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España España · Sevilla
Voto de Musiczine:
1
Ciencia ficción. Thriller. Acción En un futuro próximo, una opresiva fuerza policial mecanizada es la encargada de patrullar el crimen. Pero el pueblo se está revelando ante ello. Cuando Chappie, un policía androide, es robado y reprogramado, se convierte en el primer robot con la capacidad de pensar y sentir por sí mismo. Esto hace que fuerzas poderosas y destructivas empiecen a percibir a Chappie como una amenaza para la humanidad y el orden, y no se detendrán ante ... [+]
15 de marzo de 2015
12 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Durante los últimos años, lastimosamente, pocas decepciones tan abrumadoras como las que ha deparado Neil Blomkamp. El sudafricano deslumbró en 2009 con uno de los hitos más indiscutibles de la ciencia ficción contemporánea, la magnífica DISTRICT 9, un modélico ejemplo de cine de bajo presupuesto en el que la pericia del realizador y la mediación de un guión bien equipado de ideas brillantes desarrolladas con la firmeza requerida deparaban una obra tan sólida como original.

Sin embargo, como suele ocurrir muchas veces, la llamada para un proyecto de envergadura industrial en principio muy superior, la siguiente ELYSIUM, supuso vislumbrar un ostensible naufragio creativo dentro del cual las interesantes marcas de estilo dirimidas en el apasionante debut quedaban apabulladas y corregidas en aras del convencionalismo masticable, exento de afán desmarcador alguno contra el que suelen sucumbir la mayoría de estos proyectos. Con todo, ELYSIUM en modo alguno hacía prever la morrocotuda catástrofe anodina que supone esta malhadadamente ingenua CHAPPIE.

El film vuelve a ser un merodeo de Blomkamp por el territorio de la ciencia ficción reconocible, cercana. En esta ocasión, se nos traslada hasta un futuro en el que la seguridad de una inmensa urbe está en manos de una empresa privada. Esta corporación ha diseñado unos robots especializados en aplacar con suma eficacia cualquier atisbo de violencia o rebelión frente al poder establecido. Un grupo de represaliados secuestrará al inventor de estos logrando que, en uno de ellos, el joven científico sea capaz de introducirle una aplicación que es capaz de humanizarlo, de crearle una conciencia. A partir de ese momento, Chappie, así se llamará el robot, se convertirá en el objetivo de no pocas asechanzas enemigas.

Varios motivos son los que provocan la contrariante insulsez que impone el visionando de un ejercicio como éste. Mucho se está hablando sobre su evidente deuda con el ROBOCOP de Verhoeven. Nada habría que objetar a semejante operación reivindicativa si tanto la historia urdida para CHAPPIE como la tarea realizadora organizada por Blomkamp para tratar de plasmarla con permanencia diesen muestras en algún momento de tratar de sobreponerse a esa deuda. Esto, por desgracia, para el espectador no ocurre jamás. Nos hallamos frente a una copia descarada encantada de saberse calco deudor y, por ello, degradado con respecto al modelo que quiere vindicar.

El entramado narrativo dispuesto para la anodina ocasión es absolutamente impresentable. Por burdo, por infantiloide y por topicón. Ni conato de ahondar en la tesitura de la inteligencia artificial, de plantear con pertinencia una aportación perturbadora sobre el dilema de la creación del pensamiento propio. La historia, muy antes al contrario, cercena afán profundizador o dramático alguno y se abandona con pasmosa celeridad al consabido enfrentamiento entre buenos y malos sin que el perfil de los personajes en el material escrito intente trazar la más mínima resistencia a ese ramplón convencionalismo de urgencia. A ese respecto, no cabe más que calificar de patéticas las incorporaciones de una inmerecida Sigourney Weaver y de un Hugh Jackman que está para que venga Lobezno y lo convierta en carpaccio de malvado con bermudas de una hostia.

Para colmo de males la realización está acorde con el libreto. Es más vulgar que el video clip de Edurne para Eurovisión. Ni rastro del sano espíritu desconcertante, crudo, contaminado y denso con el que se ejecutó DISTRICT 9. Las escenas de acción parecen estar rodadas por un alumno cateado de la escuela de MATRINONIADAS. Todo rezuma desaliño baratoide y postindustrialismo a granel, eso sí, astracanado musicalmente con una banda sonora machacona, gravosa y chuntachuntatunante, que se diría un homenaje de Hans Zimmer a las sartenes Magefesa. En definitiva, este primo tonto de CORTOCICUITO, este vómito apresurado de ROBOCOP lo único que merece es coger pronto caminito hacia el desguace, quedarse reducido a tornillo, y que no salga de la ferretería si no es para darle la extrema oxidación.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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