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Estados Unidos Estados Unidos · Perdido
Críticas de Mister Stamper
Críticas 3
Críticas ordenadas por utilidad
10
8 de enero de 2016
79 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
En sus más de cien años, el cine posiblemente haya contado todas las historias posibles. Si el cine no muere es porque hay directores que imprimen su sello personal o, más radicalmente, reinventan el cine. Nos quejamos cuando un guión o un argumento (el común de los mortales no distingue entre ambos términos) es poco original, pero algunos despellejan una película y a su director cuando ésta se sale de ciertos cánones más o menos establecidos, impuestos por las "majors". Esto me recuerda a los airados espectadores de "La Rosa Púrpura del Cairo", desconcertados ante lo que veían en la pantalla.


Vacío. De vacío y de deseos de empezar de cero. De esto va esta película. «How do I begin?», «¿Cómo comienzo?» pregunta en dos ocasiones Rick, el protagonista, y este es el eje de la película. Todo aquel que tenga sangre en las venas ha deseado alguna vez romper con todo y comenzar una nueva vida. Este deseo ha dado al idioma castellano su novela más universal. Un deseo que ha sido representado mil veces en el cine. A él lo dedicaba Gabriele Salvatores en su película "Mediterráneo" (1991), y era la pieza que le faltaba al protagonista de "Un tipo genial" ("Local Hero", 1983).


Y Terrence Malick es el director del vacío. Es sus películas hemos visto huídas que no llevan a ninguna parte, victorias militares que saben a derrota, amores huecos, la desolación de la pérdida de un hijo. Es su sello personal, como lo tienen Orson Welles, David Lean, Alfred Hitchcock, David Lynch, John Huston, Stanley Kubrick, Billy Wilder o Woody Allen. Se dice que Brucker compuso la misma sinfonía nueve veces. Hay directores que se especializan en determinado cine, y Terrence Malick se ha especializado en espacios vacíos.


Lo que vemos es un viaje al espacio exterior del universo interior de Rick, el protagonista. Un espacio vacío del que Rick no sabe cómo salir o, mejor dicho, cómo llenarlo.


"Knight of Cups" sube dos escalones respecto a "To the Wonder". Algunos dicen que la película va sin rumbo. ¿Seguro? Véase el spoiler.


Los elementos de la película son simples: Rick, un escritor (¿guionista?) de éxito en Hollywood. Pero este éxito se mide por los bienes materiales que posee y por las fiestas de la "jet set" a las que acude. Tiene todo lo que uno puede desear, pero no le llena. Un hermano menor, inteligente, pero echado a perder en la escala de valores social. Un padre también metido en el mundo del espectáculo, pero chapado a la antigua y en conflicto con sus hijos (un siempre imponente Brian Dennehy). Y una madre sencilla que sólo quiere que Rick sea feliz y tenga hijos.


Rick trata de resetear, de reiniciar su vida con mujeres(«Parecía que ellas sabían algo. Pero más cercano al misterio», le dice Antonio Banderas). Prueba con prostitutas de distinto "nivel", con una modelo, con una stripper, con una mujer casada. Las lleva a los mismos sitios, (como la playa) a los iba con su esposa (interpretada por Cate Blanchett), esperando que se obre el milagro y pueda repetir su vida de casado para, esta vez, corregir los errores. Pero el milagro no sucede. Rick sigue vacío. Se siente perdido, débil, extraño en un país extraño (en sus obras Albert Camus se quedó corto en comparación). Ni siquiera encontrarse con ladrones armados en su vivienda le altera. No pueden quitarle nada, porque nada tiene: sólo bienes materiales. Y sólo un terremoto puede recordarle que sigue en la Tierra. ¿Cómo volver a la vida? ¿Cómo comenzar de nuevo? Rick vive diferentes maneras de morir.


Con estos elementos cualquiera esperaría una película convencional. Pero Terrence Malick va más allá del cine y propone un viaje al interior del personaje y al interior del espectador. Como sucede con el cine de Tarkovsky, es una película para ver a solas. Durante el rodaje los actores eran, literalmente, "arrojados" a la escena, a ver qué sucedía. Había unas líneas maestras, muchos apuntes, una idea general. Y Malick se limitó a registrar esas escenas casi aleatorias. Dos años duró la postproducción, el ensamblaje de todas las piezas. Los actores confesaron que habían dedicado más tiempo a pulir sus voces en off que a interpretar (imprescindible verla en versión original). El resultado es una película, una experiencia, fascinante.


Terrence Malick propone un viaje interior. Puede que algunos se sientan más cómodos sólo con Michael Bay, la estética de videoclip y el cine de palomitas. Pero el cine no puede sobrevivir si no se reinventa. Y Terrence Malick triunfa donde otros como Lars von Trier se estrellaron.


Repito, fascinante.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Mister Stamper
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2
7 de marzo de 2024
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Una película realizada con una caseta de madera, dos sillas-hamaca y una única maqueta en tierra de un Spitfire.

Es inevitable la comparación con la ya clásica y coral «La Batalla de Inglaterra» («Battle of Britain», Guy Hamilton, 1969). Los productores de esta... cosa lo sabían, no les importó, y yo tampoco me voy a molestar en hacer una tabla comparativa. En realidad, no hay nada que comparar, aunque haya algún plano copiado.

Ochenta minutos —largos títulos de crédito incluidos— de CGI de baja estofa, de música de ascensor y de interpretaciones más planas que electroencefalograma de una berza. Los desconocidos intérpretes no se sabe si están angustiados o si sufren de estreñimiento agudo.

Una mano manchada de sangre es toda la violencia que se muestra en esta película, aunque parece, más bien, la mano de alguien que ha preparado una receta con cúrcuma.

Aunque sea con calzador, como ha hecho el treineañero guionista y director, los nuevos tiempos requieren unas gotas de inclusividad (algo que en otras ocasiones no me parecería mal). A fin de cuentas, sí existió un puñado de mujeres pilotos de Spitfire. Pero se ha hecho sólo para incorporar un soso y tontorrón romance, a años luz del que interpretaron Christopher Plummer y Susannah York.

Sólo me resta decir que en el PC he jugado a simuladores de vuelo con mejores gráficos, más realistas y con muchísima más tensión que esta película.
Mister Stamper
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7
14 de marzo de 2024
2 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hitchcock jamás habría imaginado dónde acabaría su anécdota del MacGuffin.

Comedia menor en la filmografía hermanos Cohen, pero realmente divertida. Y me ha divertido aún más pensando cómo se retorcerían los de la caverna política ante una película de lesbianas liberadas. No en vano la película está ambientada en 1999, poco antes del mundial retroceso en libertades, y de que las redes sociales se llenasen de retentivos anales misóginos.

A destacar el papel de los secundarios (típicos de los Cohen), especialmente los dos matones y Beanie Feldstein. Pedro Pascal y Matt Damon sólo aparecen fugazmente, uno al comienzo y el otro, al final, pero tienen su gracia. Se nota que los actores y actrices se lo están pasando bien rodando la película.

Ligera pero bien rodada, bien interpretada y entretenida. ¿Qué más se puede pedir?
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Mister Stamper
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