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Críticas 8
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
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16 de mayo de 2015
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interstellar, es, como la gran mayoría de las cosas que hacen los americanos, megalomaníaco. Y a menudo me pregunto si al resto de la humanidad no nos iría mejor si se les pasase esta manía. La épica está bien, pero siempre que describa hechos reales, no aventuras imaginarias, porque entonces se convierte en una peligrosa masturbación colectiva.

Leí hace más de 15 años el libro de Kip S. Thorne " Agujeros Negros y Tiempo Curvo". Todavía lo tengo en mi estantería. Mi impresión fue que aunque se las había arreglado para hacer accesibles los conceptos de relatividad y mecánica cuántica a los profanos -algo que siempre es de agradecer, aunque los hay mejores- ya entonces me pareció un tipo un bastante flipado, poco eficaz como científico -aunque se venda a sí mismo como físico teórico- y mediano como divulgador. Como divulgador, Isaac Asimov le da 20 vueltas y como científico Arthur Clarke le da 1000...

... y como cineasta, Kubrick le da también 1000 vueltas a Nolan. Lo que tienen Clarke y Kubrick y de lo cual carecen Thorne y Nolan es coherencia y verdad. En otras palabras, solidez. Lo que a Nolan le sobra es charlatanería, virtud propia de vendedores, (Thorne creo que también es un vendedor, aunque lleve hábito de científico). Y no hay más que ver la recaudación de la película. Había un chiste de Perich en el que un millonario, con ojos llorosos decía al lector: "¿Porqué será que siendo sabio puede hacerse uno rico en un minuto, pero siendo rico no puede uno hacerse sabio en ese tiempo?". Pues eso mismo. Nolan es un vendedor de imágenes que ha intentado imitar a los mejores, y casi encontró a un buen cómplice en Thorne, que imagino que habrá participado medio a regañadientes en esta charanga millonaria. Otra cuestión es el asunto de las emociones, la forma más eficaz de manejar a las masas, eso lo sabe Nolan como nadie. Los guiños a Kubrick son tan frecuentes, insistentes y machacones que cansan. La música acompañando a las naves giratorias, los robots semihumanos que terminan comvertidos en entes casi metafísicos, los percances de acoplamiento con las descompresiones, (esta vez con explosiones justicieras incluídas que se cargan al malo con una previsibilidad risible, no podía faltar en un cineasta de cómics). Me quedo con una sensación de haber visto un pastiche tan tramoyesco como una catedral barroca.
Otra cuestión es el respeto a la credibilidad científica. Kubrick fue mucho más cuidadoso. No entiendo cómo estos señores bajan a planetas cuyo paisaje les coge completamente por sorpresa. ¿Es que no tienen instrumental a bordo para analizarlos antes de bajar?. Tampoco entiendo cómo ese efecto de la gravedad del agujero negro sobre el tiempo es tan selectivo, cómo es que las trasmisiones son unilaterales sin posibilidad de respuesta, y tantas otras "trampas" que dan un dramatismo sentimental a la trama tan efectista como falso.

Por otro lado, por lo menos ni Kubrick ni Clarke cayeron en la políticamente correcta vulgaridad americana de poner a sus protagonistas a salvar al mundo. (de verdad... Que jodida manía tienen los ciudadanos del "convincing giant" de pasarse la vida salvando a la humanidad de la destrucción,. Al final se lo van a creer. Tanta insistencia es ya para plantearse acudir a un psiquiatra, pero tal vez sus psiquiatras también sueñan con lo mismo). Mientras los americanos sueñan y nos cuentan cómo salvarían a la humanidad de villanos, zombies, nazis, marcianos desconsiderados, catástrofes naturales, nubes de polvo y vete a saber qué, en la vida real nos van calentando el planeta a marchas forzadas, lo cual les beneficia dándoles inviernos más tolerables, mientras en Valencia la temperatura en mayo llega a los 50 grados, como pasó hace dos días. Mientras se inventan cilindros de O'Neil para salvar del hambre a la humanidad provocan hambrunas bloqueando los mercados. Mientras nos hacen soñar con una sociedad rica destruyen el sistema financiero de la humanidad gestando un sistema económico internacional basado en la inflación, el dinero fiduciario y la reserva fraccional mínima. Mientras nos tiran de las Filipinas porque somos unos malvados opresores del pueblo filipino, se ensañan con éste y lo someten a un genocidio sobre el que parece estar prohibido hablar en los libros de historia. Yo creo que con esas fantasías repetidas de salvación de la humanidad lo que realmente están haciendo es drogarse para anestesiarse de los sentimientos de culpabilidad que deberían tener por las maldades que perpetran con la humanidad real. Gente rara y complicada estos americanos.
Matthew McConaughey, Anne Hathaway & David Gyasi
Clarke y Kubrick fueron grandes y ciertamente es edificante admirarlos. Crearon un nuevo estándar donde antes no había nada. Arrojaron luz a una sociedad en penumbras. Nolan ... aparte de hacerse rico ... no sé si ha hecho algo útil en su vida. Y Thorne ... bueno, sabe montárselo bien, pero no me parece un científico brillante como lo fue Clarke.
13 de junio de 2020
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
El tema, la puesta en escena, el atrezzo y la dramatización son excelentes. Pero el recurso de darle emoción a las escenas finales con recursos más propios de las películas de James Bond, y hacerlo a costa de la veracidad me parece denostable. Hay que contar los acontecimientos históricos como sucedieron. Estoy seguro de que no se produjeron esas simultaneidades tan dramáticas al salir de la casa donde lo tenían, ni en el aeropuerto. Tampoco hay ninguna referencia en ningún sitio de que a Silvia Hartmann se la torturase y se le marcase una cruz gamada con sangre en el pecho. Por favor ...
14 de mayo de 2021
11 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
La puesta en escena es excelente, la recreación del ambiente, el vestuario, las actitudes de los personajes, los gestos, incluso los tonos de las voces. Creo que todo eso se merece un 10. Pero encuentro poco creíbles los acontecimientos. Es una lástima. Me gusta que las buenas películas cuenten historias reales, o al menos creíbles. (sigo en área spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La primera escena, la de los asesinatos de la familia de colonos... No se puede creer tanta estupidez en los habitantes de la casa. El hombre le dice a la mujer que salga por la puerta de atrás y sale a pecho descubierto a enfrentarse con su fusil con 4 indios. Cualquiera hubiera permanecido dentro de la casa y guarecido tras los muros haberse defendido con eficacia, entregando además armas a su mujer y a la hija mayor. Además, mientras los indios están matando al hombre, la mujer y las hijas, en lugar de seguir corriendo para escapar se quedan ahí gritando, (además, un rato imprudentemente largo), como para llamar la atención a los indios. Ninguna familia de colonos actuaría así. A partir de ahí comienza a ser poco creíble todo lo que pasa, y las escenas de reconciliación con el jefe apache tienen una emotividad excesiva. Sï. Quedan tan enternecedoras que dan ganas de saltarse las lágrimas, pero es seguro que esas cosas no sucedieron así. En la escena del final, en el que mueren las dos niñas indias a manos de un grupo de 4 jinetes vaqueros... buf... demasiada coincidencia. Parece que la película busque un ojo por ojo diente por diente. Qué pena. Tan buena recreación de la época, para un guión tan poco sólido.
11 de mayo de 2008
7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
No sé qué pretende el director de esta película ¿Quedarse con la gente? es demasiado sensacionalista y oportunista pensado para atraer a los incondicionales de los actores "estrella" y los tópicos para agadar a la cúpula gobernante. Los actores, por lo visto, muchos ya conocidos de series televisivas, hacen su aparición en la escena del mismo modo que lo harían en una carpa de circo y sólo falta que saluden a la cámara. Por lo demás, completamente inverosímil, lo que lo hace poco o nulamente convincente. Hay una cosa buena: hace reflexionar sobre cómo influyen las excentricidades del padre en el modo de ser el hijo y cómo finalmente el padre decide sacrificar sus aspiraciones y salvar in extremis su relación con el chaval.

¿Somos así los españoles? Pues entonces no soy español
20 de abril de 2026 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para mí es evidente que Stephen King está reflexionando sobre la muerte, probablemente también sobre la suya propia. Y cuando uno se enfrenta a esa idea, quizá sea un buen momento para escribir poemas y dejarlos a los demás.

Muchas reseñas de la película parecen no advertir que ese universo que se extingue en la primera parte no es el universo “objetivo”, sino el universo vivido y percibido por Chuck. Todo lo que vemos ahí sucede, en realidad, dentro de él. Esa es la sugerencia del cineasta cuando lo hace aparecer, de una forma u otra, en todas partes —a veces con un guiño al gusto de Stephen King por el terror, como esas inquietantes proyecciones en las ventanas—.

Si se acepta esa premisa, la consecuencia es casi inevitable: para quien muere, la desaparición de su conciencia equivale, en la práctica, a la desaparición de todo. Aunque el mundo continúe para los demás, él ya no estará ahí para experimentarlo. Será como si todo hubiera dejado de existir.
Esa misma idea —que vivimos inmersos en una subjetividad irreductible— , además, conecta con la escena en la que la profesora recita a Walt Whitman. Cuando sostiene la cabeza de Chuck entre sus manos, sugiere que ahí dentro hay un universo entero: un mundo de recuerdos, de experiencias, de identidades múltiples. “Contengo multitudes”, dice el poema. Y ese es precisamente el universo que veremos apagarse.

También está la tentación de vivir anticipando ese final. Eso es lo que simboliza la habitación de arriba. Pero quizá —como hace Chuck— sea mejor apartar esa idea. No como una negación ingenua, sino como una forma de seguir viviendo. Tal vez sea, incluso, un pequeño regalo: para uno mismo y para quienes le rodean.

El universo seguirá existiendo sin nosotros. Y, sin embargo, esa constatación lleva a una pregunta inevitable: si todo continúa sin nosotros, ¿qué somos realmente?

Tal vez seamos algo parecido a música. Una música que durante un tiempo suena, se percibe a sí misma y recuerda. Y que, en algún momento, simplemente deja de sonar. No por ello deja de haber otras músicas que continúan.
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