arrow
Haz click aquí para copiar la URL
Críticas de Federico_Casado
Ordenadas por:
636 críticas
<< 1 2 3 4 10 128 >>
6
22 de julio de 2017
89 de 139 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si Christopher Nolan buscaba que el espectador saliera del cine con un ataque de nervios, mareado, con ganas de vomitar, vamos, hecho unos zorros... lo ha conseguido. Pero ha sido muy tramposo haciéndolo, ya que para ello lo único que ha tenido que hacer es componer una sinfonía de espectaculares planos de batallas aéreas y marítimas -incluida el agua- y por supuesto, una banda sonora de Hans Zimmer que es una verdadera tortura, y que no para en los 100 minutos de duración con una melodía machacona tras otra, ninoninono y un tictactictactictac que no deja de sonar. Pero ojo, ¡QUE NO DEJA DE SONAR! en toda la puñetera película. Una auténtica tortura.

Dejando al lado esta trampa audiovisual, a la que le reconozco su valía y utilidad -que la tiene- pero que no deja de ser eso, una enorme trampa para amargarle el rato al espectador -al fin y al cabo, justificado, ya que vamos a ver una película de guerra ¿no?-, la historia que nos cuenta es tan apasionante como mal construida en el guión: aunque se base en un hecho real, sinceramente echo de menos que Nolan me explique mejor el episodio de la playa de Dunkerque, ya que todo parece precipitado, y centrado exclusivamente en la experiencia de unos personajes algo deslabazados, que lo único que hacen es huir desesperadamente, con el sálvese quien pueda por delante, cagándose vivos por la situación -literalmente- y donde el valor que se le suponía al soldado brilla por su ausencia. Vale, que eso es la guerra y lo demás son zarandajas... pero hombre, por muy brutal que sea una situación el cine brinda un lenguaje donde la épica y la barbarie pueden conjugarse. Un empacho de barbarie, de humanidad descarnada, de egoísmo en la supervivencia y de una desesperada ansia por seguir viviendo, le hacen a uno pasar muy mal rato. Pero malo de verdad.

Y sobre el papel, el planteamiento me parece no solo original, sino brillante: casi como el famoso discurso de Churchill -que oímos al final en boca de uno de los protagonistas- los soldados luchan por tierra, mar y aire. En las playas y en las calles. Pero en realidad, la única lucha que hay no es por los países ni por las ideologías. Ni siquiera por la justicia: la única lucha que está presente en esta película es para seguir vivo. Y punto. Si hace falta robarle la ropa a un muerto para poder salir del fuego enemigo, palante. Si hay que esconderse en los bajos de un puerto, también. ¿Que hay que echar al frente a un despistado para salvarnos nosotros? Ya tardas, chaval. Mejor tú que yo. Vamos, que me ha recordado al personaje "Pedazo de Animal", de "La Chaqueta metálica" de Kubrick, que prefería que mataran a otro antes que a él. Pero dentro de su extrema brutalidad, tenía su código de honor, su sentido de la justicia. Aunque fuera borroso. Aquí Nolan parece pasarse todo eso por el forro, y reduce la guerra a una simple cuestión de supervivencia, donde todo vale. Pero todo, todo, ojo.

Me da un poco de pena que actores como Kenneth Branagh, Tom Hardy (que se pasa prácticamente toda la película con una máscara donde no se le ve la cara -yo creo que Nolan tiene algo personal con este hombre, ya que le hizo lo mismo cuando interpretó a Bane en "El Regreso del Caballero Oscuro"-), Mark Rylance o Cillan Murphy prácticamente tienen desdibujados a sus personajes y no se les saca partido alguno, ni progresión dramática: simplemente tiran palante como pueden. Casi no hay cambios en su actitud, no hay evolución alguna, sólo intentan sacar la cabeza por encima de las situaciones que los intentan ahogar y punto. Tomar otra bocanada de aire, sobrevivir.

Vale, Nolan rueda y monta como Dios. No se puede hace mejor. Pero ¿construir una historia coherente sobre lo que fue la batalla Dunkerque? No señor. No se lo compro. Intenta apabullar con sonidos -cosa que ya hace habitualmente en sus películas, especialmente molesto fue en "Origen", donde la melodía (que también creó Hans Zimmer!!!!) atronaba cada 20 segundos- intentando que cada fotograma de la película sea un hecho de capital importancia, como un cataclismo en el argumento. Y llega un momento que me agota. Necesito poder calmarme para que vuelvan a darme otra ración de intensidad. Si no paran, llega un momento que desconecto, y ya me da igual si muere o no el protagonista, si se estrella el avión, si se hunde el barco o si la bomba cae donde tiene (o no) que caer. Qué mal rato, por Dios, qué mal rato.
Federico_Casado
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
4
28 de octubre de 2017
90 de 142 usuarios han encontrado esta crítica útil
Resulta bastante irónico que esta tercera parte de las aventuras en solitario del Dios del Trueno,
Thor, lleve la apostilla de "Ragnarok", ya que según la mitología nórdica significa la batalla por el fin del mundo. O sea, el apocalipsis, que es precisamente lo que ha supuesto esta película: el final de una etapa y el (posible) comienzo de otra. Ya se acabó el personaje circunspecto, serio, reflexivo y profundo que estaba en las dos primeras partes. Ya se acabó Shakespeare y todo lo clásico, y ahora Thor ya se ha convertido directamente, en un muñeco de feria, una especie de bufón que en nada tiene que ver con el superhéroe de Marvel que era noble, aristocrático, grandioso o importante, creado por Stan Lee y Jack Kirby. Ahora todo está al servicio de la diversión, del espectáculo, del despelote: da igual que se mezcle mitología con tecnología, armas arcanas y runas nórdicas con naves espaciales, rayos láser y alienígenas. Hala, todo a la misma bolsa para crear un producto al nivel intelectual de escuela primaria.

Y eso que el preámbulo del film, esto es, el ataque de Hela -diosa de la muerta y hermana de Thor- a Asgard es de lo más sugerente (y aún más por ser la mutante Cate Blanchett), pero pronto nos damos cuenta que no es más que un pobre pretexto para mostrar más y más efectos especiales de colores chillones, explosiones, batallitas con millones de seres creados por ordenador -como pasaba en Los Vengadores, la Era de Ultrón-. Todo al servicio para crear el más liviano de los espectáculos, al gusto de los más pequeños, que son a la postre los que irán a los parques Disney para hacerse fotos con el actor disfrazado de Thor, comprarán los muñequitos de Thor (y de Hulk, y de Loki, de Hela, y de Valkiria...) y saltarán gritando con su refresco y palomitas cuando vean la película. Talmente así.

Porque en Disney se han dado cuenta cómo rentabilizar al máximo la franquicia que han comprado: adaptándola a su maquinaria de marketing y publicidad, y consiguiendo al público que llevan décadas explotando: los niños (a través de los padres, por supuesto). Por eso me resulta innoble que un director como Taika Waititi, que ha sido capaz de crear la genialidad de "Lo que hacemos en las sombras", dándole una vuelta a toda la mitología de los vampiros con un sentido del humor cafre (y sangriento, claro...), quede reducido a un simple alquimista que tiene que operar con los ingredientes que Disney le ha puesto en la mano (y que sabe que funcionan para sus planes): A ver, un superhéroe no mola, mola un equipito (en este caso, Loki, Thor, Hulk y Valkiria, enfrentados con la mala, Hela); molan los seres extraterrestres (un mogollón de bichos de todo tipo, desde insectos a seres de piedra, como en Guardianes de la Galaxia); molan las naves espaciales, el universo y las armas tecnológicas; y claro, como han recaudado mucho, también molan las pelis de espada y brujería tipo el Señor de los Anillos, así que ¿qué mejor que toda la tradición caballeresca de Thor y sus compinches, que llevan espadas, capas y todo tipo de estos ingredientes, y que encima tengan que hacer un éxodo hacia una tierra prometida, como si fueran a buscar algún objeto místico? Pues hala, hijo, ya lo tienes todo para chutar y meter gol.

¿Que si mola la película? Pues sí... si tienes 9 años. Vale, que sí, que los efectos visuales son impresionantes -bueno, qué menos con un presupuesto de, ejem, 180 millones de dólares- y tiene momentos incluso de cierto lirismo. Pero se nota demasiado que van a lo que van: a llevárselo crudo. Y, ojo, que conste que es algo completamente lícito, pero para un amante de los cómics como yo es algo penoso -e incluso doliente- ver prostituido a este personaje a estos extremos. Todo esto me suena como cuando le encargaron a Kevin Smith hacer una película de Supermán, pero en la que no pudiera llevar y no tuviera capa. Ha llegado, si, el Ragnarok en el que Thor ya cumple un ciclo, se acaba y ya no lo conoce ni la madre que lo parió: ya no tiene el pelo largo, ni capa... ni siquiera martillo. Ahora es un macarrilla, que no para de hacer chistes malos (mucho peores que los que hace Iron Man/Tony Stark en las películas de Los Vengadores).
Federico_Casado
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
3
25 de febrero de 2017
57 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil
Utilizando las mismas palabras del personaje de Mark Renton en la primera parte de esta película, "Todos envejecemos, dejamos de molar... y se acabó". Pero no es nada nuevo, es quizás un denominador común en muchos directores de cine a los que les llega su ocaso. Antaño genios como Alfred Hitchcock o el mismísimo Billy Wilder han visto cómo ha llegado su declive creativo. Y esto mismo es lo que le ha pasado a Boyle. O al menos con esta película.

Claro que existe un motivo evidente: cuando dirigió "Trainspotting", tenía 40 años. Aún conservaba su espíritu joven, contestatario, rebelde, irreverente, fresco. Pero el problema es que ahora tiene 60, ha ganado el Bafta, el Globo de Oro e incluso el Oscar al mejor director, y ya no es una joven promesa que tiene todo por contar, sino que casi lo ha contado todo. Su estilo antaño originalísimo estilo visual podemos verlo ya no solo en la MTV o en Youtube, sino en Snapchat, en Facebook... en todos sitios; lo peor es que el asombro que antes provocaba ese lenguaje visual, ya todo el mundo sabe hacerlo desde su teléfono móvil. De esta manera, intentar apabullar con recursos estéticos en el cine es, a día de hoy, prácticamente imposible. Y es precisamente lo que intenta desesperadamente sin conseguirlo Danny Boyle en esta continuación de Trainspotting, que resulta como un plato de comida recalentada: no solo no sorprende, sino que está rancia, pasada. Conserva algo de su sabor, pero no provoca en absoluto el deleite de algo recién hecho, recién ejecutado.

Aunque soy de la opinión de que las adaptaciones literarias en el cine deben traicionar deliberadamente su original en libro, en esta ocasión es descorazonador que un libro tan brillante como "Porno", la continuación de "Trainspotting" que supera en muchos aspectos al original, tenga una adaptación tan heterodoxa y lo que es peor tan mediocre. Aunque John Hodge haya sido el mismo autor de la anterior aventura cinematográfica de Renton, Sick Boy, Begbie y Spud, ahora ha tenido una losa demasiado grande sobre sus hombros a la hora de contentar a todos los fans de la primera película, creando un fresco deslabazado, demasiado arbitrario para articular una historia coherente; sobre todo porque ha querido incluir todos los recursos narrativos de la primera parte. Y si funcionaron muy bien antes, ahora no lo hacen. Sencillamente porque es una historia distinta, y lo que es peor, que intenta demostrar desesperadamente que está a la última, que se integra en el ecosistema de redes sociales, de interacciones en internet. Y no lo hace. Básicamente, porque Boyle, a sus 60 años y consagrado como uno de los mejores directores de la actualidad, ya no es un millenial con millones de seguidores en youtube. Jugar a eso es falso, y se nota demasiado. Sería mucho más honesto seguir en la interesante línea de "Trance", una de sus últimas películas que tenía un sólido sentido visual y narrativo.

Argumentalmente, "Trainspotting 2" retoma al personaje principal y lo hace volver a Edimburgo 20 años después de haberle dado el palo a sus amigos; Renton ahora tiene un trabajo honrado, Sick Boy regenta el pub de una tía suya y paralelamente trapichea con chantajes de contenido sexual, Spud sigue tan colgado (a la heroína incluso) como siempre y Begbie sigue en la cárcel; aunque éste último está hasta las narices y se plantea salir como sea de su cautiverio... En este fresco volvemos a ver a Mikey Forrester, convertido en un comerciante de cierto nivel o a la novia adolescente de Renton, Diane, que ahora es una abogada de prestigio. Una revisión de todos los lugares comunes física o emocionalmente de todos los personajes de la primera parte, intentando repetir todo ese subidón, pero que no se produce.

Aunque hay ciertos destellos del talento de Boyle, la emoción y la sorpresa de la primera parte ha desaparecido totalmente, haciendo que esta segunda parte sea directamente innecesaria. Habría sido mucho mejor haber dejado ese imaginario en el aire, con esa concepción traviesa de la supervivencia tras haber conocido el cruel mundo de las drogas y la delincuencia. Porque ahora ya está todo muy pasado y todos envejecemos, dejamos de molar... y se acabó. Al menos si buscamos ser tan originales como cuando teníamos 20 años menos. Ni siquiera Bruce Springsteen, Bono o Mick Jagger, lo consiguen, hay que evolucionar. Y si queremos emular lo que fuimos hace 20 años, al final lo único que conseguimos es hacer el ridículo.
Federico_Casado
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
3
14 de marzo de 2015
92 de 148 usuarios han encontrado esta crítica útil
No puedo evitarlo: cada vez que voy a ver una película de Blomkamp, salgo cabreado. Es capaz de plantear arranques interesantísimos en sus películas (alienígenas que se convierten en inmigrantes ilegales en la tierra, un futuro donde una élite vive en un satélite lleno de lujos mientras que el planeta agoniza, un cuerpo de policía robótico y dentro de él aparece una inteligencia artificial auténtica…) para luego cagarla a base de bien. Y luego, cagarla todavía más.

¿Quién le mandaría a este señor dejar los efectos especiales, que es donde empezó? Recordemos que suyos fueron los deslumbrantes efectos visuales de “StarGate”, de “Smallville”, de “Dark Angel” y ahí lo borda: le da un toque de realidad insuperable a sus inventos. Pero la mayoría de las veces nos olvidamos que el efecto especial más valioso es la idea de la que parte un guión. Aquello que se le ocurre a un autor para contar una historia y que resulte interesante, amena, que sepa atraparte, que tenga personajes atrayentes, creíbles… que nos haga sentir, sufrir, emocionarnos. Eso sí que son efectos especiales, y no lo demás.

Estamos en el 2016 (vamos, dentro de un ratito…) y ahí resulta que se ha inventado una tecnología androide para sustituir a la policía por unos robots llamados “Scouts” que casi consiguen erradicar a toda la delicuencia común. Claro que por el contrario, los delincuentes que consiguen salir adelante son los más peligrosos que jamás hayas podido imaginar. En ese mundillo un grupo de droguetas tiene la idea de secuestrar al inventor de los robots para obligarles a neutralizarlos para él…

Y ya empezamos con la guasita… ¿el inventor de la tecnología que va a cambiar la humanidad es un becario que no tiene donde caerse muerto, un friki con una casa en un barrio periférico lleno de cables? ¿No sería normal que fuera un cerebrito tipo Zuckenberg o Steve Jobs, que fuera millonario y que la misma empresa le tuviera superprotegido ante cualquier sospecha de que se quebrara la seguridad establecida por robots? Y otra cosita, sólo por apuntarla: ¿no es un poco chocante que cuatro farloperos majaretas tengan la idea de este secuestro? ¿y cómo es que no se le ha ocurrido a nadie más? (véase, otros delincuentes más refinados, empresas rivales, etc.).

En fin, un guión que encima hace aguas mezclando de manera bastante esquizofrénica elementos de comedia, acción, ternura… de forma que es prácticamente imposible conectar con unos personajes dibujados a brochazos. Incluso uno de los malos de la película –un Hugh Jackman que a base de tampoco estar dirigido bien, hace el ridículo- no encaja ni con cola. Para colmo, hay referencias visuales a Robocop que son más que evidentes. Bueno, con mejores efectos visuales, pero eso tampoco hace ni justifica este plagio (no ya homenaje).

Desquiciada, delirante, sin tener un sentido del humor inteligente, incapaz de conectar con el espectador…y encima con un título realmente estúpido. Tiene todas las papeletas para ser el gran fracaso de la temporada. Un gran desperdicio, porque con un arranque interesante se podría haber contado una historia mucho mejor. Blomkamp es único para plantear un marco, un lienzo en el que contar una historia. El problema es que luego no la cuenta. O no sabe.
Federico_Casado
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
4
21 de febrero de 2016
50 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los hermanos Coen probablemente son dos de los profesionales con más talento en el panorama cinematográfico mundial desde hace varias décadas. Ambos escriben, ambos dirigen (aunque Joel se orienta más a la dirección y Ethan más al guión...) pero ambos son capaces de destilar el mejor cine de Hollywood. Y el mejor cine de cualquier parte, qué coño.

Son capaces de tocar prácticamente cualquier género, extraer sus líneas maestras, y crear su propia visión de ese tipo de cine, como han hecho en varias ocasiones -desde "Fargo" a "El gran Lebowski", pasando por "El Gran Salto", "El Hombre que nunca estuvo allí", "No es país para viejos", y así un largo etcétera. Eso sí, si tenemos que elegir un adjetivo para su trayectoria, desde mi punto de vista podría ser el de desigual. Desigual porque aunque en todo su cine hay verdaderas perlas de exquisitez y gusto cinematográfico que demuestra el amor por el séptimo arte -en toda su extensión- también hay algo de dispersión, mucho de pretenciosidad, y cuarto kilo de ego desbocado. Confieso que a veces me he dormido en alguna de sus películas, que resultan tediosas, algo pedantes... pero también reconozco que en casi todas ellas se encuentran diálogos, secuencias, momentos absolutamente geniales.

Exactamente eso es lo que pasa en su última película, que es un enorme homenaje al Hollywood clásico de los años 50, en los que los grandes estudios de cine fabricaban los sueños que se proyectaban sobre una pantalla blanca y que conseguían que el planeta entero se olvidara de todo lo que le preocupaba. Claro que los que hacían esos sueños, los profesionales del cine, esos sí que estaban bien al loro de todo, y peleaban día a día por sobrevivir. En ese particular universo, el protagonista del film tiene que pelear con actores-estrella egocéntricos, con tarugos-estrella sin cerebro, con niñatas-estrella con pésimos modales, montadoras amargadas y todo un batiburrillo de secretarias, periodistas, ejecutivos y especímenes varios para que la brillante y poderosa maquinaria para hacer películas siga funcionando. Sea como sea, the show must go on.

De acuerdo, a todos los que conocemos el mundo del cine, su historia, sus directores, sus estrellas, todos esos entresijos que tantas veces hemos escudriñado, a todos nosotros nos encantará esta película. Seguramente porque nos hacemos cómplices de ella. Por eso y porque tras ver buena parte de la obra de los Coen ya conocemos su particular, irónico y mordaz sentido del humor y somos capaces de encajar esas claves. Pero seamos realistas ¿en serio un espectador al que le han vendido una comedieta delirante -que es lo que propone el trailer- va a comprender la complejidad de esta película? Seguramente no.

Es más, decididamente no: estuve viéndola en una sala llena de gente y ante los chistes de la historia, la mayoría de los espectadores no se reían. Es más, no los entendían. Seguramente, si fueran norteamericanos, lo entenderían mejor. Si además fueran de Los Angeles, todavía más. Y si encima trabajan en el cine, entonces disfrutarían. Como ellos, que son los que realmente se lo habrán pasado bien con su marcianada. Un proyecto que les ha costado más de diez años llevar a cabo, y que en un principio se ambientaba en los años 20 y no en los 50.

Otra de las grandezas de los Coen, es que son capaces de cambiar de registro y tono de sus películas con un simple plano, con una línea de diálogo. Claro que a veces, como ha pasado con esta película, no sale bien, ya que en "Ave César" las líneas entre la comedia, el drama, el sarcasmo, la reflexión y la crítica social se entrecruzan demasiadas veces y uno no sabe a qué carta quedarse. Entiendo que el mosaico que plantean es rico y lleno de matices, pero quizás sean demasiados matices. Sobre todo porque esos matices no añaden nada a un guión enclenque y raquítico que no está orientado en ninguna dirección, y que, erráticamente, no sabe qué historia contar. No dejan claro en absoluto esa dirección y aún menos la intención.

Una vez que nos han presentado la bizarra galería de personajes -cosa habitual en los Coen...- y que nos hemos reído de sus características... ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué quieren contarlo, si es que en realidad quieren contar algo? ¿Es un simple ejercicio de ironía? Seguramente todas estas preguntas tienen unas claras respuestas... pero el problema es que sólo las conocen ellos, los Coen, que son quienes han escrito y dirigido esta película, que me recuerda a una de sus producciones más fallidas, "O Brother", que precisamente, también homenajeaba una época, un mundo, un estilo...

¿Que si tiene gracia Clooney? Por supuesto, siempre la tiene, y verlo poner caritas es desternillante, pero eso no hace una buena película. ¿Que si la Johansson está bien? Está fantástica, divertidísima, demostrando la gran versatilidad que tiene como actriz, pero al igual que antes, tampoco hace una buena película. Todos los actores están fantásticos -destacando Josh Brolin, que se sale...-, hay momentos surrealistas para troncharse -como la perorata de un grupo de guionistas subversivos- y secuencias visualmente preciosas -aunque insuficientes si las comparamos con las referencias a las películas de Cecil B. de Mille, a las de Esther Williams o a las de Gene Kelly...- pero ninguna de estas cosas hace una buena película. Son adornos, elementos que acompañan a un buen guión, que cuenta una buena historia. Y esta película no lo tiene, y da mucha pena que dos de los más prestigiosos guionistas/realizadores del panorama cinematográfico mundial sean precisamente los que firman esto. Confieso que me he llevado una sorpresa bastante desagradable, porque esperaba mucho, muchísimo más de la película y todo se ha quedado en alguna risa desperdigada y alguna brillantez argumental.
Federico_Casado
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
<< 1 2 3 4 10 128 >>
Preguntas más frecuentes | Política de privacidad / condiciones de uso | Configuración de privacidad | Ir a Versión MÓVIL
© 2002-2019 Filmaffinity - Movieaffinity | Filmaffinity es una página de recomendación de cine y series basada en la afinidad entre sus usuarios.
Filmaffinity es un medio independiente, y su principal prioridad es la privacidad, mantenimiento y seguridad de los datos de sus usuarios,
información que no comparte fuera de la web con ninguna entidad y/o empresa, bajo ninguna circunstancia.
All Rights Reserved - Todos los derechos reservados