arrow
Haz click aquí para copiar la URL
Críticas de Sr Mandarina
Ordenadas por:
22 críticas
1 2 3 4 5 >>
7
30 de noviembre de 2012
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como en tantas otras películas de fugas y evasiones, aquí el "qué" pierde importancia. De acuerdo, es una historia basada en hechos reales (sin duda alguna edulcorada aunque no tanto como la rocambolesca y milimétrica Prison Break), pero ello no le quita previsibilidad, y no hace falta tener el CI de Frank Morris para suponer como termina la cinta. El personaje, fetiche de Clint: racista, vacilón y bien plantado; un tejano de pura cepa vamos. Los figurantes, adecuados y bien elegidos para ofrecer una visión general del ambiente. Todos tienen su razón de ser y están bien aprovechados, incluso el guión es de los que ni alargan las frases sin necesidad ni dejan cosas sin contar, en cuyo caso queda implícito. Breve y conciso.

Y ahí se alza el "cómo". Se sobreentiende que Clint es el duro, el listo, el amo; pero queremos ver cómo se las apaña. Sabemos que los guardias rozan el retraso mental, pero queremos ver hasta qué punto. En ningún momento se pierde el interés por la historia, ya que siempre saben iluminarnos con las escenas que queremos ver; ni se pìerde la tensión, consiguen introducirnos en la cárcel como al preso más ausente pero que lo ve todo. Que lo quiere ver todo.

Alcanzando momentos más cercanos a MacGyver o Así se hace que a Documentos TV, el rigor se sustituye por el entretenimiento y el tiempo se convierte en viento. Y películas como ésta no pueden disgustar a nadie.
Sr Mandarina
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
3
9 de enero de 2012
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
-Pónganos uno de Schrödinger, por favor.
-Lo siento, sólo nos quedan de Miranda July, señores.
-¿Vivos?
-No, esos estan muertos, pero podemos pegarle unas Lunas postizas en los párpados para que parezca un gato normal.
-¿No parecerá demasiado... salvaje? Verá, soy un aburrido, me veo reflejado en mi propia retina, digo rutina, y siento que el destino me engulle y soy incapaz de mover un dedo para hacer algo. Siempre he sido un hombre-butaca. Pero puedo parar el tiempo. He, he. Sí. Eso mola.
-¿Perdone? ¿No quería un gato?
-Ya no. Estaba pensando en plantar un pino.
-Pero cariño, ¿desde cuándo eres "environmental", tú?
-¿Qué sabrás tú, lo que soy yo?
-Como mucho tendrás "un virus mental", je je je...
-NO. ESO JAMÁS. YO USO MAC.
-Pues yo... me tiro al vecino, que él lleva cadena y tú no.
-Entonces, ¿se deciden? ¿Quieren un gato o prefieren un perro? ¿Vivo o muerto?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Sr Mandarina
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
6
17 de mayo de 2012
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En esta temprana realización de Hitchcock, un maestro en potencia adapta la obra homónima estrenada 6 años atrás en el Abbey Theatre de Dublín, justo al fin de la Guerra civil irlandesa. En ella aparecen continuas muestras de un exacerbado nacionalismo, comprensible y entrañable en su contexto. Los actores son, en gran parte, los mismos que participaron en la obra teatral, lo que justifica su carácter en escena. Planos continuos sin pausas ni cortes, con un buen número de actores compartiendo secuencia y sin perder la compostura ante la cámara, ese testigo que les hizo pasar a la historia hasta día de hoy, y que les abrió unas puertas rechinantes aunque nuevamente barnizadas al pionero mundo del cine sonoro. Hitchcock explota el plano americano, forjándose una personalidad ajena al exceso de primeros planos que saturaron el cine mudo, pues no había voz que expresara emociones. Así, no debe parecer que se abuse de gesticulación, ya que en relación a sus antecedentes es un filme rompedor y bien distinto. El maestro se renovó, y dejó morir a aquellos inválidos que con recelo miraban el desarrollo.

Temáticamente, no hay nada nuevo. Una demostración de buen teatro en un turbio periodo de entreguerras, que no podía ofrecer más que el previsible melodrama del que somos testigos. Aquel oasis que por fortuna y azar se levanta en medio del desierto y que, como es de esperar, termina siendo un espejismo. Sin embargo, no deja de atraer la clara narración y caracterización de los personajes en un sencillo decorado, cuya moralidad se pervierte al mismo tiempo que sus principios se derriten. Al final, la moraleja es un ingrediente más y punto, de ese pastel que todos queremos, pero que ni egoísmo ni piedad nos otorgarán. Ni siquiera honestidad.
Sr Mandarina
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
7
23 de febrero de 2012
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Qué pasaría si un hombre, desde el Paleolítico superior sobrevive hasta el día de hoy? Con esta absorbente premisa, The Man from Earth nos lleva a hacer un viaje a través de toda la historia de la humanidad. El "público", interpretado por maestros en su materia (científicos y humanistas), parte del escepticismo, pero el tratamiento subjetivo de la historia por parte de John Oldman, cuyo nombre, según él, no ha cambiado jamás fonéticamente, abre las sendas de la fe a la ciencia y la cultura, que gradualmente rechazan o justifican el fenómeno. Impactantes referencias a las creencias humanas, desde los misterios ancestrales de un firmamento desconocido hasta el actual positivismo narrado todo desde un mismo punto de vista, tal vez demasiado idealizado como personaje histórico a momentos, hecho que puede menguar su credibilidad y repeler al espectador, o bien dar alas al mundo megalómano de la fantasía.

De todos modos, una película que, además de incluir un romance levemente bien encajado, rinde homenaje a los anales de nuestra historia y al afán de progreso de la humanidad, con un apartado técnico minimalista. En ningún momento vemos con nuestros ojos todos los Johns que se nos presentan, todo sucede dentro de nuestra imaginación. Nos envuelve una historia contada a viva voz tanto como a los personajes allí presentes, así como el cálido ambiente que nos abraza con la chimenea.

Viaje fantástico por nuestros tiempos y aquellos que ya no creíamos nuestros. Nos ponemos en la piel de los Cromagnones, conoceremos a Gautama Buddha, Van Gogh y Cristóbal Colón. Y sentiremos el cambio de mentalidad después de rechazar una Tierra plana, aun sin haber perdido el miedo visceral a desplomarnos por el horizonte.
Sr Mandarina
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
9
7 de octubre de 2012
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sabía lo que me iba a encontrar: diez horas de grabaciones sin una sola imagen de archivo, construidas sólo en base a entrevistas. Enteramente predispuesto, sabiendo que iba a visualizar un hito documental, me atuve a mis rigurosas expectativas. Y se cumplieron.

El exhaustivo repaso que hace Claude Lanzmann tanto desde los enfoques más técnicos y objetivos como desde las miradas y los llantos más emotivos es un deleite para el cerebro y el corazón. No requiere cutres reconstrucciones ni explicitud en las imágenes, los protagonistas son los protagonistas y sus palabras lo dicen todo. El gran número y la variedad de personas nos ayudan a forjar una visión realista de los sucesos y las personalidades de los implicados, secundada por unas entrevistas magistrales con preguntas sutiles y mordaces, algunas más irónicas que otras, que nos llevan a conclusiones incluso sin ser contestadas. No se cae nunca en la frivolidad facilona y las lágrimas están adecuadamente servidas con cuentagotas, en especial en momentos cumbre de la cinta, [Spoiler] como la decisión que tomó Filip Müller, trabajador de un Sonderkommando, de entrar voluntariamente en la cámara de gas poco antes de la liberación de Auschwitz; o la rebelión que allí planeó la Resistencia junto a Rudolf Vrba, uno de los pocos presos que logró la fuga [/Spoiler].

Particularmente interesante resulta el trabajo de campo que realiza el equipo de Lanzmann: entrevistas a los campesinos y vecinos en los alrededores de los campos que recuerdan con precisión los transportes de judíos y sus gritos al otro lado del alambre, opiniones cotidianas que contrastan con los análisis de historiadores; o visitas sobre el terreno a las barracas y crematorios de Auschwitz, Treblinka, Chelmno y Sobibor, así como a los supervivientes ausentados de Europa y dispersados alrededor del mundo.

Teniendo en cuenta las incontables horas totales de metraje, se ha realizado un excelente trabajo de montaje, que intercala varias narraciones de varias personas sobre los mismos hechos y añade interludios de silencio que ralentizan el ritmo pero favorecen la digestión y la asimilación de cada capítulo. Es un documental para ver de forma interrumpida, a pequeños sorbos como el buen vino. Tener prisas no ayuda en nada.

Cabe destacar sobre todo el respeto con el que se dirige Lanzmann a todo entrevistado, esto es, abierto a aprender algo nuevo de cualquiera, sin perder por ello un toque de humor ácido y discreto. Reflexiona no desde las cifras y la estadística, sino desde las emociones, dando la importancia que merece a cada persona por si misma, lamentando no poder contar con seis millones más de opiniones pero teniendo en cuenta individuo por individuo, ya que aunque haya supervivientes nunca conoceremos cada mínimo detalle de lo que ocurrió y pudo ocurrir. Para ello habría que entrevistar a los muertos (complicado incluso para Lanzmann), pero podemos suponer de algún modo lo que nos dirían: “Que no los olvidemos, que también son nuestra historia”.
Sr Mandarina
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
1 2 3 4 5 >>
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Configuración de privacidad | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2019 Filmaffinity - Movieaffinity | Filmaffinity es una página de recomendación de cine y series basada en la afinidad entre sus usuarios.
Filmaffinity es un medio independiente, y su principal prioridad es la privacidad, mantenimiento y seguridad de los datos de sus usuarios,
información que no comparte fuera de la web con ninguna entidad y/o empresa, bajo ninguna circunstancia.
All Rights Reserved - Todos los derechos reservados