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6
9 de octubre de 2009
9 de octubre de 2009
122 de 161 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una suerte que en un panorama tan desolador como el del cine patrio, que últimamente se acoge, además de a la comedia zafia de turno, al terror de última generación (fantasmas y demás), se presenten de vez en cuando cineastas como Daniel Monzón que, alejándose de la temática habitual (aunque no del todo en esta última "Celda 211") en este, nuestro país, se mueva entre géneros como el fantástico, el thriller o el drama carcelario mezclado con ese último género que es lo que supone el film que nos ocupa, y logre resultados que, si bien en su anterior "La caja Kovac" no eran tan satisfactorios, nos dejen grandes películas como "Celda 211", mostrando que cualquiera tiene margen de mejora, y que cuando se posee talento, todo lo demás viene de la mano, sea pronto o tarde.
Partiendo de una idea de lo más curiosa, como la de un motín en el que se ve involucrado un guardia que, en su primer día, se hará pasar por preso para sobrevivir a la situación, Monzón logra reinventar minuto tras minuto la situación, y confabular unos roles que juegan sus ases con la suficiente inteligencia y perspicacia como para que todo resulte veraz y convincente.
Partiendo de una idea de lo más curiosa, como la de un motín en el que se ve involucrado un guardia que, en su primer día, se hará pasar por preso para sobrevivir a la situación, Monzón logra reinventar minuto tras minuto la situación, y confabular unos roles que juegan sus ases con la suficiente inteligencia y perspicacia como para que todo resulte veraz y convincente.

Luis Tosar, Alberto Ammann & Vicente Romero
Sus mejores bazas, en este caso, amen de un plantel de actores donde caben nombres como Tosar, Etura y un imprevisible Resines que sale de su papel de siempre para ofrecer una buena interpretación, además del serio papel de un desconocido Alberto Ammann, son el traslado a la gran pantalla de un ambiente como el carcelario, sin que éste resulte forzado o tosco, haciendo que todos los roles que interceden en el film logren darle el empuje suficiente como para que todo resulte creíble a los ojos del espectador, y éste se pueda ir introduciendo, poco a poco, en la temática del film.
Entre sus otras armas, dejando de lado un reparto tan atinado que hasta el secundario con menor importancia está perfecto y no rechina, se encuentra un guión muy bien amoldado, que hace de cada minuto que pasa un hervidero de muy buenas ideas, llevadas con pulso y tenacidad, haciendo que en "Celda 211" no se apague la llama que la mantiene encendida en ningún momento y siga creciendo, dejando temas candentes sobre la mesa e, incluso, algo de crítica tras ella (aunque, por suerte, no sea su principal eje), para culminar en un final que estalla en las propias narices de un sorprendido espectador, y es que, si actualmente hay algo más loable que mantener al respetable enganchado prácticamente dos horas a una trama vivaz, eso es culminarlo de un modo respetuoso, coherente y firme, que es lo que sucede exactamente en "Celda 211", obteniendo así un final no sólo acorde, sino además alejado de insidiosos tópicos.
Entre sus otras armas, dejando de lado un reparto tan atinado que hasta el secundario con menor importancia está perfecto y no rechina, se encuentra un guión muy bien amoldado, que hace de cada minuto que pasa un hervidero de muy buenas ideas, llevadas con pulso y tenacidad, haciendo que en "Celda 211" no se apague la llama que la mantiene encendida en ningún momento y siga creciendo, dejando temas candentes sobre la mesa e, incluso, algo de crítica tras ella (aunque, por suerte, no sea su principal eje), para culminar en un final que estalla en las propias narices de un sorprendido espectador, y es que, si actualmente hay algo más loable que mantener al respetable enganchado prácticamente dos horas a una trama vivaz, eso es culminarlo de un modo respetuoso, coherente y firme, que es lo que sucede exactamente en "Celda 211", obteniendo así un final no sólo acorde, sino además alejado de insidiosos tópicos.
(Termina en el Spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Mención especial, por cierto, al papelón de un Tosar cada día más crecido como actor (incluido el cambio en el registro de voz), y a la profesional realización de un Monzón que, no sólo ha sabido darle el cauce y aspecto adecuado, sino también ha sabido mantener a cada actor en su sitio como si nada, y lograr eso en España, ya es más de lo que muchos desearían.
6
13 de agosto de 2007
13 de agosto de 2007
106 de 130 usuarios han encontrado esta crítica útil
A mi me importa un rábano que la gente vaya a ver una peli de Bay y diga, por antonomasia, que los actores están ridículos, algo muy propio cuando vas a reirte de una película y no a disfrutar con ella, porque aquí, la clave está prácticamente en los actores, digan lo que digan.
En primer lugar, y en una mención especial merecidísima, McGregor que en un principio cumple sin más, al encauzar su papel de snob está soberbio, y me importa tres pepinos que sea una peli de este tío que lo mejor que sabe hacer es estampar a gente contra cristales y cosas que puedan ser destruidas.
En segundo lugar, el puto Steve Buscemi, con uno de esos papeles de pordiosero que le viene como anillo al dedo, soltando frases míticas en un baremo de una de cada cuatro y dándole ese descacharre natural que sólo el sabe conseguir.
Luego ya están el cuerpazo de la Johansson, Hounsou cumpliendo como viene siendo propio en él y la siempre estimable presencia del gigantón Clarke Duncan, aunque quizá lo que menos me guste es la elección de Bean para encarnar al malo maloso, un tipo que no me interesa para nada y que, como no deje de escoger papeles secundarios ramplones, seguirá sin interesarme.
En primer lugar, y en una mención especial merecidísima, McGregor que en un principio cumple sin más, al encauzar su papel de snob está soberbio, y me importa tres pepinos que sea una peli de este tío que lo mejor que sabe hacer es estampar a gente contra cristales y cosas que puedan ser destruidas.
En segundo lugar, el puto Steve Buscemi, con uno de esos papeles de pordiosero que le viene como anillo al dedo, soltando frases míticas en un baremo de una de cada cuatro y dándole ese descacharre natural que sólo el sabe conseguir.
Luego ya están el cuerpazo de la Johansson, Hounsou cumpliendo como viene siendo propio en él y la siempre estimable presencia del gigantón Clarke Duncan, aunque quizá lo que menos me guste es la elección de Bean para encarnar al malo maloso, un tipo que no me interesa para nada y que, como no deje de escoger papeles secundarios ramplones, seguirá sin interesarme.

Scarlett Johansson & Ewan McGregor
¿Lo demás? Pues typical Bay, explosiones por doquier, helicópteros que se posicionan en el lugar preciso para estallar, persecuciones sin paragón con objetos a cada cual más inverosímil volando por la carretera, disparos y más disparos que nunca atinan en el objetivo amigo y cosas de esas con las que a nuestro amigo le gusta tanto fantasear.
En cuanto a la historia, en un principio interesa, y bastante, por esa distopia bien trazada y por el transcurso que posee, luego se transforma en un tequemaneje de situaciones que cada vez se tiene más aprendidas este directorzuel, para concluir con momentos harto previsibles (como las conversiones malo/bueno) y con uno de esos finales que sólo sirven para alargar más la peli y darle un punto final donde se sucedan más tiroteos y cosas de esas.
Ah, por cierto, la fotografía también me gusta y la ambientación... pues no está mal, igual que la BSO.
"Venga, no me mireis así. Tu montabas en bici, ¿quieres cambiar tu feliz implante de memoria por mi asquerosa infancia? Hecho"
En cuanto a la historia, en un principio interesa, y bastante, por esa distopia bien trazada y por el transcurso que posee, luego se transforma en un tequemaneje de situaciones que cada vez se tiene más aprendidas este directorzuel, para concluir con momentos harto previsibles (como las conversiones malo/bueno) y con uno de esos finales que sólo sirven para alargar más la peli y darle un punto final donde se sucedan más tiroteos y cosas de esas.
Ah, por cierto, la fotografía también me gusta y la ambientación... pues no está mal, igual que la BSO.
"Venga, no me mireis así. Tu montabas en bici, ¿quieres cambiar tu feliz implante de memoria por mi asquerosa infancia? Hecho"
27 de junio de 2009
27 de junio de 2009
86 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil
En "Fucking Amal" se encuentra una de las escenas que irradia mayor espontaneidad y sinceridad de cuantas he visto en muchísimo tiempo. Moodysson la compone en un film que destila honestidad por los cuatro costados y que, llegado a ese punto, le deja a uno boquiabierto. No por el momento en sí, ni tan siquiera por el hecho que se da en susodicho momento, sino por la naturalidad con que las dos actrices la abordan: con seguridad, tacto, firmeza y un puñado de virtudes que, para colmo, no se les pueden atribuir sólo a esas dos pequeñas pedazo de intérpretes, sino también al propio film en sí.
Porque Moodysson lo borda: a raíz de un tema tabú como la homosexualidad (en este caso femenina) y los tópicos y prejuicios que lo rodean, es capaz de realizar un peliculón tremendo que esquiva todos los posibles puntos negativos (a saber: el morbo del asunto en cuestión, las burdas disputas en las que sacar a la palestra argumentos que, en este caso, no son necesarios -magnífico como evita el tema de la madre de Agnes-, etc...) y, para colmo, puedes sentir en tus propias entrañas, puesto que si algo se le puede atribuir a "Fucking Amal" es la virtud de poseer unos personajes palpables, que se mueven entre la amargura y la vitalidad como si nada, como cualquiera de nosotros mismos podría hacerlo.
Porque Moodysson lo borda: a raíz de un tema tabú como la homosexualidad (en este caso femenina) y los tópicos y prejuicios que lo rodean, es capaz de realizar un peliculón tremendo que esquiva todos los posibles puntos negativos (a saber: el morbo del asunto en cuestión, las burdas disputas en las que sacar a la palestra argumentos que, en este caso, no son necesarios -magnífico como evita el tema de la madre de Agnes-, etc...) y, para colmo, puedes sentir en tus propias entrañas, puesto que si algo se le puede atribuir a "Fucking Amal" es la virtud de poseer unos personajes palpables, que se mueven entre la amargura y la vitalidad como si nada, como cualquiera de nosotros mismos podría hacerlo.

Para ello, una presentación de personajes impecable: te introduce en la soledad en que se siente inmersa Agnes con un par de diálogos y gestos (genial el momento de la "fiesta", y para nada maníqueo), haciéndote partícipe de los sentimientos de esa muchacha e, incluso, logrando que cuando alguien es capaz de sonsacarle una sonrisa, de hacer que se abra a quien tiene ante sí, esa misma sonrisa se te escape a ti, con la increíble complicidad que destila un personaje que deja de serlo durante una magnífica hora y media.
Al otro lado, Elin se nos descubre como prácticamente la antítesis de Agnes: una persona a la que jamás parecen faltar las amistades, y cuyo modo de vida se alza entorno a lo que le rodea. Pese a ello, la evolución de Elin a lo largo del film, termina transformándola en otro pedacito más de "Fucking Amal" que recoge sus mismas virtudes: la franqueza (consigo misma) y la sinceridad (enorme lo que le espeta a su hermana en la pista de Hockey sobre hielo), y logran que te sientas profundamente atraído por ese personaje, y que te enamores de él. Que te enamores de ese pequeño rincón donde tan difícil es mantenerse a pie en un mar de prejuicios. Que te enamores de Agnes, y de la primera vez que la ves, en silencio, confesando su amor. Que te enamores de esa interminable noche, en que se conocieron, quisieron viajar lejos y surgió la inevitable chispa. Que te enamores de ese increíble momento, de uno de los besos más francos de cuantos servidor haya podido ver en el celuloide y que, en definitiva, te enamores de "Fucking Amal". Uno de esos remotos lugares en los que uno siempre tendría el placer de perderse... y enamorarse.
Al otro lado, Elin se nos descubre como prácticamente la antítesis de Agnes: una persona a la que jamás parecen faltar las amistades, y cuyo modo de vida se alza entorno a lo que le rodea. Pese a ello, la evolución de Elin a lo largo del film, termina transformándola en otro pedacito más de "Fucking Amal" que recoge sus mismas virtudes: la franqueza (consigo misma) y la sinceridad (enorme lo que le espeta a su hermana en la pista de Hockey sobre hielo), y logran que te sientas profundamente atraído por ese personaje, y que te enamores de él. Que te enamores de ese pequeño rincón donde tan difícil es mantenerse a pie en un mar de prejuicios. Que te enamores de Agnes, y de la primera vez que la ves, en silencio, confesando su amor. Que te enamores de esa interminable noche, en que se conocieron, quisieron viajar lejos y surgió la inevitable chispa. Que te enamores de ese increíble momento, de uno de los besos más francos de cuantos servidor haya podido ver en el celuloide y que, en definitiva, te enamores de "Fucking Amal". Uno de esos remotos lugares en los que uno siempre tendría el placer de perderse... y enamorarse.
8
7 de marzo de 2009
7 de marzo de 2009
107 de 133 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hiperviolento, de marcadas connotaciones sexuales, corrompido, inmoral, de personajes fascistas y misóginos... difícil lo tenía Snyder para confabular un mundo tan explícito como el que construye en "Watchmen", sin parecer burdo o desmesurado y, pese a ello, incluso empleando sus habituales herramientas de trabajo (estética de tintes modernos, aun conteniendo ese sombrío halo en todo momento, secuencias realentizadas marca de la casa, pero lejos del ampuloso ejercicio que resultaba "300", mucho más contenido aquí, etc...), sale airoso de una jugarreta que ya le vale más de la mitad del mérito. Porque pocas veces habré visto una cinta que, empleando elementos tan rotundos como los que confluyen en ésta, se adecue a los cánones actuales de una generación de cineastas radicalmente distintos, y salga tan bien parada como lo logra aquí Zack Snyder.
Su vertiente narrativa, otro de los grandes apuntalamientos de la, para mi, mayor sorpresa de este nuevo año, resulta fantástica a todas luces, pues no sólo logra que presente y pasado vayan intercalándose con total fluidez y naturalidad añadiendo así información adicional sobre los personajes presentados desde un buen comienzo, sino también sabe ofrecer todos esos datos sin necesidad de usar esquemas repetitivos en cuanto a la introducción de los distintos Flashbacks que nos cuentan qué fue de El comediante, Rorschach o Búho nocturno.
Su vertiente narrativa, otro de los grandes apuntalamientos de la, para mi, mayor sorpresa de este nuevo año, resulta fantástica a todas luces, pues no sólo logra que presente y pasado vayan intercalándose con total fluidez y naturalidad añadiendo así información adicional sobre los personajes presentados desde un buen comienzo, sino también sabe ofrecer todos esos datos sin necesidad de usar esquemas repetitivos en cuanto a la introducción de los distintos Flashbacks que nos cuentan qué fue de El comediante, Rorschach o Búho nocturno.

Además, sus protagonistas resultan palpables, tanto que, sin necesidad de llegar a sentirte identificado con todo lo que idealizan y representan (cada uno a su modo), terminas comprendiendo cada una de sus palabras y sus gestos como un grano de arena más del todo, sin necesidad de pararte a analizar si su discursiva es la más adecuada dentro de ese mundo en el que las consideraciones parecen haber tocado fondo y la degradación de todo aquello políticamente correcto está a la orden del día.
Para ello, no sólo ayudan los ya mentados Flashbacks que nos descubren el caracter de unos y de otros sin tener que recurrir a largos periplos de tiempo, siendo breve pero absolutamente preciso el análisis, sino también pone su parte una voz en off conformada por los escritos salidos del diario de Rorschach, que no sólo habla sobre la situación de la que pasaron a formar parte los antiguos Watchmen, sino sabe suministrar información de la forma más inteligente posible, haciendo que en ningún momento se vea resentido el hilo narrativo.
Para ello, no sólo ayudan los ya mentados Flashbacks que nos descubren el caracter de unos y de otros sin tener que recurrir a largos periplos de tiempo, siendo breve pero absolutamente preciso el análisis, sino también pone su parte una voz en off conformada por los escritos salidos del diario de Rorschach, que no sólo habla sobre la situación de la que pasaron a formar parte los antiguos Watchmen, sino sabe suministrar información de la forma más inteligente posible, haciendo que en ningún momento se vea resentido el hilo narrativo.
(Sigue en el Spoiler)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y es que, tras tanto tiempo buscando ¿héroes? que hablasen con la cabeza, y no soltasen cualquier banal discurso a las primeras de cambio, tras tanto tiempo intentando hallar un film en el que no se priorizase la acción sobre la profundización de todos esos principios que hacen de los personajes alguien más humano, tras tanto tiempo queriendo observar un espectáculo que sabe cuando debe ser compacto y perspicaz, y cuando ruidoso y vibrante, llega "Watchmen", el reverso tenebroso y más oscuro que resquebraja en dos la idealización del superhéroe americano, para introducirnos en un universo de vicios, infamia y pura desvirtud. Porque ya iba siendo hora de ver personajes, no peleles, porque ya tocaba que un diálogo pudiese ser tomado en serio, no en broma, porque, en definitiva, aquí están los héroes de carne y hueso: imperfección, podredumbre, falta de ética, intransigencia, desdén...
Héroes de verdad, americanos o no.
Héroes de verdad, americanos o no.
11 de diciembre de 2008
11 de diciembre de 2008
89 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es una película de terror y, sin embargo, es uno de los cuentos más terroríficos y bellos de la historia del cine.
Iván resulta tajante como una navaja. Su mirada es severa y sus gestos tienen brío. No posee rasgos marcados y su cabellera es amarillo oro, pero con cada paso y cada imponente movimiento cuando el desacuerdo es súbito, parece que los cimientos de la tierra vayan a temblar. Porque pese a su corta estatura, las facciones de su cara se intensifican y parecen clamar venganza. Una venganza que, quizá, ni él mismo entienda.
Iván ha cruzado el río de orilla a orilla. Algo inconcebible para muchos, pero otro reto añadido para él. Tarkovsky muestra ese río, y esa ciénaga que recorre Iván desde una óptica casi imperceptible, que nos transporta al mismo lugar por donde pisa, por donde, cauto, intenta llegar a algún lugar, sano y salvo.
Iván sueña muchas noches, sueña con épocas pasadas, y construye momentos de felicidad que ya acontecieron o que le gustaría haber palpado en un momento oportuno. Y todos ellos están acompañados por unas soberbias composiciones, bucólicas, imaginativas, inspiradas y subyugantes. Composiciones repletas de ensoñación, para lo que son, para lo que representan.
Iván resulta tajante como una navaja. Su mirada es severa y sus gestos tienen brío. No posee rasgos marcados y su cabellera es amarillo oro, pero con cada paso y cada imponente movimiento cuando el desacuerdo es súbito, parece que los cimientos de la tierra vayan a temblar. Porque pese a su corta estatura, las facciones de su cara se intensifican y parecen clamar venganza. Una venganza que, quizá, ni él mismo entienda.
Iván ha cruzado el río de orilla a orilla. Algo inconcebible para muchos, pero otro reto añadido para él. Tarkovsky muestra ese río, y esa ciénaga que recorre Iván desde una óptica casi imperceptible, que nos transporta al mismo lugar por donde pisa, por donde, cauto, intenta llegar a algún lugar, sano y salvo.
Iván sueña muchas noches, sueña con épocas pasadas, y construye momentos de felicidad que ya acontecieron o que le gustaría haber palpado en un momento oportuno. Y todos ellos están acompañados por unas soberbias composiciones, bucólicas, imaginativas, inspiradas y subyugantes. Composiciones repletas de ensoñación, para lo que son, para lo que representan.

Pese a todo ello, Iván aún tose cuando bebe, su cuerpo es reticente al alcohol, todavía se maneja tembloroso en ocasiones, ante la magnitud de lo que tiene delante e, incluso, se levanta durante las noches, sudoroso, por las pesadillas de un pasado marcado por la tragedia. Puede que porque Iván aún no sepa ante qué está, pese a su seguridad, pese a su carácter, y es que sigue siendo un niño, lo quiera o no, y jamás podrá llegar a comprender el tamaño de las acciones que alimentan sus temores, dudas o decisiones, hasta que no llegue a un punto álgido en su adolescencia. Por desgracia, hay momentos que nunca llegan. Y es que, querer ser un hombre antes de tiempo, nunca trajo buenas consecuencias.
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