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Críticas de El Tito Mel
Ordenadas por:
467 críticas
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3
17 de agosto de 2019
847 de 1338 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay ciertos autores de culto, tanto en cine como en otras artes y oficios, que han desencadenado, con mayor o menor justicia según qué caso, una horda de seguidores o secta de fieles que les enarbolan cualquier cosa que dicen o hacen. Hoy en día, los máximos exponentes de este fenómeno en el grupito de directores de cine son Christopher Nolan y Quentin Tarantino. Y es curioso como la última película de cada uno de ellos supone un punto equivalente en sus carreras.

Érase una vez en Hollywood es el Dunkerque de Tarantino. Cuando fui a ver la peli de Nolan me encontré algo similar, la crítica y los fans irredentos la aupaban a categoría de obra maestra y lo mejor del director, mientras que el resto del público salió bastante frío de las salas. Descartando al grupo de fans irredentos, que les flipa todo lo que hace su autor de culto, esto se debía a que a nivel técnico Dunkerque era una proeza audiovisual que suponía efectivamente el trabajo de dirección más minucioso de Nolan en toda su carrera, pero a un nivel narrativo la película no le funcionaba a la mayoría. Decían lo que suelen decir, con cierto miedo y complejo, de las pelis que sospechan que no están mal hechas pero que a ellos les han parecido infumables: "No es mala, pero a mi no me ha convencido".

Pero, aunque como producto final me parezca pobre, también hay motivos de elogio. Igual que Nolan en su última peli se propuso, y consiguió, realizar un prodigio técnico, aquí Tarantino hace lo propio. Esta es, sin la menor duda, la película mejor rodada de su carrera. Debe haber sido una delicia componer el story board, recrearse en buscar la opción más plástica para cada plano. Cada decisión visual de estas viñetas ha salido descaradamente de la mente friki de Tarantino, porque los mejores homenajes y guiños de esta ensalada de referencias se encuentran en sus planos. Así que ahí lo reconozco, para un cinéfilo avezado es una delicia disfrutar de este mix de planos tributo. Aunque, claro, lo mismo hacía Brian de Palma en su época y fue una de las razones de que nunca lo tomasen en serio. Supongo que los tiempos cambian.

Ya hemos visto a la pareja de actores en mejores performances (y digo pareja de actores porque los nombres de Robbie, Pacino, Russell... se usan más para rellenar cartel que otra cosa), pero lo que sí es cierto es que DiCaprio está genial en el único personaje bien desarrollado de la historia y que Brad Pitt conforma más que a un personaje a un icono. Le rodea un aura de carisma innata que resulta tan atractiva como el propio Pitt, que a sus 55 años parece en esta película más sex symbol que nunca. Pese a que su Cliff Booth es un perdedor, un inadaptado y sospechamos que en cualquier momento va a rebasar la barrera que separa al sociópata del psicópata, lo cierto es que todos desearíamos ser él de la misma forma que Tyler Durden era lo que Edward Norton quería ser en El club de la lucha.

Pero claro, de la misma forma que un personaje no se puede componer únicamente de estética, una película tampoco puede hacerlo. Y es que una vez más tenemos que decir eso de que el contenido no está a la altura de su continente. Érase una vez en Hollywood está tan vacía como ese Cliff Booth que nos encandila pero del que si lo pensamos bien no nos desarrollan absolutamente nada. Claro, Tarantino ha pintado una postal de amor al cine con el que creció, pero lo hace olvidándose que esa postal la va a ver más gente además de él. Y ahí empiezan los problemas. De entrada, el cine con el que crece Tarantino no solo es una época muy concreta que deja fuera generacionalmente a gran parte del público (finales de los 60 y principios de los 70) sino que encuentra la mayoría de sus referentes en el cine de serie B o Z, en series de la televisión americana y en películas internacionales que han visto él y tres enfermos más (esto me recuerda a cuando Alex de la Iglesia, otro director frikazo que ha visto de todo, explicó su primer encuentro con Tarantino, definiéndolo como el único tío que ha visto películas que a él ni le suenan).

Claro, si las referencias son tan herméticas (y más cuando el que ve la película no vivió en USA en aquella época, que se le pasan por delante todas esas referencias de revistas, cartelería, marcas de consumibles, etc...) es complicado que tu postal sea universal, que es lo que consigue unir a la gente ante la poesía de este tipo de cartas de amor. Pero lo peor no es eso, ya que al fin y al cabo las referencias solo son un extra. O deberían. Pero es que para Tarantino, se puede hacer, y lo hace, una película que sean solo referencias. Sin más. Normalmente los guiones se escriben pensando en un tema, en una motivación, en una tesis, en unos personajes... Aquí no. Aquí el tema, la motivación y hasta los personajes son todo única y exclusivamente referencias. No hay historia, no hay trama, no hay desarrollo. En definitiva, no hay guión. La estructura es una catarata de sketches con regular o poca gracia que no llegan a parecer nunca un producto unificado sólido.

Al final lo intenta arreglar con un chiste, incluso con una cierta autoconsciencia, la del tipo que sale a decir algo, se da cuenta de que no ha estado a la altura y decide darle a la gente una pildorita de alivio cómico para poder hacer mutis por el foro sin que todos nos sintamos demasiado mal. Y es que hasta Tarantino se da cuenta de que dedicar casi 3 horas a hacerse una paja que solo disfruta él usando la aquí pervertidísima excusa del Macguffin (Hitchcock le atizaría de lo lindo si siguiese vivo) es demasiado incluso para él, el maestro del anti-ritmo, experto en estirar hasta la extenuación (aquí más que nunca, da la sensación de querer poner a prueba la paciencia del espectador con ese abuso de los cutaway gag -chistes de flashback-). Y sí, el final es descojonante, pero ni esa despedida con risas, ni todo este ornamento perfeccionista, son suficientes para justificar casi tres horas de metraje hueco.
El Tito Mel
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Klaus
Klaus (2019) España
7,6
16.431
Animación
10
18 de noviembre de 2019
120 de 144 usuarios han encontrado esta crítica útil
Este año han surgido varias pelis con potencial de culto como Joker, Parásitos, el punto final de la saga Vengadores con Endgame, Tarantino lanzó su penúltima película y ahora se estrena El irlandés con De Niro y Pacino a las órdenes de Scorsese. Pues bien, para mi la película del año no es ninguna de esas, para mi es una pequeña pieza navideña de animación nacional estrenada en Netflix. ¿Quién lo iba a decir? ¿La mejor peli del año es una de dibujitos y española? Pues sí.

De hecho, hacía mucho tiempo que una película no lograba encender en mi interior lo que consigue esta reinterpretación del mito de Santa Claus. Todo en ella me parece perfecto y muy por encima de mis expectativas. La clave es que al frente de este proyecto está Sergio Pablos, un animador con experiencia que trabajó en la última etapa de los clásicos Disney (El jorobado de Notre Dame, Tarzán, Hércules...) y en la nueva industria (creador ni más ni menos que de Gru mi villano favorito y uno de los diseñadores principales en Río). Y la verdad es que se nota, Klaus coge lo mejor de ambos mundos. Tiene aroma de clásico pero entendiendo a la industria y al espectador modernos. Y la mezcla le sale de fábula, porque Klaus está al nivel de lo mejor que ha dado la animación en los últimos años, ya quisiera Pixar estrenar una película como esta en todos los cines del mundo.

La película es una delicia en todos sus aspectos, desde el diseño visual tanto de backgrounds como de personajes, hasta el guión y sus diálogos, pasando incluso por una emotiva banda sonora o un muy bien elegido doblaje. Es como si todo les hubiese pillado en estado de gracia para lograr su propósito de conmovernos con una historia que pese a haber sido mil veces contada aquí nos da la sensación de que nos la cuentan por primera vez.

Hace que nos enamoremos de sus personajes y de cada uno de sus tics y expresiones, incluidos cada uno de los secundarios, hace que vibremos con la aventura que nos cuenta, que nos riamos con sus ocurrencias y que lloremos con sus momentos más espirituales. En definitiva, hace que sintamos la Navidad, convirtiéndose en un clásico inmediato e imprescindible de estas fechas, y que sintamos lo que es el buen cine para toda la familia, un regalo de artesanía con resultados tan mágicos como aquellos con los que Jesper y Klaus consiguen cambiar a los habitantes de Smeerensburg. Maravillosa.
El Tito Mel
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3
3 de octubre de 2017
112 de 133 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de empezar, sí, la he entendido. Y sí, he pillado las referencias bíblicas, la fruta prohibida, Caín y Abel, y todas esas mierdas. Sí, también he pillado la doble lectura sobre el universo creativo. Y sí, también he pillado la lectura naturalista, con esos molestos invitados que somos los humanos. Que sí, que vale, que todo muy bien, que todo pillado, que sí, que entiendo las metáforas, que sí, que veo los tres niveles de lecturas (no vaya a ser que alguien no pueda encontrar algo a lo que agarrarse para elevar el film a obra de culto XD), que sí, que sí... Podemos ahora ahorrarnos el rollo ese de "si no la valoras bien es que no la has entendido", "no está echa la miel para la boca del asno" y todas esas frases manidas que suelen soltar los gafapastas con ínfulas de que todos nos enteremos de lo intelectuales que son.

Ok, mi opinión es que esto no es más que un delirio pretencioso del bueno de Darren, que no me parece en absoluto mal cineasta, cuando la clava la clava bien, tiene mucho talento, pero suele irse de madre a menudo y aquí resbala bastante en lo que a mi me parece una película absolutamente fallida. Intenta tocar tantos palos, tantas lecturas... el que mucho abarca poco aprieta. Y encima lo hace sin tener muy claro el tono, va paseándose por distintos géneros y estilos, de tal manera que puedes irte al servicio pensando que estás viendo una película de Polanski y cuando vuelvas pensar que te la han cambiado por una de Buñuel.

Hay cuadros que retratan las lecturas que pretende retratar esta película con mayor acierto, y son cuadros, un formato en el que puedes visualizar el contenido en toda su plenitud de forma casi inmediata. Sin embargo, Aronofsky escoge el formato audiovisual, pero desdeña con soberbia las guías básicas de la narrativa cinematográfica. Un error en mi opinión. La primera parte, cuando solo va tanteando y sembrando, me parece algo mejor aunque solo sea por la comparativa con lo que viene después ya que luego, conforme va subiendo los graves, la sintonía se hace estridente, es decir, infumable, y acaba bordeando el ridículo. De la orquesta solo se salvan los actores, cuya labor está muy por encima del producto al que sirven.

Lo peor es que esta inaguantable alegoría de dos interminables horas me va a costar el delegar en mi novia las elecciones cinéfilas de los próximos meses. Tras salir de la sala con cara de cabreo tardó casi un cuarto de hora en dirigirme la palabra, solo para hacerme saber, por si su cara no me lo había dejado suficientemente claro, que esta es la peor película que ha visto jamás en un cine y que si no es por mi (yo elegí la peli) se habría levantado y se habría ido.

A Mother me cuesta darle nota, lo importante no es la nota, es el análisis. Le doy lo que le doy simplemente por el trabajo de los actores y porque pienso que hay películas igual de infumables pero aún más estúpidas. Por cierto, y enlazando con el primer párrafo, acepto perfectamente que haya gente para quien la peli, como arte conceptual, como experiencia, les parezca magnífica. Me parece cojonudo. Así que estaría bien que se tenga el mismo respeto a la opinión contraria y no se caiga en frases manidas que vienen a insultar la inteligencia ajena de forma condescendiente.
El Tito Mel
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Soul
Soul (2020) Estados Unidos
7,4
29.044
Animación
6
26 de diciembre de 2020
130 de 187 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace años que Pixar ya no es lo que era y la prueba es que las dos entregas de este año, Onward y Soul, que no pasan de ser películas que se dejan ver sin más, son lo mejor que ha estrenado el gigante de la animación desde Coco, tras varios años sumida en prescindibles secuelas que evidenciaban desgaste de fórmulas (Toy Story 4, Los increíbles 2, Cars 3...).

De las dos de este año, creo que Onward me gustó más. Soul es mas elegante y está diseñada con mejor gusto estilístico, pero como película a mi me funcionó un pelín mejor Onward. El problema de Soul es que tiene tramos aburridos o, mejor dicho, en general es una película que no engancha demasiado e incluso por momentos genera algo de desidia. Tiene un par de momentos emocionales y también tres o cuatro gags más o menos graciosos, pero el grueso de la cinta carece de la atracción necesaria, ni la trama está bien explotada ni los personajes seducen demasiado y todo da sensación de reciclado de otros films de Pixar como Del revés.

Para más inri, siendo una película donde la música es un componente esencial en la propia base de la historia y de los personajes, he echado en falta temas que me llegasen hondo. El protagonista es un amante de la música y nos explica la magia de cómo la siente por dentro, pero nosotros no conseguimos sentirla con él porque la música de esta película no tiene nada de esa magia que uno desearía sentir. Es una pena que Pixar tenga producciones con temas memorables y que sin embargo en esta, donde la música es componente esencial de la historia, precisamente se eche en falta eso.

Ya digo, una película que se deja ver, pero que está lejos del estándar de calidad que hizo a Pixar un sello diferencial en la animación.

Nota: 6,5
El Tito Mel
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7
8 de agosto de 2021
73 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
No esperaba mucho de esta película porque en general el DC Extended Universe no ha dado ninguna película que me haya entusiasmado, más bien lo contrario, la mayoría me han resultado de mediocres a malas. Desde el Batman de Nolan no ha sacado DC ninguna película que me satisfaga. En su día Nolan consiguió abrir una nueva dimensión para el cine de superhéroes, más realista, más inteligente, más adulta en general. Pero las películas que le han sucedido en este DCEU, que inauguró El hombre de acero de Zack Snyder en 2013, no han conseguido alcanzar esos niveles y en su intento por lograrlo lo único que han hecho ha sido crear obras de digestión pesada pero que en el fondo siguen aportando muy poco. Digamos que se centraron en potenciar el tono oscuro y denso, pero les faltó la inteligencia, que es la clave para que eso funcione sin resultar pesado.

Así que yo siempre tenía la misma sensación que cuando el McDonalds te cobra 15 pavos por una supuesta hamburguesa gourmet, que en realidad no deja de ser una hamburguesa de McDonalds. Como veían que no les funcionaba, acabaron acercándose a la fórmula más desenfadada de Marvel en sus últimos producciones como Shazam o Wonder Woman 84, que sí, me resultaban más ligeras de digerir, pero evidenciaban que detrás de toda esa pretendida densidad no había nada de talento en los estudios DC de Warner, resultando igualmente productos mediocres. Hasta que llegó James Gunn, que a mi me ha confirmado que es uno de esos tipos que tienen un don natural para saber dar con el tono exacto, para saber donde tiene que ir una escena de acción y donde una cómica, cómo mezclarlas, darles la duración exacta, en fin, un tío que sabe qué ingredientes añadir al cazo y cuando y cómo añadirlos. No puede ser casualidad que la que para mi es la película que mejor funciona del Marvel Cinematic Universe y la que mejor funciona del DCEU sean ambas del mismo director.

Empecemos por las cosas malas, para ir rápido. La película dura algo más de dos horas y a mi la última media, la de Jotunheim, ya se me empezaba a hacer pelín pesada por puro desgaste. Y resalto lo de "empezaba", porque no llegó a parecérmelo, solo rozó el palo por así decirlo. Por otro lado, lo que es la trama en sí es bastante tontorrona, no se va a caracterizar esta película por tener una trama muy interesante. Pero, a ver, es que esto se puede decir del 99,9% de películas de superhéroes. Salvo contadísimas excepciones, estas pelis suelen ser lo que son, sin más, y la clave no suele ser la trama sino cómo te lo hagan pasar, y en eso esta peli no falla. Donde la mayoría de películas de DC me resultaban pesadas, esta es un trago refrescante. Ninguna de ellas me parece que tenga un tema de fondo interesante, pero con esta al menos me lo paso teta. Y por cerrar las cosas negativas que le puedo sacar, pues a gusto personal hubiese preferido que el protagonista de la escena post-créditos fuese otro. Hasta aquí los puntos negativos. Poca cosa para estar hablando de un blockbuster veraniego.

Ahora, todo lo que me gusta de esta peli. De entrada, la elección estética. Cada pequeño detalle es puro comic, desde la forma de colocar los textos, la paleta de colores, la textura, el vestuario, incluso perspectivas de cámara, el estilo de montaje de muchas secuencias, la propia estructura narrativa en sí, hasta la manera en que mueren los personajes. Puro comic. Parece una mezcla perfecta entre el cine comiquero de los 80-90 y el de los últimos años, las virtudes de la nueva tecnología uniéndose al estilo visual de la vieja escuela. Tiene toda la personalidad que le faltaba a la anterior Suicide Squad. Y todo lo que allí no funcionaba, aquí funciona a la perfección.

Otro de los puntos fuertes de la película es el guion. Sí, el guion. Porque antes en el apartado negativo yo usé la palabra trama, que no es lo mismo que guion. El guion son más cosas. El guion son también los diálogos, que aquí destilan un rollito juguetón que se contagia al espectador como si formases parte de ese equipo extravagante. El guion también es saber dominar el tempo de las secuencias para que el ritmo sea siempre el que le viene bien a la película, otra característica que destaca en esta peli donde todo está medido, como una clase de spinning en la que el entrenador sabe cuando tiene que llevarte al máximo y cuando dejarte respirar pero nunca parando, siempre avanzando.

Y un guion también es la forma en que eres capaz de dotar a los personajes del suficiente carisma y la suficiente empatía para que conecten con el público. Y eso es una de las cosas que más me ha sorprendido. Gunn ya lo hizo con Guardianes de la galaxia y lo vuelve a hacer aquí; coge personajes poco conocidos, incluso se reta a buscar a los personajes más ridículos del universo DC, esos que nadie querría en una peli, y los convierte en personajes de los que vas a querer tener un puñetero funko pop en tu estantería porque hacen que molen personajes que casi es imposible que puedan molar. A nadie le interesaban Drax, Groot o Rocket hasta que vieron la peli de Guardianes y salieron diciendo que nunca se habían divertido tanto con una peli de superhéroes. Aquí sucede lo mismo. Y no solo consigue que molen, es que además les infiere un trasfondo a todos y cada uno de ellos.

En definitiva, por fin DC, tras 10 películas, saca un producto que funciona sin grandes rémoras. Como blockbuster es difícil encontrarle pegas, algo que no sucede con el resto del DCEU. Es una película altamente disfrutable, con muchos guiños y con mucha personalidad. Es el Malditos bastardos del cine de superhéroes (de hecho, la peli tiene más de un toque tarantiniano), una obra tan autoparódica como el personaje de John Cena, que funciona como cine de acción y sobre todo como comedia, algo parecido a lo que ya logró Deadpool en su momento. Eso es lo que cabe esperar. En mi opinión, recomendadísima.

Nota: 7-7,5
El Tito Mel
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