la vela y nos ilumina. Es una pequeña llamarada de vida. Él cree en eso y lo cuenta abiertamente. No es defendible ni refutable, está al otro lado: En la experiencia. Un 7.
Ferrara enciende la vela y nos ilumina. Es una pequeña llamarada de vida. Él cree en eso y lo cuenta abiertamente. No es defendible ni refutable, está al otro lado: En la experiencia. Un 7.
19 de diciembre de 2018
19 de diciembre de 2018
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Teniente corrupto, un filme Neo-Noir muy duro, y bastante enfermizo. Realmente no me ha apasionado, quizás me la esperaba menos extravagante en guión pero no ha sido así (lo cual es de agradecer) y con más ritmo narrativo, por tanto sí que es cierto que se me hace algo lento, sobre todo a mitad de la película. Me ha sabido a poco, aunque reconozco que en su conjunto es bastante buena, y el final es bastante inesperado y extravagante. Puesta en escena muy buena, acompañada siempre de la parte interpretativa del sr Harvey Keitel, un papel muy oscuro y que supo llevar sin importarle si se le ve el pene o si tiene que intimidar a unas chicas para que les diga como hacen una mamada, mientras él se masturba (esa escena me parece brutal en todos los sentidos; muy incómoda)
En general, buena película, dura y oscura, con un tratamiento de la imagen y la fotografía muy simple pero impactante en cada plano. La única es lo que ya mencioné sobre el ritmo...
En general, buena película, dura y oscura, con un tratamiento de la imagen y la fotografía muy simple pero impactante en cada plano. La única es lo que ya mencioné sobre el ritmo...
23 de abril de 2023
23 de abril de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de esas joyas del cine independiente americano (costó 1M de dólares) a la que el paso de los años, en mi opinión, le sienta estupendo. Crisis social, bajos fondos, racismo, corrupción policial, pérdida de valores, crisis de fe. Todo bajo una visión cruda, provocadora, sincera, valiente. Tanto como lo es la interpretación de un gran Harvey Keitel. Toda la música pertenece al plano diegético, enfatizando el realismo que se palpa en cada escena. También la fotografía y el ritmo nos sumergen en la vida y las obsesiones del protagonista, aunque respecto a esto último sí que encontramos algunas construcciones más expresivas que reflejan su viraje psicológico.
@laquimeracultural
@laquimeracultural
24 de enero de 2026
24 de enero de 2026
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Teniente Corrupto" (1992) se centra en un detective de Nueva York con una vida marcada por la autodestrucción, las deudas de juego y el abuso de drogas y poder, interpretado por Harvey Keitel.
La película explora su descenso a los infiernos de la culpa y la redención. Un evento clave desencadena en él una profunda crisis espiritual.
La película destaca por su brutal honestidad, mostrando la fealdad sin filtros. Destaca por su valentía para presentar al protagonista a través de su patética humanidad, más allá de cualquier virtud.
Visualmente, capta la textura sucia y granulada del Nueva York de los noventa. La dirección de Ferrara utiliza la cámara de forma intrusiva, creando una sensación de complicidad con el libertinaje del personaje.
Musicalmente, la banda sonora es hipnótica y subraya la agonía existencial del teniente con una mezcla de elementos urbanos y casi religiosos.
El filme gira en torno a la actuación de Keitel.
La película explora su descenso a los infiernos de la culpa y la redención. Un evento clave desencadena en él una profunda crisis espiritual.
La película destaca por su brutal honestidad, mostrando la fealdad sin filtros. Destaca por su valentía para presentar al protagonista a través de su patética humanidad, más allá de cualquier virtud.
Visualmente, capta la textura sucia y granulada del Nueva York de los noventa. La dirección de Ferrara utiliza la cámara de forma intrusiva, creando una sensación de complicidad con el libertinaje del personaje.
Musicalmente, la banda sonora es hipnótica y subraya la agonía existencial del teniente con una mezcla de elementos urbanos y casi religiosos.
El filme gira en torno a la actuación de Keitel.

Harvey Keitel
Los personajes secundarios, como los delincuentes y sus compañeros de patrulla, lo ven con una mezcla de respeto temeroso y desprecio, considerándolo un hombre que ha cruzado la línea.
La interpretación de Keitel es considerada lo mejor de la película, destacando su desnudez emocional y física. Sin embargo, el ritmo pausado y la crudeza pueden no ser del agrado de quienes buscan un thriller de acción convencional.
Una frase que encapsula el estado mental nihilista del teniente antes de su posible redención es: "¡No me importa! ¡No me importa nada!". La película deja una atmósfera de "viaje sin retorno" y obliga a reflexionar sobre el perdón.
La interpretación de Keitel es considerada lo mejor de la película, destacando su desnudez emocional y física. Sin embargo, el ritmo pausado y la crudeza pueden no ser del agrado de quienes buscan un thriller de acción convencional.
Una frase que encapsula el estado mental nihilista del teniente antes de su posible redención es: "¡No me importa! ¡No me importa nada!". La película deja una atmósfera de "viaje sin retorno" y obliga a reflexionar sobre el perdón.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Hay escenas impactantes y recordadas:
Cuando a una chica en un coche acompañada de una amiga, a la que va a detener le pide que le hagan una mamada, ella se niega y él se masturba al lado mientras la chica mueve la lengua.
El colapso emocional en la iglesia: Es quizá la escena más famosa de la película. El Teniente, completamente quebrado por sus adicciones y deudas de juego, tiene una visión de Jesucristo en la iglesia donde ocurrió la violación de la monja. En un ataque de desesperación, Keitel se arrastra por el suelo gritando y llorando, suplicando perdón en una de las interpretaciones más intensas y viscerales de su carrera.
El consumo explícito de drogas: La película no escatima en mostrar el deterioro físico del protagonista. Son impactantes las secuencias donde se le ve inyectándose heroína o fumando crack de forma compulsiva, a menudo mientras está de servicio o rodeado de otros criminales.
El enfrentamiento final con los violadores: Tras encontrar a los responsables del asalto a la monja, el Teniente toma una decisión inesperada. En lugar de entregarlos para cobrar la recompensa o matarlos, los lleva a la estación de autobuses, les da dinero y les ordena que se vayan de la ciudad y cambien sus vidas, buscando una forma desesperada de redención personal.
Cuando a una chica en un coche acompañada de una amiga, a la que va a detener le pide que le hagan una mamada, ella se niega y él se masturba al lado mientras la chica mueve la lengua.
El colapso emocional en la iglesia: Es quizá la escena más famosa de la película. El Teniente, completamente quebrado por sus adicciones y deudas de juego, tiene una visión de Jesucristo en la iglesia donde ocurrió la violación de la monja. En un ataque de desesperación, Keitel se arrastra por el suelo gritando y llorando, suplicando perdón en una de las interpretaciones más intensas y viscerales de su carrera.
El consumo explícito de drogas: La película no escatima en mostrar el deterioro físico del protagonista. Son impactantes las secuencias donde se le ve inyectándose heroína o fumando crack de forma compulsiva, a menudo mientras está de servicio o rodeado de otros criminales.
El enfrentamiento final con los violadores: Tras encontrar a los responsables del asalto a la monja, el Teniente toma una decisión inesperada. En lugar de entregarlos para cobrar la recompensa o matarlos, los lleva a la estación de autobuses, les da dinero y les ordena que se vayan de la ciudad y cambien sus vidas, buscando una forma desesperada de redención personal.
Posiblemente,se ve a si mismo y en vez detenerlos, quiere darse/darles una nueva oportunidad.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Últimas películas consultadas
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
