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Cabo Verde Cabo Verde · Barcelona
Críticas de Carlos
Ordenadas por:
15 críticas
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5
30 de noviembre de 2011
29 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
HIMYM es ya una de las series veteranas de la parrilla televisiva. Aunque esta comedia tiene tantos seguidores como detractores, los que le atribuyen una genialidad que no se veía desde ‘Friends’ y los que, directamente, odian a Ted Mosby y su boba historia. Lo único cierto es su éxito en antena, lo que ha hecho que la cadena la prolongue dos temporadas más, hasta alcanzar la octava temporada. ¿Alcanzará las 10 temporadas de su predecesora? Las audiencias dictarán sentencia.

Todos coincidimos en lo odiosas que pueden resultar las comparaciones, pero en esta ocasión la comparación resulta demasiado evidente. Y el hecho de que sea evidente no le resta validez a esta comparación, ya que los creadores de la serie (o ‘copiadores’ que dirían algunos) se lo han buscado. Y no es que HIMYM tenga unas tramas similares a las de ‘Friends’, pero sí es cierto que hay características en la personalidad de los personajes y ciertos mecanismos de funcionamiento de la serie que podemos encontrar en ambas comedias: grupo de amigos, los escenarios son el piso compartido y el bar, la pareja dentro del grupo que sirve a los guionistas para tratar temas como el matrimonio o los hijos, etc.

Pero salvando estas comparaciones, lo cierto es que la serie tiene dos buenas temporadas iniciales, donde Ted empieza a explicarnos la historia que le llevará a conocer a su futura esposa. En estos episodios (cuando Ted aún hacia algo de gracia) vemos su relación con Robin, también a la extraña pero entrañable pareja que forman Lily y Marshall y, sobretodo, nos reímos con Barney, este ligón trajeado y teatrero que hará mil y una invenciones con tal de llevarse una chica la cama. Fue un prometedor inicio de la serie que, sin ser nada del otro mundo, cumplía perfectamente su función de entretener y divertir.

Pero la comedia se hace pesada con el transcurrir de los capítulos viendo que las tramas son similares a las del principio y previsibles. Además, algunos de sus personajes dejan de hacer gracia, como Ted y Robin, ya que se mantienen invariables desde el primer al último capítulo. Marshall y Lily tienen sus (pocos) momentos, así que el personaje de Barney Stinson (Neil Patrick Harris) queda como capitalizador y único depositario de la sonrisa del espectador. De hecho, lo único que mantiene la serie son los gags de Barney y los flashbacks que muestran a los protagonistas en su etapa de jovenzuelos universitarios. Demasiado poco para una serie de humor. Además, lo que sirvió como excusa para narrar la serie (la explicación de Ted a sus hijos) acaba en pesadez, así como las divagaciones en off del protagonista sobre el destino y la esperanza de encontrar el amor verdadero.

En definitiva, una serie con un buen inicio pero que va claramente decrescendo a medida que avanza y que queda lastrada no por su comparación con ‘Friends’, sino porque acaba costando soltar una carcajada debido a su completa invariabilidad y a la repetición de situaciones y de gags.
Carlos
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5
17 de enero de 2012
19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
La cadena norteamericana Showtime (Dexter) nos presentó en 2007 este producto que se mueve con agilidad entre el drama y la comedia. El hombre tras la cortina es Tom Kapinos, el que fuera productor y guionista de ‘Dawson crece’, que ejerce en su segunda serie las mismas funciones. La serie ha anotado en 2012 su quinta temporada, aunque su audiencia ha ido en declive desde la primera, con lo que aún no ha sido confirmada una sexta temporada.

‘Californication’ se centra en la errática existencia de Hank Moody, un escritor de cierto éxito que padece adicción al tabaco, al sexo y a la autodestrucción. Y toda la serie gira en torno a ello: Hank y sus líos, que mayormente tienen que ver con mujeres (a cuál más espectacular). De hecho, la primera escena es bastante definitoria: un marido furioso pilla a nuestro protagonista in fraganti con su mujer y escapa a toda prisa y sin pantalones en su descapotable mientras suena el ‘You can't always get what you want’ de los Rolling.

A medida que avanzan los capítulos y las temporadas, la serie parece tener un único propósito, que todos (hombres) queramos ser como Hank Moody. Lo malo es que ésta queda como la única justificación para seguir adelante con un producto que evoluciona muy poco, por no decir nada, y hace que el espectador se canse de ver capítulo tras capítulo las gamberradas del escritor. La trama se repite en exceso, cada uno o dos episodios: Hank hace algo mal hecho (mujeres por medio) y tiene que acabar pidiendo perdón a su hija, a su ex, a su agente o a su chica del momento.

Los personajes estrambóticos que pueblan la serie son sin duda lo más atractivo. Personajes como el agente Charlie Runkle o su mujer Marcy, Lew Ashby (temp. 2), Sue Collini (temp. 3), Stu Baggs (temp. 4) o Apocalipsis Samuray (temp. 5) se suceden con sus diferentes rarezas y con las mismas intenciones de complicarle la vida a Hank. Pero hasta éstos acaban cansando, ya que cada personaje intenta ser más extravagante y desviado que el anterior, lo que transforma la serie en un sinsentido que se repite en exceso.

David Duchovny es el encargado de interpretar con acierto al protagonista, en un papel que parece hecho a medida para él. También cabe destacar Natascha McElhone como Karen, su ex y madre de su hija de la que estará eternamente enamorado. Ella le dice a Hank a título descriptivo una de las frases de la serie: “te estás ahogando en un mar de coños”. Su hija Becca (Madeleine Martin) es quizá el carácter más atractivo, poco creíble como personaje real, ya que confluyen en una cría de 13 años aires de Cobain y un psicoanálisis digno de Freud, pero que cumple su función como conciencia y consejera de su padre.

Después de la novedad que supuso la primera temporada (con un final de comedia romántica) e incluso la segunda, una floja tercera temporada dejaron a la serie en un punto de estancamiento que tampoco ha sabido remontar en las dos siguientes.
Carlos
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8
30 de noviembre de 2011
14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante una de las mejores series de los últimos tiempos que, sin embargo, ha pasado desapercibida para el gran público. Tanto, que la cadena que la emitía, FX (‘Sons of Anarchy’, ’Damages’), la canceló después de haber emitido la que ha sido la primera y única temporada de este gran drama. Casi mejor así: nos queda una serie de 13 episodios vibrantes y de gran factura que sin duda nos atrapará de principio a fin y, de este modo, no corremos el riesgo de que los guionistas y el paso de las temporadas le resten esplendor.

‘Lights out’ es la historia del ex-campeón de los pesos pesados Patrick ‘Ligths’ Leary (genial Holt McCallany en el papel), una historia de pasión por el boxeo y de superación personal. Después de retirarse del boxeo profesional, el protagonista decide centrarse en el trabajo en su gimnasio y en su familia. Pero los problemas económicos (y otros que vendrán detrás) están al acecho y no le van a conceder a nuestro púgil un retiro tranquilo. Patrick afrontará su cotidianidad como si aún estuviera en el ring, aguantando golpes que vienen por doquier con la máxima tenacidad (incluso de personas muy cercanas a él) y dando el máximo de sí mismo por defender a los suyos.

Las dificultades económicas acaban siendo una entre tantas turbulencias a las que tendrá que hacer frente. Empezando por su interesado hermano (un acertado y sonriente Pablo Schreiber, el que fuera Nick Sobotka en ‘The Wire’), que se aprovechará del ex-campeón para reflotar las arcas del gimnasio y llenar sus bolsillos, los agentes que manejan el mundo del boxeo, la relación con su padre o la enigmática aparición de su madre después de mucho tiempo sin saber de ella. Pero lo que hace a Patrick Leary realmente invencible es su mujer Theresa (Catherine McCormack, esposa de William Wallace en ‘Braveheart’) y sus hijas, a las que ama por encima de todo y que suponen el pilar principal de su estabilidad y de su confianza. No cabe decir que, cuando Patrick no encuentra este pilar, queda a merced de los intereses de su hermano y de los agentes, que se aprovecharán de él a pesar de su salud.

Sin desvelar ningún aspecto del argumento, queda comentar el gran acierto de la cadena en la elección del reparto. Tras destacar a un gran McCallany como ‘peso pesado’ de la ficción y las buenas interpretaciones de Schreiber y McCormack como hermano y esposa, hay que destacar el entrañable papel de Stacy Keach como el padre de Patrick, de sus hijas y, especialmente, el papel de Daniella (Ryann Shane), y el enigmático personaje Ed Romeo (Eamonn Walker), que tendrá una breve aparición pero que marcará un punto de inflexión en la serie con su vozarrón y sus reflexiones.

No se pierdan esta tremenda ficción, una pequeña joya con un argumento sólido y creíble, unas grandes interpretaciones y unos intensos 3 capítulos finales que nos regalan un magnífico y emotivo final de serie con el que quedaremos por siempre encariñados con nuestro campeón Patrick ‘Lights’ Leary.
Carlos
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2
27 de diciembre de 2011
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Serie estrenada en setiembre del 2011 y que concluyó 3 meses después sin tener asegurada su continuidad. Y es que los datos de audiencia no han acompañado a esta ficción anunciada desde principio de año a bombo y platillo. En otras ocasiones, grandes series como ‘Deadwood’ o ‘Lights out’ han sido objeto de un injusto descuido por parte de los telespectadores, que finalmente las llevó a la cancelación. Pero, en este caso, el pobre seguimiento está merecido dada la previsibilidad y poca calidad de este producto (no olvidemos que venía con el sello Spielberg) del cual tanto esperábamos. ‘Terra Nova’ pudo ser la que lanzara definitivamente el género de la ciencia ficción en el ámbito de las series, pero no se ha quedado en más que un intento fallido al estilo ‘Flashforward’.

Encontramos a la familia Shannon (guapísimos todos) a los que se les concede el privilegio de ir a Terra Nova. La ficción narra cómo los protagonistas se adaptan a su nuevo hogar y cómo resuelven todo tipo de misterios y conjuras que amenazan la colonia. Y es que todo les pasa a ellos: Jim (el padre) es policía, y nada más llegar ya se establece como mano derecha del comandante de la colonia y salvará a la comunidad mediante actos heroicos y arriesgados prácticamente cada capítulo. Elisabeth (la madre) es doctora, y en el segundo día ya parece la directora del hospital. La hija no ha deshecho aún las maletas que ya ha conocido a un apuesto soldado al que todos sabemos que acabará besando tarde o temprano. Y el hijo es llamado a transgredir las normas por una chica a la que acaba de conocer y él, sin dudar un momento, la sigue (-Oye desconocido, ¿te vienes a una zona prohibida fuera de los muros de la colonia? – Acabo de llegar, mi padre es policía y no te conozco, pero te acompaño). Lo malo es que la serie abunda en escenas y pequeñas tramas como ésta, previsibles y absurdas que descolocan y aburren al espectador.

Al menos esperábamos encontrar una fotografía y unos efectos especiales que nos dejaran boquiabiertos. Pero lo cierto es que tampoco impresionan y el T-Rex que vimos en el ‘93 en ‘Jurassic Park’ resulta más creíble que los saurios que nos encontramos aquí casi 20 años después.

Lo cierto es que el hecho de que Steven Spielberg hubiera apadrinado el proyecto poco nos hacía pensar que la serie llegara a ser tan vulgar. Algunos momentos (pocos) pueden llegar a ser entretenidos, pero en su mayoría aburren. Mejor dejaremos sin comentarios el hecho de que no expliquen nada del cómo o el porqué de estos viajes en el tiempo o que presenten a los ‘sixers’ al estilo ‘Lost’ con ‘los otros’. No sabemos si la serie tendrá segunda temporada o se quedará con los 13 capítulos que ya tiene; a mí, poco me importa.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Carlos
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8
13 de marzo de 2012
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tremendo proyecto el que nos presentaba la cadena AMC en 2010. ‘Rubicon’ se estrenó en Estados Unidos con buenas cifras de audiencia, pero éstas empezaron a caer ya desde la segunda semana de emisión, especialmente en la franja de edad comprendida entre 18 y 49años, la más codiciada en la televisión yanqui (sólo 0.2 de los 1.2 millones de espectadores que reunía la serie). ‘Mad Men’, por ejemplo, no gozaba de enormes audiencias, pero las cifras en la franja de edad 18-49 (0.7 de los 2.2 millones) fueron suficientes para mantenerla en antena.

La serie se centra en un analista de un instituto americano de inteligencia, cuya función es detectar amenazas terroristas internacionales que amenacen a los Estados Unidos. Pero el protagonista Will Travers (James Badge Dale) empezará a sospechar de sus propios superiores debido a un extraño código secreto en un crucigrama y a algunos sucesos que pueden parecer coincidencia, pero de los él sospecha que hay algo más. Uno de los hechos es la muerte de su suegro, que también trabajaba en inteligencia, en extrañas circunstancias.

De este modo, Will, intentará compaginar su trabajo en el instituto con la investigación que emprende por su cuenta para aclarar esas ‘coincidencias’ que parecen conducir a un secreto mayúsculo. Sus propios jefes, debido a su absentismo laboral y extraño comportamiento, empezarán a sospechar de las actividades de Travers y le invitarán en más de una ocasión a abandonar su búsqueda, debido a las consecuencias que pueda acarrear.

La ficción tiene un ritmo pausado y requiere paciencia y atención para ser vista, ya que es una de esas series en las que los detalles importan, y hay que estar despierto para captarlos. Seguramente, éste es uno de los motivos del poco apoyo de los espectadores, ya que estamos acostumbrados a ritmos altos que no nos hagan pensar en exceso y, sobre todo, a la inmediatez: si vemos una serie policíaca queremos ver casos desde el primer episodio, si vemos una serie de humor queremos reírnos desde el primer sketch.

‘Rubicon’ tiene toda la esencia de ser una serie de tres o cuatro temporadas y su temprana cancelación hace que quede incompleta. No ocurre igual que en ‘Lights out’ que, a pesar de su cancelación al acabar la primera temporada, queda completa y como una gran serie de sólo trece episodios.

Cuando acabas de ver la serie queda irremediablemente la sensación de “lo que podría haber sido”. Con un guión intrigante y brillantemente elaborado y uno de los mejores repartos que hayamos visto últimamente en las series made in USA, estamos hablando de una serie de que podría haber marcado época, y que ha quedado en una ficción incompleta que, aún así, merece ser vista. HBO ha tirado adelante series con pobres audiencias confiando en la calidad del producto y AMC no lo ha sabido hacer con un producto que era excelente.
Carlos
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