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Voto de Luisito:
7
Voto de Luisito:
7
6.1
320
7 de septiembre de 2025
7 de septiembre de 2025
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El rotundo éxito de Belmondo se debía entre otras cosas a la sinceridad y la coherencia de los personajes que interpretaba. Todos en la misma línea, como el inspector que llevó a la pantalla Verneuil, un director con el que coincidieron tantas veces y que de esto de hacer cine sabía bastante. Es coherente y nítido, un policía que asume que lo suyo es más físico que otra cosa, un personaje mil veces visto que juega a ser simpático, que es un don Juan si se presta la oportunidad, ingenioso y eficiente, el típico protagonista que empuja a la propia película porque es el mismísimo motor y la razón de ser.
Funcionaba, era una fórmula inagotable, con una trama sencilla mil veces vista de lo que se trataba era de colocar al malo bien definido, que aquí tiene sus peculiaridades, hasta tiene su originalidad, y a Belmondo detrás de él presto a realizar las persecuciones más locas. Verneuil sabía filmar, era bueno en eso, de manera que el entretenimiento está conseguido. Lo de colocarlo en los tejados arriba y abajo no es nuevo, pero hay que saber hacerlo. Esa persecución larguísima e inolvidable que va cambiando de escenario es para rendirse, en coche, en el metro, usando toda la pericia física posible. Claro, a ostias y dándole con el gatillo es infalible, ya sabemos desde el minuto uno que el malo tiene las horas contadas. Nada nuevo, pero insisto, la fórmula funciona, tanto, que considero "Pánico en la ciudad" por encima de la media. Lo pasé teta, Belmomdo me cae bien y no hay nada que reprocharle a Verneuil.
Las imposibilidades de sus actos me parecen una maravilla. Fardada tras fardada llegas a descolgarte de un helicóptero, claro que sí amigo, pero si eso no es nada para tí!!!
Funcionaba, era una fórmula inagotable, con una trama sencilla mil veces vista de lo que se trataba era de colocar al malo bien definido, que aquí tiene sus peculiaridades, hasta tiene su originalidad, y a Belmondo detrás de él presto a realizar las persecuciones más locas. Verneuil sabía filmar, era bueno en eso, de manera que el entretenimiento está conseguido. Lo de colocarlo en los tejados arriba y abajo no es nuevo, pero hay que saber hacerlo. Esa persecución larguísima e inolvidable que va cambiando de escenario es para rendirse, en coche, en el metro, usando toda la pericia física posible. Claro, a ostias y dándole con el gatillo es infalible, ya sabemos desde el minuto uno que el malo tiene las horas contadas. Nada nuevo, pero insisto, la fórmula funciona, tanto, que considero "Pánico en la ciudad" por encima de la media. Lo pasé teta, Belmomdo me cae bien y no hay nada que reprocharle a Verneuil.
Las imposibilidades de sus actos me parecen una maravilla. Fardada tras fardada llegas a descolgarte de un helicóptero, claro que sí amigo, pero si eso no es nada para tí!!!
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