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Atrapado en los noventas

Drama. Comedia Malcolm sobrevive en un barrio difícil de Los Angeles mientras manda solicitudes a universidades, realiza entrevistas académicas y se prepara para la selectividad. Pero una oportuna invitación a una fiesta clandestina le llevará a él y a sus amigos a una aventura que jamás imaginaron. (FILMAFFINITY)
Críticas 13
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8
1 de noviembre de 2015
17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wow, Dope sin duda es una película refrescante. Ojo, no estamos ante la quinta esencia de la originalidad, de hecho Dope bebe mucho de películas juveniles de los 80 y 90, pero sabe traer de nuevos estos tropos y hacerlo de forma refrescante.

Las interpretaciones de sus actores van más allá de lo simplemente correcto, la dirección y apuesta visual es magnífica, y la fotografía y música son vibrantes.

Puede que su guión nos suene un poco a visto y que todo eso de los "bitcoins" está demasiado cogido con pinzas, pero sin duda Dope es una de las películas más entretenidas que he podido ver este año.
7
10 de abril de 2016 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dope, de Rick Famuyiwa, es una comedia basada en las andanzas de un joven de raza negra que vive en un barrio problemático de Los Angeles, y mientras intenta ingresar en la universidad realizando entrevistas, vive una inesperada aventura con dos amigos suyos con los que forma un grupo musical. Con esta trama, el director da forma a una comedia cuya clave de humor no es efectiva siempre, pero si ofrece una sonrisa durante su transcurso y un producto original que deja grata sensación tras su visionado, ya que cuando llega al final, sorprende al público con su autenticidad. Por tanto, es en definitiva una película que en principio parece seguir los pasos de cintas como Los chicos del barrio o Straight outta compton, pero que al final deja claro su desmarque hacia un cine más inusitado y menos reivindicativo.
Uno de los puntos fuertes de la cinta, es que va de menos a más y confunde en sus intenciones al espectador al sorprender a este con su desenlace y el desarrollo de su trama y personajes, dando un buen resultado que gustará a los buscadores de obras que huyen de lo convencional, aunque eso sí, el humor que pretende trasmitir no es efectivo para todos y no son demasiadas las ocasiones en las que este aparece con fuerza para sacar las risas del espectador. Por lo que considero justo, encuadrar la obra también dentro del género de drama, aunque sea light, ya que la intención de su historia no se limita solo al humor, y es efectivo también el resto de lo que ofrece.
Al desgranar el film, también son buenas las sensaciones que deja. Sus interpretaciones, de caras no muy conocidas a excepción de la de Zoë Kravitz, son buenas y cuentan con las colaboraciones de Shameik Moore, Tony Revolori, Kiersey Clemons y Blake Anderson entre otros. La fotografía es lumínica y alusiva de barrios conflictivos en una apropiada tarea. La música es evocadora también del lugar y estimulante en sus ritmos. Y los planos y movimientos de cámara consuman un trabajo técnico bastante informal a través del uso de la cámara en mano, seguimiento, subjetivos, plano-contraplanos, reconocimiento y circulares que sacan lo mejor de las interpretaciones y las correrías personaje.
En definitiva, considero Dope, una película entretenida, divertida y sobre todo bien trabajada en originalidad, que sorprenderá al público abierto a conocer nuevas experiencias fílmicas que ofrecen detalles únicos y atractivos para el espectador que busque innovadoras tramas. Por lo que, es recomendable para los que tengan la mente abierta y huyan de convencionalismos, para indagar en un cine que no es lo que parece en principio, ya que pretende sorprender con un desarrollo de personajes inesperado y un desenlace imprevisto.
7
30 de diciembre de 2016 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
En un mes en el que todo parece girar entorno a la séptima entrega de la saga “Star Wars”, debemos recordar que existen más propuestas en cartelera. “Dope” es, sin lugar a dudas, una de las más interesante. Tres frikis envueltos en un problema de drogas, y todo esto bajo los efectos de un filtro de lo más urban. Pero, ¿hasta dónde es capaz de llegar la ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Sundance?


Tan solo han hecho falta ¡seis meses! para que la última propuesta de Rick Famuyiwa (“La Boda de mi Familia”) llegue a las carteleras españolas. Y cuando digo carteleras españolas digo diez cines, y la semana de su estreno. Tras haber cubierto con éxito su coste (18 millones de dólares frente a los 700.000 de presupuesto), de lo único que “Dope” debería preocuparse es de marcar a una nueva generación y conseguir inocentemente proclamarse como la primera película de culto para los nacidos en los 00s. Porque todos sabemos que “Las ventajas de ser un marginado” no es tan buena como muchos afirman.

“Dope” narra la historia de Malcolm, un joven negro residente en uno de los barrios más marginales de Los Ángeles. El protagonista de la cinta es un apasionado de las ciencias, la moda y, sobre todo, la música hip-hop de los años 90s, elemento principal de la película. Junto a sus dos mejores amigos, Jig y Diggy, un “lil nigga” y una chica homosexual de padres extremadamente cristianos, tendrá que resolver un problema de drogas en el que se han visto envueltos “sin comerlo ni beberlo”, tal y como diría Will Smith (chiste fácil).

Sorprende la gran cantidad de temas que el director es capaz de tratar: desde la homosexualidad ya comentada, hasta el tráfico de drogas, la política, la violencia, el bullying o incluso el terrorismo. Rick Famuyiwa, director y guionista de la obra, ha conseguido esquivar uno de los grandes handicaps de las películas independientes: pecar de soberbia. Con la droga y el hip-hop siempre en un primer plano, el director es capaz de hacer una presentación de los personajes mostrándonos, por ejemplo, su opinión sobre Obama, su artista favorito de los años 90s o incluso, de una manera más cómica, su opinión sobre Mackelmore. Como resultado obtenemos unos personajes de una composición extraordinaria, con los cuales resulta tremendamente fácil poder empatizar.

El guión resulta bastante consistente en la primera mitad de la película, ya que tiende a destacar más por las presentaciones de los personajes o los actos que por sus desenlaces. Sin embargo, tampoco podríamos tachar la segunda mitad como mala o lenta. Sigue siendo correcta, aunque incapaz de brillar como los primeros 45 minutos de la cinta. Y es que sorprende la enorme libertad creativa que ha tomado el director, creando y definiendo los espacios a su gusto. “Dope” resulta, tal y como dicen ellos, “tan pura como la vagina de una monja”.

Pero si en algo destaca “Dope” es en su banda sonora. Ya es considerada por muchos la hermana pequeña y dulce de “Straight Outta Compton”. Sus canciones, acordes con los personajes y los escenarios, no pueden estar mejor seleccionadas, además de cumplir ese filtro ya mencionado que aporta la personalidad a la cinta.

La actuaciones cumplen sin llegar a destacar. Resulta mucho más fácil empatizar con el entorno que con el personaje.Y no. No hay cameo de Eduardo García de “Aquí no hay quien viva”, pero sí lo hay de Tyga, A$AP Rocky o Zoë Kravitz.

En definitiva, “Dope” posee una dirección bastante personal, un guión sólido, una fotografía correcta, una banda sonora idónea y unas interpretaciones bastante resultonas.

En 2001 tuvimos “No es otra estúpida película americana”. En 2005, “Chicas Malas”. Diez años más tarde, tenemos “Dope”, una película referente para una nueva generación.

Y sí, es bastante interesante ver cómo películas como “Star Wars” consigue un billón de dólares de recaudación en poco más de una semana, pero también existe un cine que no cuenta con el apoyo de grandes distribuidoras cinematográficas ni de un presupuesto tan elevado (por no hablar del coste de promoción). Que una película tan sorprendentemente agradable como “Dope” vaya a caer en el olvido es una pena.

Nota: 7,3 / 10
5
27 de diciembre de 2015
7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las sensaciones del pasado Festival de Sundance fue este filme de hábil montaje y narrativa sobre unos jóvenes geeks en un universo más oscuro de lo que puede parecer.

El filme sigue al trío protagonista en sus experiencias en el instituto, escarceos con drogas y chicas y su estilo hipster siempre evidente. Famuyiwa narra el filme con gran agilidad en el montaje pero peca de cierta frialdad y de dispersión en bastantes momentos.

Aún valorando el buen trabajo del joven protagonista Shameik Moore, el conjunto de personajes no llega a empatizar con el espectador y aún con cierto aroma “cool” no acabamos de simpatizar con los protagonistas, aún con estimables presencias secundarias como la de Zoë Kravitz.

Un filme de envidiable ritmo pero que peca de frivolidad y de dispersión en trama y personajes, aún así puede agradar a indies que lleguen a sentirse identificados con los protagonistas.

El Crítico Inquilino (elcriticoinquilino.wordpress.com)
4
13 de diciembre de 2015
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tres freaks de un instituto situado en un barrio de Los Angeles ven cómo su condición social cambia tras entrar en contacto con unos pandilleros traficantes de drogas. Así de sencilla sería una buena sinopsis de Dope, película dirigida y escrita por un Rick Famuyiwa que hasta ahora había trabajado con tres comedias (Colegas, Brown Sugar y La boda de mi familia). No es que su último film peque de simple, sino que le hace falta muy poca base para lograr enganchar con la historia que aquí propone, cosa que consigue a través de un potente y machacón ritmo audiovisual.

El estilo videoclipero inunda casi todo el metraje de Dope. Aunque este calificativo podría parecer peyorativo, en realidad es una estupenda característica que ayuda a digerir su contenido. Y una de las grandes cosas por las que esta técnica funciona es que permite admirar en todo su esplendor la cultura y el ocio de los 90, principal motivación del protagonista que se refleja aquí en artilugios como la Super Nintendo o la Game Boy (la tocha, como debe ser), una vestimenta algo hortera y, principalmente (dado el contexto de la película), el ambiente hip hop que bien se deja notar a través de una apabullante banda sonora.

El protagonista de Dope podría clasificarse como una suerte de Malcolm X con el que comparte nombre… Y poco más. En efecto, aunque el espíritu de alzarse contra el orden social estipulado impregna a su personaje, este Malcolm poco se parece al conocido activista. Buena culpa de ello la tienen los secundarios que le rodean, encabezados por sus dos compañeros freaks y por unos pandilleros demasiado caricaturizados. La comicidad busca tener sentido por sí misma y no se torna en algo más ácido, lo cual le habría venido fenomenal a sus propósitos.

Decimos esto porque, a no pocos, la obra de Famuyiwa les podría llegar a recordar a Spike Lee en un principio. Pero lo cierto es que el cineasta californiano está lejísimos de poder conseguir algo tan rompedor como Haz lo que debas, por poner un ejemplo. La razón es que, por mucho que sus intenciones puedan ser las mismas, Dope acaba cayendo en excesivos convencionalismos que la despojan de tal sentimiento de rebeldía. Por fortuna, a lo largo del camino quedan algunas lecturas interesantes acerca del racismo que aún hoy impera, aunque sea de una manera no tan consciente y, en ocasiones, mal entendido.

En este sentido, la cuestión de las drogas se trata de una manera en exceso superficial. Bien es cierto que Dope no intenta ni mucho menos hacer una crítica profunda sobre este aspecto, pero habría sido un buen punto de partida desde el que desarrollar un núcleo argumental más sólido, sin necesidad de desprenderse de ese tono cómico seña de identidad de la película. Esta escasa solidez en su conjunto, más allá de que muchas de sus escenas gocen de una entidad propia muy a tener en cuenta, es lo que aniquila la posibilidad de que la cinta pueda ser tomada más en serio, incluso dentro de sus propias limitaciones.

El último error de la cinta es caer en diversos amagos de final que imposibilitan cerrar la historia de una manera aceptable, dilapidando esa baza de esparcimiento que Famuyiwa había jugado realmente bien durante casi toda la película. Eso sí, no hay que llevarse a engaños: Dope es un producto que no hace demasiados alardes de ninguna clase, no busca alcanzar elevadas cotas cinematográficas y prefiere centrarse en narrar cosas grandes a través de pequeños acontecimientos. Que la película resulte entretenida es lo mejor que se puede decir de un trabajo ciertamente meritorio en forma y no carente de motivaciones en su fondo, pero con ambos conceptos mal trasladados a la práctica.


Álvaro Casanova - @Alvcasanova
Crítica para www.cinemaldito.com (@CineMaldito)
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    Ley Lines
    Japón1999
    6.5
    138
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