Cientos de castores
2022 

6.5
1,080
26 de marzo de 2024
26 de marzo de 2024
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenía ganas de hincarle los "paletos" a esta película y no me ha defraudado. Me gusta el cine hecho sin complejos, rodado con ganas de disfrutar y de hacer disfrutar al espectador y todo eso se da en esta "Cientos de castores".
La película se cimenta en el amor por el cine mudo clásico de Keaton o Lloyd y, salvando las distancias evidentes, logra hacer un buen homenaje a esos ancestros. Construye una buena secuenciación de la historia (que evidentemente es lo de menos) para ir desgranado un sin fin de gags que harán las delicias del aficionado a la comedia "slapstick".
En definitiva, dentro del panorama de cine "para el divertimento", se agradece mucho la valentía para hacer algo distinto (o viejo) y si encima se hace con cariño y se obtiene un buen resultado ¿qué más se puede pedir? Dame Cientos de Castores y déjame de Padre no hay más que uno 1, 2, 3, 4...
Lo mejor: Es muy divertida. Punto. El trineo tirado por perros XD
Lo peor: Tiene sus defectos, sí, como la probablemente innecesaria duración, algún detalle "hijo de su época", etc.
La película se cimenta en el amor por el cine mudo clásico de Keaton o Lloyd y, salvando las distancias evidentes, logra hacer un buen homenaje a esos ancestros. Construye una buena secuenciación de la historia (que evidentemente es lo de menos) para ir desgranado un sin fin de gags que harán las delicias del aficionado a la comedia "slapstick".
En definitiva, dentro del panorama de cine "para el divertimento", se agradece mucho la valentía para hacer algo distinto (o viejo) y si encima se hace con cariño y se obtiene un buen resultado ¿qué más se puede pedir? Dame Cientos de Castores y déjame de Padre no hay más que uno 1, 2, 3, 4...
Lo mejor: Es muy divertida. Punto. El trineo tirado por perros XD
Lo peor: Tiene sus defectos, sí, como la probablemente innecesaria duración, algún detalle "hijo de su época", etc.
20 de octubre de 2023
20 de octubre de 2023
13 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Sabéis esa película con la que no puedes parar de reír hasta que termina? ¿Qué hasta terminas llorando varias escenas, no por tristeza sino por las carcajadas que da?
Pues es exactamente eso. La comedia perfecta. La he disfrutado tanto que tengo ganas de poder verla otra vez y las veces que sea.
Y mira que es en blanco y negra y muda. Dos cosas que ya me tiran muy hacia atrás, que sinceramente no suelo ver cosas así, pero esta estamos hablando de una obra de arte en mayúsculas.
El humor recuerda a los Looney Tunes y tiene sus cosicas que recuerda a los videojuegos. Y te sumerge en un mundo absurdo con sus reglas absurdas, pero que sigue perfectamente hasta el final. Nada es normal, pero todo es divertido.
Si buscáis un poco se pueden ver imágenes de que los animales de esta cinta son personas disfrazadas como mascotas de clubs de futbol americano. Pero no es solo eso, muchas cosas como arbustos son dibujos a manos o los peces son marionetas. Todo da ese efecto casero que le queda genial.
La música también es genial y aquí es importante porque al no haber diálogo recae todo en ella. Y cuando volvía al apartamento que alquile iba silbando mentalmente alguna que otra canción. Pero algo que destaca más que la música es la actuación del protagonista, porque sus gestos y su forma de moverse complementan perfectamente al humor que ofrece.
De hecho me sorprende que haya ganado en Sitges el actor de Vincent debe morir y no este (que igualmente lo hace genial el otro, pero esto es otro nivel).
Puede que se haga un poco larga hacia el final, ya que es casi dos horas de gamberrismo puro y duro, pero como me flipo, pues para mí que hasta hubiera durado 3 horas.
Solo puedo decir: Putos castores, como se las ingenian.
Pues es exactamente eso. La comedia perfecta. La he disfrutado tanto que tengo ganas de poder verla otra vez y las veces que sea.
Y mira que es en blanco y negra y muda. Dos cosas que ya me tiran muy hacia atrás, que sinceramente no suelo ver cosas así, pero esta estamos hablando de una obra de arte en mayúsculas.
El humor recuerda a los Looney Tunes y tiene sus cosicas que recuerda a los videojuegos. Y te sumerge en un mundo absurdo con sus reglas absurdas, pero que sigue perfectamente hasta el final. Nada es normal, pero todo es divertido.
Si buscáis un poco se pueden ver imágenes de que los animales de esta cinta son personas disfrazadas como mascotas de clubs de futbol americano. Pero no es solo eso, muchas cosas como arbustos son dibujos a manos o los peces son marionetas. Todo da ese efecto casero que le queda genial.
La música también es genial y aquí es importante porque al no haber diálogo recae todo en ella. Y cuando volvía al apartamento que alquile iba silbando mentalmente alguna que otra canción. Pero algo que destaca más que la música es la actuación del protagonista, porque sus gestos y su forma de moverse complementan perfectamente al humor que ofrece.
De hecho me sorprende que haya ganado en Sitges el actor de Vincent debe morir y no este (que igualmente lo hace genial el otro, pero esto es otro nivel).
Puede que se haga un poco larga hacia el final, ya que es casi dos horas de gamberrismo puro y duro, pero como me flipo, pues para mí que hasta hubiera durado 3 horas.
Solo puedo decir: Putos castores, como se las ingenian.
12 de agosto de 2024
12 de agosto de 2024
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vi esta obra durante mi viaje a Rosario la semana pasada y me encantó, aunque entiendo que no es una recomendación para todo el mundo. Básicamente es una película muda que recuerda a las animaciones de Looney Tunes (“El Coyote y el Correcaminos”, particularmente) y agrega una buena dosis de experimentación.
Cuando comenzó me sorprendí por la cantidad de gags físicos y visuales que compacta por minuto, pero también me pasó que no sabía cómo iban a lograr estirar la historia por 108 minutos. Por suerte, el argumento va tomando forma y hay una historia para contar más allá de los chistes.
Por algún motivo extraño, “Hundred of Beavers” tuvo una proyección en el Buenos Aires Rojo Sangre de 2023. Aunque es de esas películas que no están en ningún servicio de streaming ni forma parte del circuito convencional de Hollywood. Es cine independiente, experimental y bizarro, por lo que sólo la pueden encontrar por Torrents.
Yo la disfruté mucho, si bien creo que se estira unos veinte minutos más de lo que debería. Tiene algunos gags espectaculares, muchísimas buenas ideas y un tipo de humor slapstick que genera un vínculo particular con su audiencia.
La película prácticamente no tiene diálogos, con sólo unos pocos murmullos y exclamaciones incidentales. La mayor parte de la comunicación se realiza mediante gestos y expresiones. También se incorporan algunas mecánicas de videojuegos que re funcionan para lo que se quiere contar, como la idea del Mercante y los ítems que va adquiriendo el protagonista.
Hablando de ello, es tremendo el laburo físico del protagonista Ryland Brickson, quien se pone toda la película al hombro. Su Jean Kayak comienza la historia completamente indefenso en el bosque y, poco a poco, va adquiriendo habilidades hasta convertirse en un maestro cazador de pieles. Es un arco narrativo muy divertido y emocionante.
“Hundred of Beavers” es el debut como director de Mike Cheslik, quien estuvo cuatro años buscando financiación para su proyecto y gastó buena parte del presupuesto en disfraces de animales. Porque sí, todos los animales son personas disfrazadas. Y eso es espectacular.
Este laborioso esfuerzo muestra un resultado brillante, jugando con la idea del cazador cazado. Contiene muchas risas alimentadas por un flujo aparentemente interminable de gags visuales. La payasada del cine mudo se encuentra con la sátira inventiva.
Si buscan una comedia completamente diferente a lo que el catálogo de Netflix tiene para ofrecer, a lo mejor es por acá. No sólo la edición es muy creativa, sino que también destaca una meticulosa atención al detalle. Una propuesta distinta y refrescante para amantes de la comedia a lo Buster Keaton, Chaplin o los Monthy Python.
==>> CONCLUSIÓN: Tomando los mejores elementos de los dibujos animados de la vieja escuela, y con un toque de lógica de videojuegos, “Hundred of Beavers” se las ingenia para ser una de las mejores películas slapstick de la última década. Una recomendación de nicho para el cinéfilo más puro. <<==
https://viajarleyendo451.blogspot.com/
https://www.instagram.com/viajarleyendo451/
Cuando comenzó me sorprendí por la cantidad de gags físicos y visuales que compacta por minuto, pero también me pasó que no sabía cómo iban a lograr estirar la historia por 108 minutos. Por suerte, el argumento va tomando forma y hay una historia para contar más allá de los chistes.
Por algún motivo extraño, “Hundred of Beavers” tuvo una proyección en el Buenos Aires Rojo Sangre de 2023. Aunque es de esas películas que no están en ningún servicio de streaming ni forma parte del circuito convencional de Hollywood. Es cine independiente, experimental y bizarro, por lo que sólo la pueden encontrar por Torrents.
Yo la disfruté mucho, si bien creo que se estira unos veinte minutos más de lo que debería. Tiene algunos gags espectaculares, muchísimas buenas ideas y un tipo de humor slapstick que genera un vínculo particular con su audiencia.
La película prácticamente no tiene diálogos, con sólo unos pocos murmullos y exclamaciones incidentales. La mayor parte de la comunicación se realiza mediante gestos y expresiones. También se incorporan algunas mecánicas de videojuegos que re funcionan para lo que se quiere contar, como la idea del Mercante y los ítems que va adquiriendo el protagonista.
Hablando de ello, es tremendo el laburo físico del protagonista Ryland Brickson, quien se pone toda la película al hombro. Su Jean Kayak comienza la historia completamente indefenso en el bosque y, poco a poco, va adquiriendo habilidades hasta convertirse en un maestro cazador de pieles. Es un arco narrativo muy divertido y emocionante.
“Hundred of Beavers” es el debut como director de Mike Cheslik, quien estuvo cuatro años buscando financiación para su proyecto y gastó buena parte del presupuesto en disfraces de animales. Porque sí, todos los animales son personas disfrazadas. Y eso es espectacular.
Este laborioso esfuerzo muestra un resultado brillante, jugando con la idea del cazador cazado. Contiene muchas risas alimentadas por un flujo aparentemente interminable de gags visuales. La payasada del cine mudo se encuentra con la sátira inventiva.
Si buscan una comedia completamente diferente a lo que el catálogo de Netflix tiene para ofrecer, a lo mejor es por acá. No sólo la edición es muy creativa, sino que también destaca una meticulosa atención al detalle. Una propuesta distinta y refrescante para amantes de la comedia a lo Buster Keaton, Chaplin o los Monthy Python.
==>> CONCLUSIÓN: Tomando los mejores elementos de los dibujos animados de la vieja escuela, y con un toque de lógica de videojuegos, “Hundred of Beavers” se las ingenia para ser una de las mejores películas slapstick de la última década. Una recomendación de nicho para el cinéfilo más puro. <<==
https://viajarleyendo451.blogspot.com/
https://www.instagram.com/viajarleyendo451/
25 de octubre de 2024
25 de octubre de 2024
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hacia muchísimo tiempo que no me reía tanto viendo una comedia y que no me divertía y entretenía tanto con una película, pero lo cierto es que se me ha quedado grabada en la cara una sonrisa de idiota desde el primer minuto hasta el último de ‘’Cientos de castores’’. Puede parecer una locura si te avisan antes de visualizarla de que dura 108 minutos, está rodada en blanco y negro y es muda (salvo la música y algunos sonidos, no hay diálogos y los personajes no hablan). Sin embargo, lo que hace realmente brillante a la cinta de Mike Cheslik es su capacidad de evocar un cine del pasado que nos recuerda mucho a Charles Chaplin y a otros genios similares. Estamos hablando de un cine donde se partía de lo simple, provocar la carcajada con situaciones absurdas, tontorronas y repetitivas. Un cine que no tenía mucho presupuesto y a pesar de ello conseguía producir verdaderas carcajadas en los espectadores. Y es que a veces con lo más simple se pueden conseguir resultados espectaculares. Esto, desgraciadamente lo hemos olvidado hoy en día y la mayoría de comedias que vemos en los cines tienen los mismos patrones y no consiguen destacar o crear una fuerte impresión en el espectador. ‘’Cientos de castores’’ vuelve a mirar atrás en el pasado hacia ese tipo de cine prácticamente olvidado por la mayoría de realizadores actuales. Cheslik crea una comedia gamberra y sin complejos que no sabe dónde están los límites y está orgullosa de ir mas allá de lo que se espera de ella.
El guion de Mike Cheslik y Ryland Brickson Cole Tews nos cuenta la historia de un vendedor de aguardiente de manzana que pasa los días emborrachándose y disfrutando hasta que un grupo de castores destrozan sus barriles y su negocio. Esto lo lleva a verse atrapado en el bosque en pleno invierno, por lo que deberá pasar de ser un completo pardillo que no puede cazar un conejo a convertirse en un cazador y vendedor de pieles experto.
Lo que más me ha gustado es que los animales no están hechos de forma digital. Son actores de carne y hueso disfrazados de animales lo que le aporta mucha comicidad a la cinta (los conejos, los castores, los lobos y sobre todo el caballo te harán disfrutar de lo lindo) y se parecen bastante a los ‘’Looney Tunes’’. No podréis parar de reír viendo como este tipo lidia con los diferentes animales que intenta cazar mientras estos dedican la primera parte de la cinta a burlarse de él y esquivar sus trampas con mucha astucia.
El decorado y el vestuario son de lo más artesanales, tanto que hasta los arbustos están dibujados a mano y los peces son marionetas. Esto favorece mucho a la cinta, convirtiéndola en un producto muy original y único.
También nos recuerda en algunos tramos a la estética de los videojuegos, con ese puesto de peletería donde acuden los cazadores para canjear la piel de sus presas por distintos productos de supervivencia.
Es curioso que en una historia centrada en un cazador y sus presas donde la industria de la peletería cobra especial relevancia se dejen de lado los juicios de valor, pero es que ‘’Cientos de castores’’ no se toma en serio así misma y no tiene mayor cometido que el que conseguir que te partas de risa. A mí que incluso soy vegetariana y estoy en contra de esas cosas me ha encantado y me ha dado una lección de lo importante que es saber reírse de uno mismo. Supongo que esa es la esencia de la comedia, aprender a reírnos hasta de nosotros mismos. Además, la parte gore de la cinta esta tratada de forma muy light y cero violenta. Porque ‘’Cientos de castores’’ ante todo es un tratado de lo absurdo, la comedia más básica y simplona repitiendo una y otra vez los mismos gags y logrando el mismo efecto siempre a pesar de las repeticiones.
Cheslik consigue una proeza con esta comedia y es que no es nada fácil mantener el ritmo, no aburrir al público y seguir haciendo reír al espectador en una comedia de unos 108 minutos de duración. Todos los actores y actrices hacen un gran trabajo por igual (desde los que se esconden tras los disfraces de animales hasta los actores que muestran sus caras) destacando a unos desternillantes Ryland Brickson Cole Tews, Wes Tank y Doug Mancheski.
En serio, tenéis que darle una oportunidad a esta maravilla. Yo estoy segura de que volveré a verla muchas veces más tras este primer visionado. Hasta ese punto me ha encantado. Y es que es una de esas cintas que gusta ver cientos de veces porque te hace pasar un rato increíble. Su humor absurdo, alocado y tontorrón la convierte en un producto orientado a un público muy inteligente que disfruta del humor en estado puro, sin adulterar. Este es el mejor tipo de humor y el menos pretencioso. No os la perdáis, podéis disfrutar de ella en la plataforma Filmin.
El guion de Mike Cheslik y Ryland Brickson Cole Tews nos cuenta la historia de un vendedor de aguardiente de manzana que pasa los días emborrachándose y disfrutando hasta que un grupo de castores destrozan sus barriles y su negocio. Esto lo lleva a verse atrapado en el bosque en pleno invierno, por lo que deberá pasar de ser un completo pardillo que no puede cazar un conejo a convertirse en un cazador y vendedor de pieles experto.
Lo que más me ha gustado es que los animales no están hechos de forma digital. Son actores de carne y hueso disfrazados de animales lo que le aporta mucha comicidad a la cinta (los conejos, los castores, los lobos y sobre todo el caballo te harán disfrutar de lo lindo) y se parecen bastante a los ‘’Looney Tunes’’. No podréis parar de reír viendo como este tipo lidia con los diferentes animales que intenta cazar mientras estos dedican la primera parte de la cinta a burlarse de él y esquivar sus trampas con mucha astucia.
El decorado y el vestuario son de lo más artesanales, tanto que hasta los arbustos están dibujados a mano y los peces son marionetas. Esto favorece mucho a la cinta, convirtiéndola en un producto muy original y único.
También nos recuerda en algunos tramos a la estética de los videojuegos, con ese puesto de peletería donde acuden los cazadores para canjear la piel de sus presas por distintos productos de supervivencia.
Es curioso que en una historia centrada en un cazador y sus presas donde la industria de la peletería cobra especial relevancia se dejen de lado los juicios de valor, pero es que ‘’Cientos de castores’’ no se toma en serio así misma y no tiene mayor cometido que el que conseguir que te partas de risa. A mí que incluso soy vegetariana y estoy en contra de esas cosas me ha encantado y me ha dado una lección de lo importante que es saber reírse de uno mismo. Supongo que esa es la esencia de la comedia, aprender a reírnos hasta de nosotros mismos. Además, la parte gore de la cinta esta tratada de forma muy light y cero violenta. Porque ‘’Cientos de castores’’ ante todo es un tratado de lo absurdo, la comedia más básica y simplona repitiendo una y otra vez los mismos gags y logrando el mismo efecto siempre a pesar de las repeticiones.
Cheslik consigue una proeza con esta comedia y es que no es nada fácil mantener el ritmo, no aburrir al público y seguir haciendo reír al espectador en una comedia de unos 108 minutos de duración. Todos los actores y actrices hacen un gran trabajo por igual (desde los que se esconden tras los disfraces de animales hasta los actores que muestran sus caras) destacando a unos desternillantes Ryland Brickson Cole Tews, Wes Tank y Doug Mancheski.
En serio, tenéis que darle una oportunidad a esta maravilla. Yo estoy segura de que volveré a verla muchas veces más tras este primer visionado. Hasta ese punto me ha encantado. Y es que es una de esas cintas que gusta ver cientos de veces porque te hace pasar un rato increíble. Su humor absurdo, alocado y tontorrón la convierte en un producto orientado a un público muy inteligente que disfruta del humor en estado puro, sin adulterar. Este es el mejor tipo de humor y el menos pretencioso. No os la perdáis, podéis disfrutar de ella en la plataforma Filmin.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Posdata: Me han encantado los castores detectives a lo Sherlock Holmes y como tenían su propia ciudad construida donde incluso estaban practicando para ir a la luna. En serio, ¿se puede ir más lejos? Jajaja. El caballo del indio al que si se le ve cara de humano es otro puntazo y las conejas de nieve con tetas enormes que el cazador inexperto construye para atraer a los conejos más de lo mismo. Si es que es una sucesión constante de momentos divertidísimos. No le sobra ni un solo segundo.
22 de abril de 2024
22 de abril de 2024
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Inclasificable desde sus propia concepción, este sentido homenaje al slapstick de tartazo en la cara evoluciona de la mano del surrealismo de los Monty Phyton, el anarquismo de Bob Camplet y hasta un Chaplin pasado de rosca y volteretas.
A gag por minuto la cinta se mueve con soltura entre la carcajada constante y no se cansa de sí misma, como pudiera pasar con cualquier otro intento fallido de hacer reír a cualquier precio. Aquí la inteligencia, absurda caótica y bobalicona a partes iguales, no permite que el ritmo decaiga pese a sus escasos elementos. Se basta de una imaginación inabarcable para contraponer a su desdichado protagonista en situaciones más allá de lo ridículo, esperpéntico e incluso asalvajado, siempre con un humor afilado hasta los dientes dispuesto a cogernos por sorpresa en cada escena. Un auténtico malabarismo que se mantiene en vilo cada minuto de película.
Arriesgada, absurda e hilarante. Yo no necesito más para ser feliz o, al menos, para que me hagan reir.
A gag por minuto la cinta se mueve con soltura entre la carcajada constante y no se cansa de sí misma, como pudiera pasar con cualquier otro intento fallido de hacer reír a cualquier precio. Aquí la inteligencia, absurda caótica y bobalicona a partes iguales, no permite que el ritmo decaiga pese a sus escasos elementos. Se basta de una imaginación inabarcable para contraponer a su desdichado protagonista en situaciones más allá de lo ridículo, esperpéntico e incluso asalvajado, siempre con un humor afilado hasta los dientes dispuesto a cogernos por sorpresa en cada escena. Un auténtico malabarismo que se mantiene en vilo cada minuto de película.
Arriesgada, absurda e hilarante. Yo no necesito más para ser feliz o, al menos, para que me hagan reir.
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