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Voto de Maximillian:
9
Voto de Maximillian:
9
Terror. Intriga. Thriller Rachel Keller (Naomi Watts) es una periodista de investigación que no da mucho crédito a lo que considera una especie de leyenda urbana: al parecer, circula por ahí una cinta de vídeo con imágenes aterradoras, que va acompañada de una llamada telefónica en la que se predice, con una semana de antelación, la muerte de quien las ha visto. Sin embargo, cuando cuatro adolescentes encuentran la muerte exactamente una semana después de ver el ... [+]
9 de abril de 2007
107 de 125 usuarios han encontrado esta crítica útil
Remake estadounidense del excelente film japonés "Ringu", dirigido por Hideo Nakata en 1997, director que agotaría la fórmula, dirigiendo los dos remakes de esta primera entrega, el remake japonés en 1998, titulado "Ringu 2" y el estadounidense, "The ring 2", en el 2005.

La historia de una misteriosa cinta de vídeo, que condena a una muerte horrible a todo aquel que la haya visionado, justo a los 7 días después de haberlo hecho, da inicio a una trepidante y angustiosa investigación acometida por la periodista Rachel Keller, con objeto de salvar su propia vida, la de su hijo y la del padre del niño, para ir descubriendo progresivamente una trágica y turbulenta historia de venganzas de ultratumba.

Si bien el mérito de la historia se debe al guión del original japonés, este remake destaca por la sobriedad de su dirección, un determinado gusto por la sugerencia en lugar del impacto explícito, la metalizada fotografía que confiere un tono fantasmagórico a toda la historia y la brillante interpretación de Naomi Watts, que recuerda en algunos momentos a la divina Nicole Kidman, en su particular enfrentamiento con "Los Otros".
Naomi Watts
Pero "The Ring" va más allá del relato de fantasmas. Su verdadera aportación reside en convertir la imagen en amenaza. El mal ya no se transmite por contacto físico ni por posesión demoníaca, sino a través de un soporte audiovisual. La cinta maldita funciona como un virus: mirar es contaminarse. El acto pasivo del espectador, ver la cinta, se transforma en un gesto mortal. El cine reflexiona así, de manera inquietante, sobre su propio poder: la imagen como portadora de trauma, como herida que se hereda.

En el centro de esta pesadilla se sitúa Naomi Watts, cuya interpretación aporta humanidad y contención a un relato que podría haberse perdido en el artificio. Su Rachel es una madre enfrentada a un dilema moral devastador: sobrevivir implica reproducir el mal, pasar la carga a otro. La maternidad, lejos de ser refugio o redención, se convierte en conflicto ético. Proteger al hijo supone aceptar que alguien más deberá morir. El terror ya no reside en el monstruo, sino en la elección.
Naomi Watts & Gore Verbinski
Dentro del ciclo del thriller psicológico y del terror doméstico, "The Ring" ocupa un lugar fundamental. Aquí el hogar no es solo espacio amenazado, sino punto de propagación. El mal entra en casa a través de la televisión, del vídeo, de la imagen que se consume sin pensar. El miedo abandona lo gótico y lo corporal para instalarse en lo cotidiano, en lo tecnológico, en aquello que forma parte de la vida diaria.

El legado de la película fue inmediato y, en parte, problemático. Su éxito abrió la puerta a una avalancha de remakes de terror asiático, muchos de ellos rutinarios. The Ring 2 (2005), dirigida por el propio Nakata, prolongó la historia con resultados desiguales, agotando parte de la potencia simbólica del original. Aun así, ninguna de esas derivaciones empaña la relevancia de este primer film fundacional.
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