Pánico en la ciudad
1975 

6.1
320
10 de julio de 2016
10 de julio de 2016
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
El comisario Letellier, carece del atractivo de James Bond, su inteligencia está muy lejos de la de Sherlock Holmes y su profesión lo trae muy inconforme desde que fue sacado de la brigada anti-robo y trasladado a la brigada criminal (¿no será anti-crimen?), por un 'error' cometido durante el último asalto del que se ocupó. Y mientras él mantiene entre ceja y ceja la imagen de Marcucci el asaltante que lo puso en jaque… un nuevo caso de asesino psicópata va a ponerse en sus manos, con un personaje “intelectual” que se sentirá Minos como si se hubiera escapado de “La Divina Comedia”.
“PÁNICO EN LA CIUDAD”, significó uno de los más sonados éxitos comerciales del actor Jean-Paul Belmondo, quien, por aquellos años, era el actor francés más popular internacionalmente. Esta era la sexta vez que se ponía en las manos del director Henri Verneuil, con quien ya había cosechado títulos tan meritorios como “Un mono en invierno”, “Cien mil dólares al sol” o “Fin de semana en Dunkerke”.
Haciendo ahora las veces del policía vulgar, pero implacable, Belmondo terminaría abusando de un personaje que explotaría hasta el cansancio en sus siguientes filmes. Contra todo, resulta muy simpático ese personaje que, sin posar de héroe ni de galán, demuestra un compromiso casi suicida con su obsesión por hacer justicia… y para satisfacción de sus fans, él mismo asumía casi todas las escenas de riesgo.
En “PÁNICO EN LA CIUDAD”, la escena de la persecución de Minos en los tejados, es de esa suerte de momentos que nos aceleran el corazón y Belmondo se luce con ese particular carisma que, en aquel entonces, sólo podía equiparase al que poseía el estadounidense Steve McQueen. Estamos ante un filme de acción pensado de principio a fin de cara a las taquillas, más se le abona a Verneuil que trata de explicar psicológicamente algunas causales que pueden conducir a la conducta psicópata. Curiosamente, esta escena fue cortada casi completamente durante el estreno del filme, y ahora se incluye, pero sin subtítulos ni doblaje.
El filme cuenta con una eficaz edición y fotografía, y sobresale de nuevo, la banda sonora del italiano, Ennio Morricone, quien, con instrumentos de cuerda, percusión, y sus celebradas armónicas y silbidos, logra melodías de sensible impacto.
La escena metafórica en el cuarto de los desnudos maniquíes femeninos, hace remembranza de la muy afortunada que ya hiciera, Joseph Losey, para su remake de “M”, y en cierta forma, las dos historias se asemejan al mostrar la suerte de impulsos que producen las grandes carencias.
Letellier se sintió incapaz de leer “La Divina Comedia”. ¿Será, entonces, que se puede hacer justicia sin haber accedido a una gran formación intelectual? y ¿será que un alto nivel intelectual, puede, en ciertos casos, motivar grandes infamias contra la humanidad? En esta película, creo que se deja sentada alguna suerte de respuesta.
Título para Latinoamérica: “PERSECUCIÓN IMPLACABLE”
“PÁNICO EN LA CIUDAD”, significó uno de los más sonados éxitos comerciales del actor Jean-Paul Belmondo, quien, por aquellos años, era el actor francés más popular internacionalmente. Esta era la sexta vez que se ponía en las manos del director Henri Verneuil, con quien ya había cosechado títulos tan meritorios como “Un mono en invierno”, “Cien mil dólares al sol” o “Fin de semana en Dunkerke”.
Haciendo ahora las veces del policía vulgar, pero implacable, Belmondo terminaría abusando de un personaje que explotaría hasta el cansancio en sus siguientes filmes. Contra todo, resulta muy simpático ese personaje que, sin posar de héroe ni de galán, demuestra un compromiso casi suicida con su obsesión por hacer justicia… y para satisfacción de sus fans, él mismo asumía casi todas las escenas de riesgo.
En “PÁNICO EN LA CIUDAD”, la escena de la persecución de Minos en los tejados, es de esa suerte de momentos que nos aceleran el corazón y Belmondo se luce con ese particular carisma que, en aquel entonces, sólo podía equiparase al que poseía el estadounidense Steve McQueen. Estamos ante un filme de acción pensado de principio a fin de cara a las taquillas, más se le abona a Verneuil que trata de explicar psicológicamente algunas causales que pueden conducir a la conducta psicópata. Curiosamente, esta escena fue cortada casi completamente durante el estreno del filme, y ahora se incluye, pero sin subtítulos ni doblaje.
El filme cuenta con una eficaz edición y fotografía, y sobresale de nuevo, la banda sonora del italiano, Ennio Morricone, quien, con instrumentos de cuerda, percusión, y sus celebradas armónicas y silbidos, logra melodías de sensible impacto.
La escena metafórica en el cuarto de los desnudos maniquíes femeninos, hace remembranza de la muy afortunada que ya hiciera, Joseph Losey, para su remake de “M”, y en cierta forma, las dos historias se asemejan al mostrar la suerte de impulsos que producen las grandes carencias.
Letellier se sintió incapaz de leer “La Divina Comedia”. ¿Será, entonces, que se puede hacer justicia sin haber accedido a una gran formación intelectual? y ¿será que un alto nivel intelectual, puede, en ciertos casos, motivar grandes infamias contra la humanidad? En esta película, creo que se deja sentada alguna suerte de respuesta.
Título para Latinoamérica: “PERSECUCIÓN IMPLACABLE”
8 de agosto de 2022
8 de agosto de 2022
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película realizada a rebufo de la saga de "Harry el Sucio", entonces en plenitud de su éxito con dos entregas estrenadas y una tercera en realización, y para la que el cine galo puso en el asador cuanto tenía: el carisma de Belmondo, la experiencia de Verneuil, la brillante música de Morricone (aquí más funcional que recordable) y un buen reparto de actores solventes.
Quedan en la retina varias escenas especialmente interesantes, aunque muchas copiadas de clásicos ya USA como la propia Harry el sucio o French Connection.
Sin embargo el malo es de opereta, el maquillaje bastante deficiente, y el final -que no revelo- bastante absurdo.
Ahí sigo...
Quedan en la retina varias escenas especialmente interesantes, aunque muchas copiadas de clásicos ya USA como la propia Harry el sucio o French Connection.
Sin embargo el malo es de opereta, el maquillaje bastante deficiente, y el final -que no revelo- bastante absurdo.
Ahí sigo...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
..decía que el final era absurdo por algunas cuestiones evidentes: Belmondo entra en el piso colgado desde un helicóptero. Se supone que va él porque es el único que podría reconocer al malo. Para que el malo no se entere, le llama por teléfono con una grabación donde le indica que va a contarle el plan de fuga que le han preparado, pero que por favor no le interrumpa.
1. El malo es tuerto, pero no sordo. Difícilmente no escucharía el helicoptero.
2. El malo es impaciente, pero aquí espera sin decir nada durante unos minutos, escuchando esa grabación.
3. Los policías ni siquiera se apostan a la puerta del apartamento a fin de entrar en cuanto escuchen que Belmondo atraviesa la ventana.
4. Los policías de apoyo -profesionales- de la brigada de asalto, bajan como rayos pero inexplicablemente no entran en un ratito.
Vamos, todo para que Belmondo ofrezca una pequeña pelea donde sea el héroe exclusivo.
No es la mejor de Belmondo, todavía no había encontrado el equilibrio que conseguía en "El Marginal" o "El Profesional".
1. El malo es tuerto, pero no sordo. Difícilmente no escucharía el helicoptero.
2. El malo es impaciente, pero aquí espera sin decir nada durante unos minutos, escuchando esa grabación.
3. Los policías ni siquiera se apostan a la puerta del apartamento a fin de entrar en cuanto escuchen que Belmondo atraviesa la ventana.
4. Los policías de apoyo -profesionales- de la brigada de asalto, bajan como rayos pero inexplicablemente no entran en un ratito.
Vamos, todo para que Belmondo ofrezca una pequeña pelea donde sea el héroe exclusivo.
No es la mejor de Belmondo, todavía no había encontrado el equilibrio que conseguía en "El Marginal" o "El Profesional".
17 de febrero de 2023
17 de febrero de 2023
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Belmondo en su época de esplendor, interpretando el tipo de papel que mejor se le daba y más satisfacciones le dio, el de un hombre de acción, encima con un director como Henri Vernuil con el que se entendía a la perfección. Con la moda iniciada por Clint Eastwood y su Harry el sucio, de policías contundentes enfrentados a despiadados asesinos en serie, Belmondo es un comisario experto en perseguir a atracadores, como se ve en una excelente persecución automovilística por las calles de París, por una casualidad se ve obligado a vérselas con un asesino en serie que mata a mujeres que son moralmente reprobables para el, ya que sufre un severo trauma sexual. El asesino no es especialmente cuidadoso, si no más bien todo lo contrario, se las da de intelectual frente a un Belmondo que de intelectual más bien poco, como buen hombre de acción que es , las persecuciones lo mejor del film en general y la persecución por los tejados de Paris en particular lo mejor sin duda, Belmondo en su plenitud física.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La parte final, a pesar de su espectacularidad, es un poco absurda la verdad, supongo que hecha así más que nada para lucirse Belmondo.
7 de septiembre de 2025
7 de septiembre de 2025
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El rotundo éxito de Belmondo se debía entre otras cosas a la sinceridad y la coherencia de los personajes que interpretaba. Todos en la misma línea, como el inspector que llevó a la pantalla Verneuil, un director con el que coincidieron tantas veces y que de esto de hacer cine sabía bastante. Es coherente y nítido, un policía que asume que lo suyo es más físico que otra cosa, un personaje mil veces visto que juega a ser simpático, que es un don Juan si se presta la oportunidad, ingenioso y eficiente, el típico protagonista que empuja a la propia película porque es el mismísimo motor y la razón de ser.
Funcionaba, era una fórmula inagotable, con una trama sencilla mil veces vista de lo que se trataba era de colocar al malo bien definido, que aquí tiene sus peculiaridades, hasta tiene su originalidad, y a Belmondo detrás de él presto a realizar las persecuciones más locas. Verneuil sabía filmar, era bueno en eso, de manera que el entretenimiento está conseguido. Lo de colocarlo en los tejados arriba y abajo no es nuevo, pero hay que saber hacerlo. Esa persecución larguísima e inolvidable que va cambiando de escenario es para rendirse, en coche, en el metro, usando toda la pericia física posible. Claro, a ostias y dándole con el gatillo es infalible, ya sabemos desde el minuto uno que el malo tiene las horas contadas. Nada nuevo, pero insisto, la fórmula funciona, tanto, que considero "Pánico en la ciudad" por encima de la media. Lo pasé teta, Belmomdo me cae bien y no hay nada que reprocharle a Verneuil.
Las imposibilidades de sus actos me parecen una maravilla. Fardada tras fardada llegas a descolgarte de un helicóptero, claro que sí amigo, pero si eso no es nada para tí!!!
Funcionaba, era una fórmula inagotable, con una trama sencilla mil veces vista de lo que se trataba era de colocar al malo bien definido, que aquí tiene sus peculiaridades, hasta tiene su originalidad, y a Belmondo detrás de él presto a realizar las persecuciones más locas. Verneuil sabía filmar, era bueno en eso, de manera que el entretenimiento está conseguido. Lo de colocarlo en los tejados arriba y abajo no es nuevo, pero hay que saber hacerlo. Esa persecución larguísima e inolvidable que va cambiando de escenario es para rendirse, en coche, en el metro, usando toda la pericia física posible. Claro, a ostias y dándole con el gatillo es infalible, ya sabemos desde el minuto uno que el malo tiene las horas contadas. Nada nuevo, pero insisto, la fórmula funciona, tanto, que considero "Pánico en la ciudad" por encima de la media. Lo pasé teta, Belmomdo me cae bien y no hay nada que reprocharle a Verneuil.
Las imposibilidades de sus actos me parecen una maravilla. Fardada tras fardada llegas a descolgarte de un helicóptero, claro que sí amigo, pero si eso no es nada para tí!!!
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