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Voto de mramiro:
8
Voto de mramiro:
8
5,4
266
5 de abril de 2022
5 de abril de 2022
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es poco habitual encontrar en el cine gallego una película de terror, aquí la primera novedad. Zarauza ha creado una película que se autodeclara pequeña en presupuesto y filmada en solo trece días, pero que tiene el gran mérito de innovar y explorar rincones a los que el espectador puede estar poco acostumbrado. Me refiero al terror en el rural gallego. La Santa Compaña y la convivencia con los muertos, así como el carácter taciturno y bizarro de un medio rural chocan de lleno con la pretenciosa modernidad de dos emigrantes retornados.
Se crean ambientes luminosos y oscuros a la vez, con un tratamiento fotográfico bueno que no abusa en absoluto de la oscuridad, sino que se sirve del claroscuro, pero en el que tal vez se echa de menos el paisaje. La cámara sigue a los protagonistas y casi no se despega de ellos. En ese claroscuro situamos también los extremos con los que juega el filme: desde la más misteriosa ruralidad a la más incomprensible modernidad.
El elenco hace un gran equipo y se observa un trabajo de calidad por parte de los actores, si bien se atraganta algún personaje. Es particularmente buena la interpretación de Xúlio Abonjo, en un personaje tan hiperrealista que transita delicadamente entre lo entrañanble y lo insoportable. La captación psicológica es especialmente buena en el personaje de Sira, interpretado por Melania Cruz; y sin dejar de lado la poderosa presencia de Ledicia Sola, quien, a pesar de un papel pequeño, consigue un contundente resultado. Mención a parte merece el personaje de Iolanda Muíños, de una dificultad tremenda, bien ejecutado y con un monólogo especialmente poderoso. El mejor.
Se crean ambientes luminosos y oscuros a la vez, con un tratamiento fotográfico bueno que no abusa en absoluto de la oscuridad, sino que se sirve del claroscuro, pero en el que tal vez se echa de menos el paisaje. La cámara sigue a los protagonistas y casi no se despega de ellos. En ese claroscuro situamos también los extremos con los que juega el filme: desde la más misteriosa ruralidad a la más incomprensible modernidad.
El elenco hace un gran equipo y se observa un trabajo de calidad por parte de los actores, si bien se atraganta algún personaje. Es particularmente buena la interpretación de Xúlio Abonjo, en un personaje tan hiperrealista que transita delicadamente entre lo entrañanble y lo insoportable. La captación psicológica es especialmente buena en el personaje de Sira, interpretado por Melania Cruz; y sin dejar de lado la poderosa presencia de Ledicia Sola, quien, a pesar de un papel pequeño, consigue un contundente resultado. Mención a parte merece el personaje de Iolanda Muíños, de una dificultad tremenda, bien ejecutado y con un monólogo especialmente poderoso. El mejor.

El espectador puede encontrarse con personajes que llegan a lugares tan extremos que rozan y a veces ultrapasan la caricatura.
La música es escasa pero muy bien seleccionada, contando con la joya 'Teño saudade', cuya reincorporación en la cultura audiovisual se agradece muchísimo.
Es una película muy disfrutable, de calidad y que vale la pena.
La música es escasa pero muy bien seleccionada, contando con la joya 'Teño saudade', cuya reincorporación en la cultura audiovisual se agradece muchísimo.
Es una película muy disfrutable, de calidad y que vale la pena.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
A quien conozca varios lugares del rural gallego le pueden resultar estridentes los lugares a los que llega Malencolía. Empiezo por los protagonistas. La pareja adquiere, aparentemente sin visita previa y desde Berlín, una casa en un estado lamentable en una aldea perdida. Claramente son gallegos, emigrantes retornados, pero vuelven a un lugar desconectado completamente de su realidad anterior que, podemos intuir, era urbana. Tanto Sira como Pepe llegan con todo su equipaje a una casa visiblemente incómoda, los primeros días ni hay luz, y de repente están muy bien salvo por la vecina, que es muy rara. Saltan algunas incoherencias que despistan. Viajan directamente desde Alemania en su furgoneta y van por primera vez a su nueva casa; ¿nadie les ayuda? ¿no conocían a nadie en Galicia que los visite?¿no hacen como cualquiera en esa situación y arreglan un mínimo la casa antes de mudarse? ...
El choque con el rural es bestial: no parece haber ni un supermercado, solo una tienda que funciona en el siglo XXI como lo hacían a mediados del XX, sin autoservicio y con escasez de productos: no tienen galletas sin gluten y consideran que es algo rarísimo propio de 'El Corte Inglés'. Los dependientes de esa tienda son los personajes menos pulidos, a mi juicio muy difíciles de creer: demasiado contradictorios e improbables. Chirría mucho esa ruralidad extrema que, además, no encaja con personajes como el funcionario amante del cine independiente o el guardia que es mago.
El choque con el rural es bestial: no parece haber ni un supermercado, solo una tienda que funciona en el siglo XXI como lo hacían a mediados del XX, sin autoservicio y con escasez de productos: no tienen galletas sin gluten y consideran que es algo rarísimo propio de 'El Corte Inglés'. Los dependientes de esa tienda son los personajes menos pulidos, a mi juicio muy difíciles de creer: demasiado contradictorios e improbables. Chirría mucho esa ruralidad extrema que, además, no encaja con personajes como el funcionario amante del cine independiente o el guardia que es mago.

En un momento dado es fácil plantearse lo teatralizado y dramatizado que está. Semejante escenario rural resulta tan irreal que en el momento en el que se muestra es necesario un pequeño esfuerzo por seguir dentro. Debe aquí ser tomado como una hipérbole, casi como un vodevil.
Luego viene el momento de descubrir el famoso crimen de Lupián. Es inevitable pensar que con tal cambio de vida, mudándose a una aldea tan particular, la pareja no se informase antes al menos en Google. Semejante carnicería sería un resultado seguro. Pero, teniendo en cuenta las cosas raras que hace esta pareja, puede ser aceptada esa dejadez.
Y tenemos el personaje de Isolina. Es el mejor, el más coherente dentro de lo bizarro que puede resultar, ya que está muy pulido y muy bien interpretado. Ella no es una vieja, tendrá 50 años como mucho, pero su vida se quedó anclada a esa aldea y vive en contradicciones entre lo que conoció del mundo y lo que conoce, esforzándose en su sacrificado papel de cuidadora, viviendo abnegada y como una vieja sin serlo. Tiene recursos argumentales propios de la retranca gallega y anticipan dramatismo, como cuando Sira y Pepe le preguntan por qué les había mentido diciendo que allí no vivía nadie, si vivía ella, y lo soluciona con un "estou morta en vida". Esa frase define todo el personaje y como se desvelará al final. Se mueve entre paradigmas de modernidad (fuma, poco habitual en mujeres rurales de su estilo; se hace la manicura ...) y de arcaísmo (descuida el decoro del hogar, lleva unas gafas viejas y sucias y, sobre todo, aconseja a Pepe pegarle a su mujer para "endereitarla" alejándose terroríficamente de cualquier avance feminista desde los 80).
Con el universo Isolina chocan Sira y Pepe, quienes parece que no saben ni lo que hacen, y así entenderemos llegar tan aleatoriamente a esa aldea en su furgoneta desde Alemania. Pepe es un tipo que se cree moderno y mantiene una fachada muy adorable, pero tiene un trato condescendiente y falto de empatía hacia su pareja, Sira, quien vive atormentada por la muerte de la amiga de ambos, que flota como un posible suicidio. Ese personaje lo interpreta Ledicia Sola y aporta mucho sentido a la oscuridad constante de Sira, a la vez que aporta crueldad a la actitud heteropatriarcal de Pepe. Nos abre la posibilidad de entender desde ella lo que hace la pareja y darle cierto sentido.
Se agradece mucho la calidad interpretativa y una producción cuidada. Es una película muy disfrutable y necesaria en el cine gallego.
Luego viene el momento de descubrir el famoso crimen de Lupián. Es inevitable pensar que con tal cambio de vida, mudándose a una aldea tan particular, la pareja no se informase antes al menos en Google. Semejante carnicería sería un resultado seguro. Pero, teniendo en cuenta las cosas raras que hace esta pareja, puede ser aceptada esa dejadez.
Y tenemos el personaje de Isolina. Es el mejor, el más coherente dentro de lo bizarro que puede resultar, ya que está muy pulido y muy bien interpretado. Ella no es una vieja, tendrá 50 años como mucho, pero su vida se quedó anclada a esa aldea y vive en contradicciones entre lo que conoció del mundo y lo que conoce, esforzándose en su sacrificado papel de cuidadora, viviendo abnegada y como una vieja sin serlo. Tiene recursos argumentales propios de la retranca gallega y anticipan dramatismo, como cuando Sira y Pepe le preguntan por qué les había mentido diciendo que allí no vivía nadie, si vivía ella, y lo soluciona con un "estou morta en vida". Esa frase define todo el personaje y como se desvelará al final. Se mueve entre paradigmas de modernidad (fuma, poco habitual en mujeres rurales de su estilo; se hace la manicura ...) y de arcaísmo (descuida el decoro del hogar, lleva unas gafas viejas y sucias y, sobre todo, aconseja a Pepe pegarle a su mujer para "endereitarla" alejándose terroríficamente de cualquier avance feminista desde los 80).
Con el universo Isolina chocan Sira y Pepe, quienes parece que no saben ni lo que hacen, y así entenderemos llegar tan aleatoriamente a esa aldea en su furgoneta desde Alemania. Pepe es un tipo que se cree moderno y mantiene una fachada muy adorable, pero tiene un trato condescendiente y falto de empatía hacia su pareja, Sira, quien vive atormentada por la muerte de la amiga de ambos, que flota como un posible suicidio. Ese personaje lo interpreta Ledicia Sola y aporta mucho sentido a la oscuridad constante de Sira, a la vez que aporta crueldad a la actitud heteropatriarcal de Pepe. Nos abre la posibilidad de entender desde ella lo que hace la pareja y darle cierto sentido.
Se agradece mucho la calidad interpretativa y una producción cuidada. Es una película muy disfrutable y necesaria en el cine gallego.
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