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Críticas 1.545
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
8
14 de marzo de 2025
117 de 144 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Alguien tenía en vista a Barantini? Por lo pronto, habrá que seguir su producción pasada y futura, porque este nivel de calidad y perfeccionismo no es común en los tiempos que corren. Adolescencia es una miniserie ficcionada, un drama intimista/psicológico que tiene serios aires de tesis sociológica, aunque enfocado principalmente en la crisis familiar del acusado luego de su detención.

Hay dos tonos muy marcados en la serie: los tonos intrafamiliares y el tono externo. Digo "tonos" porque, como es lógico, el arresto del hijo desata una ola de confusión emocional en la familia. Especial mención para el padre y cómo logra expresar con tanta nitidez el infierno silencioso en el que se ve envuelto. La madre, por su parte, siempre esbozando una sonrisa que no puede borrar de su rostro. Puede estallar en llanto y aún así sigue sonriendo: como exponer el proceso de negación en todo su esplendor.

Luego está el tono externo: el de la policía y los investigadores, o el de la psicóloga. Quieren sangre y desenmascarar al culpable; todo lo que suceda por fuera de sus trabajos les importa un carajo. Algo similar sucede con la escuela, una institución cada vez más anacrónica. Los alumnos "aprenden" más por internet, y reciben el triple de información; se comunican por redes sociales (algo invisible para la educación actual que luego termina manifestándose en el aula). Hay una escena en donde una asistente pedagógica manipula emocionalmente a una alumna de una forma artera y repugnante, recomendándole a una psiquiatra. La mirada general de Adolescencia sobre las instituciones sociales es lapidaria. El dolor de la familia entra en contraste con la frialdad externa, generando un sentimiento de indignación palpable. No solo por lo bien ejecutado que está (un plano secuencia para cada episodio que se detiene en cada personaje involucrado) sino por lo realista de la propuesta. Un realismo descarnado, con precisión de bisturí.
En spoiler quiero hablar sobre el joven prota y su arresto.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Al principio parecía exagerado ese operativo para detenerlo, pero al ver la evidencia contundente se antoja probable. El prota detenido es un pichón de psicópata de manual:

1. Miente y se fija en su mentira, no demuestra remordimiento por sus actos. Manipula de la misma manera que intentan manipularlo (esto es significativo para una lectura social).

2. Estalla en brotes de ira cada vez que lo contradicen, para luego relajarse y reírse descontracturadamente.

Termina por resultarme mucho más válido y digno de atención el dolor de la familia y el desastre que generó a su alrededor que su propia suerte. Sobre el final de la serie su padre expresa entre llantos: "pudimos haberlo hecho mejor, hijo". Lamentablemente, son tipos de personalidad que se encuentran en todas las culturas, con amplia documentación al respecto. Por lo que la idea de la "construcción social" de este tipo de asesinos no me cuadra.

Me hubiera gustado estar ahí para decirle al padre, aunque no sirviera demasiado para apaciguar su dolor, que no, que no era su culpa. Hay cosas que jamás podrán controlarse ni preverse.
16 de enero de 2025
84 de 95 usuarios han encontrado esta crítica útil
La prota está insatisfecha con su matrimonio y demasiado presionada por su alto estatus dentro de la empresa donde trabaja. Para colmo, los rastros de la edad se le hacen cada vez más visibles. En medio de esta monotonía placentera (como olla a presión) aparece un joven, caprichoso pero decidido, cuasi bordeando lo arrollador, que pone todo su mundo de cabeza.

No es la primera ni la última vez que veremos este tipo de propuestas: comenzó con la liberación sexual llevada al cine a mediados de los setenta. Para el caso que nos ocupa, Kidman parece querer expresar un deseo sin saber cómo hacerlo. El joven actúa como quien sabe leer los pensamientos y la empuja hacia la acción.

Desde su ejecución narrativa, Babygirl permanece en un eterno gris entre el drama erótico, el cine intimista y el thriller psicológico. Poco se sabe del joven, solo que es el detonante del conflicto (alguien tenía que serlo) y que parece tener deseos bastante turbios. Su actitud se antoja desagradable por momentos. Kidman compensa desde su actuación lo que el guion no le ofrece a la hora de darle dimensión y profundidad al personaje que encarna. Banderas está ahí para cumplir un rol muy específico, no mucho más.
Nicole Kidman
Reijn, solita, se mete en una camisa de once varas: ¿Qué hacer? ¿Recrear una y otra vez escenas sugerentemente provocadoras o volcarse de lleno en la construcción de personajes con peso? El esmero por la puesta en escena y los encuentros furtivos vuelven repetitiva a la propuesta. La dirección de la historia está ya vista y es un calco de muchas otras. La narrativa está fijada en cuerpos estetizados por el uso de la fotografía durante los encuentros de hotel. Pero por fuera de la provocación sensitiva no transmiten nada más. No se les ha dado suficiente contexto narrativo.

Difícil sacar toda la propuesta de una mera fantasía húmeda y trastornada. Se intenta esto mediante la lectura social, pero la historia expone a personajes hiper mega ultra específicos. Las fantasías personales no son necesariamente universales. De hecho, difícilmente lo son.
28 de diciembre de 2024
88 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siete episodios para una segunda temporada que muchos esperaban, incluyéndome. A medida que la trama avanza, se pueden empezar a percibir "aires de familia" con la temporada anterior. A priori, ningún problema: venimos a ver los juegos, esa fascinación morbosa en la que juegos para niños suponen un serio riesgo de vida para sus participantes. Son el núcleo de la serie, y como frutilla del postre vienen renovados, no son los mismos que ya vimos (salvo la muñeca).

A partir de aquí, spoilers.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
PERO...hay serios peros.

. Las motivaciones del protagonista solo pueden entenderse al estilo "es que quiero sabotear al sistema desde adentro". El juego del calamar hace uso de un heroísmo ingenuo que aún es común en el cine asiático, no ya tanto en Occidente. Pero su función en esta segunda temporada se licua en exceso y pasa a ser un jugador más. Es que nunca tuvo un plan real para unas reglas del juego que jamás controló.

. Al perderse el prota, se pierde casi toda evolución posible de la trama, la cual vuelve en bucle sobre la primera temporada. Esta vez, los participantes son decididamente tontos. Los diálogos y reacciones parecen más infantiloides, no solo en los jóvenes, también en los adultos. En la primera entrega se manejaba mucho mejor el tono de tragedia mientras que aquí un aura de parodia e histrionismo exagerado amenaza con lastrar ese tono tan logrado de la serie.

. De la empleada renegada y de los que buscan la isla apenas nos entregan esbozos, ambas subhistorias presentan un desarrollo torpe que termina en nada. Por lo menos hasta la última temporada.
. En tanto avance argumental, los únicos que innovan son el primer episodio (diríase autoconclusivo) y el último. Lo más desconcertante es el uso repetido de giros de guion: el jugador 001 vuelve a ser clave, y ya en sus miradas te lo anuncian sin disimulo. Es como ver El sexto sentido 2 y que te escondan que el prota está muerto. No se puede repetir un mismo giro clave y sorpresivo. Lo ves venir desde que le enfocan el número de la camisa.

La segunda temporada da muestras de no saber muy bien qué hacer para que la historia evolucione, volviendo siempre al territorio cómodo que previamente le funcionó.
3 de mayo de 2024
99 de 135 usuarios han encontrado esta crítica útil
Que sí, que está bien producida técnicamente. Las cámaras siempre saben donde posicionarse para sacar el plano más nítido. La fotografía, pulcra y colorida y un montaje con buen manejo del ritmo. Profesión peligro es "linda" de ver. Es un correcto producto audiovisual.

Pero, incluso dentro de su sano entretenimiento, se pierde. Se pierde en su propia ligereza. Es una historia que, como buena trama de acción, establece puentes situacionales: es una peli que pone el acento en las situaciones, independientemente de si existe o no un hilo conductor que se sostenga. Gosling de pronto es un doble de riesgo, de pronto es el enamorado perdido de Blunt, de pronto investiga un caso y de pronto se pone en rollo héroe de acción. Es que el guión es un gazpacho caótico de escenas "rodadas para la ocasión".

Y no estamos ante un fallo, ni una carencia de dirección. El personaje de Gail (excelente secundario) lo dice, en esa suerte de meta cine que se guiña el ojo a sí mismo: "me gusta filmar pelis de mensaje simple, explosiones e historias de amor. Todo dentro de un ENVOLTORIO BONITO". Eso es Profesión peligro: un alarde auto conciente que da cátedra. Como hacer una peli "poser", artificiosa, impostada.
Ryan Gosling
Queda sólo la búsqueda final de la industria más epidérmica: el entretenimiento. ¿Entretiene? ¿Es entretenida? Por momentos. Me sabe a poco por eso mismo, porque no hay por donde rascar la olla. Son pinceladas nomás: el juego visual del unicornio, el despliegue técnico/narrativo de la pelea con Ryan drogado. Por su parte, Blunt no me dice nada, me deja frío cada vez que aparece en pantalla. Gosling tiene angel: es duro, es simpático, inspira ternura y vuelve al héroe clásico. Todo en un parpadeo. Es un actor de energías muy dinámicas, con cambios de tono perfectamente armoniosos.

Un actor que rema como puede un producto que se le va escurriendo conforme avanza la narrativa.
6 de septiembre de 2024
62 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil
El baño del diablo es, a todas luces, un drama rural. Drama, que no terror, que no thriller: al estar ambientada en la Austria del siglo 18, y basándose en documentos encontrados, la búsqueda de ambos directores es plasmar con la mayor objetividad posible lo que sucedía en aquellos tiempos. Podría haber sido tranquilamente un documental ficcionado, pero se eligió la ficción pura. Podría catalogársela como un drama histórico de tintes netamente pesimistas.

Desconozco como se vivía en Austria en el siglo 18, así que no sabría afirmar si esta historia funciona como un pantallazo general de todo un país o solamente como una situación rural localizada. Para el caso, se utilizan tonos ocres, un amarillo otoñal que le da un tono desabrido y amargo a la historia. La banda sonora apenas se deja ver en una primera mitad plagada de silencios vacíos y secos; mientras que ya en su segunda parte el drama se hace presente de forma retorcida, con predominancia de violines desafinados y efectos sonoros cual psicodelia pesadillesca.
"No tenía ninguna posibilidad", confiesa la prota en un momento particular. Esa frase podría trasladarse a todo el diseño del guion: desde que el conflicto comienza, solo se dedica a avanzar, a empeorarlo todo. Es una historia narrada de forma sólida y lineal, puesto que no hay fuerzas encontradas durante las peripecias argumentativas, ni giros sorpresivos. Nada parece contener, ni servir como ayuda para lo que ella padece.

El baño del diablo queda así plasmada como una de esas pelis de temática muy específica pero que, aún así, tiene el suficiente peso temático como para sostenerse sin recurrir a artificios, ni a decorados.
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