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Críticas de Pedro Triguero_Lizana
Ordenadas por:
1.063 críticas
5
16 de marzo de 2015
58 de 92 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El año más violento" nos traslada a los Estados Unidos de 1981, donde Abel Morales (Óscar Isaac) es un empresario del sector de la distribución de combustibles - y que la película enfoca como un sector medio sumergido en la ilegalidad, y en prácticas mafiosas, no sé si sería así- que ve cómo su empresa,y, a la vez, su familia, son amenazadas por diversos problemas.

Aparte del hecho de que no sé si creerme que en 1981 hubiera un fiscal de raza negra en Estados Unidos, la película, en tanto que drama familiar/empresarial con toques de crimen y acción, recuerda a otras muchas películas estadounidenses. Quiero decir que, en sí misma, esta película está bien, pero el guión carece de la originalidad que el estilo que Chandor imprime a su dirección; un estilo, por cierto, muy frío, demasiado frío y pulcro como para conmover al espectador. Sobra preciosismo en la fotografía y la ambientación urbana, y falta solidez y fuerza en la historia. Por otro lado, el reparto es competente, y Óscar Isaac hace lo que puede con su personaje, pero es un personaje al que le falta definición. El personaje de Jessica Chastain es bastante interesante, pero, al fin y al cabo, esta actriz no es la protagonista.

Veo por ahí que incluso algún crítico compara a Chandor con Lumet...Estrategias publicitarias, más que nada. "El año más violento" es, me temo, el tipo de película -y se producen muchas así en los Estados Unidos- que es alabada por la crítica en el momento de su estreno, y de la que, años después, pocos se acuerdan.
Pedro Triguero_Lizana
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9
25 de junio de 2012
26 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los documentales de la época de la mal llamada "Transición" -mejor habría que llamarla Transacción- que se han solido llevar la fama han sido "El desencanto" (1976), de Jaime Chávarri, "Canciones para después de una guerra" (1971) o "Queridísimos verdugos" (1973), de Basilio Martín Patino, con toda justicia, pues son excelentes y muy interesantes; pero la fama de estos y otros documentales ha oscurecido otros trabajos de la época, tan interesantes o más, pero menos vistos. Es el caso de "Rocío", una película maldita, de la que no sólo se prohibió su exhibición en salas comerciales, sino que hoy día su exhibición en salas comerciales sigue prohibida, aunque se haya podido proyectar en lugares como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid. Es más, la copia que yo he visto está censurada en al menos dos partes, las más comprometidas y directamente relacionadas con la Guerra Civil en Andalucía. Desconozco si se conserva una copia íntegra, sin censurar, de este documental. Por otro lado, el director, Fernando Ruiz Vergara, que ha fallecido hace poco, tuvo que exiliarse a Portugal tras la realización -y no sé si el estreno- del film, debido a las amenazas que recibió.
Sigo abajo.
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Pedro Triguero_Lizana
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9
21 de septiembre de 2012
17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quizás me repita demasiado en mis críticas de Filmaffinity con lo de que "éste es un director a reivindicar", pero después de haber visto esta película, lo tengo que decir de nuevo: Julio Coll, que era un hombre con tantos saberes e intereses que era como un hombre del Renacimiento en el siglo XX, es un cineasta a reivindicar. "Distrito quinto" es un film con un buen guión, escrito por el propio Coll, y adaptado de una obra teatral, "Es peligroso hacer esperar"; con buenos diálogos, estupendas interpretaciones -sobre todo la de Alberto Closas- , una estructura montada en "flashbacks" que ocupan prácticamente casi toda la hora u hora y pico en que se desarrolla la accción, y un desenlace final sorprendente, pero, sin embargo, coherente. A destacar la colaboración en el guión de Luis José Comerón, director de la muy interesante "Larga noche de julio" (1974). "Distrito quinto" es posiblemente uno de los mejores títulos del cine negro y/o policíaco del cine español de los años 50. Y ahora, dejo al lector/espectador con dos reflexiones, a modo de pistas:

1) En el cine español de los años 40-50 es relativamente fácil advertir diferencias entre el cine hecho en Barcelona y el hecho en Madrid. El primero de los dos solía ser, sobre todo en los años 40, un cine hecho con unos presupuestos bajísimos, pero con un notable sentido del ritmo y de la narración, y con argumentos a veces tan interesantes como audaces. Si el lector/espectador quiere ver buen cine español de la posguerra, que le siga la pista a las películas hechas en Barcelona por Ignacio Iquino (otro a reivindicar), Julio Salvador, Julio Coll...Y si además quiere ver cine negro a la española, sobre todo de los 50, esta pista es de obligado seguimiento.

2) En su sentido coral, en la reunión que hace de personajes que se sienten frustrados, que quieren triunfar en la vida y que eligen el robo como un medio para conseguir dinero con el que acceder a sus sueños, sin que, salvo el personaje de Closas, sean delicuentes habituales, "Distrito quinto" se anticipa a "Atraco a las tres" (1962), de José María Forqué. Si los personajes del film de Forqué consumaran su plan, seguramente acabarían como los personajes del film de Coll. Aunque la película de Coll sea un drama y la de Forqué una comedia, ambas se relacionan en los sueños de prosperidad y éxito que el crimen, el robo perfecto, aseguran como un falso y tentador horizonte de abundancia; todo ello, en un contexto neorrealista y costumbrista que emparenta el cine de atracos a la española con un cine italiano y francés coetáneo.
Pedro Triguero_Lizana
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8
30 de octubre de 2012
16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Acabo de volver a ver esta película en el Cine Doré de Madrid, proyectada en una nueva versión restaurada, en un programa doble con el documental "Bajo el signo de las sombras" (1984), de Ferrán Alberich (el lector puede ver mi crítica sobre este documental también en Filmaffinity). Sin lugar a dudas es una película insólita para la época en que se hizo, en primer lugar por su visión honesta de la Guerra Civil española, visión en la que los fascistas sublevados son los malos, los rebeldes al orden establecido, y en la que se habla catalán en la radio, como es lógico si la acción transcurre en la Barcelona del 36. Pero, además de lo anterior, es un film insólito para su época por su rabiosa y apasionada cinefilia, por la identificación absoluta, apasionada y visceral, entre cine y vida, entre el "ver" (en la pantalla del cine, o bien a través del objetivo de la cámara de cine) y el "vivir", como queda patente cuando Fernando Fernán-Gómez filma a María Dolores Pradera en la cubierta de un barco, en el viaje de novios.

En ese amor absoluto por el cine, en ese vivir a través del cine, en ese recordar, re-vivir y re-nacer a través del cine del protagonista, "Vida en sombras" es un film muy adelantado a su tiempo -tanto en el cine español como en el cine mundial de los años 40-, y de ahí el fracaso de público en su día, su olvido, su posterior redescubrimiento a partir de los años 80, cuando nuevas generaciones de cinéfilos lo rescataron del olvido, lo redescubrieron, y lo convirtieron en el film de culto que es hoy. Aunque...con la diferencia de que, para los cinéfilos de la generación de Llobet-Gracia, el amor al cine se basaba en la idea de que el cine se entendía como Verdad, mientras que para los cinéfilos posteriores el cine se entiende más bien como Artificio.

"Vida en sombras" es un film hecho con amor, con un amor al cine desmesurado, y que traspasa al otro lado de la pantalla esa desmesura, ese amor. De ahí que se le puedan perdonar algunas debilidades, como el esquematismo de la historia; de ahí que sus virtudes - los elegantes movimientos de la cámara, el expresionismo en la iluminación y la fotografía, la idea de alterar la realidad para dotarla de un mayor valor cinematográfico, que es lo que hace Carlos Durán (Fernán-Gómez) al rodar noticiarios durante la Guerra Civil- se valoren más.
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Pedro Triguero_Lizana
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9
19 de marzo de 2013
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El puente" es una película que quería ver desde hace mucho tiempo, y que por fin he visto, y que, afortunadamente, no sólo no me ha decepcionado, sino que me ha gustado mucho. Juan Antonio Bardem traza en este film un retrato agudo, certero, vigoroso y lleno de vida de la España de 1976, con sus contradicciones, tensiones, contrastes, mitos y violencias; y hace del viaje del protagonista, un mecánico llamado Juan (Alfredo Landa), un viaje iniciático de tomo y lomo. Un viaje iniciático en el que el protagonista pasa del egoísmo a la solidaridad, de la ignorancia a la concienciación social y política, por lo que es un viaje tanto físico como interior, o mental. Juan es un hombre que, de pronto, y sin haberlo planeado, se enfrenta al mundo, a lo que hay fuera, solo, con la única compañía de su moto, a la que llama "la poderosa".

Alfredo Landa, protagonista indiscutible, y un actor genial que literalmente llena la pantalla, compone aquí a un "easy rider" español, y, de hecho, por seguir con la comparación con el famoso largometraje dirigido por Dennis Hopper, "Easy Rider (Buscando mi destino)" (Easy Rider, 1969), en la película de Bardem no faltarán los "hippies", las drogas, la música, los rebeldes, y las fuerzas represoras. Como en "Easy Rider", cada curva del camino abre un nuevo interrogante, una nueva oportunidad, un nuevo peligro para el viajero.

Alfredo Landa está muy bien en su papel de proletario -esta palabra puede molestar a algún lector, algún lector que crea que la lucha de clases es cosa del pasado, y que el consumismo nos iguala a todos, ¿y si en vez de proletario digo currele?- aburrido en el comienzo del puente de la Virgen de Agosto, porque su chica, o su ligue, le da plantón. Su personaje es un poco autoparódico, en relación con los previos papeles de Landa como "macho ibérico", siempre a la caza de extranjeras. Torremolinos, la Ítaca de este peculiar Ulises perdido en un mundo confuso, es por eso un lugar mítico, un paraíso soñado del cine español del desarrollismo, que Bardem convierte, sin embargo, en una playa vacía al atardecer, en un espejismo. "El puente" es una excelente "road movie", un gran retrato de una época, y una de las mejores películas de su director.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
Pedro Triguero_Lizana
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